Sermones en cronología

23/10/2005 Sermón Yo Jehová

Sermón en el día de Jesús 23 de octubre de 2005.

Título: YO JEHOVÁ

Biblia: Gálatas 6:7-9

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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7. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

8. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

9. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

INTRODUCCIÓN

La naturaleza es siempre justa en el sentido de los frutos con que responde, el trabajo tesonero de un agricultor siempre es recompensado y el campo que cultiva es un fiel reflejo de cómo este trabajador lo cuida. Pues aquella persona quien sale al campo antes del amanecer para cultivarla, para cuidarla, tiene su justa recompensa.

Así también la semilla, cuando plantas una semilla de trigo, se obtiene trigo. Es lógico, ¿no es cierto? Nadie esperará otro resultado.

Por eso, Jesús dijo un día: ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. (San Mateo 7:16-20)

Hoy nosotros como iglesia estamos sembrando la Palabra de Vida en cada hogar, en cada persona.

Hoy, individualmente cada uno de ustedes están plantando y cultivando la palabra por medio del estudio bíblico y en obedecer la Palabra de Dios aprendida.

Es cierto que se requiere de un largo tiempo y proceso para el crecimiento, por eso el apuro y la impaciencia siempre son nuestros peores enemigos, el deseo de ver los frutos inmediatamente. Esto sucede porque nosotros establecemos los tiempos y suponemos deben aparecer.

Estamos subestimando la manera en que Dios trabaja y los tiempos que él maneja. Es seguro que muchos hoy preguntan: ¿dónde están los frutos de tu esperanza?

Sí, nosotros también nos preguntamos y oramos para que Dios nos indique los tiempos, todos los días nos preguntamos si lo que estamos haciendo está enmarcado dentro de la voluntad de Dios. Pues sabemos que solamente entonces veremos la obra del Señor y los frutos serán abundantes y verdaderos.

LA ANALOGÍA DEL ÉXODO

Moisés quien tuvo un nacimiento muy especial, fue recogido de las aguas por la hija de Faraón. Y mientras era criado y amamantado por su madre, fue enseñado de que sería una persona diferente. Siempre creció pensando que él por su mano libraría a su pueblo de la servidumbre. Así, la primera vez que salió del palacio con las ganas de ser el Juez de la tierra, viendo a un egipcio maltratar a un israelita, lo defiende matando al egipcio. Al siguiente día, cuando sale otra vez para “salvar” a su pueblo, nadie reconoce su autoridad, en cambio le dicen: ¿quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matame como mataste al egipcio?

Sí, era un hombre que había nacido para hacer la obra de Dios; sí, era el hombre que sacaría al pueblo de la servidumbre de Egipto; sí, era el hombre que guiaría a Israel y hacerlos cruzar el Mar Rojo. Mas aun no era el tiempo de Dios. Incluso, a los ojos de Dios, Moisés mismo no estaba preparado para realizar la obra.

Por eso, aun siendo un hombre con llamamiento desde su nacimiento, cuando no lo hace en el tiempo de Dios ni a la manera que el Señor quiere, en su primera intervención comete un “gravísimo error y crimen”. Y tiene que huir al desierto, donde pasa 40 años.

Nadie puede imponer su tiempo en la obra de Dios, nadie puede decir de sí mismo que está preparado para la obra de Jesucristo hasta que el Señor lo diga.

Por eso, todos quienes hoy utilizan los diversos atributos del mundo moderno en pos de agrandar y hacer iglesia, aquellos que no se detienen para verificar ni comprobar que su preparación y tiempo fueron aprobados por Dios, no son más que “mesiánicos por cuenta propia”.

Pues cuando incluso Moisés, quien fue preparado durante 40 años, por mandato de Dios llega a Egipto e inicia su ministerio, tiene que esperar y seguir las pautas de Dios. Porque en el primer encuentro con Faraón pidiendo la liberación del pueblo de Israel, hubo una negación y una persecución desenfrenada por medio de un aumento del trabajo servil.

Moisés quien pensaba que por fin todas las puertas se abrirían de una vez por todas, mas le cerraron las puertas en sus narices. Los israelitas quienes se alegraron porque había aparecido el mensajero de Dios quien les libraría de su servidumbre, ante la primera reacción de Faraón culparon a Moisés por sus dolores.

¿No era el tiempo de Dios? Sí, lo era. ¿No era el hombre de Dios? Sí, lo era. Entonces, ¿qué pasó? Faltaba que se hiciera a la manera de Dios y se cumpliera los deseos de Dios.

Por eso dice en Éxodo 6:1-8 Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra. Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron. Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. YO JEHOVÁ.

Sí, este es el juramento que Dios hace, es la promesa de que librará al pueblo de la servidumbre, del mundo de pecado. Y así como dijo: YO JEHOVÁ, envió a Jesucristo para que sea nuestro salvador. Amén?

