Sermones en cronología

Sermón en el día de Jesús 16 de junio de 2013.

Título: PENSAMIENTOS Y CAMINOS ALTOS

Biblia: Isaías 55:1-13

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,

Asunción, Paraguay

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(595) 021-301-706 / (595) 0981-815-179

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1. A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

2. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

3. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

4. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones.

5. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.

6. Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

7. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

8. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

9. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

10. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,

11. así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

12. Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.

13. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.

INTRODUCCIÓN

¿Cómo saber el camino de Dios? ¿Cómo conocer el pensamiento de Jehová? ¿Cómo averiguarlo?

Más aún cuando estamos hablando de pacto de Abraham, nuestro Dios nos guía por caminos que muy pocos han entendido, y dentro de los pocos, solo unos cuántos han llegado y recibido el Pacto de David, como hemos aprendido ayer en el estudio de Salmos 111, donde Jehová “Ha ordenado para siempre su pacto”.

Pero concordemos que existe una distancia muy grande entre todo lo que Dios se ha propuesto en su inmensa sabiduría y lo que nosotros vemos o podemos comprender. Pues traducir ese plan de Dios, comprender para seguir sus caminos, tener la fe para esperar sus tiempos, ¡siempre ha sido nuestra mayor tarea!

Es un común deseo de todos los creyentes quienes han conocido a Jesucristo, han leído la biblia y desean fervorosamente conocer y realizar toda su voluntad, que conocer el camino de Dios no es fácil; y sin conocer el camino, cumplir con su voluntad parece una empresa con mayor dificultad. ¡Y cuántas veces nos hemos equivocado!

Y tampoco Dios nos facilita las cosas, pues dice: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (v. 8-9)

Y saber que esta es la metodología de Dios: “Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo. Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, y para el corazón de los reyes, no hay investigación”. (Proverbios 25:2-3)

Por eso, las mayores ansias de los creyentes en el Señor Jesucristo es realizar su obra, pues entiende por fe que es lo mejor para sus vidas, pero el camino no es fácil, ni sencillo. Además Jehová lo encubre, y nos corresponde escudriñar sus palabras y su propósito. Y sobre este tema, les hablaré en el sermón de hoy: ¿cómo descubrir el camino de Dios si son más altos que los cielos y sus pensamientos no son como los nuestros?

Inclusive he escuchado de pastores quienes enseñan diciendo: “prueba y error, corrección; prueba y error, corrección y finalmente lo encontrarás”.

Esta persona insistía que el hombre de fe tiene que orar, y aquello que le atrae su corazón, a ese camino debe seguir, luego cuando aparece una encrucijada donde debe decidir, y si la nueva propuesta le atraer, debe orar nuevamente y cuando suba en tu corazón el deseo, pues sigue ese nuevo camino, y luego en cada nueva bifurcación actúa de la forma. Finalmente verá que uno se tropieza con el camino de Dios, y se encauzará.

Realmente no puede ser tan torpe para enseñar de esa manera.

¿Por qué?

Porque siempre que el hombre siga su camino, aquella que nace de su corazón, lo más seguro es que peque porque seguirá sus concupiscencias; pero por un buen tiempo, hasta que se haya adentrado muy profundamente en ese camino, no lo sabrá; y durante todo ese tiempo pecará contra Dios. Y resolver ese pecado, arrepentirse y salir de ese lugar no es siempre fácil, y requiere de mucho esfuerzo. ¿Está el tiempo disponible a su antojo? ¿Acaso no se envejece?

Además, lo que muchos creyentes no saben, ni consideran: que toda vez que el creyente sigue el camino dictado por su corazón, o lo que el mundo les enseña, es un pecado “contra su pacto”, o sea, contra la voluntad de Dios.

Y muchos piensan que mañana, si se equivocaron, pueden volver, tienen tiempo de rectificar su camino, y tienen esperanzas de que Dios les conceda los planes de su corazón y el Señor les abra las puertas decididamente. Es una idolatría tremenda, porque ese dios que tiene en el pensamiento, les enceguece y seguro que Dios no le abrirá, más bien le cerrará cualquier camino; luego simplemente le dejará porque lo tendrá como un caso perdido.

Si no me lo creen, consideren la parábola que dijo Jesús acerca de los malos labradores que siguieron sus propios corazones, y a todos los siervos que el padre los ha enviado los ha zaherido. Todo porque no coincidía con sus malos pensamientos.

