Sermones en cronología

04/01/2004 Sermón Evangelio 1 2 3

Sermón en el día de Jesús 4 de enero de 2004

Título: Evangelio 123

Biblia: Romanos 8:29-39

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30) Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

31) ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

32) El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

33) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

34) ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

35) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecusión, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36) Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.

37) Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38) Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39) ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Hoy llegamos a la última parte de esta serie de presentación del Evangelio. Seguro que muchos de ustedes habrán escuchado de otras formas de presentación. Pero cuando uno ya tiene fe, esa forma de presentación del evangelio (los 4 puntos Cardinales) no nos afecta.

Pero esta presentación del Evangelio 1: acerca del pecado y que todos quienes necesitan resolver los problemas del pecado vendrán a Jesús. Evangelio 2: que el Señor Jesús ya murió por todos los pecados de sus elegidos, haciendo que su muerte en cruz sea perfecta y también que todos los pecados fuesen perdonados. Por eso un niño recién nacido que todavía no tiene conciencia, aun cuando muere, si es un elegido de Dios se salvará. Porque el dogma diciendo de que el niño es un ángel, es falso porque el niño muere. El Evangelio 3: hemos visto cómo Dios nos ha dado la potestad de ser hechos hijos de Dios para todos aquellos que creen en el nombre de Jesús. No es una condición por alcanzar, sino es una nueva identidad. De criatura de Dios, alcanza por su gracia el de hijos de Dios.

Hoy hablaremos de la última parte de esta serie: el Evangelio 123. De cómo aquellos que fueron escogidos por Dios, vendrán a él, resolverán los problemas de los pecados, tienen la nueva identidad como hijos de Dios y finalmente permanecerán en este estado y cómo el Señor cuidará de sus hijos hasta la muerte y más allá.

Ante todo, yo sé que muchos escucharon y aprendieron de variadas formas, pero más que nada tú debes tener fe. Como dice Efesios 2:8-9 porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Muchas veces queremos aferrarnos a una forma de creencia porque nos lo enseñaron cuando niños, por una iglesia, por los padres, incluso existen muchos cristianos evangélicos quienes no pueden aceptar estas palabras del que hablaré hoy.

Hoy hablaré acerca de la SEGURIDAD Y CERTEZA DE NUESTRA SALVACION EN CRISTO JESUS. Aún hoy existen muchos creyentes quienes piensan que la Salvación corresponde a todos los hombres del mundo, y uno cuando cree, debe permanecer en esa fe hasta el fin de los tiempos. Cualquier desliz hace que pierda la salvación.

Hay que creer en la biblia.

Muchos dirán ¿quién no cree en la biblia? Pero yo les puedo asegurar que muchísimas personas no creen, y por eso mismo no tienen seguridad de su salvación, muchos están vagando porque no están convencidos, otros no leen y se aferran a los conocimientos que alguna vez aprendieron o le inculcaron.

Mas siempre la Biblia es la última autoridad para que podamos juzgar y para decidir. Si uno antepone las tradiciones o las enseñanzas de hombres, nunca llegará a la Verdad. Por eso Jesús dijo: La Verdad (la Palabra de Dios) os hará libres.

Antes que nada necesitamos creer en las palabras que hemos leído hoy. Nos relata desde cuándo Dios tenía conocimiento de nosotros, de cómo él simplemente por su pura voluntad eligió (dice: conoció) y a éstos los predestinó. A éstos (elegidos) para que sean conformes a la imagen de su Hijo Jesús.

Y luego dice: para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Vean que desde antes de la fundación del mundo, Dios eligió a quienes salvar y los predestinó para que sean hermanos con Jesús.

¿Te das cuenta de por qué necesitamos tener fe? En Efesios 1:4 dice según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

¿Cómo creemos la biblia? ¿Crees que es la Palabra de Dios? Entonces debes saber que dentro de la biblia, las palabras de Dios no pueden contradecirse entre sí, porque si lo hace Dios estaría mintiendo. ¿En una situación habla de una forma y en otra situación habla de otra forma? Por eso Jesús dijo, para que estemos seguros: Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.(San Mateo 5:18).

