Sermones en cronología

Sermón en el día de Jesús 19 de julio de 2015.

Título: POR MEDIO DE LA VERDAD TRAERÁ JUSTICIA

Biblia: Isaías 42:1-25

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Reformada Esperanza

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón

Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

pastordavidlee@evangelio123.org

(595) 0972-815-179 / (595) 0981-815-179

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He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.

Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.

Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas. Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo. Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas. Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos. Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente. Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tomaré en islas, y secaré los estanques.

Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.

Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver. ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová, que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye? Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y, engrandecerla. Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid. ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir? ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley. Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.

INTRODUCCIÓN

Hablando en resumidas, ¿qué es la verdad? Seguramente todos los evangélicos dirán: “Jesús”. Que Jesús es la verdad, y que en Jesús está la verdad, y que es la única verdad.

Ahora, ¿qué sucede cuando dos bandos pretenden creer en una persona quien tiene el mismo nombre “Jesús” pero le entienden en forma diferente? ¿Cuál de los “Jesús” es el verdadero?

Pero… ¿será el verdadero Jesús?

¿Cómo saber cuál es cuál? ¿Quién es quién? Porque todos dicen que creen a su verdadero Jesús.

Son las preguntas y dudas que siempre quedan entre las religiones y denominaciones quienes consideran a Jesús como su verdad.

La siguiente pregunta y duda es: ¿Cómo mostrar que el Dios que creo es el verdadero Jesús?

¿Por qué esta pregunta? Porque evidentemente que esto sucede: ¿Por qué dos personas quienes creen en el mismo Jesús, no ve al mismo Dios?

Dicen que leen una misma biblia, pero de ella sacan conclusiones diferentes, y cada uno dice que su Jesús y el Dios que ellos ven es el verdadero…

Vuelvo a preguntar: ¿Por qué no pueden ver al mismo Dios si creen en Jesús? Porque es evidente que algunos creen ciertas cosas y viven en esas verdades, mientras que otros no cumplen los mismos principios. ¿Y es un mismo Dios? ¿Se está hablando de la misma persona de Dios?

Porque fíjense cómo Jesús estaba en medio de los hombres quienes supuestamente creían en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob pero nunca le reconocieron.

Hoy, nosotros también vivimos en el mismo dilema.

Así que comencemos a ver por qué no estamos viendo al mismo Jesús bíblico, el Verbo que era desde el principio con Dios, y que todas las cosas por el fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Veamos si tú y yo estamos creyendo en el mismo Jesús.

¿POR QUÉ VEMOS A UN JESÚS DIFERENTE?

En realidad el problema no está en la persona de Jesús, el Cristo.

Entonces, ¿dónde está el problema?

Las diferencias surgen cuando los hombres deciden andar por “caminos” y “procesos” diferentes. Y eso hace que finalmente el Jesús que cada uno llega a “entender y percibir” espiritualmente es diferente.

¿Cuán importante es el camino y los procesos para conocer a la verdad quien es Jesús?

Sucede que Jesús, el Cristo; no se revela porque el hombre lo desea, ni porque busca o clama; no es de cualquier forma, ni de cualquiera manera. Sino que inclusive el camino y los procesos deben ser “exactamente” como los descritos y especificados por la biblia para que el creyente pueda ver y conocer al verdadero Jesús.

Así como hoy se pueden fabricar falsificaciones que son copias exactas exteriormente, los caminos y los procesos son muy diferentes. Mientras los fabricantes de los productos originales tienen una gran base de conocimientos acumulados, y con eso siempre podrán salir nuevos productos porque tienen la sabiduría; los falsificadores siempre deberán esperar que salgan los originales para volver a copiarlos, pues no tienen el cúmulo de conocimientos ni tienen la capacidad inventiva.

¿Cómo el error en los procesos puede llevar a un Jesús humano y basado en las doctrinas humanas?

Un principio de error en el proceso para conocer al Verdadero Jesús es: Tengo fe en Jesús como su único argumento y conocimiento de Dios. Nunca valorizaron ni les importaron el PROCESO que son LAS OBRAS DE JUSTICIA DE DIOS QUE ES POR FE.

Mientras que muchos creyentes evangélicos enfatizan y consideran que la fe en Jesús es el todo, es lo suficiente.

El proceso que nos habla la biblia, y es el PROCESO por el cual el hombre se hace “bienaventurado” porque es pobre de espíritu, y así se entra en el reino de los cielos. Este proceso te permite que llegues a ser “hijo” de Dios, y que tú por medio de vivir en el proceso del discipulado, en el cual cada día sigues a Jesús en el camino del Pacto de Abraham, y luego avanzas al Pacto de David y finalmente tienes el Pacto de Jesucristo, porque te has “bautizado en el Espíritu Santo”; en la semejanza de su muerte y resurrección.