Por eso, hoy les enseñaré cómo aprender, conocer y entender los pensamientos y los camino que son más altos que los nuestros, sin equivocarnos; y por supuesto, siempre estando en nuestro correspondiente pacto.

O sea, debe existir un camino y una forma única que sirva para todos los creyentes por igual, a pesar de los diferentes caminos y diferentes pactos que puedan existir en todo el mundo, y en todas las épocas de los hombres.

EL HOMBRE VS DIOS

El hombre, cuanto más viejo, más se considera sabio y entendido en todo lo concerniente a la vida, y al mundo. Por eso, es difícil romper esa forma de pensamiento, y la sabiduría que tiene del mundo. ¿Pero esa sabiduría le servirá para discernir la sabiduría de Dios?

Entonces, cuando se les enseña la Palabra, cuando tiene una enseñanza, siempre debe pasar por un filtro que son sus pensamientos humanos y sus ricas experiencias terrenales. Luego viene el tiempo en que analiza, medita; pero siempre va en razón de la conveniencia primeramente, si le causará molestias o no, si le costará o no, si tendrá ganancias visibles o no.

Pero también existen cuestiones muy raras, el hombre siempre debe palpar algo, siempre considera que debe ver algo físico si es posible, y también considera que en ciertos casos, el dolor es necesario para alcanzar un bien.

Por ejemplo, el estudio también es doloroso, es cansador y muchas veces agotador, pero uno lo hace porque desea llegar a una altura y un nivel de vida deseado en el futuro. Por eso se aguanta y soporta.

Un deportista también siente mucho dolor, porque tiene que privarse de muchos bienes del mundo, sacrificar tiempos, entrenarse produce mucho dolor, pero siente que por las retribuciones posteriores vale la pena el esfuerzo.

Hoy la religión es sinónimo de sufrimiento, y a eso, le han dado un toque mágico material. Por eso, es más fácil pensar en Dios o en las cosas de Dios cuando se tiene un objeto en dónde pensar, por ejemplo, el fuego con el Espíritu Santo, la representación física de Jesús, o partes de su cuerpo como elemento de concentración.

Algo de esta mecánica de pensamiento, esta forma de actuar funciona muy bien en la fe, en las iglesias que utilizan este sistema de enseñanza y de búsqueda de Dios. Por eso, funcionan muy bien las peregrinaciones, las repeticiones, las vigilias, los ayunos. Porque es algo físico, es algo material, es algo palpable, algo que por el que se sufre y que es sufrible en pos de un rédito. Aquí no hay muchos secretos, porque según el esfuerzo, según la dedicación, muchos piensan que viene la retribución.

Por eso, es tan fácil de creer cuando se tiene algo que estimule los sentidos sensoriales del hombre. Por ejemplo, darle una vela encendida y decir que esa llama es el Espíritu Santo; y todos lo creen. Cuando alguien le enseña diciendo que siempre debe dejar una vela encendida, una vela de un color y un aroma especial y exclusivo que vende solamente en la iglesia, y verán que todo el mundo lo compra, cuando les insisten en que no se apague la flama de la vela, porque si dejan apagar es como dejar que dios se apague de sus vidas; y verán que comprarán todos los días, gastarán una fortuna pero creerán.

A todo esto, dirán que tienen fe, simplemente porque no están dejando apagar su vela. Así sucederá cuando está cantando en la iglesia, cuando porta una biblia bajo su brazo, porque se congrega, porque un pastor le ha bendecido, porque se ha bautizado.

No importará cómo viva en el mundo, y podrá venir cansado; pero ni bien llegue a su casa y vea su vela encendida, se inspirará en su dios. Y se esforzará en fabricar coincidencias, incluso cualquier suceso le parecerá como algo espiritual.

Y están tan convencidos de que todo funciona.

Ahora, la parte difícil es cuando se enseña sobre cosas no materiales, ni palpables, ni imaginables dentro de la mente del hombre. O sea, cuando no lo puede imaginar, está fuera de su rango de fe.

De eso dice Dios que sus caminos y sus pensamientos son más altos que cualquiera que pueda el hombre imaginarse.

¿Pueden notar la diferencia en que vivimos?

Por eso, la fe es difícil para muchos, porque tienen que lidiar con aquello que no ve. Por eso, es una constante que todos los creyentes siempre tratan de materializar las cosas y toda idea de Dios.

Y peor cuando se trata de “incertidumbre”, porque en el Pacto siempre se maneja en base a promesas durante muchos, muchos años. Generalmente veinte o treinta años.

