Sermones en cronología

13/05/2009 Sermón Los fuertes y los débiles

Sermón en el día miércoles 13 de mayo de 2009.

Título: LOS FUERTES Y LOS DÉBILES

Biblia: Romanos 14:1-15:6

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

Capítulo 14:

1. Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.

2. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.

3. El que come, no menosprecia al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.

4. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

5. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

6. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

7. Porque ninguno de vosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

8. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

9. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

10. Pero tú, ¿por qué juzgas tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

11. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

12. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

13. Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

14. Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.

15. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.

16. No sea, pues, vituperado vuestro bien;

17. Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

18. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.

19. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

20. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.

21. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite.

22. ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.

23. Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

Capítulo 15:

1. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.

2. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.

3. Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.

4. Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanzas.

5. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismos sentir según Cristo Jesús,

6. Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

INTRODUCCIÓN:

Uno de los aspectos más difíciles en la iglesia es justamente la convivencia entre los hermanos en Cristo. Especialmente porque no todas las personas ingresan en el mismo día, incluso si lo hicieran uno crecería más y otro menos, y todo esto finalmente tiene una connotación más notoria: los fuertes en la fe y los débiles en la fe. Por eso, no porque una persona tenga años de pertenecer y asistir regularmente a una iglesia implique sea fuerte en la fe. Sino finalmente se considera al que tiene y al que no tiene.

Por estas causas, porque toca una parte sensible como es la fe de los miembros es difícil de hablar y de enseñar en la iglesia; pues todos se consideran buenos creyentes, fuertes en la fe, guías de ciegos y maestros de indoctos. Mas es necesario hablarlo porque toda enseñanza, y todo sermón tiene que estar basado pensando en el grupo de personas que componen la iglesia, ¿existen más los “fuertes” o los “débiles” en la fe?

Sí que lo existen, y Jesús también lo dijo de diferentes formas: por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. (San Mateo 7:16-18). También dijo: El que es fiel en lo poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. (San Lucas 16:10).

¿Con qué juzgamos a la persona si es fuerte o débil en la fe? ¿Qué hace la iglesia para que una persona que recién ingresa pueda desarrollarse y alcanzar niveles más fortalecidos de su fe en Jesucristo? ¿Está comprobado el sistema utilizado en nuestra iglesia para fortalecer a los débiles en la fe? ¿Realmente funciona?

¿Qué sucedería cuando una iglesia enfoca todas sus enseñanzas en los débiles? No existirían los fuertes.

¿Qué sucedería si la iglesia enfocara todas sus enseñanzas en los fuertes? Sería difícil para los nuevos y los débiles acompañar el ritmo de crecimiento espiritual de los fuertes en la fe.

Por eso es tan importante que la iglesia considere a cada persona en particular, como individuo. Quienes tienen sus propias características, que tienen un pasado único, que crecen de manera particular, se desenvuelven en un ambiente especial.

Y el mejor método que conozco y el que aparece a lo largo y ancho de la Biblia es “el discipulado”. Porque el discipulado se concentra en la persona, por individuo, talvez será largo, complicado cuando se está enseñando a varias personas y muchas veces requerirá de un esfuerzo adicional del discipulador, pero exalta sobretodo la relación de Dios con la persona. Y el discipulador es una “persona activa” (que enseña personalmente, que aconseja, que camina y es de ejemplo en la fe) pero también es una “persona pasiva” (porque ora por el discípulo, espera que tenga el contacto directo con el Dios Vivo e Invisible y tenga experiencias únicas y clarificadoras como el Señor de toda su vida; también sufre en silencio y ante Dios porque el discípulo duda, vacila en la fe, se pierde el camino por otras cosas del mundo y espera pacientemente mas siempre presente cuando el discípulo le necesita).

Seguro que cada persona tiene su fortaleza en la fe y esta misma persona tiene su debilidad en la fe porque aún no ha experimentado o no le ha llegado el tiempo de soportar esa carga.

¿Y con qué nosotros clasificamos a un creyente como fuerte y como débil en la fe? Dependerá de cómo y cuánto ama a Dios porque le ha visto, sentido y oído, del conocimiento de la Palabra para enfrentar a un problema o encrucijadas, de la fe en tiempos de dura prueba, de convicción en la espera y paciencia, de la misericordia que tiene por otras personas amándolos como a sí mismo y de cómo enfrenta los hechos, también de qué bendiciones y enseñanzas está recibiendo directamente de Dios.

