Sermones en cronología

Sermón en el día 1 de enero de 2004

Título: Aprendiendo a vivir en Espíritu

Biblia: Romanos 8:5-13

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

5. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

6. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

7. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

8. Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

10. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

11. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

12. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;

13. Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Cambios profundos y esencial.

En el versículo 5 nos dice claramente que existen 2 personas, las personas de la carne y las personas del Espíritu.

Pero también dice claramente que aquellas personas que son de la carne, siempre piensan en las cosas de la carne.

Las personas que son del Espíritu en las cosas del Espíritu.

Cuando tú eres de la carne, ocuparse de las cosas de la carne es lo más natural. ¿Por qué? Porque no sentías el Espíritu.

Pero desde que has renacido en el Espíritu Santo, porque él vino un día a tu vida, transformó definitivamente tu vida. Cuando tú crees en Jesús, eres espiritual.

Y aquí nos enseña cómo si tú siendo espiritual, o sea, teniendo el Espíritu Santo, quieres todavía dedicarte a las cosas de la carne, es ocuparte de las cosas muertas, y es muerte. Que no tiene ningún sentido ni placer. Sientes un vacío y una insatisfacción.

Esta es una parte que muchos creyentes no quieren olvidar, o piensan o no quieren aceptar. Pero si no lo acepta rápidamente siempre le estará produciendo conflictos, y culpabilidad.

Por fuera tú eres igual, no existe cambios visibles. Pero has tenido cambios profundos y esencial. Porque te has convertido de carnal en espiritual.

Mas también dice, que ahora con la nueva identidad que tienes, solamente cuando tú te dedicas a las cosas espirituales encontrarás sentido a tu vida, encontrarás paz, encontrarás alegría.

Saben ustedes que cuando ustedes estaban en el mundo, las personas ven a los creyentes como monótonos, como personas sin diversión, que no les gusta la música, el baile, las comidas y bebidas en abundancia. Y nos preguntan: ¿con qué gusto viven la vida?

Por eso siempre los creyentes, cuando son niños, tienen reminiscencias de ese pasado, y desean volver. Pero no pueden, ya no más. ¿por qué? Porque su esencia fue cambiado. Porque ya no es carne. Es espiritual.

Al comienzo esto es doloroso, porque debe descubrir todo un nuevo mundo. Todo lo que sabía no funciona, y el proceso de aprender de nuevo es pesado.

Por eso, en este tiempo, uno de los peores enemigos del hombre es su orgullo. Porque implica volver a comenzar, reconocer que no sabe, que existe un Dios que está encima de ti, que debes ponerte sumiso, aceptar su autoridad. Todas estas cosas son tan difíciles de aceptar. Pero hasta que no lo hagas, el Señor deberá estar presionando fuertemente para que te des cuenta de esta realidad.

Cambio inevitable

Leamos nuevamente los versículo 9-11. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Aquí nos habla de una nueva forma, nos dice: Crees en Jesús, entonces eres una nueva persona, tu cuerpo está muerto. Eres espiritual. Nadie que dice que tiene o cree en Jesús puede seguir viviendo en la carne. Porque desde el momento en que cree en Jesús, el cuerpo muere.

Mas si dices que tienes fe, pero sigues viviendo según la carne, existe un problema, o no sientes el llamado del Espíritu Santo o tu fe no es verdadero.

Pero, en este pasaje nos dice, si el Espíritu Santo verdaderamente mora en ti, el Espíritu Santo hará vivificar tu cuerpo mortal.

O sea, el cambio que se produce en ti, es una obra del Espíritu Santo, no es algo que tú puedas impedir.

Por eso, ayer les dije: que ustedes estén hoy en la iglesia, que de una u otra forma estén en la iglesia, es una victoria, es una constancia de la fe. Es la señal de cómo el Espíritu Santo está obrando y cambiando tu vida. Que a pesar de tantas críticas, estás siguiendo a la voz del Espíritu Santo. Como dice Jesús: Mis ovejas escuchan, reconocen mi voz, y no seguirán la voz de extraños.

