Sermones en cronología

Sermón en el día de Jesús 8 de noviembre de 2015.

Título: UN MISMO SENTIR SEGÚN CRISTO JESÚS

Biblia: Isaías 58:1-14

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Reformada Esperanza

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón

Asunción, Paraguay

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pastordavidlee@evangelio123.org

(595) 0972-815-179 / (595) 0981-815-179

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Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.

Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?

He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junto, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.

Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.

Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.

INTRODUCCIÓN

Existen muchos hombres en el mundo, que podemos dividir entre el mundo de los impíos (aquellos quienes no creen ni tienen a Jesucristo como Señor y Salvador), y el mundo de los creyentes de Jesús.

Ahora… dentro del mundo de los evangélicos, existen aquellos que son “religiosos”, son personas que asisten a la iglesia y completan su formulario de “evangélico” si le preguntan por su fe. Y también existen aquellos quienes son “esforzados”, que todos los días buscan con mucho anhelo a Jesucristo.

Otra vez… entre los “esforzados” podemos nuevamente ver un grupo de convencidos, quienes día tras día claman por sus sueños y deseos. Pero pasan por mucha angustia y dolor, pero no paran, no cejan en buscar el favor de Jesús. Para estas personas, Dios es tan esquivo… y cada día se proponen clamar más, tener y hacer acopio de más fe, y se creen merecedores de la gracia. No dudan en ser los primeros en entregarse para el trabajo en la iglesia. ¿Por qué? Porque quieren ganarse la voluntad de Dios. ¡De cualquier manera!

Estos “esforzados”, son personas quienes desean acercarse a Dios, quieren saber el camino de Dios, convencidos de su justicia y ciertamente son los cabezas más visibles y representativos de cualquier iglesia evangélica. Y en su actitud se puede ver en sus frentes: “¿quién como yo?”, “¿quién más que yo?”.

Y siempre se enfrentan a Dios con la actitud: Ayunamos, afligimos nuestras almas, hemos ofrendado nuestros bienes. “¿Dónde estás Dios?”, “¿por qué te esquivas?”. ¡Respóndeme!

Es como la típica actitud como Job: “Hoy también hablaré con amargura; porque es más grave mi llaga que mi gemido. ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. Expondría mi causa delante de él, y llenaría mi boca de argumentos. Yo sabría lo que él me respondiese, y entendería lo que me dijera. ¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza? No; antes él me atendería. Allí el justo razonaría con él; y yo escaparía para siempre de mi juez. He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; y al occidente, y no lo percibiré; si muestra su poder al norte, yo no lo veré; al sur se esconderá, y no lo veré. Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro.” (Job 23:1-10)

¿LO SABEN USTEDES?

¿Saben por qué no funciona el ayuno que hacen los evangélicos? ¿Saben por qué no funciona las vigilias que hacen?

¿Saben por qué sus obras no tienen frutos?

Pues este capítulo es la base del evangélico, porque busca su propio beneficio.

Como dice este pasaje de Isaías, buscáis vuestro propio gusto, luego oprimís vuestros trabajadores. Ayunáis para contiendas y debates, para herir con puño inicuamente. Porque cada uno se justifica delante del otro, y se presenta como un justo.

¿Nunca se preguntaron para qué se ayuna?

¿Para que Dios te escuche más? ¿Para recibir tu premio? ¿Para demostrar a alguien tu fe? ¿Para quién lo hacías?

¿Para ti? O ¿para Dios?

Van a ver que las voces de los evangélicos esforzados, son siempre muy fuertes, confianzudas y muy, muy soberbias: ¡Siempre estuve presente! ¡Nunca falté! ¡Trabajé más que cualquiera!

Tal vez no lo digan en voz alta, pero en su actitud, en su accionar, cuando uno escucha sus oraciones, cuando hablan de la fe que tienen, o del conocimiento de la biblia que pretender demostrar, siempre existe esta actitud y esta posición en sus palabras.