El cumplimiento exacto de la Palabra

En el versículo 30 nos dice: y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. Fíjense que habla de ESTOS, a los que Dios había predestinado desde la antigüedad, y habla que él llama, que él salva, y que él glorifica solamente a los que él escogió.

Por eso Jesús dijo: por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.(San Juan 6:65). También dice el Señor Jesús: yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. (San Juan 17:9-10)

Significa también que el cumplimiento de la Palabra de Dios es ciento por ciento seguro. O sea, aquellos que fueron escogidos por Dios, sí o sí creerán en Jesús y serán salvados. Ninguno de ellos se perderá. Porque Jesús dice: Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. (San Juan 17:11-12). También dice el Señor Todopoderoso: Nadie me la quita (San Juan 10:18).

Esta es la promesa de la seguridad, que Dios ha puesto su nombre, su santo nombre como juramento para dar seguridad de que nunca nos perderá. Por eso el pasaje de hoy dice en el versículo 32: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Significa, si él nos amó tanto y para dar cumplimiento a su Palabra y envió a su Hijo Jesús para que muera en la cruz cargando todos nuestros pecados, ¿mañana nos desechará? Si el precio pagado por nuestra paz, el perdón de pecados, es tan alto como la vida de su amado Jesús, ¿cómo permitirá que nosotros, u otra persona o poder nos haga alejar de él?

Es aquí en donde la voluntad de Dios se hace manifiesta. Jamás Dios permite que tú, un escogido de él, te alejes, o sea, jamás permitirá que pierdas tu fe. Porque es él quien te sujeta. Así como Dios es Todopoderoso, puede mover cielo y tierra para que tú no te pierdas, también puede remover, romper todo con tal de recuperar a un hijo escogido que está perdido.

La seguridad está en él

Por tanto, la seguridad de nuestra salvación no está en algo tan voluble como nuestra fe, que aun en un día tiene tantos altibajos. Sino en la voluntad de Dios de sujetarnos.

Sabemos que existe un solo Dios, que existe un solo Juez del mundo. Es Jehová Dios Todopoderoso. Él juzgará a todo el mundo.

Por eso en el pasaje de hoy, hace una serie de preguntas para que entendamos: ¿quién contra nosotros? O sea, ¿quién puede interponer pleito contra nosotros y nuestros pecados, si Dios mismo entregó a su hijo Jesús para que muera por nuestros pecados?

Luego pregunta: ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Hemos visto en Génesis capítulo 2 y 3 cómo Dios puso la condición al hombre para que no pecaran, y cuando el hombre desobedeció fue Dios quien condenó a los hombres. Pero ahora, es Dios quien justificó por medio de Jesucristo, porque en él cargó todos nuestros pecados. Y ahora nos dice que estamos libres. Por eso dice hoy: Dios es el que justifica. ¿Quién puede discutir una sentencia dictada por Dios?

Nuevamente nos dice: ¿Quién es el que condenará? ¿Quién puede condenarnos? ¿Quién puede condenarnos nuevamente? ¿Quién puede condenarnos mañana? Si Jehová Dios es el juez, y él ya dictó una sentencia: que estamos justificados, y no solamente eso, sino que nos recibió como hijos de Dios, ¿puede él revocar todo cuanto ya hizo? Además nos dice: que Jesús quien llevó todos nuestros pecados, él mismo resucitó de los muertos y ahora está sentado a la diestra de Dios y está intercediendo por nosotros. Si la obra de Jesús no hubiera sido completa, ni perfecta (en perdonar todos nuestros pecados) la biblia no podría decir que subió al cielo, ni que está sentado a la diestra de Dios para interceder por nosotros.

Mira quién nos sujeta

Esto es todo lo que hizo Dios hasta ahora por nuestra salvación. Aun cuando nosotros no conocíamos a Jesús, él ya murió por nuestros pecados. Aún cuando nosotros no teníamos fe en él. Aún cuando ni siquiera sabíamos que existía Jesús. Aún antes de nacer, ya estábamos salvados.

