Sermones en cronología

20/08/2006 Sermón El calor del evangelio

Sermon en el día de Jesús 20 de agosto de 2006.

Título: EL CALOR DEL EVANGELIO

Biblia: Romanos 10:1-21

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

WWW.EVANGELIO123.ORG

1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. 2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. 3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;

4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. 5 Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. 6 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); 7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. 12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 18 Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra sus palabras. 19 También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; Con pueblo insensato os provocaré a ira. 20 E Isaías dice resueltamente: Fui hallado de los que no me buscaban; Me manifesté a los que no preguntaban por mí. 21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

INTRODUCCIÓN:

Hoy por hoy, existen muchos creyentes quienes tienen el síndrome de la liebre. Preguntarás ¿qué es esto? Es la enfermedad de quedarse dormido con los laureles aun no conquistados ni ganados.

Uno de los versículos más importante que muchos creyentes conocen y memorizan cuando se habla de Romanos, talvez sea: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. (v. 9). O si no lo sabía que estaba en Romanos, pues está en ella.

Pues justamente si tu piensas que este es un versículo para ti y hasta ahora lo tienes, querido hermano en Cristo, ciertamente tienes el síndrome de la liebre.

Porque si tú ya crees de veras en Jesús como tu salvador y hoy perteneces a una iglesia, ciertamente estás salvado. Mas si estás repitiendo todos los días estas palabras y no avanzas en otras áreas, se cierne peligrosamente sobre ti este síndrome.

Porque la razón principal de este capítulo de Romanos no es este versículo, porque si crees, es un hecho, es pasado, es algo que se realizó, está terminado, que incluso ya estaba predestinado que esto ocurriera. O sea, que tu salvación está terminado, que no hay que volver a repetirlo una y otra vez como un disco rayado.

Mas el verdadero interés de Dios con respecto a ti, no es que te salves y te quedes parado repitiendo una y otra vez esto, sino desea Dios otra cosa, y si lees con atención encontrarás, pues dice el Señor: pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; (v. 12).

Asímismo dice en la Biblia: Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. (Salmo 145:18). Tú ya estás salvado y sobre esto no hay que volver atrás, sino que hoy tu competencia es invocar a Jesús, buscar a Jesús, confesar a Jesús, predicar a Jesús, mostrar a Jesús, demostrar a Jesús. Porque a un foco que está brillando no le hacemos repetir una y otra vez que tú eres foco, no le incentivas diciendo que puedes y tienes potencial, simplemente que brille y tenga muchos días de vida útil. ¿Entiendes?

Por eso, cuando lees el libro de Romanos, si tú piensas que cuando habla de judíos, son aquellos que tienen padres israelitas, que nacen allá en el Medio Oriente, o aquellos que mataron a Jesús, estás en gran error.

TÚ ERES JUDÍO

REPITO, el libro de Romanos tienes que leerlo considerándote a ti mayormente como judío, porque eres conocedor de la Palabra y crees en Jesús, no eres un gentil (desconocedor de Jesucristo).

¿Cómo puede darse esto? Pues dice la palabra en Gálatas 3:26-29 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Así que verdaderamente este libro de Romanos habla a los judíos quienes son los descendientes carnales de Abraham y a nosotros los que fuimos hechos hijos de Abraham por medio de la promesa, en el pacto por Jesucristo y la fe en él.

Si hoy, tú estás en Cristo, sabiendo y conociendo las riquezas de la salvación, no eres rico para con Dios, si no estás invocando su nombre, estás cayendo y condenándote a ti mismo. Pues si hoy no eres fiel, la misericordia que has alcanzado de parte de Dios, se irá cambiando y en algún momento, tu generación será cortado de delante de Dios, así como le ocurrió a los israelitas. Porque tú a tu vez, fuiste llamado por Dios para que se cumpliese estas palabras: pero acerca de Israel dice: todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor. (v. 21)

Y seguro que hoy también, Dios te está provocando a celos, como estas palabras: yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; con pueblo insensato os provocaré a ira. Y nuevamente estas palabras de Isaías se cumplirá también contigo y tu familia: fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por mí.

Las palabras de Jesús son ciertísimas: así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. (San Mateo 20:16). Porque los que fueron llamados primeros, se durmieron pensando que ya lo alcanzaron (síndrome de la liebre), y se olvidaron de la gracia de Dios, y se durmieron en invocar a Jesús, a glorificar su nombre, además, nadie quiere llevar la cruz en nombre de Cristo, nadie quiere predicar ni padecer por el Nombre. Y hoy están dormidos en las iglesias, están relajados, confiados, comen y beben, sin saber que Dios es observador de todo esto.

