Sermones en cronología

18/09/2005 Sermón La ropa de Dios

Sermón en el día de Jesús 18 de setiembre de 2005

Título: La ropa de Dios

Biblia: Isaías 65: 1-25

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

WWW.EVANGELIO123.ORG

1 Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí. 2 Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos; 3 pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos; 4 que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas; 5 que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú; éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día. 6 He aquí que escrito está delante de mí; no callaré, sino que recompensaré, y daré el pago en su seno 7 por vuestras iniquidades, dice Jehová, y por las iniquidades de vuestros padres juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los montes, y sobre los collados me afrentaron; por tanto, yo les mediré su obra antigua en su seno. 8 Así ha dicho Jehová: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque bendición hay en él; así haré yo por mis siervos, que no lo destruiré todo. 9 Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí. 10 Y será Sarón para habitación de ovejas, y el valle de Acor para majada de vacas, para mi pueblo que me buscó. 11 Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino; 12 yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada. 13 Por tanto, así dijo Jehová el Señor: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados; 14 he aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis. 15 Y dejaréis vuestro nombre por maldición a mis escogidos, y Jehová el Señor te matará, y a sus siervos llamará por otro nombre. 16 El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos. 17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. 18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. 19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. 20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. 21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. 22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. 23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. 24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. 25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

Dependiendo de la ropa que tiene puesto una persona, actúa de manera diferente. Cuando una persona está vestido completamente de blanco, verán que todos sus movimientos son cuidadosos, porque tiene que cuidar el blanco de su ropa. Cuando te pones una ropa para trabajar, mayormente no te importa si lo ensucias o no. Y si te pones los atuendos para la práctica deportiva, tu mente se acondiciona, estás moviendote, corriendo. Luego si te pones ropas de color negro y ceniza, te pones serio, te callas, porque hay tristeza y congoja. También si te pones un uniforme de militar o de policía, sabes que estás en un mundo donde existe disciplina y orden.

Sí, el hombre actúa mucho de acuerdo a la ropa que lleva, es cuidadoso o menos cuidadoso, sus palabras cambian, porque es una consecuencia del estado en que se encuentra, habla del trabajo que realiza, de la situación que enfrenta.

Así mismo, se han creado ropas para cada ocasión, para cierta oportunidad, ropas de verano, de invierno, de primavera y otoño; ropas para la playa, ropas para escalar montañas, ropas para corredores de autos, ropas para paracaidistas, ropas para buzos. Y generalmente tenemos ropa para toda ocasión y la adecuanda para el momento y la situación. Mas ahora les pregunto:

¿Cuál es la ropa del creyente en Jesucristo? Sí, ¿cuál es el atuendo del hijo de Dios?

Si algunas veces, la ropa que llevas puesta, indica y habla de tu profesión, y condiciona al hombre. ¿Cuál es la ropa que muestra que eres cristiano? ¿Esta ropa de hijo de Dios tiene algún estilo, tiene un color específico? ¿Cómo es la ropa que muestra la profesión de creyente? ¿Es el traje y la corbata? Generalmente los creyentes se ponen la mejor ropa que tienen para los cultos de los domingos, se visten especialmente para la ocasión, me acuerdo que cuando era niño, tenía una ropa exclusivamente para los domingos, no podía ponérmelos en otro día, porque era el más lindo que tenía.

¿Y los otros días? ¿Dejo de ser creyente porque no llevo esa ropa?

¿Se vende la ropa de cristiano en algun lugar en especial? ¿En la iglesia, tal vez? El otro día me encontré con un creyente de una iglesia, me preguntó si el día anterior había asistido a una conferencia que se realizó un pastor americano con una gran multitud, le respondí negativamente porque tenía clase que dictar en el seminario, y me miró extrañado y diciendo con su expresión: ¿eres tú cristiano y pastor, y no asistes a esta clase de conferencia?

Durante un tiempo, estaba de moda asistir a ciertas iglesias porque allí asistían personajes importantes, pues era importante estar dentro del círculo de los creyentes influyentes en la sociedad, cuyas responsabilidades varían desde el pastor, líderes, obreros, etc, quienes tienen el concepto: para ser creyente tienes que asistir a tal o cual iglesia, participar de ciertos eventos, organizar conferencias, tener un programa en la radio, ser invitado en un programa de televisión. Tener un buen pergamino y un frondoso currículum.

