Sermones en cronología

18/10/2009 Sermón Aún siendo torpe

Sermón en el día de Jesús 18 de octubre de 2009.

Título: AUN SIENDO TORPE

Biblia: Isaías 35:1-10

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

1. Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa.

2. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.

3. Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles.

4. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.

5. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.

6. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.

7. El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.

8. Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

9. No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.

10. Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.

INTRODUCCIÓN:

Toda persona que vive en el mundo tiene competencia y competidor. Sea la actividad que sea, siempre existe un examen, una toma de decisión y una respuesta que dar. Y con el resultado se sabe si fue mejor, igual o peor.

Si ustedes miran el juego de los niños, verán que ellos mismos están constantemente bajo competencia en sus juegos, y así mejoran sus habilidades. También por medio de cómo sabe sobrellevar y respetar su decisión y la decisión de los otros, se traduce en la convivencia y la sociedad.

Así que la competencia es una expresión natural con que nace todo ser humano y toda criatura viviente.

Y siempre que se quiere competir, se deben tomar decisiones correctas según la materia o disciplina. Con el correr de los años en la vida del hombre, éste se hace más o menos competitivo, y por lo general, aquellas personas que mejor compiten y mejor se preparan, están mejor ubicados en los diferentes niveles de la escala de vida y de valores.

La competencia existe porque los recursos son limitados, los lugares son pocos y el tiempo limitado. Es por esta causa, existe la continua discusión acerca de cómo distribuir equitativamente según el esfuerzo desplegado.

Saben ustedes que en la Biblia, Dios también hace uso extensivo del esfuerzo personal “CORRECTO” como mérito y como recompensa. Mas no en todas las cosas…, existen ciertas excepciones. Justamente hoy veremos acerca de un aspecto fundamental de excepción. Mas extrañamente las personas se equivocan porque pensando atribuir mayor libertad de decisión al hombre están cerrando las puertas.

Por lo general, las personas quienes rinden un examen y tienen una entrevista para ganarse un puesto de trabajo, una licitación o órden de compra en algún negocio serio, están en una abierta competencia.

Y delante de la competencia, se puede ver la actitud de las personas, y es una muestra de cómo responderá en su trabajo cuando sobrevengan presiones y tensiones. Existen personas quienes no saben rendir los exámenes porque se ponen nerviosos, otros no saben expresarse, otros se equivocan. Las más de las personas piensan que tuvieron un excelente examen, pero no son contratados. ¿Por qué? Porque la empresa que busca a un trabajador o comprar un producto no buscan simplemente al mejor, sino que buscan con un criterio de necesidades y relacionamientos. Y dentro de ese criterio buscan al mejor o al que mejor desempeñará y responderá. Porque “no todos los mejores” son los que mejor se adaptan a nuevos ambientes.

Vayamos a lo que nos atañe y ahora viene lo importante, si hoy y en este momento les repartiera una hoja con preguntas relacionadas a la Biblia, porque les examinaría su conocimiento bíblico, de doctrina y de la vida espiritual en la práctica. Supongamos que la nota para ser aprobado sea 70%, de cien preguntas, ¿cuántas creen ustedes que acertarían? ¿Creen que Dios se complacería que ustedes tengan esa nota? ¿Con esa nota creen que podrían entrar al paraíso eterno aprobando el examen del Juicio Final?

Les hago la pregunta más difícil: si la aprobación de su conocimiento bíblico y el ingreso al cielo fuera por responder correctamente las preguntas, ¿cuántas preguntas correctas piensan deberían responder correctamente para tener la aprobación de Dios según la ley?

Según vemos en la Biblia, Jehová Dios le puso un tema de examen a Adán: y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. (Génesis 2:16-17). ¿Cuál fue el examen de Adán? No comer del fruto del conocimiento de la ciencia del bien y del mal. ¿Y aprobó? NO, y fue condenado por su pecado; y Jesús, el segundo Adán tuvo que venir al mundo y redimir los pecados de los hombres.

