Sermones en cronología

Sermón en el día Viernes, 08 de Marzo de 2002

Título: Los signos de la regeneración.

Bíblia: Romanos 6:5~11

Predicador: Pastor D. H. David Lee

Iglesia Evangélica Presbiteriana Reformada Esperanza

5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;

6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;

9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.

11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Saben ustedes de un fenómeno que necesitamos ver en nuestras iglesias. Muchos dicen que son creyentes, muchos dicen creer en Jesús. Mas no vemos cambios en sus vidas. No vemos progresos en sus vidas. Y hace unos días, yo les dije que todos tenemos problemas. Que YO también tengo problema, y que mi problema era ustedes.

¿Por qué? Porque no veo cambios en sus vidas. Sus vidas siguen siendo iguales y en muchos casos no diferencian mucho de los inconversos. ¿Por qué? Porque será que cuando tienen los años de creyente como tienen muchos, con el tiempo que vienen asistiendo a la iglesia, y cuando converso con cada uno de ustedes: me dicen que son los más fieles y fervorosos creyentes, mas.... sus vidas no cambia.

Un día a la noche vino Nicodemo junto a Jesús. Y Nicodemos dice que solamente alguien que ha venido del cielo puede hacer las cosas que hace Jesús.

Jesús le responde con una incógnita para Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” y sigue diciendo Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Así mismo ya el profeta Ezequiel nos decía: Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. (Ezequiel 36:26~27)

Jesús enseña a Nicodemo de la necesidad de comenzar una nueva vida con un nuevo corazón. Y esto implica por lo menos tres cosas:

1. Su actitud respecto a la vida tenía que cambiarse. Que necesitaba una regeneración espiritual respecto de cómo pensaba de Dios y de sí mismo.

2. Sus emociones deben ser sujetadas. Que necesitaba una regeneración espiritual para tener un mayor dominio de sí mismo. Sea de las palabras, de los actos, de los pensamientos.

3. Del mundo YO-céntrico hacia el servicio a los demás. Una regeneración de cómo vivir en comunidad.

Si bien cuando yo creo en Jesús como mi salvador personal, y confieso todos mis pecados. Dios dice que te adopta como hijo suyo. Esto es algo que produce dentro de los ámbitos espirituales, de los límites que nosotros no tocamos, ni tenemos control.

Mas desde el momento que existe un cambio en nuestro espíritu, cuando nuestro espíritu de la muerte que estaba vuelve a la vida por la obra salvadora de Jesucristo. Del espíritu comienza a expandirse hacia el alma y luego al cuerpo.

Como Jesús nos dice: El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. (Juan 3:8) Nosotros no sabemos cuándo el Espíritu Santo entra en nosotros. ¿Cómo sabemos nosotros que existe viento? ¿No es cuando sentimos el frescor del viento que produce en nuestro cuerpo al pasar? ¿No es cuando las hojas de los árboles se mueven? Sabemos que existe el viento y está soplando mas nosotros no sabemos de dónde viene.

Así no sabemos cuándo el Espíritu Santo entra en nosotros, mas así como el viento podemos saber de sus efectos. Y los efectos del Espíritu Santo en una persona es la fe y su confesión en Jesús Cristo como su salvador.

Mas también debe haber más que eso. O sea, debe haber más efectos visibles en la persona. Y a eso lo llamamos regeneración de la persona. Cuando un pecador muere con sus pecados y vuelve a vivir nuevamente por la obra salvadora de Jesús.

Y esto es lo que nos dice en Romanos 6:6 que hemos leído: sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Si ustedes creen en Jesús, significa que el viejo hombre fue crucificado. ¿Qué implica eso? Que todos los vicios que yo tenía, los deseos, la forma de vida que vivía, muchas costumbres que tenía, las cosas que gustaba hacer, los pensamientos que tenía, las prioridades de la vida que tenía y más. Todo esto debe ser dejado de lado para un cambio radical.

Y es más, la forma de vida debe experimentar un cambio significativo, y la forma de mi vida debe continuar cambiando en formas reconocibles, medibles, descriptibles.

Porque nuestro pasaje en el versículo 10 nos dice: Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.

Así como la obra salvadora de Jesucristo fue perfecto, que de una sola vez, con una muerte fue suficiente para pagar todos los pecados. Al pecado murió una vez por todas. Y ustedes fueron justificados por Dios, en una sola vez y para siempre. Porque si viven en Cristo, para Dios vive.

