Sermones en cronología

Sermón en el día miércoles 6 de febrero de 2013.

Título: LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA

Biblia: Romanos 8:1-39

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,

Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

pastordonghandavidlee@gmail.com

(595) 021-301-706 / (595) 0981-815-179

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1.) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

2.) Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

3.) porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

4.) para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

5.) Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

6.) Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

7.) Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

8.) Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9.) Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

10.) Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

11.) Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

12.) Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme al a carne;

13.) Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

14.) Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

15.) Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

16.) El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

17.) Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

18.) Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

19.) Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

20.) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

21.) Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22.) Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

23.) Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

24.) Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que no se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

25.) Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

26.) Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

27.) Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

28.) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

29.) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30.) Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

31.) ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

32.) El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

33.) ¿Quién acusará a los escogido de Dios; Dios es el que justifica.

34.) ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; mas aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

35.) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36.) Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.

37.) Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38.) Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39.) Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

INTRODUCCIÓN

Realmente no es fácil ni rápido cambiar el pensamiento, y especialmente cuando los creyentes tienen formado una base bien extendida, y también bien mezclada, por cierto, con doctrinas bíblicas y humanas.

Y lo peor de esa doctrina es que todo se resuelve con “la fe” en el Señor Jesucristo.

En parte es cierto, en parte errado. En parte bíblico, pero con una fuerte base humana. Cuando se mezclan doctrinas de hombres con algunas doctrinas bíblicas.

Y cuando todas estas cosas se mezclan juntos en un “coctel”, ¿en qué resultará?

¿Será de Dios, o será de hombre? ¿Responderá igualmente Dios si es de hombre?

Por eso dice Dios por medio del apóstol Pablo al pastor Timoteo: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participase de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.” (1 Timoteo 4:1-3)

Tienen que saber esto: cuando el hombre se cree conocedor de la Palabra de Dios, cuando está enseñado y cree en una doctrina que le parece bíblica (y está muy convencido de ella), cuando piensa tiene la fe cierta y verdadera en el Señor Jesucristo. ¿Cómo podría “enterarse” de que puede estar en un error? ¿Cómo saber que las doctrinas que cree son verdaderas? Además, ¿quién le podrá retrucar de lo contrario?

Pues aquí está la gran diferencia de pensamientos en que resultan las enseñanzas que son de Dios y las que provienen de hombres:

• Las que provienen de Dios: Aquellos creyentes quienes están cimentados en las verdades de Dios, no importa qué parte de la biblia lea, en qué parte de la doctrina bíblica se enfrente, siempre puede creer, siempre logra vivir bajo esos requisitos, y siempre tiene una secuencia uniforme y lineal.

• Las enseñanzas que provienen del hombre y son carnales: Siempre buscan una solución y una respuesta momentánea del hombre, siempre apuntan a respuestas materiales o que se relacionan con el mundo, pero siempre se enfrentan con grandes barreras y montañas infranqueables de la Palabra o de la doctrina. Por más que no tengan coincidencias, les importa el momento y piensa que todo lo resuelve con la fe en Jesucristo.

¿En qué resultan estas diferencias? Naturalmente que las enseñanzas que provienen de Dios y que son verdaderas, uno puede recorrer toda la biblia, y se tiene uniformidad. Si es capaz de obedecer en algún mandamiento, lo puede en todos. Si existen algunos hechos que no alcanza porque es pequeño, o le falta la fe, es simplemente le falta un crecimiento o un cambio, o una corrección que debe realizar; y todo nuevamente fluye y funciona.

En cambio, cuando las doctrinas están basadas, parte en Dios y parte en los hombres, y no es la correcta, siempre se tranca, siempre se atasca, siempre hace que el hombre sea “incrédulo”. Puede que momentáneamente pueda estar contento, pero en el resto está tapado y no escurre el agua por algún taponamiento. No existe un crecimiento general y completo, siempre es parcial, siempre es momentáneo.

CUANDO LA FE NO RESUELVE TODO

Un caso clásico de cómo un creyente quien está enseñado en doctrinas extrañas, algunas bíblicas y otras de hombres, actúa de esta forma: que en definitiva toda la biblia está “HUMANIZADA” de acuerdo a las necesidades y prioridades de los hombres. Por eso, los hombres simplemente tratan de resolver o remediarlo por medio de “la fe”. Incluso existen tantas cosas que simplemente desechan porque no está en su interés personal.

Y naturalmente existen grandes distancias entre la doctrina de los hombres y las doctrinas bíblicas, o las exigencias bíblicas, y esas diferencias o abismos que separan a ambos, los hombres los quiere “unir” o “saltar” por medio de su fe.