EL NIÑO Y EL ADULTO EN LA FE

Evidente es que toda persona quien recién se acerca a Jesucristo es un niño espiritual, esto es seguro. Mas igualmente este niño puede ser fuerte en la fe. ¿Cómo? Si todo lo que escucha de la Palabra de Dios lo guarda, si obedece con fe, es un fuerte en la fe.

Pero no existe una forma única de verificar cuándo la persona es un adulto en la fe. Pues existen tantos creyentes que son viejos asistentes en la iglesia, sí creyentes de años, pero igual responde como un niño. Y todo esto sucede porque el pastor y la iglesia no se ha preocupado por el crecimiento espiritual del individuo, se ha interesado en otras cosas como eventos, programas, cursos, seminarios, conciertos; pero que en nada beneficia al individuo y su fe.

¿Por qué las personas que ingresan en la iglesia tienen mayor crecimiento en la fe? Es porque ellos están más abiertos para escuchar, para aprender. En cambio, para los creyentes viejos, son como viejos zorros, caprichosos, lerdos y peor: incrédulos, porque ponen “pero…” y los “por qué” y “para qué” a todo. Como dijo Jesús: Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombres de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. (San Mateo 23:4-5)

Por eso es tan importante saber su realidad espiritual y de conocimiento de la Biblia. Porque el peor orgullo de los creyentes es el orgullo, después pensar “que ya lo sabe todo lo que hay que saber de la Biblia y de la iglesia”.

Aquel que busca crecimiento y que su fe sea fuerte, deber aprender a diagnosticarse por sí mismo en la Biblia. Aquel que lleva su cruz y renovarse en la fe y esperanza hasta ver los frutos. Aquel que puede sufrir por otros y hacer misericordia. Incluso saber evangelizar y sufrir por completos extraños por el nombre de Jesús.

Cuando una persona “sabe que es niño en conocimiento: estudia la Biblia”, “si uno sabe que le falta fe: busca acrecentarla y pasar por los fuegos para tener la fe refinada”. Mas cuando está perdido en otros aspectos de la vida de la iglesia, de sentarse en las primeras sillas, de lucirse, de marcar su presencia, está perdido. Porque no sabe que está ciego y se pone en lugar de guía para condenar igualmente a otros.

Hoy la Biblia dice que los débiles en la fe contienden mucho sobre opiniones, sobre órdenes, sobre prioridades, sobre la apariencia, sobre cómo serán vistos por los otros, hacen cálculos y viven en presupuestos. Jamás quieren perder lo que piensan son privilegios ganados en la iglesia, siempre espera que le cedan su lugar, no está dispuesto para lavar los pies de otros.

En cambio dice: los fuertes en la fe, tienen los conocimientos bien asegurados, bien cimentados. Y sobretodo tienen que asimilar estas actitudes de los débiles en la fe.

Igualmente la Biblia respecto a aquellos que beben de la leche espiritual: Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servirá a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros. (Gálatas 4:8-11)

Además los débiles en la fe, siempre vuelven a caer en el mismo error, en el mismo pecado y lo repiten una y otra vez.

El fuerte en la fe no discute la Palabra de Dios, no busca interpretaciones en las diferentes versiones de la Biblia, no busca ayuda o concepto de hombres que también pueden estar equivocados; simplemente cuando uno lee en la Biblia y el Espíritu Santo quien le indica: obedece a la Palabra sin más comentarios. En cambio, los débiles en la fe siempre están buscando una segunda y tercera opinión para no guardar la Palabra de Dios.

Generalmente el niño espiritual también es débil en la fe, mas no hay que confundir a ambos. Porque uno puede tener la edad de un adulto espiritualmente pero sigue siendo niño. Porque no sabe qué le conviene, aún está divagando en las cosas que tiene que buscar. Va tras todo predicador que pretende enseñar “secretos” de la Biblia, o cómo recibir bendición sin mover un dedo, resolución de problemas sin doblar rodillas, o cómo orar y obtener todas las respuestas sin obedecer a la Palabra.

Por eso dice la Biblia: porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. (Hebreos 5:12-14)

¿CÓMO CONSEGUIR QUE DÉBIL CREZCA?

¿Sabían que Jesús mismo nos habló de esto?

Escuchen lo que dijo en San Mateo 7:24-27 cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. (San Mateo 7:24-27)

Y justamente esta es la parte que es tan difícil, porque no depende exclusivamente del discipulador, sino de cómo la gracia de Dios está sobre la persona. Existen personas a quienes Dios les entrena en forma muy rápida, otros en forma muy lenta. Y ciertamente que eso es “gracia”.