Con este proceso del bautismo en el Espíritu Santo, te permite que participes y alcances estas alturas: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:53-57)

El proceso de discipulado, de ser bautizado en el Espíritu Santo te permite vivir este proceso y asemejarse a Jesús en su vida, muerte y resurrección; en cambio el creyente quien solamente tiene fe, jamás puede experimentar ni vivir esta “verdad”.

Y existe muchísima diferencia entre “tener fe” y “por medio de la fe alcanzar la justicia en el bautismo del Espíritu Santo” de Jesús.

Los discípulos quienes hayan seguido los procesos para bautizarse en el Espíritu Santo, tienen “LAS VIVENCIAS, LAS EXPERIENCIAS Y LA JUSTICIA ALCANZADA”.

Mientras un creyente evangélico vive con el “título: tengo fe en Jesús” colgado de su pecho; el discípulo tiene la experiencia del crisol de fuego y la muerte fundida en su carácter. ¿Crees que serán dos personas iguales? ¿Se comportarán iguales? ¿Pensarán iguales? ¿Responderán iguales?

¿POR QUÉ VIVIMOS CON UN JESÚS DIFERENTE?

Ya les hablé de cómo puede comportarse un creyente “teórico de Jesús”, y aquel quien ha vivido en Cristo Jesús hasta las fibras más íntimas.

El otro factor que hace diferente es el “camino”.

Mientras muchos evangélicos simplemente “creen” que tienen fe en Jesús; pero que nunca ha sido probado en todos los ámbitos de su vida. Y dice además: conozco la verdad, digo la verdad.

Por eso, el camino es muy importante, y hace que hoy resulte en un conocimiento de Jesús diferente.

Mientras el evangélico “conoce la verdad” y “dice que está en la verdad”, el evangélico quien vive en el camino del Pacto “sabe que está en la verdad” y “vive la verdad”, porque al final recibe un cumplido de Dios: “en quien mi alma tiene contentamiento”.

Así que: desde el “dicho” hasta al “hecho” hay un bautismo en la semejanza a la muerte de Cristo Jesús de diferencia.

Por eso, Dios dice de aquel que ha seguido todo y fielmente el proceso, y quien se ha humillado para seguir el camino de Jesucristo: “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu.

¿Quién de los evangélicos quienes “creen” en Jesús ha recibido jamás esta declaración de Jehová Dios?

¿Saben qué significa “he puesto sobre él mi Espíritu”?

Porque el Padre Dios tiene tanto contentamiento porque ha creído en Cristo Jesús, porque ha seguido el proceso de discipulado, seguido el camino del pacto para morir en el Bautismo guiado por el Espíritu Santo, que ha depositado su “espíritu”, su confianza y su autoridad en la persona de su hijo.

Por eso digo que dos personas podrán creer en el mismo nombre, pero ven a un Dios totalmente diferente. Uno que apenas puede creer y sostenerse en su fe por el mundo, a otro que ha recibido en su persona la autoridad y confianza de Dios para llevar la justicia a las naciones.

Es por eso que el discipulado en Cristo Jesús, en el Bautismo en el Espíritu Santo en la semejanza de su muerte, este proceso hace la diferencia. El camino del pacto hace que tú vivas en la justicia de Dios, y tengas esa autoridad concedida.

LOS TIEMPOS DE DIOS

Solamente las personas quienes han vivido en los procesos y en el camino de Cristo Jesús, pueden saber los tiempos de Dios que está viviendo.

O sea, qué tiempos bíblicos está viviendo, su realidad y la realidad del mundo. Como Jehová dice que hay tiempo de plantar, y hay tiempo de regar, hay tiempo de cosechar, y hay tiempo de arrancar lo plantado.

No todo el tiempo es igual como muchos evangélicos piensan, que todo está a pedir de su boca, y el mundo se mueve según la intención de su corazón.

Por eso, los procesos y el camino en Cristo Jesús, te permite adaptarte a los tiempos de Dios, y que podamos vivir, obrar, cuidarnos, y dedicarnos en aquellas cosas donde está obrando el Padre Celestial.

Seguramente muchos durante todos estos años, se han extrañado por nuestra forma de llevar el evangelio, por medio de Palabras de Vida, por medio de sermones escritos y que los repartimos silenciosamente en las calles, plazas y casas de todo el país. Y desde muchos años atrás por medio del internet, en video y en audio.

No hacemos propaganda, ni alzamos la voz. ¿Por qué? Porque los tiempos de Dios lo exigen, como dijo Jesús: “entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían. Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos”. (San Lucas 19:39-42)

Hoy no es tiempo de gritar, ni de alzar la voz, ni se hará oír en las calles. No se quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.

