Sermones en cronología

Sermón en el día de Jesús 4 de febrero de 2007.

Título: CUANDO LA TIERRA SE LLENE DE CONOCIMIENTO

Biblia: Habacuc 2:1-20

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1. Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.

2. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.

3. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardaré

4. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

5. Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos.

6. ¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda?

7. ¿No se levantarán de repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para ellos?

8. Por cuanto tú has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarán, a causa de la sangre de los hombres, y de los robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que habitan en ellas.

9. ¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!

10. Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.

11. Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.

12. ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!

13. ¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano.

14. Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubre el mar.

15. ¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!

16. Te has llenado de deshonra más que de honra; bebe tú también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria.

17. Porque la rapiña del Líbano caerá sobre ti, y la destrucción de las fieras te quebrantará, a causa de la sangre de los hombres, y del robo de la tierra, de las ciudades y de todos los que en ellas habitaban.

18. ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿La estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?

19. ¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu dentro de él.

20. Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.

INTRODUCCIÓN:

Un día, un fariseo pidió a Jesús que comiera con él. Jesús accedió y llegados a su casa, se sentaron a la mesa. Dice la Biblia que entonces una mujer pecadora de la ciudad se acercó a Jesús por atrás, comenzó a llorar y con sus lágrimas regó los pies del Señor y los secó con sus cabellos, luego rompío un frasco de perfume de alabastro y lo ungió. El fariseo que había invitado a Jesús pensó en su interior: éste, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Jesús sabiendo de ese pensamiento que tenía Simón, le preguntó: Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Entonces Simón el fariseo respondió: Pienso que aquel a quien perdonó más. Jesús dijo a continuación: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta , desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. (San Lucas 7:36-48)

El grande problema que se afronta con esta generación de creyentes es que escuchan la palabra de Dios con liviandad, a medias y lo que les interesa.

Ayer justamente en la clase de estudio bíblico apareció y se hizo nuevamente mención de ese tema; y también varias veces ustedes me recalcan que se debe tratar más benignamente a los pecadores por sus problemas.

Y justamente quedó un tema en el tintero que no se acabó ni se trató por falta de tiempo, pero que es necesario saber: ¿Cómo hay que curar las heridas?

Pasemos al siguiente tema que también veremos hoy y que tiene relación con este anterior. Habíamos visto qué era vivir para la gloria de Dios. Y si dos creyentes o dos iglesias dicen que ambos viven para la gloria de Dios, pero entienden la Biblia de manera diferente, predican y enseñan de manera diferente, incluso uno dice totalmente lo contrario, ¿cómo sabemos quién vive según la Palabra de Dios y consecuentemente para la gloria de Dios Padre? ¡Pues alguien tiene que tener la verdad!

El domingo pasado habíamos tratado el tema de cómo Dios adiestra al hombre. Que el Señor tiene diferentes maneras de hablar y necesitamos adiestrar nuestro entendimiento y nuestra vida.

Ahora, cuando dos creyentes vienen a la iglesia, ambos con dos problemas idénticos, vienen a orar en la iglesia a la misma hora, comienzan un mismo día, claman a Jesús y lo hacen todos los días. ¿A quién le responderá primero? Seguro que ustedes dirán: Aquel que hace la voluntad de Dios. Hasta esta respuesta lo hacen sin problemas, pero cuando pregunto: ¿Qué es hacer la voluntad de Dios? Entonces comienzan las más variadas respuestas.

Mas Dios dijo respecto a esto: Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor, no en pasión de concupiscensia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. (1 Tesalonicenses 4:3-7).

Pues bien, incluso en estas cosas, creo que algunos se atreverán a decir que lo está haciendo, que no tiene mucho de qué atribuirle respecto pecado. Y si profundizamos seguro que se protegerán diciendo: ¿Y quién está libre de pecados?

Entonces, si están haciendo bien las cosas, ¿por qué Dios no les responde rápidamente a sus oraciones? ¿por qué las cosas no les sale en todas las cosas? ¿Será que puedes atribuir porque no se cumplió el tiempo de Dios? Muchos peros se podrían dar, pero existe también algo como lo dice el pasaje bíblico de hoy: porque la tierra será llena de conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubre el mar.

HASTA QUE LAS AGUAS CUBRA EL MAR

Hoy muchos de ustedes consideran que el conocimiento de Dios que tiene es aceptable, incluso no necesitan de más; también yo lo afirmo, que el conocimiento que tienen ustedes es mucho pero poco. El conocimiento y experiencia en Dios no es suficiente… pues aún no tenemos la mente de Cristo en todas las cosas.

Principalmente lo notarán porque sus oraciones no son respondidas tan rápidamente, aun cuando se escucha la Palabra de Dios, hay cosas que no saben y muestran actitudes que son contrarias a lo que un creyente debería tener.

