Sermones en cronología

Sermón en el día miércoles 18 de julio de 2012.

Título: LA MAYOR DE LAS PROMESAS

Biblia: Romanos 1:1-32

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,

Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

pastordonghandavidlee@gmail.com

(595) 021-301-706 / (595) 0981-815-179

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1) Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,

2) que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,

3) acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne,

4) que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos,

5) y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;

6) entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo;

7) a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

8) Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.

9) Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones,

10) Rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros.

11) Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados;

12) Esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.

13) Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles.

14) A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.

15) Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

16) Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

17) Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

18) Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;

19) Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.

20) Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

21) Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

22) Profesando ser sabios, se hicieron necios,

23) Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

24) Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,

25) Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

26) Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,

27) Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

28) Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;

29) Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;

30) Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,

31) Necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;

32) Quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

INTRODUCCIÓN

He escuchado varias veces de personas quienes recorren muchos lugares del mundo dando conferencias, estudiando los avances y retrocesos del Evangelio de Jesucristo en los diferentes lugares del mundo y en la historia reciente.

Especialmente es notorio según estas personas cómo en los países europeos que en los siglos 19 y principios del 20 eran grandes “exportadores” de misioneros hacia los países del mundo, iglesias que con gran sentido del deber hacia Jesucristo han ofrendado hombres, esfuerzo y dinero; hoy están en decadencia. Muchas iglesias están cerradas, otras absorbidas por el estado, los jóvenes han abandonado las iglesias. Seguro que no todas serán así, pero sí que las iglesias evangélicas de Europa han perdido la fuerza y la preeminencia en las misiones. Creo que muchas de las excepciones vienen de los países del norte de Europa.

¿Por qué iglesias que tanto entusiasmo han mostrado se han estancado y están en retroceso? ¿Dónde está la bendición de Dios para aquellos quienes creyendo han ofrendado al reino del Señor?

Les voy a poner un pequeño aporte a los porqués.

Incluso verán para aquellos que son muy observadores, verán que sucede algo parecido a la generalidad de las iglesias de hoy, y también las familias que tradicionalmente son creyentes por generaciones están perdiendo sus fuerzas y cada vez son más los hijos que se han casado y formado familias fuera de la fe de Jesús.

¿Por qué se están perdiendo el fuego interior del Espíritu Santo?

¿Por qué si han dedicado tanto esfuerzo al Señor Jesucristo se están perdiendo de esta forma? Las iglesias generalmente no sobrepasan los cien años, y aquellas que existen apenas se “mantienen” a flote por los hijos de la tercera, o cuarta generación; pero rápidamente se están envejeciendo, no existen nuevas generaciones que vigorosamente estén renovando a las iglesias.

Generalmente las estadísticas solapan las realidades, porque existen iglesias más recientes, con grandes crecimientos y multitudes de asistentes; que en números tapan la realidad de muchas decadentes.

¿Por qué no tuvieron las fuerzas para perseverar en el tiempo? ¿Qué fuerzas tienen las iglesias hoy florecientes para superar las generaciones? Verán que muchas iglesias viven con las glorias del pasado, de los brillos y estrellas conquistadas por los padres y abuelos.

¿Por qué las iglesias no están pudiendo pasar los 30 o 40 años? Generalmente el momento más vigoroso de una iglesia es cuando vive el pastor “iniciador” de la iglesia y posiblemente hasta una generación más porque viven las personas quienes aprendieron y recibieron el “espíritu” y “motivación” del primer pastor.

¿Por qué existen estos ciclos? ¿No deberían ser las iglesias que activan intensamente por el nombre del Señor Jesucristo las más bendecidas por Dios? ¿Por qué entonces la decadencia?

Miren que lo que digo, también sucede para un individuo y su familia, así que no existe diferencia. Si cada padre hoy no se preocupa en fundar su familia en la correcta doctrina de la palabra de Dios, sus hijos en dos o tres generaciones también se perderán y se volverán incrédulos. Se necesitará que nuevamente alguien evangelice a uno y a comenzar la historia repetida.