Mas sobre todo tiene que aprender inconfundiblemente a Dios, que es su obra, que vea y sienta la presencia de Dios. Y esto no pasará cuando está sentado, o solamente oyendo todas las buenas palabras. Si uno no se adentra dentro del mar y lucha contra la inseguridad, el miedo, el temor; tiene que probar caminar sobre lo desconocido y aprender a confiar en Dios. Hay que probar si la Palabra de Dios que uno cree es cierto, si Dios le puede librar de la muerte, si Dios le puede alimentar, si le puede cuidar. A perseverar en la lectura de la Biblia, en orar sin cesar, en gozarse aún en las tribulaciones, de crecer en la esperanza de la vida eterna. De probar que la Palabra de Dios es más dulce que la miel, que es mejor que el oro y la plata.

El discipulador tiene que guiar al débil, al niño espiritual por todo este camino. Incluso si no lo puede hacer, es necesario orar para que Dios prepare las condiciones ideales para aprender estas cosas. ¿Saben ustedes cómo las águilas enseñan a volar a sus polluelos? ¿Saben cómo los delfines enseñan a sus crías a prolongar la permanencia debajo del agua por más tiempo? ¿Saben por qué todos los animales silvestres generalmente tienen que luchar los primeros tiempos de su vida para sobrevivir?

Así también debe obrar el discipulador con fe en Dios, saber en los tiempos precisos, qué experiencias debe sobrepasar el discípulo. En la enfermedad, en el hambre, en los peligros, en las necesidades, en las alegrías, en el gozo, en la paciencia.

Mas también las ovejas pequeñas tienen que aprender la Palabra de Dios, experimentarlas para saber que toda ella es cierta, que existe y vive el Dios que él cree. Y cuanto más vive en fe más se gozo Jesucristo en él.

Por eso, el discipulado es importante: porque enseña en forma teórica, luego se lleva a la práctica, después obtiene conclusiones y crecimiento en la fe. Tiene nuevas preguntas y las busca, crece en toda la amplitud de la Palabra.

Finalmente tiene que poder defender la Verdad. Tiene que luchar por Jesucristo y su Palabra. Tiene que ser versado en toda doctrina de la Biblia. Cada aspecto de su vida necesita de experiencia, conclusiones por las que defender, luchar e incluso morir por ellas.

Antes que nada, el discipulador no tiene que dudar en las cosas que hace. Sin importar si el discípulos está escuchando o no, si hace o no, el maestro no debe dudar, tiene que liderar, tiene que ser uniforme. Como dice hoy: pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

Pero finalmente el débil en la fe una vez fortalecido, cuando sea fuerte en la fe también deberá ser a su vez DISCIPULADOR, GUÍA Y LÍDER de otras ovejas débiles.

Y algo que nunca un fuerte en la fe debe olvidar: QUE ÉL MISMO FUE DÉBIL ALGUNA VEZ, Y AÚN TIENE MUCHAS DEBILIDADES. Saber que Cristo murió también por el débil en la fe. ¿De cuánta paciencia necesitamos para enseñar?

¿Cuánto hemos de esperar para que el débil en la fe sea fuerte en la fe? Por eso el apóstol Pablo dijo: Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros. (Gálatas 4:19-20)

Cuidar para no poner tropiezo. Por eso la palabra de hoy dice: No sea, pues, vituperado vuestro bien; Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. (16-20)

No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.

¿QUÉ SE PUEDE CEDER Y QUÉ NO SE PUEDE CEDER?

Hoy la Biblia dice: Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. (15:1-2)

Realmente es difícil exigir a todas las personas en la iglesia que tengan la fe siempre, que luego de escuchar la primera vez la Palabra de Dios lo obedezca sin excusas.

Porque muchas cosas están basadas en la voluntad de Dios y en su tiempo. Mas no por eso el discipulador o el pastor puede obviar la palabra de Dios. De todo hay que predicar, insistir, mostrar con el ejemplo y orar para que el discípulo o el débil en la fe también le acompañe agradando a Cristo Jesús.

Por eso, solamente cuando uno conoce toda la Biblia, y el espíritu de la Biblia, aquella persona quien ha experimentado a Dios en persona y con quien se relaciona diariamente conoce al Señor y tiene la mente de Cristo: “sabe qué se tiene que guardar”, “qué puede ceder” y “qué no se puede ceder nunca”, porque está en juego su propia fe delante de Dios. Existen cosas fundamentales de la Biblia que no pueden ser cedidos, porque como dice la Biblia: ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Micaías 6:7-8)

No puedes ser buen maestro para el débil de la fe y alivianar su carga por causa de la poca fe que tiene y haciéndole permanecer en el pecado porque tú ves al “hombre” y RELEGAS A DIOS Y SU VERDAD.

