Sermones en cronología

01/02/2009 Sermón No cortes tus alas

Sermón en el día Jesús 1 de febrero de 2009.

Título: NO CORTES TUS ALAS

Biblia: Isaías 40:1-31

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

1. Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.

2. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

3. Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

4. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

5. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.

6. Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.

7. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.

8. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

9. Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá; ¡Ved aquí al Dios vuestro!

10. He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.

11. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.

12. ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?

13. ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?

14. ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?

15. He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.

16. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.

17. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.

18. ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?

19. El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata.

20. El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.

21. ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?

22. El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.

23. El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.

24. Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca.

25. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? Dice el Santo.

26. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.

27. ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?

28. ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

29. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

30. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;

31. Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

INTRODUCCIÓN:

En un país del sudeste asiático, se utilizan cocos para atrapar a los monos. Se practica un pequeño orificio por donde entre la mano del primate, se sujeta por una cuerda el otro extremo del coco y se rellena con arroz crudo. Los monos que son curiosos por naturaleza, meten la mano, agarran su puño lleno de arroz y cuando quiere sacar, no lo puede. Pero lo más extraño, es que si dejaran el arroz sacarían su mano, pero por causa de la codicia, es atrapado vivo.

Los creyentes también somos así, oramos a Dios pero no queremos soltar nuestra codicia para entregarnos plenamente al Señor. Todos tenemos amores por las cosas del mundo, sean hombres, animales o objetos diversos a los cuales agarramos firmemente, no queremos largarlo, pero pedimos a Dios que nos libere, que nos ayude de nuestros problemas porque nos ahogamos. Dios nos dice: “¡simplemente lárgalo! Y confía en mí, el resto lo haré YO”. Mas el hombre dice: “no, Señor. Amo esto, esto también lo necesito; mas ahora necesito tu ayuda y rescate”. Y constantemente estamos en una lucha campal, porque hacemos de esos elementos del mundo un dios al cual amar, honrar, guardar, preservar más que al propio Dios. Cuando el Señor nos lo quita, parecemos que entendemos por un tiempo, mas nuevamente nos hacemos de otro objeto de “nuestro deseo” en su lugar.

Pensamos que las personas, bienes u objetos a los cuales nos aferramos son imprescindibles para vivir en este mundo. Hemos enseñados de que no existe otra manera de lograr y alcanzar una mejor vida sin esos elementos o ese método. Pero Jehová nos está hablando por medio de este pasaje y dice de sí mismo: ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? (v. 12-14)

Dice Dios que si junta todo lo que está en la tierra, no es más que la cantidad de polvo que puede ser juntado con sus tres dedos. Las aguas de todo el planeta no es más que aquella que cabe en el hueco de su palma. Y el universo todo no es más que del tamaño de su palmo. ¡Qué bien! Decimos, pero no sabemos verdaderamente cómo eso se traduce en nuestra vida diaria. ¿Y por qué? Porque tenemos aferrados tanto el mundo que no permitimos que Jehová Dios muestre su poder.

O también dice Jehová: ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? Dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. (v. 25-26)

Jehová dice que tiene la cuenta de todos los animales y de todos las estrellas, a cada una los llama por su nombre, y tiene cuidado de ellos. Jesús dijo lo mismo, ¿no?: ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos. (San Lucas 12:6-7)

Hoy es una continuación del sermón del domingo pasado. ¿Por qué? Porque les hablé de cuán “CUMPLIDAMENTE” había que guardar en toda la Palabra de Dios. Pero como muchas veces, veo con preocupación la manera en que ustedes escuchan, reciben y reaccionan delante de la Palabra de Dios. Sí, su primera actitud, la reacción delante de Dios. ¡Y eso cuenta muchísimo!

Si el domingo pasado fue acerca de cómo tenemos que reaccionar delante de la Palabra de Dios, hoy voy a hablarles acerca de la actitud y de las primeras reacciones de deben tener delante de la palabra de Dios. Porque eso hace que ustedes estén bajo su misericordia, o su indiferencia, o bajo su enojo.

MIRANDO EL MUNDO CON TUS OJOS

Hoy los hombres, ustedes piensan que son sabios, conocedores del mundo; entonces les pregunto:

Si ustedes saben del mundo, ¿cuánto lo saben? Si ustedes saben sobre los hombres, ¿cuánto saben? ¿Cuánto saben de sí mismos? ¿Saben cuántos cabellos tienen? ¿Saben cuántos días van a vivir? ¿Saben cuántos días les quedan por vivir? ¿Saben ustedes el efecto de cada una de las Palabras de Dios? Entonces ¿por qué hablan y reaccionan de la manera que usualmente hacen delante de Dios? ¿Creen ustedes que eso es el modo de proceder de un creyente, de un hijo de Dios?