Si creen que soy muy fatalista, miren las siete iglesias de libro de Apocalipsis, ¿cuál ha perdurado hasta ahora? Fueron siete iglesias con siete problemas diferentes, mas también pueden suceder los siete problemas a una sola iglesia o familia.

Justamente para no alcanzar estos extremos, para evitar desde un principio y establecer buenos cimientos, Pablo escribió este libro de “Romanos” a los creyentes de esa ciudad.

PORQUE DETIENEN CON INJUSTICIA LA VERDAD

La semana pasada les hablé de las cosas pequeñas que normalmente ustedes pueden o están más prontos para cometer. Tienen que saber la seriedad de todas estas cosas que les digo, porque con las pequeñas cosas, con las pequeñas concesiones, con las pequeñas cosas que se permiten, luego son dos y se agranda rápidamente.

Una vez que se concede, ya pierde la autoridad de Dios para negar la próxima vez, y siempre el mal tiene un rápido progreso y un entendimiento muy cerrado entre aquellas personas quienes corrompen la Palabra.

Hoy hablaré de cosas que no tienen efectos inmediatos a la vista de los hombres. ¡Ojo! Eso no quiere decir que Dios no esté examinando cada Palabra, cada mandamiento, cada doctrina con que estamos viviendo y predicando.

¡Ni una tilde, ni una coma se le pasa a Dios!

Solamente que el efecto del entenebrecimiento no se nota tan rápidamente en el hombre, porque los hombres se van apagando lentamente, se vuelven insensibles tan lentamente, los ojos espirituales se apagan pero en el corazón todavía existe la fe (porque son elegidos de Dios), y esto en lugar de ventaja, cuando están en el atardecer espiritual, más bien les trabaja en contra.

Salvo que una persona sea muy activa y sensitiva espiritualmente que note claramente las más mínimas variaciones en la actitud del Espíritu Santo, difícilmente sepa que se está degradando. Pero generalmente estas personas entenderán porque son muy fieles.

El problema son las personas que están “más o menos” en Jesucristo, aquellos que “ellos creen que están más” pero en realidad el Señor sabe “que están menos”. Sí, el problema son los creyentes intermedios, aquellos quienes tienen unos años, quienes creen conocer un poco la biblia, que han estudiado un poco, aquellos quienes son hijos de creyentes fieles y confían en los bienes y aportes realizados por sus padres.

Aquí entran las suposiciones, aquí entran los pensamientos de los hombres quienes piensan que están más, y se descuidan, se duermen, confían en su fe.

Pues justamente este es el problema de las iglesias, y de los hombres de las iglesias. Porque piensan: ¿no estamos evangelizando? ¿No hemos enviado muchos misioneros? ¿No estamos destinando mucho dinero para solventar a los misioneros? ¿A cuántos pastores locales también estamos apoyando económicamente? ¿Cuántas iglesias hemos construido como proyecto de misión?

Pero se olvidan que todo eso es pasado, pero hoy simplemente se confían en sus obras y no EN LA JUSTICIA DE DIOS QUE ES POR FE Y QUE COMO JUSTO VIVEN POR SU FE.

¿No sabían que esto también es una pantalla y una publicidad muy vendida por las iglesias de hoy para mostrarse que están activos en los ministerios de Dios? Enumeran las obras hechas, obras que otros pastores y misioneros están haciendo en otros lugares, y ellos… ¿qué hacen? ¿Hacen ofrendas misioneras? ¿Y ellos qué hacen por su justicia de Dios que es por fe? ¿Qué hacen ellos para no avergonzarse del evangelio de Jesucristo en esta generación adúltera y pecadora?

Ya que están haciendo esto, ¿NO ESTÁN DETENIENDO CON INJUSTICIA LA VERDAD? ¿SE HAN LIBRADO PARA SIEMPRE DE ESE ERROR? Pues justamente aquí está el engaño de los hombres, porque miden y ven sus obras como hombres, pero no miden como Dios.

Además ven y analizan las cosas simplemente como obras, una iglesia plantada, una iglesia construida, una iglesia ayudada económicamente, un misionero enviado y solventado económicamente, un hogar de niños o ancianos ayudados mensualmente…

¿No saben los hombres que ellos mismos, que están enviando los pastores, los misioneros a otros países, son ellos mismos quienes están deteniendo con injusticia la verdad?

