Sermones en cronología

16/12/2007 Sermón Creyentes sin rumbo

Sermón en el día de Jesús 16 de diciembre de 2007.

Título: CREYENTES SIN RUMBO

Biblia: Gálatas 3:6-4:

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

6. Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

7. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

8. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.

9. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

10. Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

11. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;

12. y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

13. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),

14. para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

15. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

16. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

17. Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no los abroga, para invalidar la promesa.

18. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

19. Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.

20. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.

21. ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.

22. Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

23. Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

24. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

25. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,

26. pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

27. porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estás revestidos.

28. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

29. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

1. Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;

2. sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.

3. Así también nosotros, cuando éramos niños; estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.

4. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

5. para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

6. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

7. Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

INTRODUCCIÓN:

¿Vieron a personas deambular sin un rumbo fijo? ¿Vieron las personas quienes sin razonamiento propio son inducidos y se guían a sí mismos según el dicho de los demás?

Hoy muchos creen en Jesús, y entran en la iglesia. Ciertamente que es un bello lugar, porque has llegado a conocer que Jesucristo es Señor. Y también habrás aprendido que ya tienes la vida eterna.

A partir de aquí viene lo confuso. ¿Qué tiene que hacer el creyente hasta el día de su muerte o la segunda venida de Jesús?

¿Basta con quedarse de brazos cruzados? ¿Basta con asistir a la iglesia? ¿Basta con estudiar y estudiar la Biblia? ¿En aprender nuevos himnos y canciones edificantes? ¿Haciendo de consejero?

Algunos buscan qué hacer dentro de la iglesia. Así, les han enseñado a evangelizar, para llamar a los perdidos, a llenar la iglesia. Es cierto, para dar vida para aquellos que están perdidos. Ciertamente que eso tiene también un premio.

Es por eso que las iglesias, o se direccionan hacia ministerios donde los miembros pueden dedicarse; o se direccionan hacia programas con qué mantener a los miembros ocupados y satisfechos, como las presentaciones navideñas.

Pero es tan difícil de mantener a las personas dentro de los ministerios y de los programas, es tan difícil de estimularlos constantemente, por los meses y por los años.

Es más, cuántos de los miembros no se sienten culpables cuando se les recuerda que perdieron el primer amor hacia Jesucristo, y todos están muy lastimados.

UNA PUERTA QUE CIERRA UN MUNDO

Todo esto ocurre porque: no han encontrado un camino para una mayor comprensión de la Palabra de Dios, y segundo porque muchos hombres y muchas iglesias no aceptan la elección incondicional de Dios como doctrina bíblica.

Por todo esto, las iglesias hablan solamente de una pequeña porción. Hoy por causa de la doctrina del libre albedrío donde coloca al hombre como un todopoderoso que busca y cree a Jesús cómo y cuándo quiere, POR SUPUESTO no puede hablar de toda la amplitud de la Palabra, salvo en pequeñísimas porciones como los versículos 13-14: para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Buscar más o aceptar más dentro de esta promesa de Abraham, significaría aceptar la doctrina de la predestinación. Pero la palabra que hoy hemos leído nos dice en el versículo 16: ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Con esto, se rompe cualquier ecumenismo con otras religiones. Igualmente es aceptar que las promesas hechas a Abraham son ciertas y son vigentes, porque dice en el versículo 15: Hermanos, hablo en términos humanos: un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

Y si sabemos que Jehová Dios dice que no es hombre para que miente ni hijo de hombre para que se arrepienta, ¿por qué hoy solamente se acepta que la bendición que vino a los judíos por medio de Jesús, nos ha alcanzado; pero no se habla de lo demás?

Además, esto es lo más confuso para muchos: Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estás revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Es cierto que muchos enfatizan que ustedes son hijos de Dios por la fe que tienen en Jesús. Que son uno en Cristo, que no hay judío ni griego, esclavo ni libre, ni varón ni mujer.

Pero aquí está lo inquietante y lo confuso: y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Sí, cuando uno niega la existencia de la predestinación, de la elección incondicional y la sola voluntad de Dios; jamás puede aceptar el hecho de que exista un “linaje” de Abraham ni que nosotros (los creyentes en Cristo) seamos del “linaje de Abraham” ni herederos según la promesa hecha al padre Abraham.

