Sermones en cronología

Sermón en el día del Señor Jesús 3 de Marzo de 2002

Título: Por la fe alcanzamos la justicia de Dios.

Bíblia: Romanos 3:19-28

Predicador: Pastor D. H. David Lee

Iglesia Evangélica Presbiteriana Reformada Esperanza

19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;

20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;

22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.

28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Cuando leemos los periódicos o vemos la televisión, siempre existe un bueno y un malo. El bueno siempre es bueno y no reconoce de que él también puede hacer algo malo. El malo nunca confiesa que es malo. En realidad, si se conversa individualmente con ellos, todos son buenos. La maldad que cometen son para ellos cosas circunstanciales de la vida.

Si ustedes preguntan a los hombres, todos ellos les dirán que son honestos. Que no hacen maldad y por supuesto no tienen pecado o nada demasiado serio. Eso es consecuencia de que nunca conocieron las leyes de Dios. Porque solamente con los Diez Mandamientos, analizados punto por punto y vemos que todos somos culpables y que ante Dios eres pecador.

La ignorancia no es disculpa a las leyes de Dios. ¿Entonces qué nos dice la ley de Dios? Nos dice en Romanos 3:11 No hay justo, ni aun uno, luego dice otra vez: Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Y aquí vemos que la posición de Dios es clara: todos somos culpables de pecado. Por eso llegará el día del juicio de Dios cuando nadie pueda abrir su boca y decir como ahora afirman de sí mismos que son honestos.

Existen también personas quienes piensan que pueden contrarestar la balanza a su favor haciendo bienes, haciendo limosnas, obras de bien, ayuda a los necesitados, haciendo un gran esfuerzo personal y sacrificándose para hacer el bien.

Mas la Bíblia nos dice, que aunque te conviertas en Padre de huérfanos, o en el Padre de los necesitados, o en el Padre de los minusválidos, de los leprosos, de los sidosos, de los ancianos, aún que entregues tu vida o tu órgano por algún prójimo; NO PUEDES SER JUSTIFICADO CON LAS OBRAS. Porque en el pasaje 20 nos dice Dios: ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él.

¿Puede alguien decir que Dios nos ha puesto en una condición miserable? ¿Por qué Dios nos lleva hasta ese extremo? ¿Por qué el hombre es tan rebajado?

Justamente para que sepa que no tiene ninguna otra salida, que solamente le queda la muerte. Muchos piensan que la muerte es ser enterrados en un cementerio, mas eso es apenas el comienzo. Porque existe una muerte mucho más horrible, sufrida y es justamente lo que nos dice el versículo 23: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Esta es la verdadera muerte, no poder estar con Dios. Ser alejados de él, esa es la muerte. ¿No será que estás tú en la muerte, aún estando vivo?

¿Existe esperanza para el hombre? ¿Puedes tú hacer algo? ¿Puedes tú disminuir la culpa por tus pecados? Como en los juzgados de apelación, ¿se puede reducir la pena? La respuesta es NO.

Sin esperanza, sin posibilidad de rehabilitarte ante Dios, porque no hay ningún justo, porque todos somos culpables, porque todos estamos destituidos de la gloria de Dios.

Cuando estábamos muertos, como dice el versículo 21: pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios. ¿Y cómo se manifestó? En San Juan 1:4-5 nos dice: en él(Jesús) estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Nos dice más en el versículo 9: Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. La Bíblia nos dice que Jesús es la luz del mundo, en él está la vida.

Esta es la justicia de Dios, hombres como tú y yo estando en las tinieblas, sin poder salvarnos. Mas Dios, por su amor, por su inmenso amor nos dice: la justicia por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.

¿Por qué nos habla de justicia de Dios? Jesús nos enseña en San Mateo 5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. O sea, ninguna ley de Dios puede ser abolida, todos deben ser cumplidos hasta lo último. Y dice en Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte.

Tú tenías que pagar el precio de tus pecados con la muerte, mas Dios te dá la manifestación de su justicia que es Jesucristo. Como dice en los versículos 24 y 25: Dios puso a Jesús Cristo como la propiciación, o sea, por sacrificio para hacer cumplir su justicia. Tú debías derramar tu sangre, mas Jesús derramó por tí. Y así hizo pasar por alto todos tus pecados si crees en Jesús, si tienes fe en Jesús.

Así tenemos expresado en San Juan 3:16 De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Ahora recapitulemos cuanto hemos dicho: Dios nos dio leyes o mandamientos:

No tendrás otros dioses delante de mí, no te harás imagen ni ninguna semejanza de la creación sea hombre, bestia, aves, peces u objetos y no te inclinarás a ella, ni las honrarás. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Honra a tu padre y a tu madre. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su mujer, ni sus bienes, ni cosa alguna de tu prójimo. (Los 10 Mandamientos)

Nadie ni tú eres inocente bajo esta ley. Entonces, eres culpable y no justo. Y según el justo juicio de Dios, que es: el alma que pecare, ésa morirá (según Ezequiel 18:4). Todos morimos, todos hemos muerto por nuestros pecados.