¿En qué están deteniendo?

Porque ellos miden la predicación del Evangelio de Jesucristo como obras, es decir, como si fuera un edificio, algo visible a los ojos y medible en términos humanos. Pero nadie o ninguna iglesia considera qué tipo de personas están adentro, cómo son formadas, enseñadas y discipulados las personas quienes asisten a esas iglesias. Nunca miden si los pastores o los misioneros que están trabajando o que han sido enviados por esas iglesias y hombres están haciendo la justicia de Dios. Si realmente predican el evangelio sin avergonzarse, con la debida cuota de Cristo Jesús; o están utilizando métodos que están ampliamente difundidos: regalos, meriendas, atenciones médicas, ayudas económicas, hospitales, escuelas, ayudas y obras sociales, ayudas de carácter humanitario.

Sí, las iglesias y los hombres nunca han evaluado a qué tipos de personas están enviando como pastores o como misioneros, inclusive eso sucede en sus propias iglesias.

Son hombres que detienen con injusticia la verdad, nunca han sido corroborados si son capaces de llevar la cruz y enseñar rectamente la biblia. Son personas quienes no han sido discipulados por ellos mismos, pero con su ayuda económica, suponen que los pastores y misioneros “trabajarán para el Señor Jesús”. La tarjeta de presentación, los grandes carteles no predican el evangelio.

¿Qué se puede esperar de personas quienes nunca han sido probados y discipulados en la Palabra de Dios? ¿Pondrás tu nombre, pondrías tu nombre y firma en las obras que hacen esas personas? Los números no hacen “evangelio”, ni los milagros.

EL MANIFIESTO DE DIOS

Si alguien le preguntara a un creyente, ¿cuál es la mayor promesa de Dios al hombre? Seguramente responderá que es Jesucristo.

Pero tan importante como la obra de Jesucristo quien nos hizo santos y sin mancha desde antes de la fundación del mundo; y la posterior consumación de esa obra con la venida de Jesús como hombre y su muerte finalmente en la cruz y su resurrección,…es el manifiesto de Dios.

¿Qué significa esto? Es la manera en que Jehová se manifestó a los hombres por medio de tantas personas, prometiendo y haciendo pactos para que Jesucristo naciera según las escrituras es el mayor de los manifiestos.

O sea, si Jesús es la mayor de las promesas para la salvación del hombre, también una de las mayores promesas es el cumplimiento de la promesa que Jehová hizo a Abraham: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:1-3)

¿Qué es lo que Jehová nos manifestó y el hombre hoy no le está glorificando como corresponde? ¿Cuáles son las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, que tan claramente se han realizado pero se están olvidando de predicar? ¿Qué es lo que habiendo conocido a Dios no le están glorificando como a Dios ni le dan gracias?

Pueden que los hombres estén predicando a Jesucristo, puede que estén formando pastores y líderes, pueden que estén ofrendando para las iglesias, para las misiones, pero se han olvidado del MANIFIESTO DE DIOS.

¿Y QUÉ ES ESTE MANIFIESTO?

Es la forma cómo Jehová cumplió sus promesas a Abraham, y eso se cumplió a lo largo de años, de siglos, pasando por tantos hombres fieles y especialmente aquellos que fueron infieles, pero Jehová por el pacto que tenía con Abraham, con Moisés, con David, hizo que a pesar de todos los hombres infieles y condiciones contrarias se ha sostenido el pacto. En medio de tormentas, de cambios políticos, de gobiernos, de invasiones, de tramas, de engaños, de maquinaciones destructoras; todo para que la descendencia de Abraham no continuara. Todo para que no existiera un heredero que se siente en el trono de David. Todo para que los descendientes de Abraham no sean como las estrellas del cielo en multitud, ni que sean benditos sino que sean vistos como los parias, como los generadores de discordias y de segregaciones.

Siempre Jehová ha obrado para que su propósito nunca terminase, nunca se cortase.