Porque si aceptas que existe un “linaje de Abraham” y ese linaje hoy sigue con todos aquellos que fueron salvados por Cristo, significa que existe un pueblo separado por Dios. Y justamente eso dice la biblia: Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. (Deuteronomio 7:6).

Pues hablar de pueblo santo y escogido es lo mismo que decir linaje escogido por Dios. Y cuando se habla de linaje, se habla de una familia, de un apellido único que se prolonga y se propaga según esa sangre; es limitante donde otros no pueden entrar. Pero como hoy quieren abrir las puertas para todos los hombres que viven en la tierra, que “todos” tienen posibilidad de creer en Jesús y que todos pueden entrar, si desearan: está en abierta contradicción con la Biblia.

Por eso, hoy no pueden hablar de un linaje de Abraham, ni pueden hablar de las promesas de Abraham.

Y al cerrar así las puertas de que los creyentes en Jesús hoy, son descendientes de Abraham en la fe, cerraron también un mundo que está detrás de esa puerta. Y se llama: todas las promesas que Dios hizo a Abraham.

LAS BENDICIONES QUE RECIBIÓ ABRAHAM

Hoy simplemente hablamos de la tercera bendición de Abraham: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. (Génesis 12:3)

Ayer les pregunté para saber el conocimiento de los cristianos promedio: ¿Qué son las bendiciones? Que la generalidad de los creyentes responde: salud, dinero (riquezas). El hombre del mundo dice: salud, dinero, mujer. Yo siempre he agregado uno más: poder.

Pero aquí viene la pregunta más interesante para los cristianos: ¿cómo se consiguen estas bendiciones? Primera respuesta: Proviene de Dios. Y luego preguntamos: ¿cómo lo concede Dios? Segunda respuesta: (duda…), no sé…, teniendo fe…, asistiendo a la iglesia…, haciendo buenas obras...

Bueno: aquí está la fe de los verdaderos creyentes. Como lo dijo Jesús: el que tiene oídos para oír, oiga.

La promesa de Dios hecha a Abraham, generalmente contiene tres partes: Primero: que Dios le daría la tierra que él le mostraría. Segundo: que haría de él una gran nación. Tercero:que le bendeciría, que su nombre sería engrandecido, que el hombre sería bendición. Y que serán benditas en él todas las familias de la tierra.

Y a lo largo del libro de Génesis, Dios va explicando con mayor detalle acerca de las dos primeras bendiciones: y Jehová dijo a Abram, después que Lot se separó de él: alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. (Génesis 13:14-17).

Así como Dios vio la fe que tenía Abraham porque creyó en las palabras de Dios, porque cuando salió de su ciudad, no sabía dónde iba, ni tenía hijo, y era un simple arameo desconocido.

Cuando en Gálatas nos habla y dice Dios: pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estás revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Y nos dice además en Gálatas 4:6-7 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Vean con qué certeza y exaltación nos dice que somos herederos de la promesa de Dios, que hemos recibido igualmente la promesa de Abraham. Y si hoy tenemos a Jesucristo que mora en nosotros y nos da testimonio de que somos hijos de Dios. Debemos recibir también las otras promesas. ¿No crees consecuente?

¿Cuáles son las promesas que falta que se cumpla en nosotros?

SÍ, ESTO ES FE. Y TU FE TE TIENE QUE MOSTRARTE Y AFIRMAR EN TU CORAZÓN QUE TAMBIÉN LAS OTRAS PROMESAS SON TUYAS.

Ahora bien, una cosa es saber, otra cosa es creer, y una tercera es saber cómo recibir estas promesas.

Y justamente estamos estudiando el libro de Deuteronomio los días sábados, que nos habla y nos explica en detalle cómo hay que vivir, qué hay que hacer para que vivamos, para que nos multipliquemos, para que entremos y para que poseamos la tierra prometida. La tierra donde fluye leche y miel. La tierra donde los ojos de Dios cuidan constantemente.

LA CONFUSIÓN DE LA TIERRA PROMETIDA

Muchos dejan pasar llanamente este pasaje, pensando y creyendo que es un hecho histórico, que corresponde solamente a los hebreos. Y que hoy es imposible porque hay que conquistar con armas, matar personas, aniquilar multitudes. Yo le respondo a esas personas: entonces Dios es injusto. Porque concede a los creyentes antiguos estas grandes bendiciones y a nosotros: NO. Estoy refiriéndome a la tierra que fluye leche y miel.