No estamos hablando de lo que ocurrirá en el futuro, sino estamos hablando de ahora, de hoy. Por eso en el versículo 11 nos insiste: así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Tenemos que vernos muertos de los pecados, tenemos que vernos muerto de las viejas formas de nuestra vida pecadora.

Y esta es la regeneración que debemos tener en Cristo Jesús.

Como les dije al comienzo:

Regeneración espiritual respecto a cómo vivimos para Dios.

Regeneración espiritual de cómo tenemos control de todas nuestras emociones.

Regeneración espiritual de cómo del estado TODO-YO-PARA MI, a una vida CRISTOCÉNTRICO.

Porque si no existen cambios evidentes, significa que están viviendo otra vez para el pecado, están viviendo de nuevo bajo las garras del diablo. Y así lo único que nos queda pensar es que la confesión que hicieron, que la fe que dicen tener es falsa.

Si del naranjo cosechamos naranjas, del banano tenemos bananas. Del creyente en Jesús se debe rescatar los frutos de la regeneración. ¿Por qué? Porque nacieron de nuevo en Jesús.

Dice en Romanos 8:5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Cosas que antes eran esenciales en mi vida, ahora deben estar relegadas. Antes nunca trabajaba sin cobrar, mas ahora el placer es trabajar para Dios y su iglesia. Antes me enojaba, peleaba, gritaba ahora todo eso cambió y ahora no comprendo por qué lo hacía. Antes me gustaban las fiestas, los chismes, las malas palabras mas ahora orar a Dios, venir a la iglesia es una delicia, leer la palabra de Dios, evangelizar me produce mucho placer.

Y uno de los puntos más importantes de la regeneración es el no hacer mi voluntad, sino la voluntad de Dios.

ALGO IMPORTANTE QUE DEBEN SABER: la regeneración es un proceso constante, un cambio constante ¿hasta dónde? Hasta alcanzar la estatura de Jesucristo.

La regeneración es una reforma constante de mi vida espiritual. Un dominio própio de mi vida, dominio de mi cuerpo. Es disciplina constante. Hacia la santificación del todo mi ser.

Nunca piensen que lo han logrado ya, ni que lo alcanzaron. Para muchos la regeneración comenzó mas tiene que seguir creciendo, perfeccionándose.

Como nos dice en Hebreos 10:38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.

Quedarse, mantenerse en donde están es retroceder. No deben tener metas muy cercanas. Ya les dije, vuestra meta, no es superar a ningún hermano que está en la iglesia, ni el que está aquí sentado o alguien que ustedes conocen. La meta que tienen que proponerse ustedes es SER COMO JESÚS.

Y antes de llegar a eso, no digan nunca que han alcanzado.

Crucifiquen sus viejos hombres en la cruz de Cristo, y avancen. Sin pausa, sin cansarse. Hasta que se cumpla el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Muchos de ustedes se quedaron sobre los laureles y no pueden seguir avanzando, a otros se les presentó obstáculos que les impiden seguir. Y es una lucha entre las cosas de la carne y las cosas del espíritu.

Muchos no pueden seguir en este proceso de regeneración porque sus obstáculos son el dinero, el trabajo inmediato, problemas familiares: su marido es un obstáculo, su esposa es un obstáculo, sus hijos son un obstáculo, muchos trabajo también es un obstáculo, sus pasiones, sus emociones, el orgullo, sentirse superior, el conocimiento que tiene. Y podríamos seguir la lista. También existe un obstáculo que quiero agregar: no querer escuchar los consejos de su pastor.

A estas alturas, ustedes deberían saber si yo estoy actuando por provecho mío, o por su crecimiento espiritual. Mas muchos toman las cosas como una ofensa personal. Entonces, eso le crea un obstáculo.

En conclusión: la regeneración tiene un aspecto inmediato y un aspecto continuo a través del tiempo. El inmediato es cuando yo creo en Jesucristo como mi propio salvador. Mas el continuo son las siguientes manifestaciones en mi vida, comprobables por mí mismo y por otros de mi cambio constante en Cristo. Amén.

Quiero que ustedes sigan creciendo, que sigan cambiando hasta la santificación del cuerpo y vida. Que Dios les bendiga. Amén.