Sermones en cronología

Sermón en el día 2 de octubre de 2013.

Título: SIN CAUSA APARENTE

Biblia: Romanos 12:1-21

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,

Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

pastordonghandavidlee@gmail.com

(595) 021-301-706 / (595) 0981-815-179

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1. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

2. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

3. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

4. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,

5. así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

6. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;

7. o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;

8. el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

9. El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

10. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

11. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;

12. gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;

13. compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

14. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.

15. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

16. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

17. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.

18. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.

19. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

20. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.

21. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

INTRODUCCIÓN

En la semana pasada les estuve hablando por qué Dios tenía derecho de juzgar sobre todos los hombres, y en especialmente sobre los creyentes por la Doctrina de la Sola Gracia.

Que los hombres que hoy siguen en la doctrina de la Sola Fe no aceptan eso, porque ellos piensan que siempre están haciendo bien las cosas, que siempre su fe es bienvenida por parte de Dios.

Y también les dije, por qué el discipulado es importante pero más que eso: que es obligatorio, pues eso hace que el hombre se aparte del mundo bajo ciertas condiciones, permite que el hombre se separe caminando en el pacto, para que pueda morir y condenar los pecados que va encontrando en su carne.

Cuando progresa en su discipulado, no solamente mejora su posición para ver a Dios; sino que también evita los juicios que les hubieran sobrevenido.

Ahora, ¿qué sucede con aquellos creyentes quienes conociendo a Jesús (porque son igualmente elegidos) no están enterados de todo juicio?

Los que aceptan y siguen esas doctrinas humanas, las doctrinas que siempre hablan de bendiciones, que utilizan el evangelio de la prosperidad en el mundo como un arma para atraer a hombres bajo sus alas.

Pues no porque estén llamando y creyendo al Señor Jesús significa que están libres de juicio; pues siempre debe vivir y hacer todas las cosas estrictamente según la biblia, y en eso se incluyen los principios, las doctrinas, los caminos, las verdades en que el creyente “consciente o inconscientemente” ha estado siguiendo.

¿Cómo Dios es vengador de todo esto? ¿Por qué la biblia dice: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”?

Es que estas cosas son tan difíciles de discernir, de juzgar, de apuntar específicamente, pues a grandes rasgos, tanto el creyente quien vive en la doctrina de la Sola Gracia a través del pacto y el creyente quien vive en la Doctrina de la Sola Fe, ambos tienen sus vidas basadas en la biblia. Los cambios o las diferencias son mínimas; tal vez una actitud diferente, una predisposición diferente, una respuesta diferente, un corazón que siente diferente, una metodología diferente de hacer las cosas, una manera diferente de enfrentar y ver los hechos.

¿Cómo se juzgaría estas cosas entre los hombres? Es por eso, que solamente Dios puede juzgar, y el Señor dice: “No os venguéis vosotros mismos, sino dejad lugar a la ira de Dios.”

Pues justamente esta es una realidad que ven aquellos quienes viven fielmente en el Pacto de Abraham, aquellos quienes han abrazado el pacto y viven guardando los mandamientos de Dios y aquellos creyentes quienes hoy son mucho más liberales, que exaltan la fe en el Señor Jesús, que gustan realizar las grandes demostraciones de fe, de obras.

Es cierto que podemos divisar dos grupos de creyentes en el Señor Jesús, aquellos que por vivir en el pacto de Dios, se van apartando del mundo poco a poco; y ven cuán difícil, cuán inmerso estaba en el mundo. Y dejar eso, morir respecto a sus carnes para condenar sus pecados en ella, es algo tan difícil, algo tan fuerte y difícil de sobrellevar.

Pero en cambio, ven a tu costado existen personas quienes “tienen fe, creen en las Palabras de Jesús”; pero “algo…”, “no sé qué”, “algo no cuadra”. Personas que parecen tan entusiastas, que parecen mostrar tanta fe; pero no logran creer en el pacto, ni quieren ser enseñados.

Es que conversar con creyentes quienes no creen en el Pacto de Abraham como un modo de vida, como un camino que debe vivir el creyente; y que solamente tienen una fe algo lejana del pacto, pero no lo viven, es realmente difícil de explicar, difícil de medir, difícil de examinar… porque creen en las Escrituras, pero no lo viven, ni están convencidos y menos están seguros.

