Sermones en cronología

Sermón en el día de Jesús 1 de junio de 2003

Título: ¿Quién nos separará del amor de Cristo?

Biblia: Romanos 8:3539

Predicador: Pastor D. H. David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Parece que está de moda entre los políticos cuando hacen sus campañas proselitistas, presentar un libro en donde está escrito todo el plan de gobierno. Es para dar confianza a los electores. Y cuando es electo, el libro se convierte en un juramente, en una cuestión de honor. Al final del mandato, cada uno de los habitantes que viven en este país hará las comparaciones entre las promesas y los hechos.

Pero el escribir un libro con todas las promesas no lo comenzó un político, sino Jehová Dios, el Todopoderoso. Y todo cuando dijo se cumplió y hoy también se está cumpliendo.

Nosotros creemos en un Dios Triuno, Dios Padre, Dios Hijo Jesús y Dios Espíritu Santo. Sabemos que Jesús nos prometió que cuando él ascendiera y se siente a la diestra de Dios Todopoderoso, nos enviará al Consolador, es decir al Espíritu Santo.

El pasaje de hoy, Romanos capítulo 8, es considerado por muchos, el capítulo de los HECHOS del Espíritu Santo.

Para poder comprender la pregunta: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Es necesario comprender en mayor dimensión la obra del Espíritu Santo para que nosotros podamos estar seguros de que Dios no miente. Así que recapitulemos Romanos 8:

No hay condenación:

En el capítulo 7 de Romanos, muestra el ejemplo de cómo los creyentes que tratan de vivir según la fe en Cristo siente la impotencia de vencer el pecado y sobretodo aquellos que suceden en su cuerpo. Por eso dice: YO SOY CARNAL, VENDIDO AL PECADO. Y por eso concluye: MISERABLE DE MÍ.

Es en este momento cuando el Espíritu Santo nos dice convincentemente en nuestro interior: NINGUNA CONDENACIÓN HAY PARA LOS QUE ESTÁN EN CRISTO JESÚS.

Porque Dios en su infinita sabiduría, conociendo de que nosotros no podíamos cumplir la ley, él envió a su Hijo Jesús, para que éste sea condenado y muerto por nuestros pecados. Así la justicia de Dios acerca de nuestros pecados, fue cobrado con todo rigor en Jesucristo.

Y nosotros también por medio de la Fe y del Espíritu Santo hemos participado con Cristo en su crucifixión y muerte. Luego de tres días también en su resurrección.

Una nueva relación: caminando en el Espíritu

Antes cuando nosotros andábamos solamente en las cosas de la carne, solo nos conducía a un destino, a muerte (física y eterna). Pero ahora dice que tenemos una nueva vida, porque ahora vivimos según el Espíritu.

Signfica que ya no andamos en tinieblas, sino que andamos en la luz de Dios, en su guía personal y también bajo su cuidado personal. Porque el Espíritu Santo ahora mora en nosotros.

Y también dice que cuando andamos en el Espíritu Santo, dejamos de estar en enemistad con Dios.

Un cuerpo vivificado

Dice que este cuerpo carnal que ahora tenemos, será vivificado también, de corrupción a incorrupción, de pecadora a glorificado, de débil a triunfante. Porque el mismo Espíritu que levantó a Jesús de la tumba, también está en nosotros.

No estamos bajo el pecado, ni llevamos ningún pecado hasta el juicio final de Dios, sino desde el momento de creer en Jesús todos fueron perdonados.

El testimonio de este perdón es que el Espíritu Santo mora en nosotros, porque dice la biblia: Es es luz y no hay ningunas tinieblas en él.(1 Juan 1:5).

Esto significa que no importa cuándo venga Jesús, siempre estaremos listos.

Una nueva identidad: Hijo de Dios

¿Por qué es tan importante caminar y ser guiado por el Espíritu Santo? Dice en el versículo 14: Por que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Esto es un ejemplo del celo y del amor de Dios, no solo es una bendición conocer a Jesús, o que el Espíritu Santo nos guíe, sino que somos adoptados para tener una nueva identidad. Hijo de Dios.

Y como Hijo de Dios, entramos a gozar de todos los privilegios como tal, llamar a Jehová Dios, como Padre. De recibir una herencia.

Dejó de ser una relación Creador-criatura, para ser Padre-hijo.

Una comunión íntima

El Señor nos revela su voluntad, somos capaces de ver el mundo, de entender el mundo. De conocer la voluntad de Dios y vivir con esperanza.

Porque desde una relación de enemistad, ahora estamos tan cercanos a él que conocemos su voluntad, porque podemos percibir el corazón de Dios.

Entonces el Espíritu Santo es el termómetro en nuestra relación con Dios. Él testifica constantemente en nuestra vida, nos da la fe, nos moldea en la imagen y semejanza de Dios.