Ahora volvamos a nuestro examen de cien preguntas, ¿cuántas pueden equivocarse? ¡EN REALIDAD, NINGUNA! Porque si no conocen, finalmente pecarán en esa Palabra y ley; serías destituido de la gloria de Dios.

¡Y esto es solamente el examen teórico de conocimiento! ¿Cómo creen resultaría un examen práctico de aplicación de los conocimientos bíblicos en la vida? ¡UH!, ahí mejor ni comencemos, ¿no es cierto? ¡Porque nadie tendría una nota perfecta! Por eso la Biblia dice: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10-12)

¡MAS MUCHOS CREYENTES CONSIDERAN QUE “ÉL SÍ OBTIENEN UN 100%”!

¿Les parece extraño? Mas sin saberlo, así obran los creyentes. ¿Cómo? ¿En qué?

Porque se les pregunta: ¿Tienes tú salvación? Y responden: SÍ. ¿Cómo obtienes la salvación? Porque “tengo fe” en Jesucristo mi Señor y Salvador.

Eso significa y se traduce como que dispone de la fe en Jesús del 100%.

Pensando dentro de esa lógica, y sabiendo cómo es Dios, que simplemente acepta lo “perfecto”, lo “completo”, lo “SANTO”. ¿Qué sucede cuando dices: “tengo miedo”, “no estoy seguro”, “¿será que Dios está conmigo?”, “¿por qué no me responde?”, ¿vives al ciento por ciento con fe?

Y si la Biblia dice: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14). O cuando la Biblia dice: como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1:15-16)

¿Cuándo obtendrás el 100% de aciertos en tu fe para salvar tu vida? Por eso, los hombres ensuciaron la verdad introduciendo vicios para “ayudarse” a creer que tiene el 100% de fe en Jesús: como el “amor” de Dios, como la “misericordia” de Dios y porque es “NIÑO” por tanto inocente ante Dios. Y no faltan aquellos quienes confían en los “SANTOS Y SUS PARIENTES”. Porque creen que con estos aditamentos podrán alcanzar el 100% del perfeccionamiento para ser aprobados. Este es el engaño de los religiosos, quienes se creen suficientes y capaces de alcanzar la salvación con su fe y esfuerzo personal. Elaboran una estructura doctrinaria donde ellos que enseñan son los primeros en engañarse.

Mas este es el error del creyente de hoy, y este es el engaño que ha ingresado en la vida de los hijos de Dios y en las iglesias.

EL EXAMEN PERFECTO DE JESÚS

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. (1 Corintios 15.3-4)

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. (Hebreos 9:27-28)

Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor Nuestro. (Romanos 5:18-21)

La Biblia es claro en este sentido, que solamente Jesús aprobó al 100% el examen pues no solamente fue obediente para venir como Salvador, sino que vivió sin pecado y además llevó el pecado de todos nosotros y fue aceptado por Dios como Cordero de Dios. Por eso dice las Escrituras: pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonará la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31:33-34)

Por eso dice la Biblia en el texto de hoy:

DIOS MISMO VENDRÁ Y OS SALVARÁ

Siendo que es imposible para el hombre alcanzar su “justicia”, ni puede librarse por sí mismo. Por eso, Jesús vino, él siendo Dios vino, él mismo, y él nos salvó. Porque Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. (Isaías 53:4-6)

Por eso las personas quienes son como el desierto y están solitarios, se alegrarán. En las personas que nadie podía entrar, ni recibir por la dureza de su corazón, el individualista, el egoísta, todos florecerán como la rosa.

Todos los hombres que son llamados por Dios desde antes de la fundación del mundo, ellos sin importar en qué condición estén, en qué tipo de vida estén llevando, a dónde viven, qué hacen, todos… florecerán profusamente, se alegrarán.

¿Y cómo puede hacerse esto si los creyentes que dicen tienen fe están llenos de dolores, preocupaciones, miedosos, enfermos, temerosos, inseguros?

Porque la Biblia hoy dice: he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago: Dios mismo vendrá y os salvará.