Hablamos de un mismo tema, pero no les parece tan claro, que tampoco ven clara ni les es nítido la diferencia entre la vida de fe en el Señor Jesús según el pacto y su vida en el mundo según sus deseos pero con fe en el Señor Jesús. Y en apariencia les van muy bien. También dicen que escuchan a Dios, que leen las palabras de la biblia y reciben la consolación, las fuerzas. También el Señor Jesús está en sus conversaciones.

¿Qué les parece? ¿Solamente ustedes están viviendo en un camino más difícil al Señor Jesús? ¿El Pacto de Dios es simplemente un capricho del pastor David o es su invento? ¿Se quedará todo así? ¿Cómo podemos saber que sí estamos caminando fielmente en el Señor?

Por eso, el Señor es el Juez de todo esto.

SIN CAUSA APARENTE

Realmente no da gusto ver ni deseo que ningún elegido de Dios reciba la venganza de Dios.

Pero verán que en muchos casos, Dios tiene que poner diferencias, imponer una muralla de separación para que tú veas qué estás creyendo, cuán cierto y verdadero es vivir en el Pacto de Jesucristo.

Porque muchos tienen una fe, un pensamiento de que tienen la verdad, hablan con grandilocuencia, hablan de hacer las cosas en una forma tan sencilla; cuando tú tienes y realizas un esfuerzo muy grande por vencer los pecados y sobrellevar los vicios que han torcido tu vida por causa de ellos.

Entonces, ¿por qué ellos no lo sienten tanto? ¿Por qué son incapaces de ver sus males? Incluso verán que estos creyentes, que están en la doctrina de la sola fe, siguen como campantes, insensibles y por un tiempo están mejores que ustedes. A tal punto que son los creyentes que caminamos en el pacto, los que nos hicimos a nosotros mismos el camino difícil, somos nosotros quienes ahondamos el surco de las diferencias y la separación.

Y tal es la diferencia, que a muchos creyentes les causa una gran confusión, que somos muy legalistas, a otros como extremistas.

Porque si a todos los creyentes, caminaran por el mismo camino difícil, llevaran la misma cruz, si se discipularan de la misma forma, nadie reclamaría, todos simplemente seguirían tus indicaciones.

Pero no es así, a muchos, quienes siguen esas doctrinas de la Sola Fe, porque son muchas y tienen grandes variaciones; pareciera que siempre les va bien, siempre están sonrientes, siempre están alegres, que nada malo les sucede. Y además, nadie les puede poner orden porque el principio de la doctrina humana de la sola fe es el libre albedrío respecto a la fe en Jesús. Todo está bien, creer de cualquier manera, vivir de cualquier manera, cambiar incluso muchas leyes de Dios, pero con tal que tú corazón esté centrado en Dios, en el Señor Jesucristo, está bien. Es el desgobierno total en la iglesia.

¿Cómo distinguimos? ¿Cómo sabemos qué está bien o qué está mal? ¿Quién sería capaz de juzgar eso?

Yo les diría: “hay que saber mirar el qué”, hay que conocer el proceder de Dios a estas personas, conocer cómo les sobrevienen los juicios de Dios; y verán que sí existen juicios tan grandes e implacables que atemoriza a uno que lo contempla.

Si quieren comprender un poco de todo este juicio, son los ejemplos de vida y los caminos resultantes que siguieron dos hombres: Abraham y Lot su sobrino. Uno siguió en el pacto y esperó pacientemente en Jehová. El otro siguió su camino de vida pero siempre se esforzó en mantenerse con fe en Dios, pero vivía según su camino, abrazando y viviendo de lleno en Sodoma y Gomorra. ¿No hace falta hablar de sus resultados, no?

Por eso, tenemos que volver al principio de Romanos para conocer de qué manera Jehová obra para juzgar estas cosas “que parecen tan pequeñas”, ora a uno para bendecir porque hizo bien, ora a otro para castigar porque hizo mal y no creyó en sus palabras.

Por eso, en el camino del Pacto de Dios, seguir firme y fiel en el evangelio realmente es muy difícil, porque alrededor nuestro existen tantas personas, señales, tentaciones de caminos más fáciles, de obras y realizaciones más vistosas, pero uno tiene que seguir fiel a la Palabra, como nos dicen los versículos Romanos 1:16-17: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.

