Sermones en cronología

30/11/2001 Sermón Buscando el favor de Dios

Título: Buscando el favor de Dios

Biblia: Romanos 5:1-5

Iglesia Evangélica Presbiteriana Reformada Esperanza

Fecha: 30 de Noviembre de 2001

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;

4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Saben ustedes que en nuestro medio tener un padre o un padrino influyente es sinónimo de éxito, que su vida y carrera está casi asegurado. Es por ello que muchas personas pisan ese camino de la política para vivir. Y muchas veces para lograr eso, debe cerrar los ojos y callar mi opinión para lograr que ese padrino se fíe de mí. ¿Qué busca? Está buscando el favor. Para tener ese favor debe ser un incondicional seguidor, tapando la boca muchas veces, haciendo que no ve los sucesos que ocurre a su alrededor.

Mas hay un problema, ese incondicional, está supeditado a: si mi padrino sigue siendo influyente como yo espero que sea. Y esta es la forma de comprar lealtades en nuestro medio. Así los hombres orquestan una delicada pieza de telaraña, siempre cerca mas nunca sin una salida, como la madriguera tiene muchas salidas.

¿Cómo ustedes buscan el favor de Dios? ¿Qué hacen para que Dios escuche sus necesidades y que él supla?

Una vez, les comenté a cerca de un misionero Jorge Müeller, pastor alemán que trabajó toda su vida en

Inglaterra, y apodado padre de los huérfanos. Durante más de ochenta años recibió cincuenta mil respuestas a su oración, sin tener ningún ingreso fijo, crió a diez mil huérfanos alimentándolos diariamente, envió dos millones de biblias y tres millones de libros cristianos a distintos países para ayudar a la misión de evangelización, enseñó a más de diez mil niños en la escuela dominical. Y cuando cumplía 81 años fue invitado por un seminario teológico para dar una conferencia. Se le preguntó cómo fue posible recibir todos esos milagros. Acercó una silla y se arrodilló en la silla, indicando de qué forma había obtenido el favor de Jesús.

Hoy en el versículo 1 dice que por la fe, cuando recibimos a Jesús como nuestro salvador personal, somos justificados. O sea, todos nuestros pecados son perdonados ante Dios por la obra salvadora de Jesús. Y dice más, que somos justificados solamente por la fe.

Resultado de esa fe es una paz con Dios. Antes, estábamos enemistados con Dios como nos dice en Santiago 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis, que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera/ pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Mas ahora nos dice que estamos en paz con Dios por la fe que tenemos en Jesucristo. ¿Tienen ustedes la paz con Dios?

Ésta es la condición, la paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo para que podamos entrar delante de la gloria de Dios. En el versículo 2 nos aclara que esa paz con Dios por medio de la fe en Jesucristo nos da la libertad y el derecho de entrar, hoy, mañana, continuamente a la gloria de Dios. Y la gracia que nos fue dada es firme, inamovible hoy, mañana y por la eternidad. Por ese motivo, nuestro gozo en esa esperanza es completa, perfecta, inquebrantable, inamovible.

¿Cómo entramos a esta gracia delante de Dios? Es a través de la oración. Con la oración podemos entrar hoy, mañana y tantas veces como queremos delante de Dios y buscar el favor de Dios.

Leamos San Marcos 15:37, 38 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.. Este velo hacía separación entre el lugar santo donde entraban los sacerdotes y el lugar santísimo donde el sumo sacerdote podía entrar una vez al año. Los teólogos dicen que este velo separaba entre el santuario terrenal y el santuario celestial. Mas con la muerte de Jesús y el velo que se rompió de arriba abajo, el hombre por la fe en Jesús puede ingresar al santuario principal sin intermediario como el sacerdote y que tiene la comunión completa con Dios.

Y es así como Dios nos da un nuevo cargo. En 1 san Pedro 2:9-10 dice: Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. Como hijos de Dios, como mensajeros de Dios, para anunciar a todos los incrédulos que no conocen a Jesucristo como su salvador, y que esa condición se recibe solamente y simplemente por fe.

Por eso es necesario orar siempre, porque así entramos a la gloria de Dios. Por eso en Romanos 8:32 nos dice: £1 que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Esta es la promesa que tenemos, que se nos dará todas las cosas que pidamos en el nombre de Jesús. ¿Amén?

También nos dice en San Mateo 7:9-11 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Dios a sus hijos dará todas las buenas cosas que pidan. ¿Amén?

Nuestra fe en Jesucristo no está basado en la duda, ni en el temor. Porque por la oración tenemos entrada a la presencia de Dios. Y todas nuestras oraciones son escuchadas.

Mas si nosotros a través de la oración, tenemos entrada para conversar con Dios y que nuestras oraciones son escuchadas siempre por él, ¿cómo debemos entender los versículos 3, 4 y 5? ¿Por qué Dios permite que sus queridos hijos tengan tribulaciones en esta vida? Y además nos pide que nos gocemos en las tribulaciones. ¿Es esto justo?

La biblia nos dice que por medio de la tribulación: clamaremos a Dios(2 Crónicas 20:9); sabremos que Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio y por eso no temeremos (Salmos 46:1); la tribulación es necesaria para que permanezcamos en la fe (Hechos 14:22); con nuestras tribulaciones podemos consolar a otros que tienen dificultades y necesitan de consuelo (2 Corintios 1:4); como ministros de Dios necesitamos de mucha paciencia que viene con la tribulación (2 Corintios 6:4); por las tribulaciones uno puede doblar las rodillas ante nuestro Padre Dios (Efesios 3:13-14); las tribulaciones por Jesucristo que sufrimos es para que sepamos que tenemos una mejor herencia en los cielos (Hebreos 10:33-34).

Y ante todo esto, estar gozosos porque todo esto, la tribulación, la paciencia que produce, la prueba que representa a nuestra fe y la esperanza que brota en nuestros corazones son los indicios de que el Espíritu de Dios está en nosotros.

O sea, que la tribulación que sufrimos por el nombre de Jesús, y no por los pecados que cometemos son indicios ciertísimos que tenemos el Espíritu Santo en nosotros. ¿Amén?

En San Mateo 5:11-12 dice: Bienaventurados sois cuando por mí causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Aquel que sufre problemas por su fe en Jesús, deben orar buscando el favor de Dios, y cuando así lo hagan tendrán su favor, serán escuchados, serán respondidos, serán consolados, aprenderán a ser pacientes. Dios les abrirá las puertas para vencer con fe la prueba y tendrán esperanza en la salvación de Dios. Tendrán esperanza y gran gozo cuando vean la mano de Dios que les ayuda.

Hasta ahora muchas veces han luchado solos, y siempre han caído, mas es hora de acercarse a Dios y buscar su favor. Y aquel que busca a Dios, lo encuentra porque Dios le responde.

Bienaventurados son los que buscan y encuentran el rostro de Dios. Hay que buscar a Dios temprano, hay que buscar a Dios todos los días, hay que buscar a Dios en todo momento.