Sermones en cronología

Sermón en el día de Jesús 30 de junio de 2013

Título: UN NOMBRE MEJOR

Biblia: Isaías 56:1-12

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,

Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

pastordavid@evangelio123.org

(595) 021-301-706 / (595) 0981-815-179

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1. Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse.

2. Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.

3. Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.

4. Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto,

5. yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.

6. Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto,

7. yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

8. Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.

9. Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar.

10. Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.

11. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado.

12. Venid, dicen; tomemos vino, embriaguémonos de sidra, y será el día de mañana como éste, o mucho más excelente.

INTRODUCCIÓN

Años atrás, en el primer domingo del año 2009, en el sermón titulado “Preparando para hacer todo posible”, si algunos se acuerdan; les dije que el contenido de ese capítulo 49 de Isaías, las cosas que estaban escritas en ella son las que teníamos como promesa, y de qué manera Dios iría haciendo todas las cosas posibles.

El Señor nos hizo un delineamiento y de las cosas que sucederían, y muchos me cuestionaron varias veces por qué no estábamos recibiendo esas promesas. Algunos se decepcionaron por eso, otros están expectantes.

Hoy estamos en Isaías 56, y seguro que en algunos aspectos estamos más avanzados; porque hoy veremos qué ha hecho Jehová con nosotros en ese lapso de tiempo.

Sé que muchos, en ese entonces, se mostraron bastante escépticos y principalmente me reclamaban por los versículos 17-23: “Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti. Alza tus ojos alrededor, y mira: Todo éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos. Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar, apártate, para que yo more. Y dirás en tu corazón: ¿quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos? Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.”

Es bueno tener expectativas, es correcto que verifiquemos constantemente los hechos y nuestra posición. Mas hoy veremos que Dios no ha estado quieto, y sí trabajando intensamente para que nosotros estemos a la altura requerida.

Les dije de qué forma Dios quien tiene pensamientos y caminos más altos que los nuestros, primeramente nos forma, nos discipula, nos levanta para que seamos luz a los rectos en medio de las tinieblas; para que muchos vean tu justicia de Dios que es por fe.

Sé que muchos esperan ver las cosas suceder más rápidamente, mas tienen que entender y ser pacientes, sabiendo el proceso de Dios y su proceder.

Generalmente ocurren sucesos individuales, aislados que muchas veces nos hace confundir, o porque estamos tan inmersos en nuestras actividades que perdemos la noción completa de la obra de Dios. Estar caminando y viviendo por el valle es diferente a contemplar el panorama desde lo alto de la montaña. Así también, la vida que trascurre todos los días, a veces, nos absorbe tanto que perdemos la visión de Dios. Además existen tantas cosas que están totalmente fuera de nuestra vista, y Dios siempre hace una obra global, porque le importa la vida de todos sus escogidos, en un lugar, en un tiempo.

Es así como Dios nos enseña palabras que nos aclaran, que nos sitúan, que nos hace comprender a qué altura estamos, en qué nivel hemos alcanzado, cuán preparados estamos; como sucedió ayer en el estudio del Salmo 113. Les dije que Dios forma primeramente el hombre interior, y como dice el sermón de hoy: para darte UN NOMBRE MEJOR que el de “hijos e hijas”, para darles un nombre perpetuo que nunca perecerá.

LA DIFERENCIA DE PENSAMIENTOS Y CAMINOS

Al igual que los corazones de muchos cuando prediqué el Salmo 49, cuando algunos se burlaban, o me reclamaban diciendo ¿cuándo sucedería todo eso?

Tienen que saber que muchos simplemente están atentos a sus propios pensamientos: ¿qué representa eso para mí? ¿Qué beneficio saco con todo eso? Y siempre es así: primero yo, luego yo, y después el resto.

Mas si ustedes se miran con atención a sí mismos, si ustedes ven su propia situación notarán que son más los cambios y avances en su persona interior; con mayor seguridad, con mayor testimonio de la justicia de Dios. Se han convencido más en el pacto, les ha fortalecido, les ha dado más fuerzas, y mucha sabiduría.