Por eso dice Dios en su palabra: así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (Romanos 9:16)

Entonces ¿cómo podemos estar seguros que lo que hoy hacemos, la espera, la oración, la evangelización tendrá los frutos?

YO JEHOVÁ

Tan claro y sencillo como esto: YO JEHOVÁ.

Y hoy también sus palabras nos dicen: establecí mi pacto con ellos. Yo he oído el gemido de los hijos de Israel. Me he acordado de mi pacto. Yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Yo os libraré de su servidumbre. Yo os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes. Yo os tomaré por mi pueblo. Yo seré vuestro Dios. Sabréis que YO SOY JEHOVÁ vuestro Dios. YO os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría. Yo os la daré por heredad.

Por eso nos dice hoy en Gálatas 6:7-9 no os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

¿Crees en estas palabras? ¿Crees en YO SOY JEHOVÁ? Pues este mismo Jehová envió a Jesucristo para que muera en la cruz y pague de una vez y para siempre por todos nuestros pecados.

¿Cómo nos consolamos mientras aguardamos? ¿Debemos seguir sembrando, orando, predicando y evangelizando? Sí, porque Dios dijo: YO SOY JEHOVÁ.

¿CÓMO SABEMOS QUE ESTAMOS EN EL CAMINO CORRECTO?

1. VERIFICAR LA PALABRA DE DIOS. Hay que leer constantemente la Palabra, preguntando al Señor Jesús en el Espíritu, y él nos mostrará la analogía de nuestros tiempos en la Biblia. Él nos hablará diciendo en dónde estamos posicionados. Porque existe un tiempo para todo.

2. VERIFICAR LOS TIEMPOS. Así como la semilla, no se tienen los frutos si no se planta, y se lo riega, esperando su crecimiento. Hay tiempo para todo. Hay tiempo para preparar el terreno, tiempo de plantar, hay tiempo de regar, hay tiempo de crecimiento, hay tiempo de flores y tiempo de frutos.

En la Biblia encontramos que Dios le promete a Abraham diciendo que su descendencia sería esclava durante cuatrocientos años y que luego daría la tierra que pisan sus pies.

También existen los tiempos de la tierra prometida, de las conquistas, de los pactos, de la vida en la tierra prometida, el rompimiento del pacto, las invasiones de los pueblos vecinos, las maldades y corrupciones, los tiempos de los profetas, el tiempo de los avisos, el tiempo de las invasiones de enemigos, el asedio de Jerusalén, el hambre, la sequía, las pestes, las calamidades, el cautiverio a paises extranjeros.

3. VERIFICAR LAS OBRAS DEL MOMENTO. Desde el nacimiento de Moisés, la salvación de Dios para el pueblo de Israel ya estaba en marcha, pero también está su crecimiento en el palacio de Faraón durante cuarenta años, su vida nómada de cuarenta años, su lucha contra Faraón para liberar al pueblo, las plagas de Dios, la celebración de la pascua, la salida de Egipto, el despojo a los egipcios, el camino al desierto, el cruce del Mar Rojo, la salvación por la tierra seca y el juicio a los egipcios en el mar, la vida en el desierto, el maná del cielo, el agua de las rocas, la ley en el monte de Dios, el tiempo de Cades-barnea.

Cada tiempo que les cito aquí tiene su significado en la vida de los hombres, en la vida de los convertidos, de los creyentes. Por eso, hay que saber dónde está ubicado en el tiempo de Dios y en el progreso de las obras del Señor.

Es importante saber qué está haciendo Dios hoy, pues puede que él esté desparramando y tú queriendo recoger.

Hay que ser sensible para saber qué desea Dios de ti hoy. Cuál es la obra que tienes que hacer, cuál es la oración que tienes que hacer hoy.

O sino, estarás luchando en contracorriente al flujo de Dios. ¿Qué piensas recoger cuando no se tiene plantado nada? ¿Espinos?

Puede que hoy estés haciendo ministerios que no tienen nada relacionado con recoger los frutos, mas si es el deseo de Dios que se haga ese trabajo en este tiempo, tienes que hacer tu mejor esfuerzo. Pues Jesús mismo dijo: el que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? (San Lucas 16:10˜12)

4. ESCUCHAR LAS PALABRAS CON QUE ÉL NOS ALIMENTA DIARIAMENTE. Sí, diariamente nos hablará, nos mostrará si estamos bien ubicados y si estamos caminando por la senda angosta del que nos habló Jesucristo. También esto es cierto, solamente te hablará cuando estés haciendo lo correcto a los ojos de Dios. Pues dice la Palabra: todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus. Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados. Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo. (Proverbios 16:2˜4)