¡Por fin llegamos!

¿Qué significa que por medio de la verdad traerá justicia?

He encontrado con muchos evangélicos quienes cuando vieron el proceder de nuestra Iglesia Reformada Esperanza, o que escucharon las enseñanzas o mis prédicas, muchos quisieron saber mis razones. Y muchos escucharon dubitativos, otros pidieron explicación, y el resto están expectantes queriendo ver el desenlace; diciendo: ¿cuándo caerá? ¿Cuándo claudicará?

Pero en realidad, estamos viviendo no en tiempos en que hay que hablar en voz alta por las calles, ni hay que convencer a un evangélico incrédulo para que “tenga vida la verdad”.

Sino que simplemente mostramos, demostramos, predicamos, viviendo nosotros en esa verdad. Permaneciendo en esa verdad. Haciendo esa verdad, en los procesos y en el camino.

¡No tenemos que demostrar a nadie que estamos en la verdad y en lo verdadero! Sino que nuestra vida, y los testimonios de cómo estamos en el contentamiento del Padre celestial, y cómo su Espíritu está sobre nosotros para seguir fiel, seguro, calmo, y confiante en todo este camino es el testimonio.

Hoy, muchos evangélicos como los judíos quienes estando a los pies de la cruz vociferaban a Jesús: “De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.” (San Mateo 27:41-43)

Es por eso que los evangélicos de hoy no saben los tiempos que están viviendo, porque consideran que ellos están en la verdad, que ellos tienen la verdad; pero no saben los tiempos que están viviendo. No saben que no hay que convencer a nadie en estos días, sino que la muerte misma en la cruz a la semejanza de Cristo Jesús es la señal, es el testimonio, es la verdad.

Por eso, dice hoy la biblia: Por medio de la verdad traerá justicia.

Durante todos estos años hemos predicado de esta forma, que en silencio hemos vivido en la verdad, en el camino y en el proceso que muchos evangélicos no creen y consideran que está caduco.

Pero no han querido creer nuestro testimonio.

LA VERDAD SEGÚN LOS TIEMPOS

Si para algunos fue la verdad silenciosa para que les sirva de testimonio de la justicia; ahora Dios está enfocado en iluminar su luz de salvación por medio de esta verdad, por medio de este proceso, y en el camino del pacto a todos aquellos quienes nunca han conocido la verdad.

Ciertamente que algunos de los remanentes vendrán, pero serán pocos, y hoy Dios nos abre las puertas para otros asuntos: “Te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones”.

Sí, a partir de ahora, muchos ojos de ciegos se abrirán, se sacarán de la cárcel a muchos presos de sus pecados en que están condenados, y otros que están en las prisiones de las tinieblas serán iluminados.

Por eso, dice también hoy: “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas”. O sea, que en los presentes tiempos Jehová obrará solamente de esta forma. Y nadie está permitido ni de otra forma se proclamará la verdad del evangelio.

Será tan difícil y muchos evangélicos quienes hoy creen en su modo a Jesús, y se creen dueños de la verdad caerán, serán ofuscados, confundidos. Clamarán como normalmente hacen pero nadie les responderá. Porque los tiempos han pasado.

Durante muchos años se ha proclamado la verdad, y nadie ha creído en la justicia; porque muchos creyeron que la justicia y la verdad la tienen ellos.

Tampoco las cosas se quedan ahí.

¿Creen que es difícil creer en una verdad cuando no es declarada en voz alta? ¿Creen que es difícil de creer en una justicia cuando la verdad se habla en silencio?

Sí, durante mucho tiempo, también Jehová Dios no hizo nada contra el pábilo que humeaba, ni terminó de quebrar la caña cascada. Simplemente fue paciente, esperó y esperó. Siempre enviando a sus siervos para que por medio de la verdad se predicase y mostrase la justicia. Si con el testimonio de dos o tres personas es suficiente para que se declare la verdad, como dice la biblia: “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (Hebreos 10:28-29)

Ahora, dice la biblia: “He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias”.

¿Qué cosas?

“Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente. Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques. Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: vosotros sois nuestros dioses”.

Pero, “Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y, engrandecerla”.

CONCLUSIÓN

En silencio, y con la verdad hemos demostrado la justicia.

Ahora, se demostrará el resto, y Jehová mismo se levantará como un gigante, que durante el siglo estuvo callado, pero ya no más.

Además, esto está declarado: “¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley. Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.”

Veremos grandes resultados, asombrosos; pero la verdad que hemos creído y la justicia que hemos alcanzado cada uno en Cristo Jesús declararán la verdad.

Que Dios bendiga según su verdad a cada uno.