Sermones en cronología

17/02/2008 Sermón Control de calidad

Sermón en el día de Jesús 17 de febrero de 2008.

Título: CONTROL DE CALIDAD

Biblia: Gálatas 6:1-10

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

1. Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

2. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

3. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.

4. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivos de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro;

5. Porque cada uno llevará su propia carga.

6. El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.

7. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

8. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

9. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

10. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

INTRODUCCIÓN:

Seguro que todos conocemos cuán importante es la calidad de los productos que adquirimos. A nadie le extraña que tengamos productos de buena y mala calidad. Que lo barato sale caro porque debemos volver a comprar o reponer lo descompuesto.

Hoy existen tantos productos, entre los originales, los mejorados, las variaciones, después vienen los copiados, las imitaciones caras y baratas, las falsificaciones de distinta calidad.

Nadie está exento que en algún momento compró una imitación o una falsificación, pero que finalmente no duró demasiado. Igualmente están aquellos que uno compró de buena fe, confiando en una marca pero que no funcionó, que no fue útil como uno lo pensaba.

En el siguiente paso podemos encontrar aquellos productos que fueron fabricados por la mente de algún inventor y diseñador de producto, pero que nunca fue diseñado y probado para el usuario. También están las quejas de los técnicos, porque no puede repararse, que está mal diseñado por lo cual, si no tienes equipamiento adecuado (igual que la fábrica) no puedes tocar o acceder.

Pero siempre nosotros deseamos que exista un control de calidad, que los productos sean de calidad, que nos pueda proporcionar utilidad para la intención con que fue hecho y comercializado. Y lo peor es que relacionamos el mal producto con el negocio que la vende y de la fábrica productora.

Por eso, no sé si habrá cambiado en los estudios más recientes, en general, cuando tú tienes un buen producto le comentas de la buena experiencia a 5 personas. Pero si tienes un mal producto, difundes tu desazón a 21 personas. Y todo esto es en promedio, así que existirán los picos arriba y abajo. Pero estos días, con la proliferación de los teléfonos celulares, el Internet, los medios masivos de comunicación y de reunión, ese número aumenta drásticamente.

Y la calidad de un producto se nota cuando es usado, es exigido, recibe duro trato, es manejado con desorden y sin lógica, es sometido a largos períodos de uso, de condiciones climáticas extremas, de la precisión, de la fiabilidad. Es la razón de por qué a personas que tienen estas exigencias, no les importa pagar más.

Por el lado del fabricante, cada uno trabaja con un nivel de calidad, con un control de calidad para fabricar y producir buenos productos, que agraden a los usuarios y den renombre a la marca. Cuando un producto falla, ellos desean saber cuándo, por qué, bajo qué condiciones su control de calidad falló y no pudo captar en el examen y llegó a las manos del usuario final. Sí, a esto se llama fallo en el control de calidad.

EL QUE SE CREE SER ALGO

En el pasaje de hoy, vemos cómo la Palabra de Dios nos enseña que restablezcamos a personas que han pecado, para que sean restaurados con el espíritu de mansedumbre. Y a los débiles ayudarles a llevar las cargas unos a otros.

Y una cosa es que intentando, esforzándose en mejorar puede caer, puede equivocarse. Pero como dice la Palabra, el problema surge cuando UNO CREE SER ALGO, NO SIENDO NADA.

Estos son los casos difíciles, ¿por qué? Porque aquella persona que piensa es algo, o alguien; por lo general no acepta consejos y menos críticas. Cuando dice: Yo sé lo que estoy haciendo, o cuando uno se esquiva o cierra su oído o corazón para no escuchar y rechazar toda voz que le puede restaurar.

Son como las personas que fabrican su producto, están tan seguros y orgullos de lo que han producido, y no escuchan la voz de los clientes, de los distribuidores y vendedores. Como decía un famoso fabricante de automóviles, que podían pedir todo, que podían desear todo, pero solamente ofrecía coches en color negro; porque creía entender mejor acerca de automóviles que cualquier comprador.

Hoy nos dice la palabra: el que piensa ser alguien, se está engañando a sí mismo. No engaña a otras personas, sino a sí mismo.

Ayer mi señora me estuvo comentando de una increíble pero una historia verídica, de una persona que se graduó en todos los estudios hasta la universidad, estuvo trabajando como maestra de una escuela durante 17 años, pero era analfabeta. No sabía leer ni escribir, siempre utilizó o pidió ayuda a otras personas, siempre utilizó de artimañas en los exámenes, nunca escribía en el pizarrón o nunca hacía lecturas dentro de la clase. Nadie se dio cuenta, hasta que un hecho de la cual no podía escabullirse, hizo que se decidiera a estudiar en el programa de alfabetización para adultos a los 45 años, y en un año logró terminar lo correspondiente hasta el 6to. Grado del nivel primario.