Siempre la obra del maestro, del pastor, del discipulador, del hermano mayor tiene que ser AGRADABLE A DIOS PRIMERO, y realmente es más importante que la propia oveja cuando ésta sale del camino de Jesucristo y sus palabras. Nunca un maestro o pastor debe apañar los pecados de sus débiles en la fe, pues la debilidad en la fe no se corrige con tú condescendencia con el pecador, sino con tu fidelidad en el Espíritu Santo.

¿CÓMO EL MAESTRO PUEDE SER PACIENTE?

Leamos nuevamente lo que dice la Biblia: Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanzas. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismos sentir según Cristo Jesús

Es el hecho de saber que todas las cosas se desenvuelven en Dios, de conocerle y saber cómo funciona sus obras, cuál es el alcance y el método que utiliza el Señor. Porque hay que saber ciertamente los límites del hombre y las obras de Dios.

Ni aun Cristo se agradó a sí mismo, dice la Biblia. Los Vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. Es la parte más difícil del discipulador. Recibir los vituperios. Pero saber que está en lo cierto, en la verdad, en el método correcto. Y hasta que el débil en la fe también compruebe lo mismo, hay que tener convicción para seguir su curso.

Consolación en la Biblia: Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanzas. Por eso, formar a un discípulo requiere de mucho tiempo y dedicación, sobretodo sufrir hasta que Cristo sea formado en la persona: Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros. (Gálatas 4:19). Hasta que el débil en la fe “vea” que realmente es como lo enseñó su maestro o pastor, el discipulador deberá consolarse en la Biblia, lo cual no es fácil y requiere de una fe “fuerte”.

Un mismo sentir en Cristo Jesús: Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismos sentir según Cristo Jesús, Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Esto es requerido en el reino de Dios, que todos aquellos que se presentan para discipularse, o el que desea discipular tenga esta convicción respecto al camino para fortalecer al débil y que el fuerte en la fe debe sufrir como lo hizo Jesús por sus discípulos. Que no existe otro camino de formación y fortalecimiento para que sean fuertes en la fe.

Justamente porque no existe este sentir que hubo en Cristo Jesús, hoy cada iglesia, cada pastor, cada maestro toma un camino diferente para sobreedificar a los débiles y fortalecer aún más a los fuertes en la fe.

NUNCA PERDER EL CONTROL: es la razón de por qué el pastor o el discipulador no debe perder el control, tiene que consolarse constantemente en el Espíritu Santo para ser encaminado, fortalecido. Porque durante la vida del creyente, hay muchas alternativas, fórmulas que se dictan en seminarios para el crecimiento de la iglesia, incluso pastores con años de experiencia desean mostrar “su fórmula”. Mas mientras no sea el discipulado personal como lo hizo Jesús y quien también dejó una expresa orden diciendo: “ENSEÑÁNDOLES QUE GUARDEN TODAS LAS COSAS QUE OS HE MANDADO” (San Mateo 28:20). Es la parte que requiere mayor paciencia e inversión en el tiempo: enseñar para que “lleguen” a guardar según los principios de la Biblia.

CONCLUSIÓN:

Hoy se requiere de fidelidad hacia el Señor Jesucristo. No solamente respecto a la fe en el Salvador, sino también en la “fe” respecto a cómo construir la iglesia bíblicamente y formar al discípulo según los métodos de Jesús.

Se requiere que el “fuerte en la fe” tenga experiencia vivida personalmente, para saber que el método de Jesús funciona y que puede repetirse para todos los hijos de Dios. Que allí estará siempre la voluntad de Dios, con aquellos que creen en la Biblia y en el método de la Biblia, para que el Espíritu Santo obre.

Se requiere que los “débiles en la fe” crezcan en el conocimiento amplio en la Palabra de Dios, ver y coordinar toda la Biblia como uno y como un todo, dejando de lado los versículos sueltos para utilizarlo según el criterio persona y avaro del maestro.

Fuerte y débil en la fe se juzga por cómo el creyente vive fielmente según la Biblia y es capaz de condicionar su vida, su persona en pos de Jesucristo en medio de un mundo tan tentador y peligroso.

Pero recuerden que el fuerte en la fe también es misericordioso, que ama al hermano, es capaz de dar su vida a Dios por cumplir la Biblia, y que Dios en persona te respalde en esta labor y testimonio.

Que Dios te bendiga.