¿Todas estas cosas indican que eres hijo de Dios? Y llegamos al colmo de que si no conoces las músicas que están de moda, si no escuchas a cierta radio, si no conoces a cierto cantante, si no asistes a conferencias, a seminarios, si no realizas tal o cual actividad que consideran “padrón”; eres catalogado de infiel e incrédulo o extraterrestre. Yo escucho otro término: fanático.

¿Todas estas cosas indican que eres hijo de Dios? Ah, ya sé, tienes que ponerte una pequeña calcomanía de pez, o una grande que diga: Jesucristo es el Señor. Entonces yo también tengo lo mío: PALABRAS DE VIDA TAMBIÉN EN WWW.EVANGELIO123.ORG. ¿Esto me hace más cristiano que cualquiera? ¿Estoy vestido con la ropa de Dios? ¿Existe una guía bíblica?

¿Cuál es la ropa de Dios?

La palabra de Dios nos dice: El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos.

No son los atuendos que pones exteriormente, no es irte a la iglesia de moda, ni saber de los cantantes del momento, ni escuchar o ver el programa que hable de Dios. Sí, es importantísimo que asistas a la iglesia, pero donde esté el Dios viviente; es importantísimo que escuches la palabra de Dios y sepas de las cosas de Jesucristo. Pero el estar, el escuchar, el asistir, el saber no te hace vestirte mejor. Sino como dijo Jesús: cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. (San Mateo 7:24)

En la Palabra de hoy, la vestidura de Dios que él nos enseña es: el que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará.

Esto habla de un cambio completo de lo que tradicionalmente los creyentes piensan que es ser cristiano. Pues la escala de bienes y valores, de todas las cosas que mueve los hilos de la vida y del interés de los hombres cambia.

El que se bendijere en la tierra

Ya es harto conocido el problema que tiene el creyente en Jesucristo, sea aquellos que recién empiezan, aquellos que no pueden vencer, aquellos que siempre tienen escollos con respecto al dinero, a los bienes del mundo, acerca de las ofrendas, acerca de los diezmos, de la pobreza, de la felicidad, la comodidad.

Mas hoy, el Señor Jesús nos habla de una nueva y diferente escala para entender y mirar todas las cosas: el que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá.

Significa que toda la escala que nosotros habitualmente tenemos de los bienes del mundo y de las bendiciones tiene que ser cambiado. Pues hoy, tenemos el concepto de utilizar a Dios y el nombre de Jesús como un trampolín para el salto cuántico a fin de obtener riquezas y bienes.

Mas las verdaderas bendiciones aquí en la tierra, es aquella que Dios nos da y de acuerdo a su verdad. Que la verdadera bendición es Jesús. Y si no hallas el gozo y la felicidad en él, estás buscando otra bendición. Como dice en Isaías: pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino.

Porque están dispuesto para todo, madrugan, se esfuerzan, trabajan con un afán realmente sorprendente para ganar dinero, para comprarte un electrodoméstico para tu casa, haces sacrificios inmensos para comprar, incluso te endeudas, dejas de lado los mandamientos de Dios. Pero no cumples con el mismo afán en la búsqueda de Dios, ni en aprender ni en hacer los mandamientos de Dios. Por eso dice la Palabra hoy: Dije a gente que no invocaba mi nombre: heme aquí, heme aquí. Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos; pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos; que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas; que dicen: estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú.

Porque hoy los creyentes buscan a Dios, no por amor a Dios, sino por el bien que él les puede dar. Y cuando lo reciben, cuando tienen un poco de la respuesta de Dios, inmediatamente le olvidan. Dios se ha convertido en un intermediario para que nosotros podamos obtener los bienes y vivir bien en la tierra, y no un fin. Nadie piensa que es bendición excelsa es Dios mismo, su conocimiento, que él se nos haya revelado. Que tengamos entendimiento para clamarle: Abba, Padre. Pero consideran que estas cosas no es bendición porque no se traduce en números y ni en billetes.

Mas el Señor dice: he aquí que escrito está delante de mí; no callaré, sino que recompensaré, y daré el pago en su seno por vuestras iniquidades, dice Jehová, y por las iniquidades de vuestros padres juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los montes, y sobre los collados me afrentaron; por tanto, yo les mediré su obra antigua en su seno.

Si hoy no cambias la escala de tus valores, ciertamente caerás, no podrás prolongarte por más tiempo. Porque dejas a Jehová, te olvidas de su santo monte (su iglesia y la morada eterna), y pones mesa para la Fortuna, y te cuidas del señor Destino. Jehová dice: yo también os destinaré a la espada, y todos vostros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada. Por tanto, así dijo Jehová el Señor: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados; he aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis.

