Sermones en cronología

25/09/2005 Sermón Que Jesús es el Mesías

Sermón en el día de Jesús 25 de setiembre de 2005

Título: Que Jesús es el Mesías

Biblia: San Judas 1:20-25

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo:

2 Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.

3 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

5 Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.

6 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;

7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

8 No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.

9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.

10 Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales.

11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

12 Éstos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;

13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

14 De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares,

15 para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

16 Éstos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.

17 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;

18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos.

19 Éstos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.

20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,

21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

22 A algunos que dudan, convencedlos.

23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,

25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

Introducción:

Si uno quiere saber qué es el fanatismo, lo tenemos muy cerca, cuando se enfrentan dos equipos de fútbol, de gran rivalidad entre ambos, quienes tienen muchos adeptos, hace que los hombres expresen de acuerdo a los colores y llegan a límites o a veces se extralimitan.

Recuerdo aproximadamente de unos principios del hicha de un famoso club en São Paulo, puedes cambiar de ciudad, de país, puedes cambiarte de ropa, puedes abandonar tu casa, tu madre, puedes separarte de tu mujer e hijos, pero jamás puedes dejar tu club. Es como si fluyera el club en su sangre.

Estos sí que son fanáticos, dedicados; es increíble ver a las personas quienes asisten a los partidos y están saltando y saltando, cantando durante horas. Incluso la fidelidad que tienen hacia el club es loable, se compran las remeras del club, se fabrican banderas, asisten a todos los partidos, sea con calor, sea con frío, sea con lluvia, viajan al exterior.

En muchísimas ocasiones he preguntado, por qué un creyente no puede ser tan fervoroso hacia Jesucristo como un hincha de fútbol. Que pueda asistir a la iglesia en todas las condiciones, tener como mínimo la esperanza que tiene un hincha hacia su club, con lemas como “equipo campeonable”, “la esperanza es lo último que se pierde”, “el partido hay que jugarlo”, “todavía nos quedan 90 minutos”. Incluso vemos aquellos que hacen largos viajes al extranjero para ser “fiel” a su club, para alentar al equipo, son capaces de gastar dinero (incluso endeudándose) para ver a su equipo jugar.

He tenido como compañeros de trabajo, a grandes hinchas del fútbol, planifican por adelantado, con días de anticipación, compran las entradas, regulan su horario para no llegar tarde al partido. Sí, están en concentración, igual que los mismos jugadores. Los he visto salir de vacaciones, perdir permiso en el trabajo para acompañar a viajes al Uruguay, a Chile, a la Argentina o el Brasil. Son personas realmente dedicadas, fieles, y estoy seguro que defenderán y morirán con el mismo color de camiseta.

Sin identidad

Mas en cambio, los creyentes de hoy no tienen la misma firmeza, los hichas del fútbol, están siguiendo a clubes que semana a semana puede cambiar, en meses están en la cúspide como puede perder un campeonato por un gol de diferencia, con un punto de diferencia. Pero son fieles.

Hoy los creyentes aceptan todo, aceptan cualquier variedad y forma, hay tantas variedades de iglesia, pero decimos que es libre de seguir, de creer como quiera y todos llegan al mismo destino.

Después de un clásico del fútbol, se tiene la semana siguiente de las polémicas, de las discusiones. Pero el creyente no es así. Se calla, acepta todo, no discute, no rebate la fe, ni corrige si existe error en la prédica o en la enseñanza de la Biblia. Y lo peor, se juntan el uno con el otro como si nada pasara. Incluso tienen doctrinas fundamentalmente diferentes, que llegan a la herejía, y otros lo son, pero están juntos, trabajan juntos y se apodan hermanos. Lo que hoy dicen es la gran familia de la fe, de la hermandad en Jesús, todas estas cosas tenemos que tomarlo con cuidado.

Edificando sobre vuestra santísima fe

En el pasaje bíblico de hoy habla que la fe del creyente tiene que ser santa y pura, que cada uno tiene que hacer crecer su fe, edificarlo, pero cuidando de mantener todos detalles:

Hombres que han entrado encubiertamente

Que tenemos que ser observadores, cuidadosos, porque habrá personas que entran o que entraron en las iglesias, que influyen desde el exterior por medio de las radios, de la televisión, de conferencias, seminarios, estudios bíblicos. Hombres que convierten en libertinaje la gracia de Dios.

Que rechazan la autoridad de la Palabra, niegan la eficacia, blasfeman, dejan de lado palabras, doctrinas y promesas de Dios. Dejando de lado la Biblia, comienzan a su manera una nueva doctrina, iglesia. No según derecho, sino según su parecer.

También está el problema de creyentes quienes no distinguen entre la verdad bíblica y la lógica humana.

En el versículo 11, nos habla de algunos errores en donde incurren:

1. El Camino de Caín: Que no ofrecen culto a Dios, no según las reglas y leyes de Dios, y porque no ofrecen con fe. Sino según su propio parecer. Nadie está arrepentido de sus pecados, en cambio celebran y se dan fiesta, música y baile.

2. Se lanzaron por lucro en el error de Balaam: quien por el dinero ofrecido, quiso ir con ellos, siempre argumentando que hablaría solamente lo que fuere revelado por Dios. Quien quiso maldecir al pueblo escogido por Dios. Son quienes hablan lo que el pueblo o el líder desea escuchar. Quien no es capaz de predicar la Palabra de Dios ni defenderlo, porque teme a los hombres, y está lleno de lujurias. Finalmente enseñó a cómo seducir al pueblo de Israel para la perdición. No por medio de guerras, sino por medio de alianzas humanas, haciendo pactos entre hombres por medio de la sangre. Utilizando el sexo como medio.