Seguramente no existe mayor incertidumbre que el Pacto de Abraham para un hombre que siempre ha vivido dentro del materialismo, dentro de los límites de los sentidos y sus mínimos razonamientos consecuentes.

Por eso, no es fácil de creer, ni es fácil de aceptar y seguir el camino del pacto.

Y por más que algunos dicen creer en el pacto, lo creen por lo bajo, es decir, lo acercan lo más posible y los mantiene en los límites humanos. Dentro de aquellas cosas que son posibles predecir, imaginar para el hombre.

Obtener un aumento de sueldo es más fácil de creer y confiar en Dios que las palabras del pacto que te dicen que serás dueño de toda la tierra, o que serás dueño de todo lo plantado, lo construido.

LA FE VS LA INCERTIDUMBRE

Es correcto que todos los elegidos creemos en las Palabras de Dios, de que los caminos de Dios son más altos, que sus pensamientos no son como nuestros pensamientos.

Pero la incertidumbre, el silencio de Dios en muchos casos y durante largos períodos; les incomoda y tambalea a cualquiera.

En realidad, esto sucede porque los hombres no se han detenido a observar con atención los instrumentos con el cual Jehová Dios nos ha proveído.

Sí se tienen instrumentos con el cual nos podemos guiar fielmente, todos los días, sin equivocarnos en ningún momento; con la precisión y exactitud de Dios, como nos lo muestra su creación.

Entonces, ¿qué está fallando? Pues en realidad falla el más débil, el hombre. Y la falta de enseñanza de la Palabra de Dios ha sido el principal factor; y porque se han introducido terribles y mortales doctrinas que destruyen a muchos. A tal mundo, que muchos ni siquiera ven la luz, se han puesto a creer con el corazón humano, con sus deseos carnales no discipulados.

O sea, el hombre se ha preocupado y se ha ocupado de las cosas de Dios con la mente humana.

Y si hoy Dios nos dice que sus pensamientos no son como nuestros pensamientos, si sus caminos no son como nuestros caminos; significa que alguien debe cambiar, alguien debe andar en el camino del otro para comprender a la otra persona.

Y seguramente que el hombre desea que Dios se acerque al hombre para enseñar sus caminos y sus pensamientos; pero en realidad ya lo hizo. Jesús se hizo hombre, nació con carne y sangre, para que todos los hombres le pudiesen ver; y así nos enseñó que existe otro camino, que existe un pensamiento sublime de Dios.

Luego que él se hizo hombre, y quitó lo que nos impedía conocer el camino y el pensamiento de Dios, que eran nuestros pecados y la muerte que subyugaba en todo nuestro ser; una vez librado por Jesucristo en la cruz y por medio de la resurrección; nos abrió la posibilidad de subirnos a los cielos, a los pensamientos y caminos altos de Dios. Estando nosotros juntamente con Cristo Jesús, sentados a la diestra de Dios.

Por tanto, no es simplemente pensar desde la tierra en los caminos y en los pensamientos sublimes y altos de Dios, sino que Jesús mismo, nos llevó consigo por medio de su resurrección a ese lugar.

Es la causa de por qué nos dice la biblia: “Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:8-16)

Se dan cuenta en lugares de la biblia, sí se menciona cómo se alcanza, cómo se entra en los lugares celestiales para que podamos escuchar y entender los pensamientos y los caminos altos de Dios.

¡Y Dios no descenderá, sino que nosotros tenemos que subir! Por eso dice: “acerquémonos confiadamente al trono de gracia”.

Entonces, ¿quién es el que puede acercar confiadamente al Señor? Hebreos 12:11-16 nos dice: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies; para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida, vendió su primogenitura”.

EL TEMOR DE JEHOVA COMO SABIDURÍA

Pero existe un camino para vencer esa incertidumbre. Existe una verdad que nos enseña a cada paso, con precisión, sin equivocación.

Ese instrumento que Dios nos ha dado para que podamos caminar y seguirle por largos trayectos, para vencer cualquier incertidumbre, son justamente LOS MANDAMIENTOS DE JEHOVÁ, que primeramente nos ha dado por intermedio de Moisés.

O sea, de los muchos caminos que el creyente pueda encontrar, de las muchas propuestas que pueda recibir, de las diferentes encrucijadas que aparezcan, de las indecisiones, contra los cansancios, por más que transcurra el tiempo; los mandamientos de Dios son los instrumentos que siempre nos mantendrán en los caminos y en los pensamientos altos del Señor hacia nuestro pacto.