Muchos me preguntan, hasta cuándo debemos crecer para que seamos aceptables ante Dios e incluso ante los ojos del pastor. La respuesta es HASTA QUE LAS AGUAS CUBRAN EL MAR. Sí, como las aguas cubre cada rincón del mar y llega a su altitud, así también hasta que el conocimiento de Jehová llegue a llenar tu vida y te sobrepase, como las aguas cubre el mar.

Hoy estan hasta los tobillos, hoy están hasta las rodillas, incluso otros están viendo cómo las aguas comienzan a salir por debajo de las puertas del templo.

Mas mientras el agua cubre solamente una parte de su cuerpo, claro que sentirán a Dios, sentirán el frescor de las aguas salutíferas. Pero el resto del cuerpo aún está por encima de las aguas, porque miran el mundo, pueden ver las riquezas de alrededor y aun ser tentados; y en algunos casos desean salir de ellas. Porque en el río de gracia, lo único que ven ahora no es más que aguas.

Veamos la Biblia que habla de este pasaje, Ezequiel 47:1-12: me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salío el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado. Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río. Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar, y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá esta agua, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río. Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. Sus pantanos y sus lagunas no se sanerán; quedarán para salinas. Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina.

Cuando estas aguas llegan hasta sus rodillas, aun pueden ver el mundo, pueden seguir amando las cosas del mundo, incluso pensarán que el mundo es mejor. La manera en que el mundo les reconforta es mejor, porque cuando ven por delante el río, las aguas, no es muy atractivo. Pero a medida que se avanza, y el agua llega a los lomos y luego es un río al que hay que nadar. Entonces uno está tan absorto en nadar que deja de ver las cosas del mundo, sus riquezas y atractivos; así comienza a apreciar las bondades y profundidades de Dios. Seguro que aquí uno dirá que solamente hay agua y más agua, que son mandamientos y más mandamientos, entrenamiento y discipulado. Que somos muy castigados por la palabra.

Pero hasta que las aguas no llene el mar, o sea, hasta que las aguas del conocimiento de la gloria de Jehová no llene cada rincón de nuestro ser, amaremos el mundo, querremos el mundo, buscaremos el consuelo del mundo.

También mientras que las aguas del conocimiento de Jehová no cubra completamente nuestra vida, toda la parte de afuera significa que no está inmerso, está en el mundo, tentado a los placeres del mundo; por eso nuestras oraciones no son respondidas con prontitud por Dios, porque en nuestra vida quedan muchos aspectos que desean el mundo y no ha sido reformado. Ahora, cuando las aguas del conocimiento de la gloria de Jehová llene tu ser, entonces tu comunión con Jehová será mucho más íntimo; todo tu ser, tu pensamiento estará embargado como ese río en donde hay que nadar sí o sí.

Y hasta que uno no esté nadando en estas profundidades, no verá más que simples palabras, mandamientos, ordenanzas, disciplinas, correcciones. Claro que a medida que entres en la profundidad del río de sanidad, será cada día más fácil, porque tu cuerpo está menos expuesto al mundo, y en tu esfuerzo para nadar en este río, no hay demasiado tiempo para mirar el mundo.

Luego Dios hace salir al profeta por la ribera, una vez cruzado el río donde había solamente aguas, y allí comienza a ver que hay toda clase de árboles frutales, muchísimos, también ve la cantidad y variedad de peces y cómo estos se sanan con las aguas. Ve también que toda persona que entra en este río es sanado. Y la característica de estos árboles es que sus hojas nunca caen, ni faltan sus frutos. Todos madurarán sin excepción, su fruto para comer y sus hojas para medicina.

Es cierto que hoy dicen: ¿a dónde nos conduce todo este discipulado? Pues hay que adentrarse hasta llegar al río y cruzarlo. Solamente entonces llegarán a la ribera y verán las maravillas de Dios en todo su esplendor. Y sabrán todas las cosas. Entenderán por qué Dios les hizo pasar por tanto tiempo de discipulado, de obediencia a sus palabras. Y nadie, nadie, repito, nadie que no cruce este río por medio este discipulado en la Palabra de Dios verán los árboles y sus frutos, no podrá comprobar las grandezas de Dios sobre la tierra. Lastimosamente vemos a tantas personas quienes están toda su vida a la deriva, no saben escoger definitivamente, o es la Palabra y la iglesia o es el mundo y la iglesia.

Y todos quienes se adentran en este río serán sanados. Porque los pantanos y las lagunas que están a los costados de esta agua de gracia, no serán sanados. Aquellos que rechazan la Palabra y aquellos que no obedecen los mandamientos, no serán sanados.

Es necesario que ustedes deseen, que busquen afanosamente, que lo pidan a Dios todos los días, porque hoy es necesario tener fe para seguir adentrándose por el río. Y sólo éste es el camino, el camino del discipulado en todas las Palabras de Dios y en su obediencia; el hombre será llenado del conocimiento de Jehová y sus aguas cubrirán completamente tu vida.