O sea, no depende que tengas el 100% de fe en Jesucristo, porque sin importar que hoy tengas fe del 10 o del 80%; es Dios, él en persona vino y salvó a los hijos de la promesa.

Y justamente esta salvación no está puesta en las manos del hombre, porque no depende de si tienes fe, porque si dices “tengo fe en Jesús y por eso he de salvarme”, entonces constituye en un mérito, en una obra de tu fe, en que te “apruebas” por la fe que tienes en Jesús. Y si fuera según este principio DEL MÉRITO DE TU FE: la salvación; nadie hasta ahora sería salvado.

Mas ¿qué dice la escritura?: DIOS MISMO VENDRÁ, Y OS SALVARÁ. Y Jesús pagó el precio de nuestros pecados que era la muerte, y porque juntamente con Jesús hemos muerto y juntamente con él hemos resucitados, los pecados y la muerte ya no se enseñorean de nosotros.

¿Cómo pudo suceder esto si en tiempos de la vida y muerte de Jesús ninguno de nosotros habíamos nacido y más: ninguno había pecado aún? Mas la Biblia dice: porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. (1 Corintios 15:21-23)

Por eso en lo relativo a la salvación de su alma, Dios no puso a la disposición del hombre, ni de su esfuerzo en fe como una competencia o examen, o cualquier otro tipo de rescate.

AUN SIENDO TORPE NO TE EXTRAVIARÁS

Así, aunque no les guste escuchar, la Biblia nos dice que somos “torpes”. Y ciertamente somos torpes porque sabemos lo que es bueno, conocemos la Palabra de Dios, pero no hacemos lo correcto ni hacemos lo conocido: Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra le ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. (Romanos 7:19-25)

¿Qué nos está diciendo estas palabras? Que no tenemos control de nuestra vida, porque sabiendo la buena ley de Dios, conociendo a Jesucristo; aún seguimos haciendo y buscando, deseando lo malo. Que no siempre buscamos lo correcto de la Palabra por eso somos torpes, decimos que tenemos fe mas al rato tenemos miedo, nos dolemos, nos lamentamos de las condiciones de la vida.

Entonces, ¿por qué quieren agregar otro mal diciendo? Me salvaré porque tengo fe en Jesús. Pues si la fe que tienes fuera la medida para tu salvación, tu fe en Jesucristo debería ser perfecta. Y aún siendo perfecta (si eso existiera), no te serviría pues Dios dijo que la forma en que el hombre se salvará es que él mismo vendrá y nos salvará. Y no por algún bien u obra que alcances a realizar.

Por eso la Biblia dice bien claro: DIOS MISMO VENDRÁ Y OS SALVARÁ. Y de nosotros dice: y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. (v. 8).

Ustedes claramente saben que existen creyentes con mucha fe, con poca fe, otros que son pequeños, ignorantes, inconscientes, muchas veces incrédulos. ¿Para cuándo crees que estas personas serán perfectas en su fe o tendrán la suficiente fe en Jesús para salvarse en su nombre?

Por esta causa, Dios utiliza otro método para que nosotros permanezcamos en la salvación que él nos ha dado: Y justamente porque si Dios nos tiene alejado de él, lo único que conseguiría con nosotros sería nuestra perdición por nuestras torpezas; hizo que nosotros fuéramos parte del cuerpo de Jesús resucitado: pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. (Efesios 2:4-7)

Y porque sabiendo que aun siendo creyentes seríamos indefectiblemente torpes, y fácilmente olvidadizos y prontos para el mal por las concupiscencias que tenemos. Dios nos hizo así: porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (Romanos 12:4-5)

Por eso, no nos extraviaremos del camino de Santidad. Porque Jesucristo ya resucitado se sentó a la diestra de Dios. El mismo nos conduce cada día por el camino de Santidad y porque estamos unidos no hay forma de extraviarnos o perder la salvación ganada.