Entonces, teniendo tantos testigos, teniendo tantas razones reales, veraces; ¿por qué los hombres no creen en el pacto? ¿Por qué quieren anular el pacto de Abraham, de Moisés o de Sinaí, de Moab, de David? ¿Por qué quieren anular todo con la fe y en el libre albedrío de los hombres?

Y son personas con estas doctrinas quienes son puestos como maestros, como evangelistas, como seminaristas, como pastores, como misioneros; y ellos son enviados al mundo a predicar UN SUPUESTO EVANGELIO DE JESUCRISTO, quieren hacer entender a los hombres que estamos en tiempos de gracia. Que de cualquier forma, con cualquier método Jesucristo es predicado y eso es lo importante.

¡NO ES LO MISMO! No se puede entresacar lo que uno desea y predica según la concupiscencia humana y atribuir que eso es Evangelio de Jesucristo. No puede el hombre anular toda la biblia, negar el manifiesto de Dios diciendo que hoy no tiene cabida, y extrae solamente “el nombre de Jesucristo” y decir que eso es Evangelio.

Sí, hoy los predicadores y enseñadores de Jesucristo se están olvidando de cómo Jehová ha cumplido el pacto con Abraham, y hoy sigue cumpliendo el pacto con Abraham y también en el nuevo pacto de Jesucristo. Porque son pactos perpetuos, significa que el día que Jehová desaparezca, también puede desaparecer el Pacto de Abraham, de Isaac, de Jacob, de David.

Tan importante como predicar a Jesucristo crucificado, es predicar la forma como Jehová cumplió y guardó las promesas hechas a los creyentes. Esto es fidelidad, es creer en el manifiesto de Dios.

Y esta es la razón de por qué tantos hombres, tantas familias de fe, tantas iglesias a lo largo de la historia y a lo ancho del globo terráqueo se han esforzado en predicar el Evangelio de Jesucristo PERO HAN FALLADO. Por eso, no reciben la bendición de Dios, por eso no pueden perdurar en el tiempo, por eso no son bendecidos por generaciones. Como les dije en el sermón del domingo, un padre ofreció a su hijo Isaac su único y recibió la confirmación de Jehová quien juramentó por sí mismo diciendo que sí el pacto se cumpliría por pacto perpetuo; ¿por qué tantos padres, tantas iglesias que también entregaron y enviaron a sus hijos a las misiones, y muchos de ellos murieron nunca recibieron una promesa, un pacto como el de Abraham?

Pues justamente aquellos quienes hoy salieron al mundo a predicar el Evangelio de Jesucristo se han olvidado del aspecto importantísimo de Dios, la importancia del pacto, las obras que Dios hace por causa del pacto, y cómo un pacto de Jehová Dios con el hombre es perpetuo, a perpetuidad porque así es Dios. Este carácter de Dios, esta fidelidad de Dios, esta obra de Dios es la que hay que predicar y enseñar. Hay que mostrar que Jehová Dios Todopoderoso, el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo hoy también trabajan de esta manera.

Y justamente porque han sacado y han menoscabado el pacto de Jehová con Abraham y con sus descendientes, y creen que eso solamente ha llegado hasta Jesucristo para dar legitimidad a la biblia; y ahora lo han liberalizado para que todo hombre “pueda” creer a su libre arbitrio, han quebrado el MANIFIESTO DE DIOS.

Entonces ¿cuál es la consecuencia? En lugar de Jehová “bendecir” a esa persona, o esa iglesia que predica fielmente en toda palabra y en toda doctrina a Jesucristo también sea bendecido y les alcance el pacto de perpetuidad; porque han negado la existencia, porque han negado la exclusividad de la salvación a los que están en el pacto de Abraham; entonces Dios también ha quitado ese factor “el pacto a perpetuidad” con sus hijos que viven y predican fielmente el evangelio de Jesucristo. ¿Y cómo se ve eso? Que los hombres porque están deteniendo con injusticia la verdad, ellos mismos están cayendo como nos dice el Versículo 21: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”.