Hermana y hermano, si tú no crees de corazón y obedeces cumplimente la palabra de Dios, y en cambio andas detrás de bienes y cosas que perecen, ciertamente Dios no se agrada de ti. Así como Dios pudo arrancar a los judíos para que tú habiendo sido gentil, seas injertado en el árbol de la vida; hoy a tu vez, si no cuidas tu salvación, tú o en alguna generación de tus hijos, serán arrancados. Porque Dios dice: todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice. (Isaías 43:7). Y si no haces, ¡no hay razón de tu ser!

Por eso el apóstol Pablo se lamenta y es el lamento de Dios: porque yo os doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Y en otro lugar de la Biblia también repite este lamento: todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Jehová no invocan?

Por tanto, es hora de despertarse, es hora de que tú busques a Jehová y le invoques de veras. No como lo hacías antes, no como en el día de la provocación: no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: no entrarán en mi reposo. (Hebreos 3:8-11).

Es por esto que no serán muchos creyentes, si no invocan de veras y buscan a Jehová de corazón todos los días de su vida, no muchos dormirán en el reposo de Dios, porque sus hijos serán constantes quebraderos de cabeza y él mismo no estará en paz.

Pues es necesario fe y convicción cierta en la Biblia y así enseñarles con ejemplo y palabra, pues dice: porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. (Hebreos 4:2-3)

Por consiguiente, tienes que avivar el calor del evangelio que hay en ti. Y orar para que toda sombra de duda y de incredulidad se aparte de ti.

EL CALOR DEL EVANGELIO

Yo sé que existen muchas iglesias que presionan a sus miembros, para que evangelicen, que invite a sus amigos, que los traiga a la iglesia. Inician distinas campañas, las publicitan grandemente, estos días he visto que no basta con hacerlo sólo, sino que se ha convertido en todo un evento entre muchas iglesias.

Se alardean de tener a muchos miembros, pero no son capaces de realizar una obra de evangelización. ¿Por qué? Porque están enfermos, porque nunca fueron curados. Vinieron del mundo, cansados, doloridos, quebrados, heridos; y piensan que pueden curarlos con amor, con comunión, con ayuda mutua, con música y baile. Mas se olvidan de lo más importante: LA PALABRA DE DIOS, NO LES ENSEÑAN NI LES PREDICAN, NO SABEN QUE SOLO LA BIBLIA Y SU ENSEÑANZA HACE QUE EL HOMBRE SEA CURADO PRIMERAMENTE Y LUEGO EQUIPADO DE TODA LA ARMADURA DE DIOS. Tampoco tienen fe ni conocimiento suficiente para hacerlo, no tienen paciencia y ahora buscan cautivar a nuestros miembros discipulados para sus aguas. Como dice la Biblia: De cierto, de cierto os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. (San Juan 10:1-2). Hoy también sucede lo mismo, si un líder no conduce a sus miembros para que entre por el redil de las ovejas, es ladrón y salteador.

Nosotros hacemos visitas a varios hospitales y a muchos enfermos cuando les pregunto: ¿cuál es tu enfermedad? Y me responden: ni lo médicos saben aun, estamos haciendo análisis. Hoy también los creyentes son como ellos, son enfermos espirituales que nunca fueron curados; pero los pastores quieren que salga al campo de batalla, quieren que corran como un sano, ejercitado y entrenado como atleta y que luche como soldado. Y muchos no entienden cómo despertarse de su letargo; para las fiestas, las comilonas, paseos, retiros, campamentos, conciertos, campeonatos: son buenos. Mas nadie sale a predicar el evangelio, nadie puede predicar, nadie puede abrir la Biblia y enseñar. Y agrego esto, los pastores deberían ser los primeros abanderados como buenos generales, en salir al campo, enseñar con su ejemplo; y no enviar a sus miembros hambrientos y mal preparados como peones para la batalla. ¡Gracias al Señor que la carne se opone! El que lee, entienda.

Creyentes que nunca fueron curados pero piensan que han alcanzado todo; sí, es el síndrome de la liebre. Mas cuando se les enseña la Palabra de Dios, no la pueden aguantar, dicen que es dura, difícil de digerir, no pueden obedecer, no son capaces de llevar el evangelio, ni son capaces de vivir según las Palabras de la Biblia, pues no obedece ni hay fe. Como dice la Palabra hoy: tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. (v. 2)

Es necesario que despiertes, que seas rico para con el Señor Jesús. Pues si no, Dios poco a poco irá perdiendo su interés contigo, y jamás podrás entrar en su reposo, porque sea tú, o tu cuerpo, o tus negocios, o tus hijos, te darán quebraderos de corazón, rompiendo cualquier reposo.