Porque ningún mandamiento se puede quebrantar, ningún pensamiento de Dios puede contraponerse a su propia ley que los ha dado.

Por eso, es necesario que el creyente conozca bien toda la Palabra de Dios, los diferentes mandamientos, las ordenanzas y los estatutos.

Y justamente el pacto es así. Cuando uno está en la cima de la montaña, puede ver a lo lejos, puede ver su pacto; mas cuando realmente tiene que caminar, tiene que bajar a los valles, cruzar ríos, arroyos, bosques, ciudades, lidiar con hombres, con tentaciones. No se puede saltar desde la cima de una montaña a la otra sin bajar a los valles. Entonces ¿cómo guiarnos sin desviarnos a diestra o a siniestra, pues para eso sirven los mandamientos?; pues en determinada situación son las leyes de Dios las que te indican qué está bien, qué está mal. Qué es lo bueno y qué es el pecado.

Siempre que te esfuerces en realizar el bien, en hacer lo correcto delante de Dios, cuando no trasgredes los mandamientos, verás que no te desviarás de los pensamientos y de los caminos de Dios.

Esa actitud del hombre de responder con fe para obedecer a las Palabras de Dios, a los mandamientos de Dios sin importar en qué situación, en qué tiempo, en qué peligro, en qué ganancia o pérdida; ese es EL TEMOR DE JEHOVÁ.

Por eso, el Temor de Jehová es el principio de la sabiduría.

Para eso sirve el discipulado, que pueda someter a su persona, someter su ánimo, someter sus miedos, someter sus deseos, someter sus ansiedades, someter sus concupiscencias, someter sus ganancias, las ventajas, incluso soportar y absorber cualquier pérdida que pudiera incurrir por obedecer los mandamientos de Jehová Dios en todo momento. Y eso es causado por el temor de Jehová.

Entonces, el fin del discipulado es eso, que pueda someter a sí mismo a los mandamientos de Dios en todo tiempo. Es la única vía, es el único camino que Dios nos ha dado para que no nos desviemos de sus pensamientos y de sus caminos altos que están pensados y planificados para nosotros.

Tienen que saber que la fe no es capaz de ver cosas muy lejanas salvo que esté entrenado. Pero el problema es que la fe es muy subjetiva, es muy emocional, es muy ciega en muchos casos; y el hombre puede influir fácilmente. También el desconocimiento de la Palabra de Dios hace que la fe cambie de color según el pastor que guía, según la iglesia en que está congregado.

Hoy muchos creyentes seguían porque lo dijo un pastor, porque lo dijo su denominación, porque su iglesia sigue estos principios. Allí, no existe temor de Jehová.

El temor de Jehová, es poder vencer o luchar contra cualquier persona, grupos de personas, iglesias, denominaciones únicamente con los mandamientos de Jehová Dios. Cuando se los quebranta, nada puede quedar en pie; cuando se quebrantan los mandamientos de Dios nadie, ninguno es tu amigo.

Por eso dice la palabra de Dios hoy: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (v. 6-7)

En realidad los pensamientos y los caminos de Dios no están ocultos; y si lo están es porque el hombre no se ha discipulado, ni ha creído en el pacto. Porque no existe el temor de Jehová para guardar y vivir en los mandamientos de Dios que son las guías diarias, la luz en cada encrucijada, la sabiduría y la prudencia en cada pecado y peligro.

Realmente el temor de Jehová debe ser mayor y grave que cualquier pecado, cualquier beneficio, cualquier ventaja, cualquier deseo del hombre.

Cuando el temor de Jehová te puede producir cualquier obediencia, en cualquier tiempo; sí eres un hombre sabio. Seguro que hoy parecerá que fuiste el hombre más “desubicado” entre los hombres; que fuiste el más “tonto”, el más “débil”, mas a la larga verá cómo esas decisiones basadas en el Temor de Jehová te ha salvado la vida, te ha evitado muchísimos problemas, has ganado muchísimo tiempo; y sobre todo: te has ganado el favor de Jehová.

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

CONCLUSIÓN

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” (Hebreos 10:19-23)

Igualmente Dios nos dice por medio de Jeremías: “Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente”. (Jeremías 31:33-36)

Los pensamientos y los caminos de Dios son altos, pero nos ha dado sus leyes ante nosotros, los ha grabado en nuestros corazones. Bastará que el creyente fiel, con temor guarde los mandamientos de Dios, y verá estos pensamientos y caminos altos del Señor.

Y cuando eres capaz de vivir de esta manera, esto se cumplirá: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.”

Que Dios te bendiga.