Ciertamente Dios habla de un tiempo en que el llama y tienes que responder y dice que recompensará, pero también dice que dará el pago a los desobedientes en su seno, que generalmente son los hijos.

El que jurare en la tierra

Así que todas nuestras palabras y nuestros compromisos, sea entre los hombres y sea con Dios, tiene que ser según como habla el Señor. Quien no miente, quien no engaña, quien no habla de falsedades.

Si nosotros queremos que Dios sea fiel y cumpla con nosotros, nuestro compromiso también tiene que ser como si Dios hablase. Si tú te has comprometido, has dado un voto. Tus palabras no tiene que ser de un mentiroso, ni de un falseador quien habla y cuando te da la espalda, se olvida de lo que prometió. La palabra del creyente tiene que ser con todos como un juramento que Dios hace a los hombres, a sus hijos. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que pos dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. (Hebreos 6:17-18)

E incluso, para que tus palabras sean reales, verdaderas y creíbles, como las palabras de Dios escritas en la Biblia, incluso a pérdida tienes que hablar, tienes que cuidar, tienes que cumplir. Tus promesas tienen que ser como promesas de Dios.

Los hombres del mundo hacen contratos, firman frente a escribanos para el fiel cumplimiento. Pero el cristiano, el hijo de Dios, y por ser hijo de Dios, su palabra tiene que ser como la palabra de Dios. Que no necesita ser firmado ni bajo contrato para que sea obligatorio. Que por su palabra pueda dar su vida a cambio, como lo hizo Jesús por nosotros. Entonces, estarás jurando en el nombre del Dios viviente.

Esta es la ropa de Dios, esta es la actitud y vida de los hijos de Dios.

Serán cubiertas de mis ojos

Ciertamente que aquellas personas quienes se vistan de esta nueva ropa en Dios, tendrán y verán cielos nuevos y tierra nueva. Pues esto es hoy y mañana. Este es el gozo y la alegría que Dios da a sus hijos hoy y por toda la eternidad.

Yo sé que muchos interpretan estas palabras y enseñan como las verdades que ocurrirán en el futuro. Pero en Dios, todas las cosas son iguales, y no hay nada nuevo creado bajo el cielo que ya no lo tengamos. Así como las promesas de Dios a Abraham eran ciertas en el día que él lo recibió, eran ciertas hasta el último día de su vida en la tierra, porque no recibió pero tuvo la promesa y creyó en la promesa, y tuvo algo mejor porque vio la promesa y lo creyó, y hoy también en los cielos, tiene estas promesas.

Cuando te vistas de las ropas de Dios, hoy verás las promesas de Dios y todas estas palabras se cumplirán, y también mañana. Pues hoy ya estamos sentados con Jesucristo en los lugares celestiales. Y estas alegrías se verán en los rostros y en las familias de los hoy son del linaje de los benditos de Jehová y de sus descendientes con ellos.

No se oirá voz de lloro, ni voz de clamor, no habrá niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. (todas estas cosas tienen cumplimiento hoy). También edificarás casas, morarás en ellas, plantarás y comerás de su fruto. Nadie te quitará. Porque son linajes de los benditos de Jehová.

¿Por qué no se acordarán de las angustias primeras? ¿Y por qué serán cubiertas de sus ojos? Porque son los benditos de Jehová, porque promete: antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.

Y poco a poco se agrandará el campo de Dios, cuando el hombre creyente, se vista de la ropa de Dios, cuando aprenda a bendecir en el nombre del Dios viviente y aprendiere a jurar en el nombre del Dios de Verdad. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

Conclusión:

El tiempo es hoy y mañana.

Todos seremos cambiados, todos seremos transformados. Es necesario que nos pongamos la ropa de Dios.

Que aprendamos a bendecir y a buscar la bendición verdadera en Dios y gozarnos y vivir bajo esa realidad.

Que hablemos y todas las cosas que hagamos sea como el juramento con que Dios juró en la tierra.

Aquel que hoy aprende a bendecir en el nombre del Dios vivo y a jurar en el nombre del Dios vivo, se está vistiendo de la ropa de Dios y comenzará a ver cielos nuevos y tierra nueva.

Pues el hombre que era un lobo arrebatador, el cordero endeble, el león cazador, el buey ignorante, todos se vestirán con la ropa de Dios y serán apacentados juntos y juntos comerán y ya están comiendo la paja en el santo monte (iglesia) de Dios.

Que Dios te bendiga.