Mas para aquellos que realmente buscan al Señor, obedecen a sus palabras, es rico para con Jesús estudiando y haciendo la Palabra, el Señor le acrecentará cada día EL CALOR DEL EVANGELIO. Pues habrá tanta abundancia en tu corazón que desearás compartir con tu prójimo, habrá tanto calor en ti que podrás vencer todos los obstáculos, deberás despojarte del calor y compartir con otros pues solamente así te sentirás aliviado.

Y en esto doy gracias a Dios, pues en nuestros viajes de evangelización, ustedes pasan calor, frío, viento, lluvias. Mas aquí está la medida de tu fe, si con el calor del evangelio que hay en ti no puedes vencer el calor del verano, estás en falta. Si con el calor del evangelio que hay en ti no te permite salir en el frío invierno a predicar, hay falta en ti. Si con el calor del evangelio no vences todo miedo y dolor, para visitar a los huérfanos, a los desposeídos, a los enfermos, a los presos, estás en falta. Si no puedes salir a testificar, a predicar el evangelio, aun cuando seas el único de tu iglesia, en contra de toda clase de burlas, condiciones adversas, padecimientos, sufrimientos, entonces ¿dónde está el Calor del Evangelio en ti?

Así que, si por alguna razón del mundo, no puedes dejar de lado tu vida, tu familia, tu trabajo por el calor del evangelio, existe frialdad en ti, ciertamente necesitas aprender a invocar a Jehová de veras. Pues sepas que no Dios no está en contentamiento contigo.

EL CALOR DEL SOL, EL EVANGELIO DIVINO

¡Qué calor que hace!

El último verano fue uno de los veranos más calurosos de la historia. Ayer entendí la palabra de Dios. Y di gracias a Dios. Y espero que este verano también haga mucho calor.

Pues en el Salmo 19:1-6 dice: los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino, de un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor.

Imagínate cuántas personas mueren por día, y entre ellos pregúntate nuevamente: ¿cuántos mueren sin escuchar el evangelio? Si Dios dependiera de los hombres que llevan las buenas nuevas, talvez los hombres tendrían que vivir 500 años o más, para que algún creyente, en el ritmo que estamos, se despierte y predique el evangelio y éste alcance a todos los hombres de la tierra. Y creo que este tiempo también sería insuficiente para que lleguemos a cada lugar de esta tierra.

Por eso, nos dice el Señor hoy: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Hoy, si el creyente para sí mismo no sabe invocar a Jehová como debe ser hecho, ¿cómo piensan salir a predicar?

Mas gracias a Dios, que Jehová no espera en el hombre para predicar su evangelio, sino que la naturaleza cuenta la gloria de Dios. ¿Sientes calor o sientes la falta de calor y añoras el calor del sol? Pues, esto es el evangelio. Esta es la gracia que Dios dispensa a todos los hombres y él mismo está predicando por medio de su creación. ¿Entiendes?

En comparación a esto, tú que has escuchado el evangelio de la vida, tú que conoces el nombre de Jesucristo, que hoy has venido a adorar al Dios de los dioses, ¿qué te pasará si no invocas a Jesús como tiene que ser? ¿Qué pasará si no crees en sus palabras? ¿Qué pasará si no puedes confesar y sentir como dice Salmo 19:7-14? Pues entonces no quedará más que la decepción de Dios y no tardará Dios en arrancar tu rama del olivo de la vida.

Dice el Salmo 19: la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón. ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de lo que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí, entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mí, y redentor mío.

Por tanto, el calor del evangelio que hay en ti, la obediencia a la palabra que hay en ti, es un termómetro que mide tu fe y de cómo estás invocando a Dios. Así que, consecuentemente a tu fe, él también será rico para contigo.

CONCLUSIÓN:

Hoy estamos todos en una misma iglesia, mas cada uno tiene que correr su propia carrera. El pastor les ayudará, les enseñará, les corregirá, les inducirá, les mostrará con ejemplos, mas finalmente es el creyente individualmente quien cree para bien y para bendición.

Por eso dice la Biblia: ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto (Salmo 25:12-14). Cuando eres rico para con Dios invocando con toda tu vida a Jesucristo, tienes una comunión íntima con él y el calor resultante de este relacionamiento se traducirá en el Calor del Evangelio.

Por tanto, la próxima vez que pongas una excusa para no predicar a Jesucristo, quien murió por tus pecados y resucitó para darte vida eterna, duélete porque EL CALOR DEL EVANGELIO QUE HAY EN TI NO ES CAPAZ DE VENCER ESE OBSTÁCULO.

Mas este es nuestro consuelo y firme ancla a nuestra vida en Cristo: mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma (Hebreos 10:38-39). Prepárate mientras haya tiempo, sé rico para con Dios invocándole de veras en todos los sentidos y partes de tu vida. Que EL CALOR DEL EVANGELIO te mantenga vivo.

Que Dios te bendiga.