Por eso, el título del sermón de hoy es:

UN MISMO SENTIR SEGÚN CRISTO JESÚS

En cualquier actividad oficial de la iglesia, sea en los cultos, sea en los discipulados (estudios bíblicos y práctica), en los ministerios, en las evangelizaciones, en las oraciones matinales… ¿para quién lo haces? ¿Para qué lo haces? ¿Cuál es la finalidad que buscas?

¿Esperas conseguir algún beneficio? ¿Para recibir alguna bendición especial? ¿Para mostrarse a otros? ¿Para ganarse un mérito? ¿Para alcanzar la justicia?

Si así fuera, no serías diferente al evangélico esforzado en su fe, como el fariseo quien dice: “Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.” (San Lucas 18:10-14)

Pero aquí en este capítulo de Isaías dice algo más, que generalmente los creyentes de hoy no están buscando, ni saben que deben alcanzar; y es la razón por qué muchos de ustedes hoy están pasando por una difícil prueba dentro del Pacto de Jesucristo.

Es que en realidad, no es simplemente venir a la iglesia, participar en todas las reuniones, sin que con las Palabras que uno escucha, con la participación activa y prolongada que uno hace en todas las cosas, debía nacer en uno “EL MISMO SENTIR SEGÚN CRISTO JESÚS”:

• El amor y pasión por las almas.

• Un grandísimo deseo de desatar las ligaduras de impiedad con que el malo sujeta a los hombres, por medio del pacto, por medio de la enseñanza de la biblia y hacerlos libres.

• Soltar las cargas de opresión porque viven bajo servidumbre.

• Dejar libres a los quebrantados.

• Romper todo yugo de opresión

Y para conseguir esto, uno debía vivir dentro del Pacto de Abraham, librarse uno mismo, y así enseñar y guiar a los otros hacia ese camino. Seguro que como todos los evangélicos, no sienten la necesidad de salirse de Egipto, que allí mismo pueden tener la fe en Jesús y ser buenos creyentes. Pero de esa forma, jamás se libran de la opresión, ni pueden desligarse de las impiedades. Porque jamás salen de las tinieblas.

Así que, yo tengo que ser un buen discípulo, primeramente viviendo y luchando intensamente por mi libertad, yo saber cómo es vivir fuera de la impiedad, de la servidumbre, de las ligaduras y yugos de opresión. Y tengo que tener un grandísimo amor, hacer todo el esfuerzo, entregar mi vida para que pueda rescatar a otros de esas situaciones.

Incluso cuando esos creyentes evangélicos ni sientan esa necesidad, pero sí yo, en mí tenía que nacer un tremendo amor por las almas, tener una pasión por Cristo y: hablar, enseñar, repetir, convencer, morir me tantas veces como sea necesario, arrojar mi vida, mis fuerzas para convencer a los otros elegidos en Jesucristo.

Sí, cuando tu vienes a la iglesia, cuando escuchas las Palabras de las predicaciones, cuando estudias la biblia, cuando lees la biblia; sí tiene que hacer en ti este mismo sentir que hubo en Cristo Jesús. Por eso, el apóstol Pablo decía: “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.” (Filipenses 3:8-12)

Es por eso, que la biblia dice hoy: “no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto”.

Sí, tienes que tener, o mejor, tiene que nacer en ti la pasión por Cristo Jesús, la pasión por las almas que Jesucristo dio su vida. Y no contentarse que simplemente vengan y asistan calentando los bancos de la iglesia. Tienes que vigilar por las almas de los creyentes, orar por ellos, orar para que Dios les despierte su espíritu aletargado. Y para eso tienes que dar tu vida, mostrar ejemplos, enseñar, despertar, incluso aún cuando ellos no lo sepan, ni sean capaces de verlo hoy.