Es un cambio inevitable, porque no puedes impedir al Espíritu Santo. Porque cuando tú no quieres escuchar la voz del Espíritu en leer, en asistir la iglesia, cuando no quieres orar. El Espíritu Santo obra en toda tu vida, incluso en los actos, en los hechos del mundo. Los hijos se enferman, los negocios pasan por problemas, ocurren accidentes, como dice en Salmo 39:11 Con castigos por el pecado corriges al hombre, y deshaces como polilla lo más estimado de él; ciertamente vanidad es todo hombre.

Y tenemos que estar seguros. Si el Espíritu Santo pudo levantar a Jesús de entre los muertos, e hizo resucitar de entre los muertos. ¿Le será difícil que él rehaga tu vida?, ¿que transforme su vida? ¿Que vuelva a construir tu vida? ¿Qué guíe tu vida? ¿O que impida algo?

Ten por seguro que el trabajo del Espíritu Santo es cierto, es firme. Por eso, muchas veces, ustedes me verán decir que dejemos que el tiempo trabaje, es porque necesitamos que el Espíritu Santo se manifieste en la persona. En un momento, en un instante, puede que no tengamos el entendimiento, pero con el tiempo dirá en aquella persona que es espiritual, porque sí o sí tiene que cambiar porque es el Espíritu Santo quien trabaja. Mas si no cambia, no es de Dios. Porque es carnal.

Y esta es la palabra fundamental: EL QUE LEVANTO DE LOS MUERTOS A CRISTO JESÚS VIVIFICARA TAMBIEN VUESTROS CUERPOS MORTALES POR SU ESPIRITU QUE MORA EN VOSOTROS. No son ustedes quienes hacen el cambio, sino el Espíritu Santo.

Vivir como hijos de Dios

¿Qué es vivir como hijos de Dios? Es saber que tiene el Espíritu Santo en su interior, que no podemos hacer nada si él no lo quiere. Ahora si queremos crecer espiritualmente, si entendemos esta realidad y queremos crecer como espirituales, entonces la forma para que el Espíritu Santo obre más rápidamente es buscar el Espíritu Santo, por medio de la Palabra de Dios, porque dice: La fe es por el oír y oír la palabra de Dios. Y por medio de la oración profunda.

Porque todas esas oraciones que hacía Jesús, todos los días, era para eso. Para estar siempre en comunión con el Espíritu Santo.

Aquí reside la fuerza de los hijos de Dios.

Ayer les hablé del creyente poderoso, con poder. O sea, el Creyente quien tiene y sabe utilizar el Poder del Espíritu Santo.

Para saber qué poderes tenemos, necesitamos practicar, orar. También necesitamos pedir por más. Entonces, aumentará en intensidad y aumentará en cantidad.

Como la electricidad que utilizamos en nuestras casas es de 220 voltios. Pero la electricidad que vemos en los cables de alta tensión son de 22 mil o inclusive más. Es la misma electricidad, pero el trabajo que puede generar es mucho mayor, la potencia que tiene es mucho mayor.

Conclusión:

Es tan triste ver a muchos creyentes que tienen fe, pero que viven perdidos, no se sienten identificados como creyentes, se avergüenzan de su condición en las calles, con sus vecinos, y cuando vienen a la iglesia, se sienten culpables, siempre culpables.

Esto no debe ser así. Porque en ti mora el bien más preciado que todos los hombres quisieran tener, pero tú eres el privilegiado hoy. Fortalécete, profundízate en el conocimiento de la Palabra de Dios y en la oración. Así sabrás qué es estar en Comunión con el Espíritu Santo.

Podrás descubrir poco a poco cuán favorecido eres, pero hay que buscar con convicción, con asiduidad y persistencia.

Si tu amiga o amigo, que lees estas líneas pero todavía no crees en Jesús, pero estás cansado y desamparado en el mundo, cree en Jesús y encontrarás todo un mundo nuevo y diferente. De plenitud, de gozo, que llena todo tu ser.

Siempre nosotros, la Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza, sus miembros y yo, estamos dispuestos a ayudarte. Visítanos, llámanos, escríbenos. Tendremos una entrevista para ayudarte y haremos todo lo posible para estar contigo.

Hermana y hermano en Cristo, no te relajes, siempre tenemos que seguir adelante, viviendo en el Espíritu Santo y fortaleciéndote. Participa de nuestros cursos de estudio bíblico como muchos de nuestros miembros ya están haciendo.

Que Dios te bendiga.