Un día hubo una discusión entre ustedes: de dónde está la tierra prometida. En realidad la Biblia habla con varios nombres, tierra prometida, tierra de Canaán, la tierra que fluye leche y miel, entrar en el reposo de Jehová.

Si fuera simplemente un lugar físico como Canaán, pues todos tendríamos que migrar a esa tierra hoy. Pero cuando se habla de tierra prometida, es aquella tierra que Dios promete a cada uno. Por ejemplo: para mí, hoy es aquí con ustedes; mañana, será toda la tierra que Dios me ha prometido.

La otra confusión que ayer surgió brevemente en el estudio, es acerca de cómo se conquista esa tierra. Porque los israelitas lo conquistaron con la espada, matando a todos los habitantes de las siete naciones que moraban.

En la Biblia dice que no es con ejército, ni con espada, sino con el Espíritu de Dios. David dice al filisteo: tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada ni con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. (1 Samuel 17:45-47).

Pueden leer en la biblia que José no conquistó Egipto con espada, ni con fuerza de hombre, no hizo una carrera política, sino con el poder de Dios, desde la cárcel hasta el palacio del rey en un solo día y fue el segundo después de Faraón solamente en el trono. Pero el poder práctico estaba en sus manos.

Daniel conquistó los reinos de Babilonia, de Media y de Persia con su sabiduría. Y dice la Biblia que no había hombre más sabio y honesto que él.

Mardoqueo también fue un gran señor y consejero, que gobernó Babilonia.

Y Jesús dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. (San Marcos 16:15-16). Hoy tienes que conquistarlo con la evangelización, con la predicación y la luz de Cristo con que iluminas al mundo.

Entonces Dios te abrirá, de hará heredar, serás el hombre de confianza, el gerente, el gobernador. Y es más, Dios te mantendrá arriba para que sigas siendo señor.

UN CREYENTE QUE SABE SU DESTINO

No sean como muchos creyentes que se contentan con venir a la iglesia, sino que hay que saber qué perseguimos, adónde llegaremos, cuál será nuestro premio y cuáles son las bendiciones.

También así sabrás que no todas las cosas se pueden considerar bendiciones, ni hay que compararlas desde el punto de vista de los hombres incrédulos del mundo. Pues para ellos, hasta los bienes robados y que pararon en sus cuentas bancarias es bendición.

Por eso, hay que leer las escrituras con mucho detenimiento, porque en muchos lugares está escrito en parábolas, en alegorías, para que muchos lean y escuchen pero que no entiendan.

Cada vez que ustedes vienen a la iglesia, tienen que saber por qué lo hacen, qué les conducirá al hacer esto. Dios les mostrará por medio de la biblia, cuál es el trayecto ya recorrido, cuáles son los bienes y bendiciones que te dará. Porque solamente entonces tienes paciencia y sobre todo esperanza que se renueva.

Y si con paciencia lo esperas, lo recibes. Pero siempre tengamos algo como principio, que para recibir este bien, hay que ser capaz de esperar como mínimo, el tiempo de Abraham (25 años). Y así tiene que responder tu fe, así tiene que ser capaz de esperar si quieres ver algún resultado. Por eso, hay que saber renovarse constantemente. ¿Tienes tú fe? Tenla para con Dios y su promesa.

CONCLUSIÓN:

Es por esta causa que muchos creyentes hoy no saben qué rumbo seguir.

Primero, porque no se creen merecedores ni que les pertenece las promesas de Dios hechas a Abraham.

Segundo, porque al no conocer estas promesas, no saben qué buscar, qué perseguir; entonces siguen a cualquier cantautor que aparece, están pendientes de la publicación de nuevos CD´s, festivales, conciertos, seminarios, conferencias, encuentros de confraternidad.

No seas un creyente que anda sin rumbo ni propósito. Sino que todo hijo de Dios tiene que ser firme, tiene que conocer el camino y guiar a los más pequeños. Y lo que hoy estamos haciendo como iglesia, sabemos que están en la mira de muchos, y están aprendiendo y también nos imitan.

No hay que perder fuerzas, ni esperanzas. No nos ha llamado Dios para que retrocedamos, sino para que seamos más que vencedores.

Que Dios les bendiga.