Así sucede en el caso de hoy, y especialmente en un libro como este de Romanos. Los creyentes quieren alcanzarlos, o conquistarlos por medio de la fe.

¿Puede un creyente con su FE alcanzar o recibir la ley del Espíritu de vida?

Realmente muchos lo creen posible, y lo siguen intentando.

Pero no saben que todo el libro de Romanos está escrito teniendo como base a los creyentes quienes tienen que “CREER y VIVIR en el Pacto de Abraham” (capítulo 4), pero muchos creyentes “NO VIVEN EL PACTO”, pero quieren salvar esa diferencia con “LA SIMPLE FE EN EL PACTO”.

Decir: “yo creo en el Pacto de Abraham” es una cosa, pero otra es “creer en el pacto de Abraham, vivirla intensamente dejando tu casa, tu parentela y dirigirte hacia tu tierra prometida y que los demás promesas se cumplan”

Por esto, les digo que “LA FE NO RESUELVE TODO”, sino debe existir una OBRA REAL Y FIRME HACIA EL PACTO DE ABRAHAM, DE ISAAC, DE JACOB PORQUE TIENE FE EN JESUCRISTO.

Es evidente la diferencia de un creyente quien se “discipula”, y por ello, cree en el Pacto de Abraham, sale de Egipto y todo lo que este mundo conocido representa, cruza por medio de su bautismo espiritual el Mar Rojo, y se adentra en el desierto. Aprende los mandamientos de Dios y aprende a vivirlo según los términos del pacto, de la tierra prometida.

Pero existen quienes no creen en el pacto, ni lo viven según las exigencias del pacto, no viven cada día con el pan de cada día; pero sí creen en esas palabras.

¿En qué resultará el conocimiento y la vida de la persona quien vive una realidad en el pacto, y aquellos creyentes (porque son escogidos de Dios pero adoctrinados en los engaños del mundo) quienes suponen creer en el pacto pero cada uno sigue sus propios caminos?

Que uno es obediente y el otro es incrédulo.

Pues existe un mundo de diferencia, entre un creyente quien ha “muerto respecto a sus pecados”, matando y condenando los pecados que había en su carne matándolos porque ahora ha abrazado el pacto de Dios, y espera en las promesas del Señor; y se justifica cada día y en cada decisión.

Comparado con el creyente quien “por medio de la fe piensa y pretende matar su pecado”, cree que confesando sus pecados, pidiendo perdón en nombre de Jesucristo ya ha matado y condenado sus concupiscencias en la carne.

Es por eso, estos últimos siempre viven acusados porque el pecado está en sus miembros, y dicen: ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

Por eso dice hoy: “porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne”.

Por tanto, como el pecado está condenado a la carne, o sea, que está unido a la carne. ¿Qué significa esto? Que está “intrínseco” en la carne, que no se puede “matar” simplemente porque yo tengo “fe” en Jesús. No se puede matar al pecado porque yo estoy pidiendo “perdón”, o diciendo “Señor Jesús, lávame de mis pecados”.

Sino, ¡verdaderamente se tiene que morir!

Por eso les digo que existen cosas que no se pueden hacer por la fe.

Para aclarar esto mismo, Jesús dijo: “¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego”. (San Mateo 18:7-9)

Saben ustedes cómo enseñan respecto a este pasaje diciendo que es una “parábola” de Jesús para mostrarnos de la maldad que representa el pecado. Por eso, quieren “morir” por fe; mas nunca se quieren “cortar”, o “sacarse” un miembro.

Y porque la fe no puede quitar, ni por la fe se puede matar el pecado que está (condenado) en la carne; Dios ha dispuesto UN CAMINO PARA MORIR RESPECTO A LA CARNE Y SUS CONCUPISCENCIAS. Y se debe morir según este camino que ha establecido Dios.

Y este camino es el pacto de Abraham, porque Jehová le dijo a Abraham: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.” (Génesis 12:1-5)

Y cuando llegaron allí a Canaán, Jehová le apareció y le dijo: “A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido”.

Luego vino nuevamente la Palabra de Dios a Abram: “Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” (Génesis 15:1-6)

Pues esta alegría a Dios, que el Señor se regocije con un creyente solamente se puede dar cuando “vive” en el Pacto de Abraham, y esto no puede darse “creyendo que el Pacto de Abraham es cierto”.

Pues aquí están ejemplos de la doctrina de hombres que se enseñan en las iglesias evangélicas a cerca de Dios y la verdadera biblia. Mientras los creyentes de hoy, en su inmensa mayoría: “lo cree como un hecho histórico”. En cambio, el verdadero creyente como Abraham, que está en el camino verdadero: “lo vive y muestra su fe viviendo en el pacto”.