Hoy también, ustedes pueden pensar que son buenos cristianos, que saben lo que hacen, que tienen excelente fe, que nunca faltan a la iglesia, que siempre les ha venido en la mente el nombre de Jesús, nunca se han olvidado de leer la Biblia, que nunca cesaron de orar. Piensan que están velando así como manda Jesús. Están siempre gozosos como dice la biblia, piensan que están llenos del Espíritu Santo. La iglesia les alaba como buenos obreros, se les conoce por sus años de creyente, porque es líder, es maestro de la escuela dominical, tienes responsabilidades irreemplazables en la iglesia, porque es reconocido por la comunidad cristiana. Porque recibe constantes alabanzas de bocas de aduladores. Puede provenir de familias tradicionales de creyentes, puede ser hijo de pastor, puede ser el hijo del fundador de la iglesia, puede trabajar en tiempo parcial o total para la obra de Dios. Puede que esté haciendo grandes obras y proyectos sin cesar.

Se sobrevalora a sí mismo, por eso puede creer ser algo. Pero Dios dice:

CADA UNO SOMETA A PRUEBA SU PROPIA OBRA

Aquí les estoy diciendo, lo más difícil para un creyente, saber verse a sí mismo; saber evaluarse a sí mismo. Porque por el estado en que se encuentra, ¿quién de los mortales podría acusarle de que no hace nada? Pero ¿eso conlleva a considerar que “tiene una calidad de fe excelente”?

Y porque muchos se creer ser algo, simplemente desechan cualquier pensamiento o insinuación de que podrían estar haciendo mal. Porque tiene tantos testimonios que dar a su alrededor, tiene tantos testigos que ven sus obras y le alaban. Y él mismo se siente controlado y satisfecho; y más aún: cargado de mucho trabajo para el Señor.

Por eso es tan difícil ver que un creyente se evalúe a sí mismo según los términos y condiciones de examen que da Dios. Muchos solamente se evalúan con lo que les dice su pastor, con lo que piensan en su corazón y según sus conocimientos de la biblia e interpretación particular que tienen.

Así como el siervo que recibió un talento algunos dicen: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. (San Mateo 25:24-25). Sí, existen esta clase de creyentes, que se avergüenzan, que no quieren hacer nada, que huyen.

Pero aquí está el problema, que la gran mayoría de los creyentes, que leyeron un poco la biblia, que escucharon sermones, todos saben los clásicos de la predicación como el de los talentos, habrá escuchado varias veces y tiene un ojo abierto sobre ello.

El problema está en los otros creyentes quienes piensan que han recibido 2 ó 5 talentos; aquellos que sabiendo esta parábola, se esfuerzan porque recibió cinco, porque recibió dos talentos; o aunque no recibió se auto impone que sí. Y se esfuerza en trabajar, en negociar con los talentos, pero lo hace mal; pues no hace según los principios bíblicos y de la voluntad de Dios; sino que sigue sus propios principios cristianos, u observan lo que hacen las demás personas e iglesias, y se empecina en ello considerando que está bien, sin siquiera pensar en controlar la calidad de la obra y menos de la calidad de la fe resultante.

Hoy muchos hacen porque otras iglesias lo hacen, porque fue una tradición que ha pasado por generaciones, y lo damos como una verdad cierta pero “ciegamente”.

De cualquier manera quiere producir, de cualquier manera quiere producir 10 talentos, quiere alcanzar 4 talentos. Pues dicen, de todas formas es alabado Dios y es para su gloria. Ejemplos tenemos de cómo el rey Saúl fue a batallar contra Amalec, creyó hacer la guerra por Dios y en nombre de Jehová fue a la batalla. Pero cuando volvió Samuel le recriminó porque no obedeció a Dios, porque había dejado vivo al rey y a lo mejor del ganado. También tenemos el caso del profeta Jonás, quien predicó a desgano por Nínive, y luego de terminado la tarea, se construyó una tienda para ver si Jehová destruía o no la ciudad, y se enojó por una calabacera que le daba sombra del terrible sol porque fue comido por un gusano.

Esta es la razón de por qué tienen que probar ustedes sus obras, necesitan del testimonio de Dios de que han hecho una buena labor. Tienen que recibir de Dios quien te dice: bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. (San Mateo 25:23)

Y generalmente la obra de cada uno es probado por Dios con el fuego, con el tiempo, en los juicios que Dios muestra. También se puede saber porque Jesús dijo: El que me ama, mi palabra guardará, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. (San Juan 14:23)

Aquí dice Dios, que cuando uno hace bien su vida espiritual, cuando hace bien la obra de Dios, Jesús y el Padre celestial vienen y hacen morada en él. Recibe la felicitación y entra en el gozo del Señor Jesús.

Y es por eso que el pasaje de hoy dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Pero si Jesús y el Padre hacen morada en ti, ¿qué cosas le tendría que suceder? ¿Qué cosas no tendría que pasar?