Así es, hoy tú tienes que arrojar tu vida, con fe, por Jesucristo, partiendo tu pan con el hambriento, albergar los pobres en tu casa, cubrir al desnudo, que no te escondas de tu hermano. Y todo, todo para ayudar a que su alma, su vida pueda transformarse y también tener esa pasión por Jesucristo, y a su vez también la pasión por las almas. Y Jesús también lo decía, ¿no? “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (San Juan 13:14-15)

Pero no de cualquier manera, porque hoy el evangélico de boca “ama mucho”, pero no es “te amo hermano en Cristo”, no sino que tiene que cumplir estas especificaciones de Isaías 58, y eso, solamente se puede dar cuando tú asumes el papel de Moisés, y los sacas de Egipto, incluso en contra de su propia voluntad, y los guías soportando todas las cargas, las dificultades y las ingratitudes, hasta que entren y hereden la tierra de su promesa del pacto dado a los padres Abraham, Isaac, y Jacob.

PASIÓN POR LAS ALMAS, PASIÓN POR CRISTO

Bueno… para que esto suceda, y no estés haciéndolo para ganarte algún mérito, o que te sirva como un argumento para pedir a Dios por tus bendiciones; tienes que tener una profunda gratitud por el perdón de pecados que has recibido de Cristo Jesús.

También tienes que tener una profunda convicción por tu pacto, y las promesas que Dios te ha dado. Porque tienes que invertir muchísimo tiempo, perder fuerzas, gastar todo aliento para luchar por las almas de tus hermanos. Tener una confianza de que tus promesas, las dará Dios. Y tienes que ser un pobre en espíritu para hacer con sinceridad, con simpleza, y porque realmente amas y te preocupas por las almas.

Es la razón por qué hoy hemos leído San Juan 11:26 “Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”.

No tienes que hacer los ministerios, ni salir a evangelizar porque el pastor te está controlando, o porque el pastor insiste, insiste… no, sino que tienes que hacerlo porque amas las almas, tienes una pasión por Cristo que te mueve. Y cuando alguien lo hace porque tiene una profunda pasión por Cristo, NADIE NI NADA LE DETIENE.

Entonces… cuando esto lo hagas todos los días, por los meses, por los años; incluso en la siembra y en la siega, en los momentos difíciles, en los solitarios, en días de lluvia, de frío, de hambre, de desnudez…

Jehová promete:

• Nacerá tu luz como el alba.

• Tu salvación se verá pronto.

• Tu justicia delante de ti.

• La gloria de Jehová será tu retaguardia.

Cuando un fiel, quien por la pasión de las almas, entiende estas verdades, sabe cuánto Jehová está por uno, y de qué manera estas bendiciones están sobre tu persona… se esfuerza más, se reafirma más; y cada día se busca perfeccionar más y más.

Sí, un mismo sentir según Cristo Jesús. Así como yo he recibido el amor de Cristo; ahora aprendo a amar a mi prójimo; y le enseño para que éste también a su vez pueda amar a Jesús, y amar a otro su prójimo.

Cuando esto exista en ti, cuando esto sea sincero en ti, cuando esto se deje ver durante muchos días y años… promete Jehová: “Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí.”

Y qué mejor que las mismas palabras de Dios: “Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.”

Igualmente tendrás una bendición que durará para generaciones, y un nombre reconocido: “Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.”

CONCLUSIÓN

No hagan como hacen los demás creyentes evangélicos, no pierdan el tiempo, ni tu esfuerzo en cosas que no funcionan, ni dan frutos.

Y cuando siembres, siembra para que permanezca para siempre. Por eso, hoy cuando salgan a evangelizar, mañana cuando vengan a orar, cuando vivan por su pacto… tienen que orar a Jesús para que les enseñe cómo tener la pasión por las almas.

Recuerda que todo es posible cuando tú vives intensamente dentro de tu pacto, por eso dice: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.”

No mires, ni escuches las cosas que dicen los demás; tú tienes que tener el mismo sentir según Cristo Jesús.

Que Dios te bendiga como hijo amado.