El problema es que hoy los juicios de Dios parecen no ser inmediatos, ni tan notorios y tampoco tan contundentes. Pero ¡sí lo son! Si sabes lo que hay que mirar lo verás en gran abundancia.

Pero verán que los argumentos que esgrimen de los creyentes de la Doctrina de la Sola Fe siempre son valederas en el mundo de los hombres, siempre pareciera que están fundados en la fe y todo lo hacen por el Señor Jesús, por eso, es tan difícil de discernir, por eso es tan difícil de discutir y marcar las puntos o las pautas que están erróneas.

Solamente Dios las puede juzgar sin error.

Mas veamos lo que nos dice la biblia a continuación: “porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”

Justamente por esto es difícil de discernir, es difícil de apuntar conclusivamente a algo, porque los hechos son realizados por hombres que en principio están elegidos, tienen fe en el Señor Jesús, conocen la biblia y que a su manera quieren hacer todas las cosas según la voluntad del buen Dios. Pero como las doctrinas son humanas y destructoras, ellos no saben cuándo, ni en dónde están desviándose.

Por eso, es difícil de reconocer. Porque siempre presentan como pequeñas variaciones, pequeños cambios, pequeños desvíos, errores imperceptibles.

Porque ellos mismos buscan y desean realizar lo mejor para el Señor Jesús, solamente que basados en esa doctrina de la Sola Fe que domina sus corazones.

Por tanto, no se saldrán de la biblia en una sola vez, tampoco se desviarán grandemente la primera vez; pero se irán torciendo gradualmente, aflojando un poco aquí, otro poco allá, reemplazando una cruz por una idea genial; introducirán métodos y fórmulas que en otros lugares ha dado grandes resultados, que ha resultado en grandes crecimientos numéricos de asistentes a la iglesia.

Es como tener un balde de pintura blanca de 20 litros, es mucha. Échenle una gota de pintura no digo negra (porque en un principio el atrevimiento no es tanto), sino tal vez una gota de color crema, dos gotas de color crema. ¿Creen que se notará a simple vista que ese color blanco está contaminado si se la mezcla? Pero el blanco ha dejado de ser blanco en su esencia, en apariencia externa aparentará ser blanco. De esto estoy hablando.

Luego de un tiempo será un color amarillo, y luego de un tiempo será un color anaranjado… y así sucesivamente. Pero el lapso de tiempo entre uno y otro es tan grande, tan largo… que no se nota demasiado la diferencia, porque el hombre, el ojo del hombre se ha acostumbrado, los sentidos espirituales se han dormido, y se enceguece poco a poco.

Hay probabilidad que alguna persona muy aguda y sensible en cuanto a los colores podrá notar, tal vez con una luz polarizada muy potente. Así también, no muchos tienen el suficiente conocimiento bíblico, y pocos son los que tienen la sensibilidad espiritual para ello. Y lo peor sucede y acelera la caída o el desvío cuando existe alabanza de hombres, cuando existe envidia de muchos, cuando todos te aplauden, cuando otros tratan de imitarte…

Por eso, la biblia en Romanos 1, en el pasaje que les acabo de leer, díganme ustedes:

• ¿cómo ustedes saben qué es “detener con injusticia la verdad”?

No dar el énfasis requerido. No hablar en el tiempo justo. Dejar pasar el tiempo. No darle importancia al comienzo. No reaccionar a tiempo.

Ahora, díganme, ¿cómo se castiga esto? ¿Cómo será Dios vengador de todo esto? ¿De qué manera dirá Dios: mía es la venganza?

• Lo que conoce de Dios, pues Dios se lo manifestó.

Pero por alguna razón humana, por una situación especial o razonable. Cuando uno ve que todos están haciendo eso, pero no siente que Dios lo prohíba, que juzgue inmediatamente. O porque la gran mayoría de los creyentes lo hacen…

• Las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad

¿Cuánto se paga por la falta de santidad? Por ejemplo, ¿qué sucede porque hoy no haces diferencia entre lo santo y lo inmundo? ¿Qué puede suceder cuando no crees en la Palabra de Dios? ¿Qué sucede cuando no obedeces aun cuando tienes las señales? ¿Qué sucede cuando no haces ningún esfuerzo para creer?

• Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias.

Cuando una persona tiene sus años de fe, de caminar en el Señor Jesús, tiene una serie de conocimientos, debe obrar, tiene que vivir bajo ciertas normas. Tiene que glorificar a Dios con el grado correspondiente, debe soportar la cruz de Cristo y asumir el peso y dificultad que respecta a su condición.

¿Cómo juzga cuando una persona no está renovada? ¿Cuándo es incapaz de llevar la cruz? ¿Cuándo no puede soportar ni caminar por la senda angosta?

• Se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido

Aquí las cosas se agravan rápidamente, porque lo que sabe de Dios no hizo, ni quiso, y menos se esforzó. Y comienza el entenebrecimiento y se multiplican los errores, se agravan los hechos, se profundizan en sus maldades.

Ya no siente la Palabra de Dios, sus cervices son más duros. ¿Quién les puede enderezar? ¿Se quedará Dios en silencio? ¿De qué manera quebrará la cerviz de esos hombres?

• Profesando ser sabios se hicieron necios.

Los creyentes que han llegado a estos niveles de desobediencia, de estar apartado de Dios, se hacen tan necios, tan duros. Pero son muy sabios en cuanto a la biblia, tienen respuestas fáciles pero son duros y lentos para realizarlos.

Con la boca se defienden, con las palabras hacen callar a muchos, y siempre son sabios en sus opiniones.

• Cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Verán que los creyentes en lugar de avanzar en su fe, éstos que se avergüenzan del Evangelio de Cristo, cada día están más preocupados por los quehaceres del mundo, de los sucesos y calamidades. Y la ciencia de los hombres juega un papel fundamental en sus acciones y decisiones.

• Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador

Como desde mucho tiempo atrás Dios ha dejado de hablarles, se han rebuscado y encuentras respuestas, razones, sabiduría en los hombres. La biblia ha dejado de ser la fuente principal de toda verdad.

• No aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.

No son capaces de decir: ¡Estoy equivocado! Ya no se cuestionan por qué la biblia no les da sabiduría, la gracia de Dios es una materia perdida. Creen obrar con fe, pero están obrando más por sus razonamientos y sus viejos legados de fe.

¿CÓMO SE JUZGAN ESTAS MALDADES?

¿Cómo creen ustedes se puede juzgar una persona quien omite una enseñanza? ¿Cómo se juzga a una persona quien no enseña un mandamiento de Dios? ¿Cómo se juzga a una persona quien en lugar de enseñar hoy, lo enseña mañana?

O que tenía que tocar la trompeta hoy con fuerza para que los hombres sean apercibidos, pero él lo considera inoportuno, que es exagerado, que existen otros medios para hacerlo… ¿Cómo juzgará Dios todas estas cosas?

¿Cómo se juzga a una persona quien alaba con una palabra de más a un hombre? ¿Cómo se juzga cuando tú cierras los ojos como si no hubieras visto un acto, o escuchado una palabra?

¿Cómo se juzga a un hombre quien no quiso decir algo contra su prójimo o su hermano? Pero lo dice en otra ocasión, cuando el requerimiento ya ha pasado.

¿O cómo juzgar a uno que se excedió en su autoridad? ¿Cómo se juzga a un pastor quien enseñó mal? ¿O dijo algo indebido? ¿O dio un ejemplo inexistente? ¿O hizo una obra que no corresponde?

¿Cómo se juzga la ignorancia de un pastor?

¿Cómo se juzga a una persona cuando no enseña porque le faltó la fe o por una rabona faltó a una clase?

¿Cómo se juzga cuando tú te ausentas de una clase bíblica? ¿O cuando faltas a un culto?

¿Cómo juzga Dios cuando tú debías escuchar algo y no lo hiciste? ¿Y si te dormiste? ¿Y si estuviste conversando con otros?

Y ustedes saben que los hombres, cada día se vuelven más y más insensibles. Se vuelven amadores de sí mismos, y amadores de otros “prójimos” más que de Dios.