Pero también es cierto que no todas las cosas se solucionaron, tampoco tienen todas las respuestas.

Y este es un punto en el cual muchos creyentes que aprenden el pacto hacen mención, que los creyentes de primera generación que son la gran mayoría de ustedes, están en gran desventaja respecto a creyentes de varias generaciones. Porque ustedes ven cómo tienen condiciones, o están en estados en que nunca podrán solucionarse hasta que llegue la segunda o la tercera generación. Divorcios, vidas pasadas de promiscuidad, hijos tenidos en la vida pasada, hechos que hicieron y que hoy ven que son pecados…

Y realmente estarían en una gran desventaja si las promesas se cumpliesen simplemente ahora, sin que ustedes tengan la oportunidad de sanarse, de corregir muchos errores, que tengan también promesas, que hagan la justicia y suficiente justicia para que Dios vea y corrobore que están arrepentidos de sus pecados, y que también les haga participar de su casa y reino.

Esta es la razón por qué Dios nos da las palabras proféticas para que lo creamos, para que lo abracemos; y para sanar, para curar, para justificar, para juzgar quiénes son justos, merecedores, y los otros que siguen incrédulos.

Siempre debe existir una oportunidad “igual o equitativa” para todos, claro que según las correspondientes medidas de fe y justicia. Pero oportunidad existen para todos dentro de su amor y bondad.

Porque Dios es Dios JUSTO. Y para que su justicia pueda abarcar a todos los elegidos, se requiere de tiempo, un tiempo prudencial donde su misericordia se extienda a todos ellos en la variedad del tiempo de llamamiento que tuvieron. Y siempre sigue esta regla: “porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”. (San Lucas 12:48)

Por esta causa, el libro de Salmos es tan importante. Porque nos da nombres a cada etapa, nos muestra en qué situación, en qué nivel espiritual estamos. Y ven que a medida que estamos avanzando en el estudio de los diferentes salmos, se dan cuenta que algo de esas cosas que se mencionan, ya lo tienen ustedes, o están en ese proceso, y eso significa que están creciendo.

El libro de Salmos es como una escalera que nos muestra las etapas y las generalidades de un nivel espiritual que alcanza la persona quien vive y abraza el pacto de Abraham, y que avanza hacia el pacto personal como el de David.

Y es tan importante una visión global del pacto, una visión generalizada del pacto, pero también uno pormenorizado y centrarnos en los puntos de interés actual.

Si ustedes están muy enfrascados únicamente en su vida en el mundo, en su problemática, en las condicionantes de sus trabajos; lo único que pasará es perder la noción de Dios, y lógicamente se perderán en toda la desesperación de los hombres del mundo.

En cambio, cuando Salmos te dice quién eres, qué tienes, en dónde estás, y corroboras que tú estás teniendo, entendiendo, y estás hoy luchando por ello. Significa que estás viviendo, y posicionado en ese nivel espiritual del Salmo correspondiente.

Como les dije ayer, ciertamente que mientras no tengamos todas las promesas cumplidas de nuestro pacto, seremos como una mujer estéril que no tiene hijos. Por eso, nos dolemos.

Mas cuando vemos de qué manera Dios les ha sacado del muladar y les está elevando y les llama “príncipes”; y esas palabras por el Espíritu Santo lo sienten como una mención personal y reconforta a tu alma; entonces sabes que hoy podrás ser como la mujer estéril porque las promesas no se han cumplido en toda la dimensión, pero sí saben que las partes están en ti, que estás avanzando en las partes, que sí estás en el proceso.

Cuando ustedes comprueban que Dios ha sido tu padre, quien te ha cuidado incluso cuando eras incrédulo, cuando inconsciente de la existencia de Dios, aún entonces, Dios como el sol hacía brillar su luz y cuidaba tu vida.