¿Qué significa que sembró para su carne y segó corrupción? Que se cuidó de sí mismo y de los suyos, que se preocupó sólo en su bienestar y ganancia. Y ¿qué es la corrupción que se expresa aquí? Que sufra lo mismo que sufre un incrédulo, que tienen miedo igual que un incrédulo, que vive en inseguridad, que recibe todos los males y enfermedades igual que cualquier otro incrédulo. Teme del terror nocturno, de los peligros del día, de las enfermedades que andan en oscuridad, de la mortandad que destruye. Porque en estos momentos difíciles cuando la fe tenía que mostrar su cualidad, no lo puede y fracasa.

Y el que siembra para el Espíritu, cosecha vida eterna. Te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. Caen a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. Y ves la recompensa de los impíos.

Que Jehová no puede ser burlado. Y todo lo que uno siembra eso mismo segará. No puedes ser destruido igual que cualquier impío. No puedes ser tocado tu casa igual que cualquier impío. Pues todo lo que sembraste en servicios y dedicación a Dios y sus obras, han sido útiles, fructíferos.

¿Acaso no dice la biblia? Y si esto se cumple en tu vida y en tu familia, has sembrado para el Espíritu y estás recibiendo los frutos del Espíritu para vida eterna: Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

UNA FE DE CALIDAD

Para concluir que el control de calidad de tu fe es óptimo, tiene que ser CONFIABLE: Que en tiempos de paz estés en comunión y en tiempos de tormenta, confianza porque Jehová es tu fortaleza y tu castillo; en caminos de sombras de muerte, Jehová es tu pastor; cuando a tu lado caen miles y diez mil a tu diestra, tú estás confiado. Tienes confianza porque en cualquier momento que necesites, tu fe y la respuesta de Dios está presto.

Una fe de calidad es esto: Que aparece y funciona en cualquier momento.

Una fe de calidad tiene que ser fiable, comprobable en las situaciones más difíciles y extremas, delante de la montaña más alta y en peligro inminente.

Una fe de calidad no necesita de calentamiento, no necesita de ayuda externa, uno siente capacitado y con poder para sacar a luz en cualquier momento.

A una fe de calidad cuanto más lo uses y continuamente, tienes tal confidencia de Dios que nunca pasa por tu mente la duda, el temor o el fracaso. No existen obstáculos que detenga tu vida.

Cuando tienes una fe de calidad, a menudo lo sometes al control de calidad, por medio de la biblia, por medio de los sucesos, cuando todos viven temerosos tú estás seguro.

Hoy muchos simplemente confían en que tienen fe, pero no sabe cuánto puede soportar su fe, ni cuánto tiempo puede caminar solo, ni saben qué hacer para reponer la fuerza de la fe, ni saben auto diagnosticar. Tampoco saben qué tamaño de montaña pueden mover con su fe.

CONTROLANDO LA CALIDAD DE SU FE

Vieron ¿cómo las máquinas son testadas en uso, en repeticiones hasta que el producto se quiebra, o se vuelve inútil?

¿Por qué no podemos hacer eso con nuestra fe? Solamente cuando sabes la calidad de tu fe, puedes caminar tranquilo, y como dice la biblia: cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. (Isaías 43:2-4)

Solamente el uso continuo de la fe hace que puedas saber la calidad que tiene, cuando lees la biblia y sigues viviendo por medio de la guía del Espíritu Santo, cuando escuchas a Dios todos los días, cuando él te habla y sabes que Dios camina a tu lado, puedes dormir tranquilo.

También una manera de controlar la calidad de la fe es por medio de temor: En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. (1 Juan 4:18).

Otra manera de controlar la calidad de tu fe es: y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de dios, el cual asimismo nos hizo competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. (2 Corintios 3:4-6).

Igualmente dice cómo controlar la calidad: Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. (1 Juan 3:21-22)

CONCLUSIÓN

Pueden ver cómo Dios no nos ha dejado huérfanos. Sino que nos ha dotado de una serie de herramientas, de “sensores” que pueden calibrar la fe y controlar la calidad de tu fe todos los días y en cada asunto de tu vida.

Y si pensamos desde el punto de vista del control de calidad de la fe, podremos comprender el deseo de Dios y el instrumento es la biblia: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16-17).

No hay que abusar, ni confiar ciegamente de tu fe, creyendo en lo que no eres ni en lo que no tienes, sino que cada uno debe saber en su justa medida su fe y qué calidad de fe tiene. Porque dependiendo de eso, obtendrás la respuesta de Dios en la misma fidelidad y calibre de fe.

Si tú controlas constantemente la calidad de tu fe, nadie dirá “no sé por qué Dios no me responde”, “dónde está Dios”, “me siento abandonado”… y cosas por el estilo.

Si de un producto que fabrica el hombre, buscamos la confiabilidad y perfección, ¿no lo es justo pedir de la misma manera de nuestra fe y de nuestro Padre Celestial?

Que Dios te bendiga.