Sermones en cronología

Sermón en el día de Jesús 15 de abril de 2007.

Título: MÁS QUE VENCEDORES (parte 1)

Biblia: Romanos 8:25-39

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

25. Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

26. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

27. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

29. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

31. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

32. El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

33. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

34. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36. Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.

37. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39. Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

INTRODUCCIÓN:

Cuando uno no puede disponer de sí mismo, cuando no puede disponer de su tiempo, de su dinero, de sus recursos en el tiempo que él lo desea; ¿cómo puede decirse que es vencedor?

Si está sujeto a otras personas, si no tiene libertad, si está comprometido al trabajo para no poder desprenderse de ella cuando quiere, cuando está endeudado, ¿cómo puede decirse que está libre?

Cuando no puede desprenderse de un bien, de riquezas, ¿cómo puede decirse que es más que vencedor?

Sabemos que este tema es uno de los más queridos entre los fieles de Jesucristo. He visto personas quienes lo citan a menudo, tratando de mostrarse que son más que vencedores de una situación, ante un problema, o una adversidad. He visto y escuchado que muchos lo utilizan como nombres propios, se alientan los unos a los otros diciendo que son más que vencedores.

Mas cuando veo los detalles de su vida, cuando veo su caminar, escucho sus palabras, la forma en que trabaja, vive, tiene su vida en familia, de cómo asiste a la iglesia, de cómo o cuánto vive para Dios, de qué manera dispone de sus riquezas, o el arrojo de su persona y su vida para con Dios; veo que no saben la total dimensión de lo que significa: MÁS QUE VENCEDORES. Pues lo que hablan, no son aspectos más que superficiales, aquellas que alientan en palabras.

Pero este tema es muy amplio y profundo, pienso que necesitamos no uno sino otro sermón o sermones más sobre este tema, mas lo más importante que necesitan practicar poco a poco para disfrutar y vivir como una persona más que vencedor.

Iniciaremos por un punto que hoy creo es un punto muy importante y luego nos iremos en ambas direcciones, atrás y adelante.

TODOS LOS HIJOS SON MÁS QUE VENCEDORES

En realidad todos aquellos que son hechos hijos de Dios por la gracia de Jesucristo son más que vencedores. No es un privilegio de unos pocos, en realidad todos lo son, pero no muchos están conscientes de eso, pues el presente de su vida no lo dice; y menos saben cómo llegar a vivir disfrutando y ser más que vencedor porque no les han enseñado.

Sí que les han dicho y repetido miles de veces que son más que vencedores, y lo repiten como una cinta de cassette sin fin grabado con las palabras: “soy más que vencedor”. No es un pensamiento, sino es la vida, es la manera de vivir todas las cosas. Porque una persona que vive con miedo, que siente inseguridad, que está atemorizado, que anda preocupado de cualquier cosa (incluyendo la salvación), sea enfermedad, sea peligros de los hombres, sean maldades, incertidumbre del futuro; todas estas cosas restan para que no puedas ser más que vencedor. Significa que debes conquistar y vencer en todos estos puntos para decir: SOY MÁS QUE VENCEDOR.

Todo comienza cuando Dios elige a los suyos para ser hechos santos y sin mancha desde antes de la creación del mundo, como dice la biblia: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptado hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado. (Efesios 1:3-6). Pues desde aquel momento, todos los hijos de la promesa que llegaron a ser hijos de Dios por la obra redentora de Jesucristo, fueron destinados para ser más que vencedores.

Y toda promesa y profecía se cumplió cuando Jesús en la cruz dijo las últimas palabras: CONSUMADO ES (San Juan 19:30) y morir, para luego resucitar de entre los muertos al tercer día.

Así en él nos dio perdón de pecados y vida en abundancia, y vida eterna; de la cual no podremos caer jamás. Por eso dice la biblia hoy: ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Por esto somos más que vencedores. Fíjate que son sucesos del pasado y cosas ya concluídas, que recién cuando recibes la fe en Jesús como Cristo por medio del Espíritu Santo puedes saber esta realidad ya ocurrido en tu ser.

Entonces, ¿por qué no sentimos que somos más que vencedores? ¿Por qué este sentimiento es esporádico, y no contínuo ni permanente? ¿Qué nos falta?

PARA DIOS ES EL HECHO

Que nosotros los hijos de Dios fuimos perdonados de todos nuestros pecados, aunque muramos hoy, mañana o en cualquier momento, tenemos la entrada segura al paraíso, esto es un hecho delante de Dios, SIN IMPORTAR QUE NOSOTROS SEAMOS CAPACES DE CREER O NO.