Es por eso que ustedes mismos se están cortando sus alas, están exponiéndose a que el Señor les corte sus alas para que no puedan volar más. En lugar de alivianar sus vidas en Jesucristo, quieren llevar mayores cargas y además que Dios imponga su justicia por sus obras.

Dirán ustedes: ¿Cómo yo sé que me fueron cortadas las alas?

Porque se cansan, se fatigan de la vida, no ven el fin de su trabajo, tienen enojo, buscan alguien a quien culpar o descargar su ira, buscan excusas para aquellas cosas que no les salen bien, caminan pero sin rumbo, están indecisos acerca de su futuro, viven con miedo, la inseguridad del mundo les aflige, no están seguros si Dios está a favor de ustedes, ni saben de qué manera les está ayudando.

Eso significa que sus alas están cortadas, porque no pueden volar, ni pueden volar más alto, tienen una incógnita constante acerca del sentido de la vida. Igualmente así funciona las alas de la fe, las alas de las promesas de Dios, las alas de la esperanza en sus promesas, las alas de las bendiciones, las alas de los cumplimientos. No saben responder a este requerimiento: ¿Dónde está tu Dios?

Y así dice Jehová hoy: ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. (v. 28-29). Mas cuando no sientes que hoy Jehová de los ejércitos, ¿cómo aseverar este versículo, no?

¿Cómo puede suceder esto? ¿En qué momento tus alas fueron cortados y hoy te cansas, te fatigas? Porque Dios los alimenta a cada instante. Realmente nuestra vida es como una larga carrera de maratón, es como un largo viaje que hacen las aves migratorias. De tanto en tanto, existen lugares donde podemos refrescarnos, beber agua, alimentarnos, para seguir corriendo.

Entiéndase esto: no somos muy diferente a otros hombres, solamente que existe un Dios, Jehová Dios Todopoderoso quien nos guía para que no perdamos el camino, que nos fortalece y alimenta para que no nos cansemos. Por eso, es necesario aprender a convivir con Dios, saber cómo lograr que Jehová te responda en los momentos críticos, confortar tu corazón constantemente para estar seguro. No estoy hablando de palabras a que creer con la fe, sino de experiencias vivas de la obra de Dios en tu vida. ¡Y esto con una manifestación diaria!

Mas si eso no está sucediendo, nos cansaremos, nos fatigaremos, ni podremos seguir caminando y menos correr. Hay que saber esto: con memorizar versículos bíblicos y recitarlos no lo conseguirás.

Y el cansancio y la fatiga que tienen los creyentes es justamente porque en varios puntos no están haciendo bien. Por eso no puede volar más alto, ni más lejos. Sin saberlo, ustedes lo echan a perder todo en el mismísimo momento de recibir la Palabra: tu actitud, tu predisposición hacia la Palabra, la primera reacción que demuestras ante Dios y los hombres; es un factor fundamental y determinante.

El miércoles antepasado les había hablado de cómo se veía la persona que tenía confianza en Dios y no se cansaba ni se dejaba que las circunstancias del medio afectaran su fe con las palabras de Habacuc 3:17-19 que dice: Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar.

Que ustedes no sepan qué está sucediendo en su vida, es igualmente un motivo de cansancio. Porque están desorientados, no saben qué rumbo tomar, ustedes se deciden por un camino pero pronto se cansan. Oran a Dios para que le acompañe, pero mayormente no tienen respuestas, y se frustran.

Sí, son todas las señales de que tus alas están cortadas. Y tienen que saber que Dios las va recortando en la medida en que ustedes no aprenden su palabra, ni las guardan, ni hacen su voluntad. Como dice en Salmo 32:8-10 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti. Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.

Y lo peor es que, ni bien ustedes escuchan la palabra, cerca de un 80 a 90 por ciento de la Palabra de Dios ya se les ha caído al suelo por culpa de la:

LA PRIMERA ACTITUD

Es como los diferentes materiales sobre el cual cae el agua, si cae sobre una superficie dura como una piedra, saben que se mojará, talvez penetrará en los pequeños poros, pero la mayor parte del agua será salpicada y el agua fluirá y se perderá.

