Sermones en cronología

03/10/2004 Sermón La pureza en tu fe

Sermón en el día de Jesús 3 de octubre de 2004

Título: La Pureza en tu Fe

Biblia: Romanos 8:26-27

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

www.evangelio123.org

26. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

27. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Nuestro país es joven y está creciendo, estamos aprendiendo a crecer en democracia, estamos aprendiendo a vivir en competencia globalizada. Solo que no podemos hacerlo con todos los requisitos a nuestro favor, existen vicios del pasado que muchos no quieren abandonar ni les conviene. Para bien y para mal, estamos aprendiendo y estamos creciendo, estamos cambiando. Si acertamos en nuestras decisiones, bien; si erramos habrá también sus repercusiones.

Todos estamos aprendiendo a utilizar la voz y cada vez más veo que están pidiendo y exigiendo. Muchas personas quienes tienen ciertas desventajas, hoy se manifiestan y están reclamando sus derechos y algo más.

Pero cuantas más cosas pidan debemos saber que eso tiene sus repercusiones en algún lugar. Si yo exijo algo, debemos estar conscientes que tendremos que pagar su precio. No existe nada gratis y todo lo que queremos exige cierto esfuerzo para obtenerlo. Si yo lo quiero, tengo que pagar el precio o hacer un trabajo.

Así, todos los días nos encontramos con la necesidad de una mayor recaudación, sea del Estado, sea de la empresa, sea el individuo. Ahora hablemos un momento acerca de los impuestos, ante mayores demandas de gastos, de salarios, de aumentos, de inversiones, de bienestar, de educación; todo esto cuesta dinero y hay que conseguirlo. Y la forma que tiene el Estado para conseguir dinero son los impuestos, no interesa el nombre de máscara que les pongan: arancel, matrícula, estampilla, gasto social y otros.

Mas como los hombres no somos demasiados sinceros a la hora de sacar el dinero de nuestros bolsillos, ni queremos declarar todo; el Estado recurre a otro método: “la renta presunta”. Se clasifica por profesiones, por negocios, por industrias, se presume de cuánto dinero ganará en un año y se aplica un impuesto sobre un dinero ficticio que se supone ganará en ese lapso de tiempo.

Presunción de la Fe

Hoy muchos creyentes viven en la presunción de la fe. ¿Cómo se puede entender esto? Muchos presumen que Dios quiere esto, pero su vida espiritual no tiene contacto de intimidad con Dios. Muchos siguen las fórmulas clásicas de todo creyente, aquellas que les enseñaron repetidas veces, el asistir a la iglesia los domingos, de tanto en tanto lee la Biblia, ora un poco y porque cree que tiene fe, piensa que es suficiente: ¡YA ES CRISTIANO!

Si bien es cierto que ser creyente es importante, si tener fe es importante y solamente eso es necesario para la salvación del hombre. ¿Qué haces luego cuando ya has creído? Cuando aprendiste el “abc”, ¿repites todos los días hasta la “z”? Porque la salvación no es algo que tengas que ganártelos todos los días, no es algo que tienes que hacer un esfuerzo para conservártelos todos los días.

Resultado de como han sido enseñados: lleva a la apatía de los creyentes en la fe, veo que muchos hacen lo mínimo necesario. Y cuando hablan lo hacen como si están conociendo de todas las cosas que Dios desea de cada uno. Pero en su vida real no es realmente así.

Necesitamos estar bien seguros que como todo hombre es un individuo, toda salvación es individual, y yo necesito estar seguro que estoy salvado. Muchos se conforman en asistir a la iglesia, muchos están presumiendo que con asistir a la iglesia tienen fe, muchos están presumiendo que porque asisten a la iglesia está bien y tienen la salvación. ¿La presunción te salva?

Saben ustedes que la salvación no es por méritos, no porque hayas completado tu asistencia número 1000 a la iglesia, entonces Jesús por misericordia te concede la salvación. Es algo que tú tienes se saber, comprobar personalmente de que tienes fe en Jesucristo. Aquí no funciona la presunción. Es como si alguien te dijera: “creo que vi que tienes 1 millón de guaraníes en el banco.” Y tú dices, ¡sí, yo también creo que lo tengo! ¡No! Aquí no funciona la presunción, ¿no es cierto? Seguro que te irás al banco el lunes a la mañana y sacarás un extracto para verificar si realmente tienes ese dinero depositado.