3. En el error de Coré: quien se opuso a la autoridad de Moisés y de Aarón, quienes fueron instituidos por Dios. Quiso él también ser alguien, quiso ser dirigente, cuando no era llamado y atrajo a muchos simpatizantes.

Contendáis ardientemente por la fe

Por eso nos dice el Señor Jesús, es necesario que CONTENDAMOS ARDIENTEMENTE POR LA FE QUE NOS HA SIDO DADO EN JESUCRISTO.

No siendo permisivos, no siendo relajados, pensando que eso es el amor en Dios. No defendiendo una iglesia, una tradición, las palabras de hombres, sino estrictamente según la Biblia (que tú compruebes personalmente).

¿Mas por qué somos tan permisivos en nuestra fe? ¿Por qué no defendemos ardientemente por nuestra fe? Porque no conocemos la Biblia. Cuando una persona no tiene conocimiento sobre un asunto, ¿cómo defender, cómo retrucar, cómo discutir? ¿Cómo entraré en discusión con la otra persona acerca de lo que piensa o que predica, si yo no sé ni estoy seguro de la Biblia? ¿Cómo defender la camiseta de Jesucristo si nunca le he visto y oído?

Por eso, para que puedas contender ardientemente por la fe de Jesucristo que tienes, tienes que aprender la palabra de Dios, y eso no cae del cielo, sino que es una conjunción entre tu esfuerzo para aprender y la revelación del Espíritu Santo. Y algo más: tienes que experimentar personalmente la Palabra de que es cierto, punto por punto. Por eso hoy no muchos contienden ardientemente por su fe.

Hoy todos estos falsos, quienes invocan tradición, que invocan historia, que predican palabras que suenan dulces a los oidos de los oyentes pero que llevan a la muerte, quienes quieren arrebatar a los desprevenidos, incluso utilizan la animosidad de las personas para que reaccionen, no según la Palabra, sino según sus propios deseos. Por eso dice la Biblia: se apacientan a sí mismos, nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

Dice que son personas que se apacientan a sí mismos, que buscan solo su propio beneficio, finalmente el único ganador es el pastor o el sacerdote y las ovejas quedan hambrientas. Y las ovejas están a merced de lobos porque no saben distinguir a una nube sin agua y aquellas que sí tienen Palabras de Vida. Son árboles que ellos mismos no dan frutos, que están muertos. Y cuando hablan, son buenos charlatanes, hablan de la igualdad entre los hombres, mas cuando uno compara el principio con el final, se ve el error.

Mas ¿cómo distinguir este error si, tú hoy no tienes discernimiento espiritual?

Decisiones

Y no podemos contender, porque no estamos seguros, no sabemos distinguir lo verdadero de lo falso. Nunca lo experimentan, no pueden comprobar porque nunca leen la Biblia.

También siempre queremos amar a todo el mundo, darle oportunidad hasta el final. Mas en este proceso, bajamos la guardia, dejamos entrar en nuestra casa, permitimos que influyan en nuestras vidas. Por eso ya nos dice la Biblia en 2 Juan 1:8-10 mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! Participa de sus malas obras.

Así que tienes que preocuparte en edificar tu santísima fe, orando en el Espíritu Santo.

Convenciendo a los que dudan, mostrando por diversos versículos, por ejemplos, de qué es lo correcto.

Incluso, dice hoy: que tenemos que arrebatarlos del fuego, y de otros tener misericordia.

Mas todo esto puedo hacerlo cuando yo estoy seguro de mi fe, de mi salvación. Cuando lo que el Señor Jesús me ha revelado es verdadero. Cuando lo he comprobado. Sólo entonces podemos obrar con decisión. Podemos responder con sacrificio. Podemos convencer a los hombres de qué es lo correcto, discutiendo y defendiendo hasta la sangre. Podemos trabajar con misericordia hacia otros porque nosotros hemos recibido la gracia de Dios.

Y así también es cuando este 29 de setiembre estemos viajando en equipos de a dos a las distintas ciudades del interior para llevar la Palabra de Vida, comprobaremos cómo la Biblia en San Marcos 16 se cumple en nosotros: el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Y este es el evangelio que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. (Romanos 10:9). Por tanto, todo aquel que escuche este evangelio de Jesucristo se salvará, pues la Palabra dice: de cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. (San Juan 5:24-25)

Nadie puede ir si no está convencido de que conoce a Jesucristo, y que el Dios que creemos es el verdadero. Y también es verdadero la fe que tienes.

Conclusión:

Todos los días, a cada instante, es una toma de decisión. Y a cada instante hay que defender ardientemente por la fe que tenemos.

Y todos los hombres de fe también han tenido las luchas y las persecuciones. Incluso Enoc, de quien dice la Biblia: vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. (Génesis 5:20-24). Mas hoy nos dice de este hombre que fue perseguido, que fue vituperado por los pecadores impíos quienes hablaban cosas duras y cruentas contra él.

No te preocupes por la salvación si ya tienes fe en Jesucristo, pues dice: y aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría.Así que, deja la salvación en manos de Dios, porque ya está concretado. Mas tú preocúpate en defender ardientemente tu fe, no dejando intimidar; convenciendo, salvando y arrebatando a los otros que estan bajo el dominio de las tinieblas. De aquellos que pastorean solamente para llenar sus propios vientres, pues quieren sacar su propio provecho.

Como dice la Biblia: te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comenzón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propios concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. (2 Timoteo 4:1-5)

Que Dios fortalezca tu espíritu y te acompañe.