Si cae sobre un pedazo de papel, absorberá rápidamente, mas como no tiene mucha capacidad de absorción, o sea porque su fe es limitado, se empapará hasta que se moje completamente el papel y luego será igual que la piedra.

Si ustedes vierten el agua sobre una esponja, verán que absorbe mucha agua, porque los poros son grandes y en ellas puede almacenar.

Así también actúa la actitud de la persona que escucha la Palabra de Dios. Si ustedes reciben con indiferencia, si están pensando en otras cosas, si desdeñan la Palabra de Dios porque va en contra de tus deseos o pensamientos, si miran o conversan con las personas que están a su alrededor, si existe enojo, si su corazón no está en paz, el efecto de la Palabra de Dios será mínimo y entrecortado en lo que reciban. Saben ustedes que muchos creyentes vienen y desean escuchar palabras reconfortantes, que les interesa, que les consuele, que les aliente en su vida “lejos de Dios”, que les asegure que “su método y todo cuanto hace es de bendición”, que Jehová Dios “apruebe” sus hechos.

Pero ninguna palabra entrará si mantengo cerrado mi corazón, o si mi corazón siempre tiene una actitud de incredulidad. Porque acusa mis pecados, me recrimina porque mi proceder y mis deseos son contrarios a Dios. Piensan que la iglesia, el pastor no tiene derecho a criticar su vida y pensamiento. Más aun cuando asiste a la iglesia y hace muchas ofrendas…

Siempre que ustedes escuchan la Palabra de Dios, les antecede la incredulidad. Dicen: “vamos a ver si es cierto”, “no, esto no es así”, “no puede ser cierto”, “otra vez son los mismos mandamientos”, “que Dios me demuestre que es su palabra y no las ocurrencias del pastor”.

Incluso ustedes quieren contrarrestar una Palabra por medio de otra Palabra. Yo les aconsejo: No sean tan provocativos, porque lo único que consiguen es que te corten tus alas.

Antes que una actitud negativa de “es imposible”, “el pastor no conoce la realidad”, siempre tenemos que accionar “deseando cumplir toda palabra”. Saber que si hoy no puedo, es por mi debilidad, mi falta de fe, mi amor al mundo, porque no quiero largar el producto de mi codicia y entregarme enteramente a las manos de Dios (como el mono).

Siempre nuestra actitud debe ser “positivo y afirmativo hacia Dios”. Existe una palabra que se usa en marketing: “Proactivo” pero hacia Dios y su Escritura. Guardar, el absorber la palabra e intentar hacerlo porque en ti mora el Espíritu Santo. Una actitud positiva. Como dice la Biblia: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13). Por eso dice en 1 Juan 3:8-10 el que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

El Señor sabiendo de toda la soberbia que existe en el hombre dice en Santiago 4:16-17 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Que caigas en tu intento por “obedecer a Dios” es una cosa, pero que te rebelas es otra muy diferente. Cuando intentas, siempre oras, pides a Dios porque deseas hacer la voluntad de Dios pero tienes debilidades, entonces serás fortalecido por Dios, será alimentado, recibirás el poder del Espíritu Santo para finalmente ser más que vencedor.

Pero si tu actitud es siempre de negar, de poner excusas, de ni siquiera tener el deseo de intentar, serás contado como rebelde. Y ninguna ayuda recibirás. Eres muy diferentemente visto por Dios, un niño que intenta caminar, y que cae; es alentado y fortalecido. Pero si queda simplemente sentado y llora; en la segunda y tercera vez Dios actuará con otro ánimo.

SI TE HACE FALTA

Si te falta “sabiduría” para entender todas las obras y los caminos de Dios, pídelo: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5)

Si te falta “fe” para poner en práctica toda Palabra de Dios, pídela: Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. (San Lucas 17:5)

¿Por qué piensan que Jesús respondió de esa manera al pedido de los discípulos de aumento en la fe? Tienes que saber que la unidad básica de la fe es justamente “la semilla de mostaza”. Y dice el Señor Jesús que con eso podemos mover montañas. ¿Pero por qué no se mueven ahora? Porque no tienes confianza, no “tienes fe en tu fe” porque nunca la has puesto en práctica. Y no puedes poner en práctica tu fe porque estás demasiado pesado. Pesado por todos los amores del mundo: hombres, mujeres, padres, hijos, amistades, trabajo, riquezas, poderes, glorias, deportes, bienes, confort, negocios, empresas, fiestas, ganar más, tener más, casas, viajes, vacaciones, libertad, tiempo libre, el descanso, y la lista sigue…