Y cuando estamos débiles, el Espíritu Santo sin pérdida de tiempo está intercediendo por nosotros.

Se interesa en todas las cosas

Es una bendición que muchos no reconocen, pero cuanto más tiempo transcurre en nuestra relación con Dios, más conciente es de este aspecto. El versículo 28 en nuestras vidas. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Cuando uno llega a comprender esta parte, queda con la boca abierta. Y reconoce que Dios planeó y nos guió por todas las sendas, para nuestro bien.

Es entonces cuando experimentamos en carne propia que no existe azar. Que el plan de Dios para tí, que se llama predestinación es la inmensidad de su sabiduría.

El plan de Dios

Con el correr de los tiempos, comprobamos que nuestra relación con Dios no se inició el día que confesé que Jesús era mi Salvador. Sino que en la Presciencia de Dios, nos amó con amor eterno. Aún cuando estábamos en pecado.

Porque nos predestinó, a los que predestinó llamó, a los que llamó justificó, a los que justificó, a éstos también glorificó.

Entonces, cuando sabes que eres parte de Dios desde antes de la fundación del mundo, ¿CÓMO SIQUIERA PUEDES CONCEBIR DE QUE DIOS SE OLVIDARÁ DE TÍ? O QUE DE UN DÍA PARA OTRO PUEDE CORTAR UNA RELACIÓN QUE HA DURADO MÁS QUE ESTE MUNDO CREADO?

LA DEFENSA DE NUESTRA FE

Reconocemos que existe solamente un Juez de todo el mundo, el Dios Todopoderoso, quien juzgará a los vivos y a los muertos.

¿Cómo podrá Dios olvidarse de una relación que comenzó no ayer, sino con los predestinados? Cómo Dios puede olvidarse, antes, él mismo es el primero y el más interesado de que nuestra salvación siga en pie. Por eso, Dios personalmente predestinó, Dios llamó, Dios justificó, Dios glorificó.

Y este es su Pacto que ha establecido con nosotros. Un Pacto de Paz, un pacto perpetuo.

¿Quién puede acusarnos de lo contrario?

Un solo Juez del pecado

Nos dice: ¿Quién nos acusará? ¿Quién nos condenará? Si Jesús ya pagó todos los pecados con su propia muerte, ya no existe más pecado, ni precio que saldar, porque el sacrificio de Jesús fue perfecto. Y así Dios lo recibió.

Si Dios quien es el Juez de toda la tierra y de todos los hombres no nos acusa, menos podrán los hombres, las iglesias o instituciones.

Y si todo esto está haciendo Dios, y principalmente nos sujeta el Espíritu Santo, queda la pregunta que hoy hace:

¿Quién nos separará del amor de Cristo?

Si el único quien podía condenarnos, Dios no nos juzga ni nos condena. ¿Habrá alguna cosa en el mundo o fuera del mundo que pueda romper esta relación con Dios?

¿Podrá el mundo, los sucesos del mundo separarnos? Hoy nos habla de tribulación, angustias o persecusiones. Estos tres podemos entender como las dificultades que vienen a los creyentes que viven y confiesan que Jesús es el Señor. Hambre, desnudez, peligro o espada; son partes de los castigos que Dios derrama en la tierra por los pecados de los hombres.

No nos dá solamente las fuerzas para vencer, sino MAS QUE VENCEDORES. EN OTRAS TRADUCCIONES LEEMOS: MÁS QUE CONQUISTADORES.

Vivimos en este mundo, sufrimos las consecuencias, pero nada puede separarnos del Amor de Cristo.

Vimos cómo Dios, ni las cosas creadas y el mundo nos puede separar. También nos dice que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni otros poderes. Y tampoco el tiempo hará variar el amor de Cristo por nosotros.

No es Satanás ni los otros espíritus harán separación.

Conclusión

Este es el motivo de nuestra alegría, es la razón de la paz que sentimos.

Tú también puedes tener este Salvador quien te puede dar la seguridad de tu vida, todos los días hasta el final.

No poder sentir esta seguridad ni el amor de Cristo es como no haber conocido a Dios en su plenitud.

Porque estas palabras son como el manantial de agua viva que brota de nuestro interior, que sana todas las heridas, que dan nuevas fuerzas al caído, confianza y seguridad para vivir todos los días como un día en el Reino de Dios.

Hoy puedes comenzar, se inicia recibiendo a Jesús y aprendiendo a vivir con el Espíritu Santo quien transformará tu vida.

Esta es la relación que ha iniciado Dios contigo, esta es la obra que hace el Espíritu Santo en tu vida, todos los días.

Entonces, ¿quién nos separará del amor de Cristo?

Entender todo esto que acabo de hablarles, es la plenitud en Cristo. Créelo, búscalo y será tuyo.

Que Dios te bendiga.