Por eso, son caminos tan diferentes, son pensamientos tan altos la que Dios ha tenido siempre contigo, que cuando llegas a comprender esa gracia, sientes que eres “un muy amado” de Dios. Y no hay razón para envidiar a los creyentes de varias generaciones.

EUNUCOS Y EXTRANJEROS

Hoy en Isaías 56 menciona a dos personas especiales, que son los eunucos y los extranjeros.

Claro que “eunucos y los extranjeros” hablan de personas quienes entran después a la congregación de Jehová, quienes no tienen padres que sean creyentes, u otros familiares donde sus apellidos estén registrados. Son los creyentes de la primera generación.

Y son mayormente ustedes que están hoy. Y también lo serán todos quienes entren y vengan a nuestra iglesia. Porque realmente son pocos las familias de creyentes que tengan varias generaciones, y que hayan vivido en el pacto.

¿Por qué Dios utiliza la figura de eunucos y extranjeros? Pues para referirse a personas que no son de la familia de Abraham, que no han tenido un antepasado creyente, y es la primera vez que entran al pueblo de Israel (o el pueblo que tiene el pacto de Abraham).

Pero son eunucos y extranjeros, porque vienen con muchos pecados, vienen solos, separados, divorciados, esclavizados de los sistemas del mundo, extranjeros porque la vida en Cristo Jesús es tan diferente a lo que estaban acostumbrados a ser y a vivir; son eunucos porque en muchos aspectos están imposibilitados, incapacitados según la ley de Dios. También son eunucos y extranjeros porque fueron expulsados, desechados, apartados de sus familias anteriores por cuestiones religiosas.

Mas también es cierto que se deben integrar a la nueva familia, la iglesia, en su nueva vida de creyente en el Señor Jesús. Y no todos los hombres en la iglesia les pueden aceptar por la variedad de pecados y por los antecedentes que traen como eunucos y extranjeros.

Así como la mujer estéril, también se puede considerar que hoy “TODOS NOSOTROS” somos como eunucos, porque no tenemos aún las promesas de nuestro pacto cumplidos. También para aquellos quienes hoy están solos, y donde todos sus demás familiares son incrédulos, como los extranjeros quienes están solos.

Pero tanto a los eunucos como a los extranjeros, Jehová les da las mismas condicionantes, no existe excepción. La ley es una sola, y todos quienes entran en la casa de Dios, deben guardar y vivir la misma ley.

A todos los dice Jehová Dios: “que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.” (v. 4-5)

O cuando dice: “que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración. (v. 6-7)

Fíjense cómo a todos, y en este capítulo: especialmente a los “EUNUCOS Y EXTRANJEROS” Jehová les exige que vivan en el pacto, que abracen el pacto, y para aquellos que vivan el pacto con mucho entusiasmo y se cuiden en ella; Jehová se encargará de darles un nombre mejor, un nombre mejor que de hijos e hijas; y que entrarán en su santo monte y los recreará en la casa de oración.

Esta es la parte que tienen que comprender y estas palabras tienen que GRABARSE, ESCULPIRSE muy nítidamente en sus corazones.

Que las Palabras de Dios, la ley de Dios no hace acepción de personas. Desde el momento que están en la familia de Dios, sin importar cuándo hayan sido llamados, qué clase de eunucos sean, cuán extranjeros sean; siempre, siempre se tienen que adecuar a una misma ley de Dios que está escrito en la biblia.

Hoy, muchos creyentes quieren partir la ley, quieren guardar solamente aquellos que ellos desean, aquellos que les conviene, siguen su vida y no desean cumplir con todas las leyes.

Ese pensamiento está mal, y es fuente de grandes pecados.

Si existe alguna persona quien piense que él porque recién ingresa a la iglesia del Señor Jesucristo, que él por ser eunuco o extranjero está exento de algún condicionamiento, ESTÁ EQUIVOCADO.