Y esto lo dice el Señor enseñándonos en la biblia: “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.” (Santiago 2:14-24)

Ven cómo aquí la biblia menciona de obras, y está ejemplificado en la obra de Abraham que ofreció a Isaac, y fue perfeccionado su fe; y fue justificado y llamado amigo de Dios.

¿Qué hacen los creyentes y las iglesias hoy? Simplemente dicen: “vean y admiren la fe de Abraham. Créanla y tengan esa misma fe.”

¿Cómo se puede tener esa fe si no abrazó el pacto y vive el pacto e hace las obras del pacto? Por eso digo que la fe no lo es todo. Y la fe, sin las obras y vida EN EL PACTO, de nada sirve.

Pues justamente, este pacto, de Abraham, es la forma de “morirse de su pecado que está condenado en la carne”.

¿Por qué? Porque es la forma de esperar el pacto y las promesas del pacto que proviene de Dios, en el lugar que Dios determina, en el tiempo que él dispone, y por los caminos que el prepara.

De esta forma se “mata” la vida conocida del hombre, el mundo que siempre ha vivido, el cual ha soñado, el que buscaba con ansiedad.

Y de esta manera decide, toma un camino del pacto o el camino de conocido del hombre, busca la solución instantánea o aquella que Dios te ha prometido que implica paciencia, espera, y muerte (física, psíquica y emocionalmente).

Imagínate que por vivir en el pacto y porque crees en las promesas y vives la Palabra de Dios y te perfeccionas hasta que toda la biblia funcione: tengas que dejar de lado todas las cosas de esta vida que el hombre en su ansiedad ha preparado: hipotecas, préstamos personales, seguros, medicinas, y todo el apoyo en los hombres.

LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA

Por eso, hoy la biblia nos enseña una regla: LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA, que también podríamos decir: “LA LEY DE VIDA EN EL ESPÍRITU”. Si de este modo lo entienden mejor.

Los creyentes porque son elegidos, ciertamente tienen una fe verdadera en el Señor Jesús como su salvador.

Pero ¿por qué sienten la condenación?

¿Por qué tanto desean que esto suceda en su vida pero no lo consiguen? “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu”.

Esto sucede justamente porque no están cumpliendo LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA.

Saben ustedes que es el Espíritu Santo quien hizo resucitar a Jesús de la muerte, por eso nos promete: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.

NUEVAMENTE, ¿por qué los creyentes siguen sintiendo la “condenación de sus pecados” que se manifiesta en su carne? ¿Por qué no logran dominarlo, vencerlo?

Es porque nunca se han muerto. Pero seguro se han golpeado sus cuerpos, se habrán dolido porque siempre el pecado permanece en la carne.

¿Y cómo morirán? ¿Cortando las manos, sacándose los ojos, amputándose los pies? Pues no. Eso es imposible. Por eso, Dios Todopoderoso ha preparado un camino, que al caminar por esa senda, implica una muerte, y justamente sirve para matar el pecado que está condenado en la carne. Como les dije, es el Pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Si no se anda en el Pacto, nunca han muerto, LA LEY DE VIDA DEL ESPÍRITU SANTO no funciona en la persona. Consecuentemente, SÍ TENDRÁ Y SENTIRÁ TODA LA CONDENACIÓN POR CAUSA DE SUS PECADOS QUE ESTÁN EN LA CARNE, Y AQUELLOS QUE IRÁ PECANDO Y PECANDO.

Notará que tiene la ley en su mente, pero no en su carne; y en definitiva se sentirá muy miserable.

O sea, esta ley de vida recién funciona cuando TÚ TE MUERES DE TUS PECADOS, QUE ES LO MISMO, CUANDO TÚ TE MUERES EN TU CARNE. Cada vez que “DECIDES” por el camino del pacto, que esperas pacientemente por la respuesta de Dios y renuncias a la inmediatez.

Y por eso, Jesús nos dijo: si tu ojo es ocasión de caer, quítatelo; si tu mano te es ocasión de caer, córtatelo. Si tu pie es ocasión de caer, córtatelo.

Al final, ¿vamos a tener todo amputado para tener vida y para que “la ley de vida” nos funcione?

Ciertamente que podríamos hacer eso, pero eso no es práctico, ni solucionaría antes de morir desangrado.

Pues justamente esta es la limitación de la fe. Porque con la fe, “NO PUEDES MATAR NI CONDENAR EL PECADO QUE ESTÁ INCRUSTRADO EN LA CARNE”.