ESTAR EN LA GRACIA O EN LA BALANZA

Como dice Romanos 1:16-17: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”

Cada creyente tiene que estar delante de Dios y saber correctamente cuánta es la “gracia” que ha recibido en Jesucristo. Es decir, conocer cuánto realmente ha realizado Jesús por su vida, tienen que haber conocido los mandamientos de Dios dentro del pacto para que pueda conocer “cuán pecador era”, tiene que conocer “al inmensidad del amor de Dios” para que pueda saber “toda la gracia” que ha recibido.

Pues únicamente conociendo todo eso, entonces puede comenzar a “andar”, a “vivir”, a “gozar”, a “agradecer” y a “estar agradecido” por la gracia de Jesucristo. Y en la medida en que el hombre sabe su gracia, sabe cómo tiene que vivir, qué tiene que hacer por el Señor.

En la medida en que crece el conocimiento de la Gracia Recibida, verá que Dios tiene unas “exigencias” para cada uno. Sí, quiere recibir “gloria, alabanza y agradecimiento” del creyente quien conoce el Amor de Dios recibido por medio del Padre, por medio de Jesús y por medio del Espíritu Santo.

Cuánto, será la materia que cada creyente deberá ir aprendiendo, y sabiendo vivir a qué nivel de agradecimiento debe vivir.

¡Y más que esa gracia! En todo lo que Cristo te exija, y más. Y cuando tú vivas por Cristo, implicará que tendrás que llevar cruces, sufrir padecimientos, afrentas, decisiones, perder el mundo, renunciar a tu carne y sus concupiscencias, vivir una vida santificada en toda la Escritura, deberás ordenar toda tu vida y el sentido de tu camino según el pacto. Incluso deberás aprender a amar a Jesús más que a tu propia vida, o de tus familiares.

Entonces, vives bajo la gracia de Dios. En estas alturas de la gracia, cuando vives y Dios está entusiasmado contigo, porque ves que tú andas conforme a su voluntad, se gloría de ti. Es como un padre contento y orgulloso del hijo que ha recibido.

Mas cuando tú no quieres vivir según las exigencias, y los conocimientos de la gracia. En lugar de realizar la obra de hijos, tú te dedicas a vivir tu vida, y encontrarte con Dios según tu fe… entonces El Señor comienza a pesarte en la balanza de las obras.

¡¡Y SEGURO QUE NADIE, NADIE PUEDE SALIR AIROSO NI APROBADO DE ESA BALANZA!! Porque es demasiado estricto, es demasiado justo para que cualquier hombre lo pueda cumplir. Así como la mano de Dios escribió en la pared del rey de Babilonia en tiempos de Daniel, y decía: “Y la escritura que trazó es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN. Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas. Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino. La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años” (Daniel 5:25-31)

Hoy, sin que muchísimos creyentes sepan, están en la balanza y la inmensa mayoría están en falta, son hallados faltos. Porque son amadores de sí mismos más que del Dios de su Salvación.

CONCLUSIÓN

Porque son cuestiones muy pequeñas, difíciles de medir, son cosas que suceden en lo interior del hombre, en su modo de pensamiento, en su forma de realizar las acciones, realmente no es fácil juzgar a los hombres.

Pero sí Dios lo hace, y de la manera como el Señor tiene una regla fija: “Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe. Si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le dará libertad por razón de su ojo. Y si hiciere saltar un diente de su siervo, o un diente de su sierva, por su diente le dejará ir libre”.

Estas son justicias que solamente en las manos de Dios pueden ser aplicadas con justicia, con toda la justeza requerida.

Es necesario que cada uno de nosotros andemos en la altura y exigencias de la Gracia de nuestro Señor Jesucristo, que hoy podamos soportar y llevar la cruz de Cristo que el Señor no impone es nuestra gracia, es nuestra seguridad, es la vida.

¿Les parece extraño? ¡Pero no quieran probar ser medido en la balanza de Dios! Porque estando sobre la balanza, no existe justo que se salve.

Por eso, hoy muchos creyentes piensan estar sufriendo por causas extrañas, aparentemente sin sentido. Creen no haber hecho nada para merecerlo. ¡Pero nada es sin causa!

Sé sabio, camina en el camino del discipulado que es el Pacto de Abraham, y conoce la gracia de Jesucristo que has recibido, y verás que no hay forma de pagar todo hasta el fin de tus días.

Que Dios te bendiga.