EL CAMINO DE SANTIDAD

Toda ella es camino de salvación y de santidad, ¿por qué? Porque no vivimos sino en Cristo Jesús. Por eso nos dice: no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

Tampoco puede existir león o fiera que arrebate a las ovejas de Jesucristo, porque nadie las puede tocar, ni quitar porque están en este camino de santidad. A doctrina llamamos “preservación de los santos”, porque la salvación ya conseguida por Jesucristo, él hizo que nosotros seamos partícipes en él como miembro de su cuerpo, así que el cuerpo de Jesucristo resucitado es indivisible e inseparable. Por consecuencia lógica, jamás el creyente puede perder de este camino de santidad, el camino de los redimidos. Por eso dice que no existe león, ni fiera, ni pueden permanecer los malvados en este camino.

Y yo sé que muchos creyentes necesitan de este gozo perpetuo en sus vidas, pues muchos están tan ansiosos por su salvación, constantemente están temerosos de perderla.

Por eso, cuando la verdad ilumina sobre los redimidos, dice: Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido. (v. 10)

Ahora, la vida del creyente debe obocarse en caminar por este camino de santidad, pues estando ya asegurado la salvación en Jesucristo, y siendo miembros de su cuerpo no hemos de precuparnos por ello. Ni la fe que tenemos debe usarse con ese fin. Mas bien, la fe debe ser utilizado para vivir una vida santa y recta como corresponde al redimido de Jehová. La fe debe ser utilizado para alcanzar el gozo perpetuo y cómo alegrarte en Cristo todos los días. Esta es la paz y la tranquilidad.

Mas aquel que no reconoce esta obra de Jesús: Dios mismo vendrá, y os salvará. Está menoscabando la obra que hizo, porque Jesús se salvó mas aun queda mucho trabajo por hacer porque tú debes salvarte, y todos los hombres escogidos deberían salvarse. Si así fuera, Jesús no podría decir: De los que me diste, no perdí ninguno. (San Juan 18:9)

¡ABRE TUS OJOS, CIEGO! ¡OYE TÚ, SORDO!

No saber este camino, ni creer en este camino de santidad, ni creer que Dios mismo vino y él nos salvó, también es ser torpe y una torpeza muy grande.

Por eso: ¡Abre tus ojos, ciego! ¡Oye tú, sordo! No te quedes perdiendo el tiempo en alcanzar la fe perfecta para convencerte que estás salvado en el nombre de Jesús; mas bien utiliza esa fe para andar por el camino de santidad. A hacer que tu desierto y soledad se convierta en alegría. Y tu yermo (lugar inhabitado) tenga gozo y florezca como la rosa. Sé tú la hermosura de Carmelo y del valle de Sarón para Jehová Dios hoy.

Por eso dice la Biblia: ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por esta causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separa del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:34-39)

Y el que aun no puede ver su salvación en Cristo Jesús de esta manera, es aun ciego y es aun sordo. Es duro de corazón, erguido de cerviz.

CONCLUSIÓN:

Hoy, si el creyente aun sigue sin florecer profusamente, si no se alegra y canta de júbilo, si no tiene la gloria del Líbano, si no muestra la hermosura del Carmelo y de Sarón. No está viendo la gloria de Jehová, ni la hermosura de nuestro Dios.

No ha visto el poder de Dios, ni tiene fe que alcanza para ver toda la gloria de Jehová. Si intentas justificarte ante Dios con tu fe, lo único que se verá serán tus torpezas, y te cansarás, perderás tu tiempo y jamás quedarás satisfecho.

Por eso, la gracia de Dios es gloriosa, porque sean torpes por que son niños, porque son ignorantes, porque son débiles, porque no conocen toda la Palabra o conociendo no hacemos todo lo que podemos.

Aun así de torpes, no impedirá que tú camines por el camino de Santidad. Y estando en este camino de santidad, no habrá nadie quien pueda arrebatarte. Mas si ves a alguna persona quien dice que tiene fe, mas se pierde por el camino del pecado y el mundo; en realidad nunca ha caminado por este camino de santidad. Porque solamente los redimidos de Jehová caminarán por ella.

No te avergüences de ser torpe en Cristo Jesús, porque cuando eres débil entonces eres fuerte en Jesús.

Que Dios te bendiga.