El aumento de la fe tiene que ver con que largues el arroz que tienes sujeto firmemente y te encargues a Dios. Es tan sencillo como eso. Es vencer ese pensamiento del hombre que dice: necesito esto, aquello, un poco más de esto, aquello también lo necesito; y tiene un bagaje tan grande encima que les hace difícil pensar, las responsabilidades que han asumido les hace imposible mirar más allá, y confiar en Dios y entregarse plenamente. Los pagos, los vencimientos, las deudas, los compromisos, o cualquier nuevo suceso que surgirá para agregar a esta lista.

No es que les haga falta de mucha fe para mover montañas, sino que la fe del tamaño de un grano de mostaza es suficiente y más que eso “ya lo tienen”, solamente que el peso que llevan les impide ver, no tienen la paciencia suficiente para ver mover las montañas, ni saben de los procedimientos de Dios, menos pueden esperar la respuesta del Señor.

Por eso, verán que siempre Dios dice: renuncia, o te tiene que quitar a la fuerza si ustedes no se deshacen o renuncian. Por eso Jesús dijo: Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estás trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprenden de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (San Mateo 11:27-30). Dice claro el Señor: dejar tu carga a los pies de Jesús, luego llevar “su” yugo de confianza y fe, aprender de él, para hallar el descanso de sus almas; que no es otra cosa que ver “las manifestaciones” de esa fe que tuviste en Dios, las obras de Dios.

Después les hace falta ese conocimiento para saber que es Dios quien provee y cuando el Señor da, siempre que no procedan con embriaguez y locura, el bien que reciben es para siempre.

Aprenderán a volar, y porque se les alivianó su carga y responsabilidades, pueden correr, caminar y tienen mucho más tiempo para mirar a Jesucristo Nuestro Señor.

No es que les falta fe, no es que correcto pedir “auméntanos la fe” cuando tus cargas que estás llevando son muy pesadas y no quieres renunciar para alivianarlas. Si tú mejorares cumplidamente tus caminos y tus obras, verías mover las montañas. Entonces correrías y no te cansarías, caminarías y no te fatigarías. Podrías volar como las águilas, porque cada día tienes nuevas fuerzas.

EMPIEZAS CON LAS PEQUEÑAS COSAS

Para que puedas ver que tu fe puede mover pequeños montículos hasta las más grandes montañas, es necesario que tú comiences a despojar de mucho peso que llevas encima. Hoy las cargas que soportan ustedes es muy grande, los compromisos, los vencimientos, los gastos, las compras, los cumpleaños, las fiestas, gastos exagerados en regalos; haciendo que las aguas lleguen hasta el cuello y ante esa premura, es difícil pensar en fe y en esperar en las respuestas de Dios.

Es necesario que venzan todo impulso de compra, de gasto por encima de la disponibilidad y del ahorro, hay que trabajar con mayor ahínco, con mucha lealtad. Terminantemente no: agregar nuevas cargas.

Pero orar constantemente y todos los días, meditar en la Palabra de Dios diariamente. Aplicar la Palabra desde las cosas pequeñas e ir probando de qué manera el Señor responde, cuándo él responde más, con mayor rapidez, hay que saber cuál es el principal canal de comunicación que Dios utiliza contigo, hay que saber distinguir la voz del Espíritu Santo.

También hay que ser muy proactivo hacia Dios, entusiasta y con iniciativas para las cosas de Dios, sean ministerios, sean obras, sean servicios.

La Biblia dice: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. (1 Corintios 10:13-14)

CONCLUSIÓN

Porque el amor por el mundo y las cosas hacen que el mal sobrevenga a los hombres: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre (1 Timoteo 6:9-11)

Cuando el creyente se dirige excesivamente hacia el mundo, Dios comienza a cortar tus alas; porque para el Padre Celestial es más importante “tú como hijo de Dios” que como un hombre rico o poderoso del mundo. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. (1 Corintios 10:6-10)

Cuando haces crecer tu fe y tu conocimiento de Dios, y con la experiencia viva de cómo él obra en tu vida, se abrirán nuevas puertas, jamás vistas en tu vida, y verás el mundo con los ojos de Dios.

Que Dios te bendiga.