Así que para tu salvación, no funciona la presunción de la fe, suponer de que tengo salvación porque el pastor me lo dijo o porque la iglesia me lo dice. Porque te dice: “¡si tú Roberto no tienes salvación!, ¿quién lo puede tener?” ¡No! Las buenas palabras, los buenos deseos de mis amigos no me hace salvo. No puedes vivir con la presunción de que estás salvo. No puedes vivir con la presunción de fe, Jesús mismo dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (San Juan 3:3)

La salvación en Jesucristo es algo que tú y solamente tú puedes saberlo en la intimidad de relación con Dios. El Espíritu Santo te lo revela en tu corazón, te lo muestra con los cambios de regeneración que ocurre en tu vida según la Biblia.

Por eso que te digo, la presunción de la fe en Jesucristo, ¡no es nada! Es como tener un cheque sin fondo en tu mano. Sin un boleto en mano al Reino del Padre Celestial, no puedes decir que te irás. ¡Que alguien te prometa! La promesa no es nada, las palabras no se convierte en boleto, ¿no es cierto? No presumas que tienes fe en Jesucristo sino debes comprobarlo y estar seguro.

Presumes conocer la voluntad de Dios

Si la presunción de que tiene fe en Jesucristo es grave. Muchos creyentes que tienen fe y asisten a la iglesia presumen que entienden cuál es la voluntad de Dios.

La relación de intercambio personal que Jesús espera hacer contigo es mucho más que una simple asistencia a la iglesia. Pero muchos creyentes están presumiendo y piensan que es la voluntad de Dios. No se esfuerzan en relacionarse íntimamente con Jesús por medio del Espíritu Santo, pero creen saber qué espera Jesús de su vida. Así, cualquier suceso en su vida o familia lo atribuye a la Voluntad de Dios, sea alegría, sea desgracia, sea dificultad.

Yo te digo que para cada hombre existe un plan específico de Dios. Y si Jesucristo tiene un plan específico para ti, ¿cómo lo sabrás si no te interiorizas en tu relación personal con Dios para que él te lo diga? Y esto pasa con miles de cristianos hoy, apenas asisten los domingos en el último asiento de la iglesia, pero ni bien termina la bendición apostólica, ya se marcharon. Así transcurre su vida espiritual todas las semanas, todos los domingos; porque es el único día que aparece por la iglesia.

Encuentro a personas quienes me dicen, pastor creo que Dios quiere que yo siga su camino, para ser su ministro. Esta decisión hay que tomarlo con mucha calma, tienes que analizarlo con sumo cuidado, tener la certeza y la confirmación de Jesucristo. También es necesario el testimonio por parte de los hermanos quienes comparten contigo en la iglesia. Y aun así, no tiene que tomar las cosas a los apuros. Mas vemos que muchos, se entusiasman con un sermón que escucharon, con un retiro espiritual que hicieron.

Primeramente no hay que presumir con la voluntad de Dios. Tú, si tienes fe, estás en condiciones para intimarte con el Espíritu Santo, para que puedas descubrir la voluntad de Dios. Existen personas quienes se quieren meter en todos los ministerios. Es cierto que los hermanos necesitan de una oportunidad para servir al Señor, mas también es necesario que tú descubras la verdadera profesión de por qué Jesús te ha llamado y te ha dado esos maravillosos dones. Así hermanos, no presuman que esto o aquello es la voluntad de Dios. El Señor te ha dado el Espíritu Santo para que puedas adentrarte y en la intimidad, Jesús quiere revelarte lo que él desea de ti.

Y seguro que en esta intimidad, el Señor Jesús te lo quiere contar personalmente, te quiere llamar personalmente, te quiere otorgar personalmente la misión. Para llegar a eso, hay que adentrarse en tu relacionamiento con nuestro Creador.

Hoy la palabra de Dios también dice lo mismo, cuando no te adentras en tu relacionamiento con Jesús, no existe relacionamiento profundo con el Espíritu Santo. Significa que estás en la debilidad espiritual. En Romanos capítulo 8 versículo 26 dice que él nos ayuda en nuestra debilidad, esto es para que nunca caigamos de la fe. Por eso, el Espíritu Santo por sí mismo, dentro de nosotros está orando, gimiendo constantemente por nosotros. Y te digo que esto no es óptimo. El Espíritu Santo gime cuando tú estás en problemas, principalmente cuando no te estás relacionando lo suficiente con Dios. Y cuando el Espíritu Santo gime, tú no entiendes nada, no escuchas nada, no sabes qué es lo que está diciendo.