DÉBIL, ENFERMA, PERNIQUEBRADA, DESCARRIADA, PERDIDA

Espero que escuchen con atención lo que les diré ahora y entiendan la palabra de Dios y comprendan por qué el pastor David actúa como actúa. Pues muchos piden que yo sea quien les consuele como hacen muchos pastores del mundo, que les hable benevolentemente, con dulzura para curar a las perniquebradas.

Comparativamente lo que muchos de ustedes me piden que haga, es que cometa el mismo error en que incurren muchos, pues ELLOS desean curar a las ovejas perniquebras, heridas, enfermas, perdidas.

Mas la palabra de Dios no es así. En el ejemplo del río de gracia, el río mismo es agua de sanidad, o sea, la gracia de Dios es el agua que sana. No las palabras benevolentes de un hombre.

Ustedes están perniquebrados, enfermos, débiles por los pecados y yo no les puedo perdonar, soy incapaz de quitarle o borrarle sus pecados. Solamente Jesús les puede perdonar. Muchos piensan que diciendo “Jesús perdóname” y ya está. Por eso dice la Biblia: el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. (Romanos 7:13)

Las palabras bondadosas de un hombre no les quitará el pecado, no les quitará lo perniquebrado que es delante de Dios, no les quitará la enfermedad que es contra Dios; solamente cuando ustedes se arrepienten de veras y tienen frutos dignos de arrepentimiento, cuando entiendan cuán pecaminoso es el pecado que resta aún en vosotros, cuando entendan cómo no pueden vivir sin quitarse el pecado y se duelen y dicen: ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Romanos 7:24)

Y como esta mujer pecadora quien se acercó por detrás de Jesús, lloró por la inmensidad de sus pecados, quien con sus lágrimas lavó los pies de Jesús y con sus cabellos los enjugó como señal de arrepentimiento. Cuando rompió el frasco de alabastro más apreciado de su vida lo derrama en Jesús, es entonces cuando tuvo la sanidad, su perniquebrada vida pecaminosa fue perdonado. Y para confesar y arrepentirse de esta manera, no le importó hacer este acto escandaloso delante de Jesús.

Muchos de ustedes desean que yo les consuele, que sea un poco más amoroso; pero no puedo. Porque si lo hiciera, ustedes se olvidarían en ese momento de sus pecados por las palabras halagadoras. Volverían a sus casas, pero mañana, el pecado y las consecuencias del pecado volverán a invadir sus vidas. Y cuanto más tardes, el dolor aumentará.

Y cuando ustedes están hablando de esta manera y en especial están hablando de esta manera a mis espaldas, están consolándose y esperando ser consolados con dulces pero mortales palabras humanas o están buscando iglesias que les hable de esta manera, hoy la Biblia dice: He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. No querer arrepentirse, no querer dejar sus pecados, no querer reconocer y cambiar definitivamente, enojarse, antes de decir: “sí, acepto, la palabra de Jehová es buena”, cuando están contestando y discutiendo, cuando ustedes se enojan porque se les dice estas palabras; Jehová dice que tu alma no es recta, por eso te enorgulleces. Pero aquella persona que es justo ante Dios, cuando escucha la Palabra de Dios, cuando la Palabra le acusa de pecado o se acuerda del mandamiento de Dios, dice: “Sí, Señor Jesús, yo he pecado, perdóname.” Esta persona vivirá, esta persona saldrá perdonada, esta persona será sanada de su quebradura, de su debilidad, de su enfermedad.

Mas mientras nieguen, mientras ustedes acudan a otros pastores e iglesias para ser consolados antes que acudir a la iglesia para orar arrodillado ante Jesús en arrepentimiento, jamás serán sanados; porque la palabra de Dios es una sola. Como dice la Biblia: Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? (1 Corintios 1.12-13).

Acuérdense ustedes, quien hoy suple el lugar de Jesucristo para sanar a los hombres que están perniquebrados, enfermos, débiles por sus pecados que no quiere reconocer ante Dios, ESTÁ USURPANDO EL LUGAR DE DIOS.

CONCLUSIÓN

Hoy no queremos dejarnos torcer nuestro brazo ante la presencia de Dios. Quieren amar a Dios sobre todas las cosas, a Jesús en primer lugar pero no desean dejar ni alejarse del mundo, de sus riquezas, de sus amigos, de confort y de las maldades.

Hacer a medias es como no ser nada.

No te canses porque hoy solamente ves el río de la Palabra, de los hacedores de la Palabra, de mandamientos, de estatutos y ordenanzas.

Pero luego de esto, Dios te da lo apacible de su reino, el entendimiento de todas las cosas.

Finalmente a quién escuchará y responderá primero, aquel quien haya sido llenado de más conocimiento de la gloria de Jehová, pues es menor lo que tiene que cambiar y reformar en su vida.

Busca y ora para que en tu vida, las aguas de Dios cubra completamente tu vida del conocimiento de la gloria de Jehová.

Que Dios te bendiga.