Este es un hecho (nuestra salvación) está ante Dios permanentemente, porque luego de su resurrección y ascensión, Jesús se sentó a la diestra de Dios y hoy también nos aboga, y nos ha dado su Santo Espíritu como testimonio y señal, como seguro, consuelo y guía.

¿Pero por qué no sentimos ni vivimos como MÁS QUE VENCEDORES? Pues si ante Dios ya somos más que vencedores, ¿por qué no sentimos en la carne, en nuestra mente y en el alma?

Por eso, deben recordar cuándo ustedes se sintieron que son más que vencedores. Y generalmente lo habrán sentido cuando escuchan la voz de Dios, cuando reciben la respuesta a su oración, después de un gran arrepentimiento, cuando sientes la presencia de Dios, cuando estás en una profunda comunión con Dios.

Pero se disipa muy rápidamente como la neblina cuando sale el sol cuando cometemos un pecado, cuando desobedecemos un mandamiento, cuando no cumplimos un mandamiento, cuando somos vencidos por el mundo, cuando estamos en un camino no bueno, cuando nos enfermamos, cuando estamos muy estresados en los quehaceres del mundo, cuando estamos corriendo de aquí para allá por el trabajo, cuando estamos enfrascados en los problemas y necesidades de la vida. Lo perdemos cuando nos enojamos, cuando peleamos, incluso una mala palabra nos hace alejar del gozo que significa: MÁS QUE VENCEDORES. Problemas en el trabajo, preocupaciones de la vida, con los hijos, problemas familiares, matrimoniales. También perdemos el gozo de ser más que vencedor cuando no podemos llevar la cruz de Jesucristo, cuando no podemos vencer con la fe un obstáculo.

QUE SOY HIJO DE DIOS POR MEDIO DE JESUCRISTO se borra, mi corazón pierde todo contento, toda paz. Sé que muchos lo buscaron y lo han encontrado en las alabanzas a Dios, es por eso que muchas iglesias cantan horas y horas cada vez que se reúnen. Y muchos no desean que eso termine, pero no es una solución definitiva, pues ni bien pares de cantar y sales de la iglesia, llegas a entrar en la triste realidad. ¿No es cierto? La solución definitiva no está ahí.

¿Por qué no conseguimos mantenernos en este gozo que nos da Dios como hijos suyos?

NO SABEMOS LA INTENCIÓN DEL ESPÍRITU

¿Alguna vez te ha gustado la música que puso el vecino? ¿Te ha gustado la música que está tocando en el auto del vecino que pasó fugazmente? Y dices, ¡ah! Qué buena música.

Lo bueno está en la otra casa, pero te estás gozando teniendo una pared intermedia. Lo mejor sería que tú también encendieras tu equipo de sonido y seas dueño de ese disco y lo puedas tocar cuando quisieras, ¿no es cierto?

Hoy muchos cristianos se “pegan” en el gozo de otros, para él sentirse gozoso. No lo busca él, no hace el esfuerzo en comprar para que lo pueda disfrutar constante y contínuamente, sino que lo recibe esporádicamente. Se pega para ver si está aquí o allá. Es por eso que los creyentes están deambulando de una iglesia a otra, siempre están mirando por encima de la muralla ajena para saber qué sucede al otro lado. Siempre está recorriendo congresos, seminarios, talleres de cómo hacer todas las cosas, imitarlos para ser más que vencedores.

Bien que lo dijo un profeta de Dios siglos atrás: ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. (Isaías 8:20-22).

Todo está escrito en la biblia, todo está en nuestras manos, en nuestro corazón y en nuestros labios, pero en lugar de escudriñar nuestros corazones para saber la intención del Espíritu Santo y así hacer la voluntad de Dios y recibir la gracia. Están buscando en actos, en seminarios y conferencias, en conciertos de música cristiana y así prueban de todo.

Nadie hoy se preocupa, no se quiere esforzar en escuchar atentamente la voz de Dios y hacerlas, sino está deambulando de aquí para allá para escuchar fórmulas de extraños. Así asisten a muchos predicadores, asisten a iglesias vecinas y no tan vecinas, hacen esfuerzos extraordinarios buscando y yendose a todos los lugares donde escuchó que hablan de Dios. Sí, por eso Jehová dijo por medio del profeta Isaías, que recorrerán la tierra hambrientos, no de pan sino de la Palabra de Dios. Y donde escuchan y ven que los buitres vuelan, piensan que allí está Dios. Mas la verdad es más sencillo.