Por eso, hoy debes adentrarte en tu relación personal y espiritual con Jesús, en comunión de tal manera que el Espíritu Santo ya no esté gimiendo por ti, sino que esté hablando personalmente contigo, en un lenguaje que tú entiendes. Dándote entendimiento. Claramente para que no tengas dudas, ni sea confuso el camino que debes andar, sino nítido como el mediodía.

La Pureza en la FE

Cuando hay neblina a la mañana, por más que salga el sol no vemos claramente las cosas; este es el estado de los creyentes que no sabe la Voluntad de Dios, porque no se ha adentrado en la relación personal con Jesucristo.

Hoy la palabra de Dios nos dice: MAS… en el versículo 26 teníamos el caso de un hombre creyente en Jesucristo, pero que su vida espiritual es tan débil, que no reconoce la voluntad de Dios, a pesar que tiene fe, por eso el Espíritu Santo tiene que hacer el papel de “NANA”, eres demasiado pequeño, el Espíritu Santo está gimiendo y gimiendo a Dios por ti. ¿Para qué? Para que puedas crecer espiritualmente. Para que tengas un despertar en tu vida espiritual y relacionamiento con Jesús.

Pero el creyente del versículo 27 es diferente, por eso dice: MAS, es como si dijera: EN CAMBIO… el creyente que sí se adentra en la relación espiritual con Dios, el que le busca por medio de la oración profunda, de la lectura de la Biblia y su correspondiente meditación; el que lucha conscientemente para aplicar y a obedecer la Palabra de Dios; dice el Señor, que este creyente está “escudriñando el corazón del Espíritu Santo, el corazón de Dios” y llega a saber “la intención del Espíritu”.

Esta es la meta, llegar a este estado de relacionamiento con Dios, solamente es posible cuando existe pureza en tu fe, pureza en tu vida cristiana, cuando estás aplicando concientemente en la obediencia, la Palabra de Dios. Cuando eres celoso por Jehová el Señor. Cuando tu vida está reglada para que Jesucristo gobierne tu vida.

Así que, cuando tu relación con Jesús es puro, sincero; entenderás la intención del Espíritu Santo, porque conocerás su corazón. Lo que está pensando, lo que quiere hacer. Y cuando tú estás en una relación profunda con el Espíritu Santo por medio de la oración y de la Palabra, el Santo Espíritu del Señor te revela la intención que tiene Dios, porque el Espíritu Santo es el Espíritu de Cristo y el Espíritu del Padre.

Por esto dice la Palabra de Dios: Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. (1 Corintios 2:11).

Y generalmente el relacionamiento con el Espíritu Santo se siente y se sabe, cuando tú lo estás buscando continuamente. Es como el agua que tienes en un recipiente, cuando el agua está sucia no ves nada, mas cuando lo has lavado y limpias continuamente, cuando cambias el agua y lo estás renovando constantemente, consigues la transparencia, la pureza en la fe. Así podrás escuchar y podrás entender la voz silenciosa que proviene del Espíritu Santo.

Y cuando buscas con ansias la comunión con el Espíritu Santo, la pureza de fe que estás logrando te muestra tu vida reflejado en la Biblia, así puedes examinar cómo estás viviendo la Palabra de Dios, estás refinando tu vida, y se está sensibilizando de tal manera que puedes sentir la presencia de Dios en tu vida. Escuchas la voz del Espíritu Santo y llegas a discernir y entender cuál es verdaderamente la Voluntad de Dios para tu vida.

Nosotros no golpeamos el aire ni a oscuras, sino el Espíritu Santo te permite ver y sentir en la pureza de tu fe en Jesucristo, el corazón de Dios.

Y cuando una persona se ha adentrado en esta pureza de la fe en Jesucristo, cuando ha experimentado así al Espíritu Santo de tal manera de escuchar las intenciones de Espíritu de Cristo, el pastor David ya no necesitará insistir a que vengan a orar en la iglesia, ni que se dediquen a leer 5 capítulos de la Biblia por día, ni que busquen la comunión con el Espíritu Santo, ni que obedezcan a la Palabra de Dios.