¿Conclusión? Sólo Dios es justo y todos nosotros pecadores.

Hasta aquí no existe ninguna esperanza para nosotros. Sólo esperar el castigo del juicio que es el fuego y el azufre, el fuego que nunca se apaga.

Mas Dios, que es el único Justo. Para demostrar su justicia y su amor perdona a todos quienes tienen fe en Jesús.

¿Alguno dirá, para qué tantas vueltas? Para que nadie pueda decir delante de Dios que merece ser perdonado. Nadie hizo méritos por sí mismo para justificar delante de Dios.

Es por eso que el versículo 28 dice: concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Piensa del borrón de tus pecados que hace Dios por LA FE EN Jesucristo y él no se detiene ahí; sino que te dice en San Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

En Romanos 8:15 nos dice otra vez: Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

¿Cómo podemos callarnos? Sea la GLORIA Y LA ALABANZA SOLAMENTE A DIOS. AMÉN. No solamente perdonados, sino adoptados como hijos de Dios.

Aún existen personas, quienes piensas que ellos buscaron a Dios y lo encontraron. Piensan que la fe la tuvieron ellos. Mas qué equivocación tan grande. Falsedad de las falsedades. Si tú estando en pecado, muerto, tuviera la fe para buscar a Dios, significaría que aún siendo pecador eras justo, porque podías buscar por tí mismo la justicia.

¿Mas qué dice la Bíblia?

En Romanos 3:12 dice: todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Aquí Dios nos dice que tú te desviaste de Dios, y que no hay nadie quien hiciera lo bueno, ni siquiera uno; y dices tú que estando en pecado, tú buscaste a Jesús con fe?

En 1 Corintios 12:3 dice: ...y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Si tú dices que de tí nació la fe en Jesús, si dices que tú buscaste a Jesús primero. ¿Cómo explicas este pasaje? Porque solamente el Espíritu Santo puede hacerte confesar que Jesús es tu Señor, o sea, que Jesús te salvó de la muerte, que te compró por el precio de su sangre y ahora perteneces a Jesús.

Por eso en nuestro pasaje de hoy, versículo 27 dice: ¿Dónde está la jactancia? Queda excluida.

Y Efesios 2:8-9 es categórico: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Dios nos dice que la fe que tenemos no es nuestra, no nace de nosotros sino es un don, un regalo que Dios nos dió. Porque si naciera de nosotros sería una obra que hacemos para salvarnos.

Esto es lo que cree nuestra iglesia, la iglesia evangélica presbiteriana reformada. Que toda la salvación proviene de Dios, la justicia viene de Dios, Jesús murió por nosotros, la fe nos fue dado como un regalo del Espíritu Santo para que creamos en Jesús y así ser justificados. ¿Qué hizo el hombre? Nada. Absolutamente nada.

Por eso Salmos 138:8 glorifica a Dios diciendo: Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos. ¿Qué propósito? El propósito de salvarnos, y mantenernos en este estado “justificado y glorificado” hasta el final porque nos dice: tu misericordia es para siempre. ¿Cómo puede decir que la misericordia es para siempre si yo pudiera perder la salvación como enseñan algunos?

En el concepto del Reino de Dios, no es el pueblo (nosotros) quienes buscamos a un Rey (Jesús), sino que cuando su pueblo se perdió por los pecados; el Rey, él mismo salió para buscar a su pueblo perdido.

Y es así como podemos comprender Romanos 9:15 cuando dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama.

Por eso cantamos: “No sé por qué la gracia del Señor en mí por fe se demostró, ni sé porque su salvación me dio y salvo soy por él. Mas yo sé a quien he creído, es poderoso, para guardarme. En ese día glorioso iré a morar con él.”

¿Quién conoció los misterios insondables de Dios? ¿Quién puede saber lo que Dios piensa? ¿Quién puede saber lo que Dios tiene planeado?

Es por eso que debemos alabar siempre su nombre.

En 1 Tesalonisenses 5:16-18 dice: Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

Por la fe han alcanzado la justicia de Dios. No apaguen su espíritu. Estén gozosos siempre, orando sin cesar, dando gracias por sus misericordias.

Esta fe tan grande que Dios les dio como don y porque el Espíritu Santo está en vosotros, nos preservará hasta el día del Señor Jesús. No se dejen engañar con otras doctrinas que lo único que hacen es atraparte y tenerte sujetado a su merced a través del miedo, la duda y el temor.

Amiga o amigo que todavía no has recibido a Jesús como tu único salvador, tú que vagas por el mundo persiguiendo las buenas obras para salvarte, tú que por ignorancia estás buscando alivio y respuesta delante de las imágenes mudos y sordos: Recíbe a Jesús como tu único salvador. Debes creer solamente, LA FE EN JESUCRISTO; porque la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17). Este es el Evangélio que debes creer.

¿Has dado gracias a Dios hoy? ¿Has alabado su grande nombre hoy? Hazlo ahora. Hazlo todos los días. Amén.

Que Dios te bendiga.