Si todo esto ya se hizo y sigue firme, la biblia nos pregunta para nuestra mayor convicción: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Puede ocurrir la peor tragedia, la pérdida más grande, la persecusión más despiadada, la hambruna más severa como el de Egipto en época de José, que estemos en medio del peligro como el horno de fuego como lo estuvieron Sadrac, Mesac y Abed-nego, la espada más peligrosa que incluso signifique nuestra muerte física. Pero no podrá separarnos nunca más.

Por eso vuelve a repetir, ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús.

¿Por qué? Porque Dios nos dice que YA nos glorificó. ¿Con quién? Con Jesús. Por eso él nos acepta como hijos.

Hablando claro y sencillo: hoy estamos viendo que nosotros estamos salvados porque Dios nos salvó. Nuestra fe viene después. El Señor nos da la fe por medio del Espíritu Santo para que lleguemos a conocerlo, para que alabemos su grande nombre. Para que glorifiquemos esta salvación y el amor que nos ha dado.

Por eso, para los elegidos de Dios, no importa cuándo muera, sea en la matriz de una madre, sea cuando recién nace, sea que tenga una parálisis cerebral y no tenga completa noción de sí mismo, no importa que sea un niño que no pueda confesar su fe, no importa que sea un anciano que no tenga conocimientos bíblicos profundos, ni que ayer hayas creído en Jesús.

El Evangelio 123

El Evangelio 123 es que a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

El Evangelio 123 es que Dios hizo toda la obra de salvación por sus escogidos, él nos perdonó y él nos ama como hijos. Y él nos preserva todos los días hasta el fin de los tiempos y más allá.

Por esto, nuestra salvación ocurrió en el pasado, estaba destinado, y también ocurrió efectivamente cuando Jesús murió en la cruz y resucitó. Es así como todos los creyentes del Antiguo Testamente que nunca llegaron a conocer a Jesús, ni escucharon de él (muchos de ellos) fueron salvados.

Yo sé que a muchos no les convencerá esto, por eso dije al comienzo, es necesario tener fe para creer plenamente en la Palabra de Dios.

También debemos ver que una salvación que ya se hizo realidad en el pasado, no puede volver a cambiarse. Tampoco podemos agregar a nadie en la lista de los escogidos de Dios. El hombre no tiene poder para hacer eso, no importa quién sea, ni qué enseñen. Esta es la Palabra de Dios.

El Evangelio 123 es que nunca más podrás alejarte de Dios, si eres verdaderamente un escogido. Y siempre un escogido de Dios vendrá y creerá en Jesucristo. Y el Evangelio 123 también es esto: Nadie que no esté predestinado por Dios, podrá creer en Jesús como su Salvador.

Conclusión:

Verdaderamente nuestra salvación proviene de Dios y solamente por él. El lo planificó, él dio cumplimiento y él nos sostiene hasta la eternidad. ¿Quién puede alejarte de Jesucristo? Ni tú puedes hacerlo aunque quisieras si eres un elegido.

Reafírmate, y sobre esta base, del Evangelio 1, Evangelio 2, Evangelio 3 y el Evangelio 123, debes fundamentar tu fe, tus conocimientos y la convicción de la salvación.

Es por eso que nos es necesario pasar por una etapa. Conocer con certeza de que somos hijos de Dios. Cuando recién comienzas, este es un punto frágil en tu fe, no así en la certeza de que estás Salvado. Por eso necesitamos entrar en comunión con el Espíritu Santo, hasta que nos dé el convencimiento pleno.

Dios no tiene dudas acerca de ti, pero tú dudas de ti mismo y también dudas de Dios. Esto es porque la Palabra de Dios es débil en tu vida. Necesitas aumentar tu fe. Pide a Dios. ¿Tardará Dios en responder a su hijo?

Que Dios te bendiga. También bendigamos todos a Dios por esta gran salvación y el gran regalo que nos ha dado.