Porque habrán visto tal claridad, habrán gustado de la intimidad en el Espíritu Santo y con Dios, que nunca querrá abandonarlo. Si hoy, alguien tiene que insistir en tu fe y en tu vida de creyente, significa que tienes que purificarte un poco más. Porque el gozo es tan grande, el deseo es tan ferviente, que no querrás perder la gracia de encontrarte todos los días con Jesús, un día que no encuentres con el Padre Celestial y será como un velorio.

Este hecho de escudriñar los corazones no es otra cosa que purificarse en su fe con la Palabra de Dios. Entonces la Biblia funciona como un filtro de agua, así como purifica el agua, la Palabra de Dios purifica nuestra fe y cuando uno lo continua haciendo, sabe que está escuchando la voz del Espíritu Santo. Es entonces cuando puedes saber perfectamente cuál es la voluntad de Dios.

Las cosas de Dios son perfectas, no fueron creadas al azar. ¿No lo dice también la naturaleza? Pueden ustedes arrancar cuantas hojas de las distintas variedades de las plantas y comparen esas hojas, ninguna son iguales, ninguna tiene el mismo diseño y forma, ni de color. Así, nuestra relación con el Padre Celestial no es nublado, ni es difuso, ni es borrascoso, si mucho más límpido que el cielo azul después de una gran lluvia.

La fe y el encuentro con Dios no es por fórmulas, ni es por repeticiones, sino directo, franco, en conversación directa, porque uno siente al Santo Espíritu. Por eso, las personas que han alcanzado la pureza en la fe, saben cuándo están enfermos espiritualmente y sufren.

Para aquel que deambula perdido

Sé que muchas personas se adentran en el alcohol, en las drogas, en algún deporte porque siente una satisfacción. En especial, yo sé que las personas quienes están en las drogas comenzaron porque esperaban una experiencia que les diera una paz y satisfacción.

Personalmente nunca he experimentado la droga, ni he estado acostado en una cama de hospital para recibir la morfina. Sí conozco el alivio que puede darme un analgésico. Mas deben probar la comunión en el Espíritu Santo, se adentrarán en la pureza de la FE y en el relacionamiento con Dios, de tal manera que nunca querrás otra cosa.

Si hoy eres creyente en Jesucristo y no tienes esto, primeramente es necesario que confieses profundamente tus pecados, ora y lee la Biblia, y propón en tu corazón y pide valentía a Dios para cumplir y obedecer en todo tiempo la Palabra de Dios. Y cada día es necesario que busques a Dios. Recuerda que si no escuchas la voz del Espíritu Santo, significa que el Espíritu de Jesús está gimiendo en tu interior.

No prolongues esta situación en que el Espíritu Santo se duele por ti, porque cuando llega un tiempo prudencial, el Señor no tiene otra opción de hacerte entender que por medio de una disciplina. Y aquellas personas quienes me dice que les gustan las disciplinas de Cristo, nunca ha probado verdaderamente la disciplina de Dios.

Mas hoy si estás aquí (o si estás leyendo este folleto) creo que aun no es tarde y todavía hay aliento en tu vida para que busques por medio de la pureza de tu fe, la comunión en el Espíritu Santo.

Conclusión:

Un cuchillo de carnicero de nada sirve si no puede hacer un corte perfecto para sacar un filete bien fino. Una sierra de nada sirve si no está afilado para cortar perfectamente la madera, aun la más dura.

Así, si tu fe no te permite escuchar la voz del Espíritu Santo, ni puedes conocer la intención del Padre Celestial, ni saber la voluntad de Dios; necesitas purificar tu fe en Jesucristo.

La fórmula es sencillo: oración, arrepentimiento, confesión de confianza, lectura de la Biblia, escuchar y hacer TODA palabra que proviene de la boca de Dios, así te adentrarás en la comunión del Espíritu Santo y tendrás discernimiento entre el bien y el mal, te hará comparar tu vida con las Palabras de Dios.

Y todo creyente con fe en Jesucristo como su único y suficiente salvador puede hacer esto. Porque dice Jesús: el que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Purifica tu fe en Jesucristo, todos los días. No porque hayas tomado ayer el agua filtrada, hoy puedes dejar de hacerlo, ¿cierto? Todo animal pura raza que tengas, si una vez se mezcla la sangre, pierde su pureza, desaparece el pedigree de tu can. Así la pureza en la fe hay que observarlo todos los días, hay que guardarlo todos los días, hay que renovarlo a cada instante.

Que Dios te bendiga y sé que aquel que se purifica a sí mismo recibirá mayor bendición.