No es importante la cantidad de personas predicadas o bautizadas, ni la cantidad de obras, ni la cantidad de iglesias quienes se dedican a predicar a Jesucristo DE CUALQUIER MANERA. CON DIOS NO SIRVE ESE ARGUMENTO: “DE CUALQUIER MANERA EL EVANGELIO DE JESUCRISTO ES PREDICADO”, y que aun con diferentes pensamientos, en diferentes doctrinas, en diferentes principios, en diferentes procedimientos, en diferentes modos, PERO TODOS TIENEN UN FIN: JESUCRISTO Y EL ENGRANDECIMIENTO DE SU OBRA. Porque piensan que todo medio, todo argumento, toda forma es buena y útil para la expansión y la predicación del evangelio de Jesucristo.

El otro gran error es el sentido del apuro, del tiempo, de querer realizar las obras, las muchas obras, o tantas cuantas sean posibles en tu tiempo y en su vida. Porque quieren ganarse un reconocimiento entre los hombres y de paso con Dios.

Por eso Jesús dijo algo muy importante y sé que es el principio de esto que estamos viendo, dijo el Señor en San Marcos 9:38-50

“El que reciba en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar.

Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.”

Es que hoy los hombres con sus pensamientos, con sus deseos de grandeza, con su visión y perspectiva del evangelio están deteniendo con injusticia la Verdad de Dios. Que Dios habiéndoles manifestado de diferentes formas, por muchos años, habiendo mostrado todas las cosas por las Escrituras; aun así los hombres niegan lo manifestado. Es más, consideran un hereje a la persona quien enseña y predica esta doctrina en estos días.

O sea, en realidad se están volviendo ellos mismos necios, porque han inventado un evangelio de hombres para hombres con la “careta” de Jesucristo, han tapado el manifiesto de Dios, la obra que el Señor hizo por causa del pacto. De cómo Jehová se aguantó, cuánto el Señor Jehová tuvo paciencia, longanimidad, benignidad para que los hombres vieran cómo el pacto era el que los mantenía vivos, en que los mantenía unidos a Cristo el Señor. Y NIEGAN LAS MUCHAS EVIDENCIAS.

Los hombres han negado sistemáticamente, los pastores y misioneros enviados predican lo errado, lo distorsionado y creen que están “sirviendo” a la obra y expansión del Evangelio por el mundo.

Es por causa de este evangelio distorsionado y equivocado que han predicado, las iglesias que envían “mueren”, las iglesias que plantan “se corrompen y siguen intereses mezquinos y los conflictos no terminan”, y en lugar de preguntarse ¿por qué estamos retrocediendo? Simplemente dicen que es la obra destructora de Satanás.

Les voy a decir una verdad, como estas personas nunca predicaron al Verdadero Dios, al Verdadero Jesucristo, y al Verdadero Espíritu Santo; porque Dios nunca puso su firma ni su pacto en esa obra ni estuvo con esa persona que predicaba cualquier cosa; NO TIENE POR QUÉ DEFENDER NADA, NI TIENE POR QUÉ CUIDAR NINGUNA OBRA.

¿A quién predicaron durante tantos años y durante toda su vida? CIERTAMENTE NO EL DIOS BÍBLICO, NO EL DIOS DE ABRAHAM, NI EL DIOS DE ISAAC, NI EL DIOS DE JACOB, NI EL DIOS DE DAVID.

¿No estuvieron negando lo que Jehová está manifestando a lo largo de la historia de Abraham y su pacto? Es más el mismísimo San Mateo nos habla de cómo es la genealogía de Jesucristo, el libro de San Lucas 5 nos habla de la genealogía de Jesucristo; pero aun así, no creen, no quieren manifestarlo. No quieren creer que aquellos que han sido elegidos y predestinados a salvación son los que tienen vida eterna. No quieren decir que Jehová Dios es el Alfarero, el Dios supremo, quien al que quiere tener misericordia lo tiene, y al que quiere endurecer, endurece.

¿Por qué no quieren glorificar a Dios? ¿Por qué se envanecieron en sus propios pensamientos?

Porque no tienen fe, porque son incrédulos.