Es por eso, que Jehová Dios ha preparado un camino para que podamos MORIR EN LA CARNE, PARA QUE LA LEY DE VIDA DEL ESPÍRITU, o la ley del Espíritu de vida, se nos aplique; y el Espíritu Santo que le levantó de los muertos a Jesús, también nos vivifique porque también en nosotros mora el mismo Espíritu.

Por eso, tienen que vivir según los términos del pacto de Abraham, saliendo de tu mundo.

Y eso mismo el apóstol Pablo les enseña a los corintios, el principio del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Hablaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo, y yo os recibiré. Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:14-18)

Esta es la regla: cuánto más pecado que está condenado en la carne logren matar, más vida en el Espíritu Santo sentirán. Y eso implica que luego de un tiempo, cuando logren que LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA tenga predominio en sus vidas, verán que NINGUNA CONDENACIÓN HAY para los que están en Cristo Jesús.

Y realmente tienen que morir, y cada muerte tiene un nivel, o una meta: Cristo.

O sea, cuando ustedes estén matando a sus pecados, porque está condenado en la carne, sentirán tanto dolor, sentirán tanto la pérdida, porque deberán escoger a Jesucristo por medio de la obediencia y desechar el mundo. Y eso, es realmente muy difícil en los comienzos.

Por eso, les dije que es imposible que un creyente, quien está enseñando a que todo se hace por medio de la fe en el Señor Jesús, que con su fe, con sus palabras logre LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA EN CRISTO JESÚS.

Y si no puede hacer esto, es imposible que logren librarse de la otra ley: LA LEY DEL PECADO Y LA LEY DE LA MUERTE.

QUITANDO O PONIENDO MUERTE

Ahora, siempre que vivas según esta ley del Espíritu de Vida, por medio del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob. Que creyendo en el pacto que el Señor te ha dado, sigas este camino y cada día abraces el Espíritu, irás matando la carne, estarás condenando el pecado en la carne y estarás resucitándote en el Espíritu.

Y nos dice así: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”

Por tanto, siempre que estés buscando salvar tu carne, o tus deseos, o las cosas que anhelas, te estás enemistándote con Dios. Siempre que estés muriéndote del mundo, estás aumentando tu vida y tu paz.

Miren y esto es muy serio, en el versículo 7-8 dice: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”.

O sea, los que hoy viven y creen simplemente por fe a Jesús, quienes por fe quieren matar o terminar el pecado, aquellos quienes no están entendiendo por qué en la mente sirven a Dios, pero ven sus pecados en sus miembros, están en muy graves problemas.

Porque dice claramente: no pueden agradar a Dios. Y lo único que están aumentando es la enemistad con Dios.

Y caen, en los primeros capítulos de Romanos: “Porque las coas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” (Romanos 1:20-24)

Por eso, volvemos a la verdad primera y centrar en este libro de Romanos: “porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” (Romanos 1:16-17)

CONCLUSIÓN

Realmente son grandes decisiones que debe tomar.

Estoy seguro que muchos creyentes querrán negar esto, y querrán intentarlo por medio de la fe en el Señor Jesucristo. Porque dicen: su nombre tienen poder.

Y esto es lo increíble, pues dicen tener fe en Jesús para algo, pero no tiene fe para creer y vivir en el Pacto. Creen que pueden mover cielo y tierra, montañas y cruzar mares por el nombre de Jesucristo; pero no pueden creerle y abandonar todo este mundo y partir porque tiene la esperanza contra esperanza.

Nadie dijo que seguir a Jesús es fácil, pues el Señor mismo dijo que es una senda angosta, siempre dijo que había que tomar cada uno su cruz y seguirle, y que ninguno que tome su arado y mira atrás es apto como discípulo.

Si Dios preparo este camino para que el hombre “muera” de su carne y sus concupiscencias, hay que esforzarse en creer y vivir este Pacto. Y difícilmente podrá lograrlo solo, siempre requiere de una persona como Moisés que le saque, que le guíe, que le enseñe las Palabras de Dios.

Y esta es una regla: demasiadas personas lo intentan a su manera, por medio de la fe y utilizando la fe en todo y para todo sin las obras del Pacto. Lo peor: se enemistan con Dios, pasan los tiempos y están tan viejos, cansados, enfermos, que ya no tienen tiempo, ni fuerzas para comenzar de nuevo.

Pero tengan en cuenta que Abraham fue llamado a los setenta y cinco años. ¡Y seguramente tú no eres tan viejo!

Que Dios te bendiga.