En lugar de gastar tanto dinero, en lugar de viajar tanto y rebuscarse las iglesias, entrando en lugares que no saben a ciencia cierta qué espíritu hay, en lugar de salir defraudado una y otra vez: deberían sentarse en su silla y delante de la mesa para leer la biblia, y hacer los mandamientos de Dios: UNO POR UNO. Y todos los mandamientos cuanto el Espíritu Santo les indica en ese momento.

Por eso no se sienten ni es contínuo: MÁS QUE VENCEDORES, porque no hay reformas de tu vida según la ley de Dios. Y muchos lo utilizan para vender, para utilizarte, para manejarte, para controlar a sus miembros prometiendo ser más que vencedores. ¡Mas no es un privilegio de pocos! Sino es un bien de todos los hijos de Dios. Por eso dice la biblia: ¡A LA LEY Y AL TESTIMONIO!

Y esto sucedió a Adán, pues antes de pecar conversaba con Dios quien se paseaba por el Edén, pero cuando comió del fruto que Jehová había prohibido, se escondió porque vio que estaba desnudo y tenía vergüenza. ¿Entiendes?

Cuando haces la ley de Dios y escudriñas la Palabra de Dios para reformar tu vida, verás que estarás buscando saber las intenciones del Espíritu Santo y él nos hará saber la perfecta voluntad de Dios.

¿Y por qué no escudriñan? Porque la intención del Espíritu Santo en primer lugar será que seas perfeccionado en toda la Palabra de Dios, primero hay que resolver los pecados de tu vida, luego aprender a obedecer y guardar los mandamientos, a llevar la cruz de Jesucristo y tener la marca de Jesús en tu vida.

Y en este proceso que se repite y repite contínuamente es que Dios como recompensa te hará sentir MÁS QUE VENCEDOR. Porque vences los pecados de tu vida y te estás santificando, a más de lo que ya estás por cuanto eres hijo de Dios por Jesucristo.

TE DARÁ UNA VISIÓN

Cuando buscas a Dios, cuando te esfuerzas en guardar los mandamientos de Dios, a reformar tu vida a una vida cada vez más santa como es el deseo de Dios: Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra. Yo Jehová que os santifico. (Levítico 20:7); sentirás más que vencedor pues el pecado y el mundo no tiene dominio sobre ti, sino que lo vences.

En este proceso te revelará el propósito de Dios, la visión de tu vida por el cual deberás perseguir y alcanzar, ésta es la intención del Espíritu Santo. Y cuando estés haciendo esta voluntad de Dios en pos de esta visión, el Señor Jesús te dirá las palabras necesarias para que seas: MÁS QUE VENCEDOR. Y cuando obediente camines hacia esa visión y sigas santificándote en la Palabra, serás amado por Dios y en todas las cosas serás ayudado para bien; entonces por los hechos también podrás verificar que eres MÁS QUE VENCEDOR. En este camino de obediencia haciendo la Palabra de Dios, Jehová te guardará y te cuidará como dice cada palabra de la biblia, abras donde abras las Escrituras, para que compruebes la promesa de Dios y que la fidelidad de Jehová se cumple en tu vida, sabrás y sentirás que eres MÁS QUE VENCEDOR.

CONCLUSIÓN:

No es algo lejano, en tu corazón está el Espíritu Santo quien te ayuda para que escudriñes la intención de Dios para tu vida.

¿Tienes fe? Pues lee la biblia y guárdala en todos los puntos que hoy Dios te exige.

¿Tienes fe? Entonces le buscarás y Dios te mostrará su intención, su visión para tu vida.

En este proceso, primero para afirmar y corregir tu vida según la Palabra de Dios, verás cómo te ayuda para que seas más que vencedor. Y luego cuando caminas en pos de la intención del Espíritu Santo para tu vida, también verás cómo todas las cosas te ayudan a bien para que en todo seas más que vencedor.

Y finalmente cuando veas que todas las promesas de Dios que están escritas en la biblia se cumplen en tu vida, comprobarás que eres un VENCEDOR EN JESUCRISTO, pues su poder se manifiesta en ti.

Estas dos cosas son necesarias: ¡A LA LEY Y AL TESTIMONIO! Sé un oidor y hacedor de la PALABRA DE DIOS, y siendo más que vencedor comprobarás que eres el hijo del Dios Viviente.

Que Dios te bendiga.