Mas la negación de la predestinación tiene un punto muy álgido en la discusión, porque de alguna manera, han enseñado a Jesucristo como un salvador del mundo, han enseñado la imagen de Dios como Dios es amor. ¿Por qué son tan reacios en predicar, en enseñar lo que Jehová ha manifestado? ¿Qué es lo que detienen con injusticia?

Por eso, todas estas palabras de Romanos 1:18 en adelante tiene directa aplicación en sus vidas, en sus hijos aparecerán las señales tan terribles que mostrarán su desvío. Sus hijos y sus nietos perderán toda costumbre natural de hombres y de mujeres. Amarán las maldades, vivirán en ella y se corromperán.

EN ISAAC TE SERÁ LLAMADA DESCENDENCIA

¿Saben por qué han universalizado la salvación en Jesucristo por la sola fe y según el libre albedrío de los hombres concupiscentes? ¿Por qué dicen que todos los que quieren salvarse pueden hacerlo? ¿Por qué dicen que cualquier persona sin excepción, con fe pueden acercarse a Jesús y serán amados y perdonados?

¿Por qué son tan reacios a creer y recibir la doctrina del pacto?

Porque creer y predicar el Pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob implica una realidad muy excluyente. Porque deben predicar claramente que SOLAMENTE EN ISAAC TE SERÁ LLAMADA DESCENDENCIA.

Porque al decir esto, se tiene que desechar a todos los que no están dentro del pacto, como Abraham hizo con Agar y su hijo Ismael. Tienen que decir que el pacto lo determina Dios, que es Jehová quien decide con quién concertar el pacto y tiene que decir claramente que todos quienes no están en el pacto no pueden salvarse. Como nos dice la biblia en Romanos 9.

Claro que en el pacto de Dios no están solamente los hebreos, sino que Jehová nos muestra que sí también están otras personas como como Rut, como Rahab, como Naamán, quienes también han sido elegidos y recibidos también en Jesucristo. Pero también por medio de Abraham, Jehová dice que en él y por él todos los hombres del mundo recibirían la bendición.

Por eso Jesús dice que no es por carne, ni de sangre, ni de voluntad de hombre, ni de varón, sino de Dios.

Han creído que el evangelio es para todos, es para cualquier persona quien desee, han utilizado métodos con el fin de atraer y congregan multitudes. Inducen para que crean, seducen para que tengan fe; pero nunca los han probado si son capaces de realizar la justicia de Dios que es por fe, que sí como justos pueden vivir por su fe. Que hoy son capaces de vivir sin avergonzarse del evangelio de Jesucristo en medio de esta generación adúltera y pecadora.

CONCLUSIÓN

Por eso, Jesús nos dice que prediquemos el Evangelio a todas las criaturas, mas siempre manteniendo las reglas del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob, a dondequiera que vayamos.

En lugar de evitar el pacto, en lugar de reemplazar por la doctrina de la fe y del libre albedrío, el Libro de Gálatas nos dice claramente que todos quienes tienen hoy fe en Jesucristo también son hijos de Abraham, y por tanto también partes del pacto. Eso significa que hoy los creyentes porque estábamos en el pacto hemos creído por fe en Jesús, mas hoy sabemos que por el pacto, fuimos llamados y por el pacto de Dios nos mantenemos en él.

Por tanto, hemos de predicar hoy basados en el Manifiesto de Dios, pues es la mayor de las promesas que nos ha alcanzado y alcanza a todos los hijos elegidos y predestinados para salvación.

Y justamente el libro de Romanos es para enseñar y mostrar cómo nuestra fe, lo que hoy el creyente cree estar por la fe en Jesucristo debe evolucionar a la plenitud del conocimiento y la seguridad de la salvación y para que tengamos PAZ EN ÉL, Y ENTREMOS EN SU REPOSO.

Para que nuestras generaciones no se pierdan a la tercera o cuarta generación, para evitar que nuestra iglesia desaparezca a los 100 años por la decadencia.

Para que sí nosotros seamos bendecidos y por la justicia que alcanzamos por medio de la fe como un justo quien vive por su fe, el pacto perpetuo sea nuestro.

Que Dios te bendiga.