5.HACERNOS UN EXAMEN CON LA PALABRA DE DIOS. Pues Dios nos dice: seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14). Tú antes que cualquier cosa, eres un hombre, un creyente delante de Dios, que necesitas de la gracia y misericordia de Dios. Y antes que cualquier otra cosa, tú tienes que estar salvado, aprobado por Dios. Pues conozco a muchas personas quienes hablan palabras agradables a los hombres, pero que son perdición para sí mismo ante el Señor. Por eso, Jesús dijo: ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (San Mateo 16:26)

Por eso hablamos que todos los creyentes, comenzando por los pastores, tienen que ser aprobados por Dios todos los días. Que ayer hayas sido hombre de Dios no tiene ningún significado si hoy no estás aprobado por Dios, ¿no es cierto?

6. ESPERAR EL TIEMPO DEL CUMPLIMIENTO. Ciertamente que es largo la espera, la impaciencia nos quiere traicionar, la inseguridad quiere rebelarse en nuestro interior. Por eso, necesitamos alimentarnos todos los días de la Palabra de Dios, pues entonces, podremos esperar con estas palabras y en fe: aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. (Habacuc 3:17˜19). Entonces sí podemos decir que estamos creyendo en: YO SOY JEHOVÁ y en sus promesas.

7. PORQUE SE HARÁ BIBLICAMENTE. Por eso nos dice hoy: no os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. ¿Para quién siembras? ¿Para ti? ¿Para los hombres? ¿O para Dios? Por eso, siempre tienes que discernir y preguntar en oración si estás sembrando para el Espíritu o para la carne. No te canses de Dios, no te canses de hacer bien, no te canses ni te desmayes.

A SU TIEMPO SEGAREMOS

Hoy la palabra de Dios nos dice en qué punto nosotros debemos cuidarnos, pues esto nos corresponde y el resto a Dios:

· NO NOS CANSEMOS: porque YO SOY JEHOVÁ, lo promete. Y solamente estos son los aspectos en que nosotros debemos concentrarnos, no cansarnos, seguir orando por los hombres, seguir predicando la Palabra, seguir distribuyendo Palabras de Vida, no cansarnos en seguir aprendiendo la Biblia, pues solamente podremos sostenernos en la Palabra. Tienes que saber que solamente con la lectura de la palabra, escuchar la Palabra y la oración te sostendrá hasta el cumplimiento de los tiempos.

· NO DESMAYEMOS: no creas que tú harás volver al pueblo escogido de Dios, JEHOVÁ, él mismo lo hará, a su tiempo y a su manera. Mostrando todas las glorias que ha mostrado en EGIPTO, para que el creyente sepa que él es JEHOVÁ, y que todos los pueblos del mundo sepan que JEHOVÁ salvó a su pueblo.

NO TE ENGAÑES

Recuerda como dice estas palabras: no os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Esto se aplica en dos sentidos. Primeramente contigo, no te engañes, tú tienes que sembrar para ti mismo la Palabra de Dios, tienes que aprenderla, tienes que entenderla y tienes que obedecerla en tu vida. Porque hoy tienes conocimiento de Jesucristo y él no te tendrá por inocente si dejas. No te confíes demasiado hablando de que Jesús es misericordioso. Él es misericordioso con el temeroso y con aquel que obedece, no con el rebelde, porque hoy conoces la Palabra, sabes qué es lo correcto.

En segundo lugar: tienes que sembrar a la manera de Dios y tienes que esperar los frutos en el tiempo de Dios. Pues si utilizas otro método, si te apuras, recogerás solamente cardos y espinos.

Y esto es fe: escuchar la Palabra de Dios. Confiar que él es fiel. Bajar tus manos de hacer según tu voluntad. Simplemente hacer lo que él te ha dado, ir y predicar. Orar y esperar. Cuando él levante, cuando él saque a los hombres, los bautizarás, les enseñarás.

CONCLUSIÓN:

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Sé y veo a mucha gente que han aflojado sus pasos, que se han relajado en la actitud y en la fe.

Considera las circunstancias que existen a tu alrededor, no te ha faltado la Palabra de Dios, su palabra no te ha acusado de ningún error en las obras que haces en la iglesia, en la evaluación de tu vida ante Dios existen sí errores, pero no aquellos que sean gravitantes ni que él te acuse.

Entonces, ten paciencia y confianza en YO SOY JEHOVÁ. Y cada uno de ustedes tienen que responder en la fe, utilizar todos sus conocimientos bíblicos que adquirieron hasta ahora y no cansarse, no desmayarse.

Yo creo y yo confío en aquel quien dijo: YO SOY JEHOVÁ. ¿Y tú?

Que Dios te bendiga y te dé firmeza. Convicción en YO JEHOVÁ.