Esto es lo que tienen que comprender, de qué manera, Jehová Dios, sin importar si son creyentes de años y de generaciones, sean creyentes que hoy son como extranjeros, o eunucos; lo primero que Dios hace es que tengan un NOMBRE MEJOR. Y para eso, porque debe existir la fe que cree en estas palabras, la justicia del hombre que acepta, recibe y realiza todo cuanto sea necesario para recibir esta justicia: UN NOMBRE MEJOR QUE EL DE HIJOS E HIJAS.

Dios te presenta lo mejor, te hace posible recibir lo mejor, y toda la mesa está servida por medio del Señor Jesucristo. Mas es necesario que tú lo creas, y tú lo comas. Y eso es tu justicia. Y cuando hagas la justicia necesaria, Dios juzga, y según tus esfuerzos, tus victorias, el Señor te da UN NOMBRE MEJOR QUE EL DE HIJOS E HIJAS.

Y es la lucha que muchas veces tienen los creyentes, pues muchos desean ver los cambios exteriores, las bendiciones que se den en los asuntos materiales; en cambio, Dios se centra primeramente en que tú seas recto y fiel en el pacto, para que te ganes un mejor nombre ante Él: ¡PRIMERO!

Porque únicamente así, a la obra completa de salvación del Señor Jesucristo, existe tu parte en la complementación, que es tu justicia de Dios que es por fe.

Si quieres crecer por fuera, Jehová dice: crece por dentro primeramente. Fíjense en los versículos 1-2: “Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse. Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.”

¿Por qué insiste en que los extranjeros y los eunucos guarden el día del reposo?

Dice así en Éxodo 31:13-18: “tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo, porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá, porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabajare en el día de reposo, ciertamente morirá. Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó. Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.”

El día de reposo es la señal del pacto con Jehová Dios del cielo y de la tierra. Pues todas las veces que guardes el día de reposo y lo vivas según los mandamientos de Dios, estás confesando que Jehová Dios es tu Dios, que sí crees y estás en el Pacto de Abraham.

ATALAYAS CIEGOS Y PERROS MUDOS

Mas a diferencia de estas palabras y de la insistencia de Jehová a los eunucos y extranjeros para que guarden en día de reposo, y abracen el pacto; hoy existe una liviandad terrible.

Porque los pastores y las iglesias que reciben a los eunucos y extranjeros que están llegando del mundo, en lugar de enseñar a que guarden el pacto de Jehová, que abracen el pacto y conducirlos para que tengan UN NOMBRE MEJOR, lo que hacen es alivianar todo. Se olvidan del pacto, se niegan y dejan de enseñar las leyes de Dios expresados en los mandamientos.

Por tanto, a todos los pastores, a todos quienes hoy están constituidos como atalayas, o que en algún momento o circunstancia está en ese lugar, cuando no enseñan ni guían, y cuando no exhortan y con todas las fuerzas predican a que abracen el pacto, y guarden el día de reposo; Jehová los condena diciendo: son atalayas ciegos, son perros mudos, son perros comilones e insaciables.

Y dice: “Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. Venid, dicen; tomemos vino, embriaguémonos de sidra, y será el día de mañana como éste, o mucho más excelente.”

Tienen que entender los caminos del Señor, antes que sucedan las buenas promesas de Dios, se forma al hombre interior, se restituye, se sana, se cura las heridas, a la perniquebrada, a la violentada, a los enfermos. Luego juzga a todos los pastores, comenzando por aquellos quienes debían realizar el trabajo encargado por Dios.

Y cuando todas las cosas están puestas en su lugar, cuando todos los creyentes que ya están en el pacto se afirman, aquellos que estaban debilitados sean afirmados, cuando los eunucos y extranjeros que entraron tengan la sanidad y la oportunidad de realizar ellos también toda justica al igual que el pueblo que ya estaba, cuando sean juzgados los pastores mudos y hambrientos, cuando sean juzgados los atalayas ciegos… este es el orden de Dios.

Dios llama a las bestias del campo, a todas las fieras del bosque para que devoren a todos quienes siendo atalayas, siendo pastores, se han perdido en sus propios vientres.

¿Qué son las bestias del campo, y las fieras del bosque? Son todos los hombres malvados del bosque de los hombres malvados, son todas las plagas y los males del campo que vienen a devorar a estos malvados.

Y Jehová Dios les da orden a las bestias y a las fieras: “VENID A DEVORAR”. Que el Señor da campo libre para que ataquen a todos los pastores mudos, comilones y atalayas ciegos.

LA MEDIDA DE LA ENSEÑANZA A LOS EUNUCOS Y EXTRANJEROS

Si hoy eres o sientes que eres un “eunuco” y/o “extranjero”, si no has abrazado el pacto, y si no estás guardando el día de reposo para no profanarlo, si no guardas tus manos para dejar de hacer todo mal: no tienes un mejor nombre, ni lo has recibido todavía.

Si tú ya eres un creyente de años, o de generaciones, pero aún no has abrazado el pacto y guardas el día de reposo para no profanarlo, eres una persona que estás más alejado que un eunuco o extranjero.

Si tú has aprendido de pastor o pastores, que no enseñan y que finalmente te convences, y ahora has abrazado el pacto de Dios, y guardas el día de reposo; has aprendido bajo un atalaya ciego, bajo un pastor comilón y dormilón. ¡Estás en problemas! Y eres pasible de juicio. No tienes que temer a ese tipo de pastores y atalayas, y si luego de insistir a que te enseñe correctamente, no te escucha. Es mejor que salgas de esa iglesia. Porque también te llegarán las fieras y las plagas.

Si tú eres un pastor responsable y temeroso de Jehová Dios de los cielos y de la tierra, tienes que enseñar todos los días, y hasta que veas que los eunucos y los extranjeros, que los hijos de los extranjeros abracen el pacto de Jehová, que guarden en día de reposo para no profanarlo, que se apartan de todo mal. Pero también tienes que seguir insistiendo en la enseñanza y en la predicación para que los eunucos reciban “un nombre mejor” que el de hijos e hijas, y que los extranjeros y sus hijos se recrean en la casa de oración y son conducidos a su monte santo.

CONCLUSIÓN

Tienen que cuidar y mirar por la perfecta ley de Dios.

Tienen que cuidar y no perder de vista, no solamente por el pacto, sino deben cuidar de tener, de ser, de comprender todas las partes que integran la promesa.

Sin el cumplimiento de las partes componentes de la promesa, es imposible que la promesa entera se cumpla; y sin el cumplimiento de las promesas, es difícil que veas tu pacto cumplido. Y deben tomar todo esto con suma seriedad, porque son palabras muy importantes.

En la generalidad de los creyentes, y en la mayoría de las iglesias, insisten en lo exterior, en el sentimiento expresivo, en la buena onda, en la liviandad y fácil digestión de la Palabra. Pero no saben cómo y de qué manera se acumula la ira y el enojo de Dios por la incomprensión de la Palabra.

Corresponde que los pocos creyentes fieles enseñen y guíen correctamente a los pocos eunucos y extranjeros que realmente escuchan esta verdad. Mas llegará el tiempo en que veamos todos estos juicios; y para cuando aparezcan, seguramente pedirán ayuda y oración, clamarán a Dios. ¿Y quién escuchará a los atalayas ciegos, a los perros mudos y comilones que tanto dañaron a los eunucos y extranjeros?

Mas tú, busca tu NOMBRE MEJOR en Dios. UN NOMBRE MEJOR que el de hijos e hijas de Dios. TÚ NOMBRE MEJOR QUE ES PERPETUO EN DIOS, QUE NUNCA PERECERÁ.

¡Que Dios te bendiga por el nombre que tienes en él!