Anotaciones bíblicas del Pastor

Deuteronomio (Inicio: 27/01/2018)


Tomé a los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y los puse por jefes

Saturday, January 27, 2018

10:54

Deuteronomio 1:

15 Y tomé a los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y los puse por jefes sobre vosotros, jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez, y gobernadores de vuestras tribus.

16 Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el extranjero.

17 No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré.

18 Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer.

Pero en lugar de guiar al pueblo y enseñarles a creer y confiar en Jehová, más bien se constituyeron todos en rebeldes, porque dudaron de las Palabras de Jehová acerca de la buena tierra, y cómo el Hacedor les guiaría porque había prometido a los padres.

Se rebelaron con incredulidades, y escucharon las voces de hombres impíos e incrédulos.

Y al no creer en Jehová pidieron enviar espías para reconocer la tierra, ¿no es esto ya una incredulidad, una desconfianza hacia la persona de Jehová? ¿Cómo dudar si la tierra que Dios les prepara será buena o mala?

Deuteronomio 1:

21 Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes.

22 Y vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos varones delante de nosotros que nos reconozcan la tierra, y a su regreso nos traigan razón del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar.

23 Y el dicho me pareció bien; y tomé doce varones de entre vosotros, un varón por cada tribu.

24 Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta el valle de Escol, y reconocieron la tierra.

25 Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo trajeron, y nos dieron cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que Jehová nuestro Dios nos da.

26 Sin embargo, no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios;

27 y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos.

28 ¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y también vimos allí a los hijos de Anac.

29 Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos.

30 Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.

31 Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar.

32 Y aun con esto no creísteis a Jehová vuestro Dios,

33 quien iba delante de vosotros por el camino para reconoceros el lugar donde habíais de acampar, con fuego de noche para mostraros el camino por donde anduvieseis, y con nube de día.

Así como el corazón de los israelitas en tiempos de Moisés, así también ocurrió en el tiempo que acabamos de terminar.

No creyeron en las Palabras de Jehová, ni del pacto que hizo a los padres, sino que los amores y la idolatría que tienen en sus corazones no pueden ser abandonadas, ni pueden vencerse con la fe.

Por eso, Jehová prometió que nadie entraría de todos aquellos que se rebelaron, sino Caleb y Josué.

Deuteronomio 1:

35 No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres,

36 excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a Jehová.

37 También contra mí se airó Jehová por vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá.

38 Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, porque él la hará heredar a Israel.

39 Y vuestros niños, de los cuales dijisteis que servirían de botín, y vuestros hijos que no saben hoy lo bueno ni lo malo, ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos la heredarán.

40 Pero vosotros volveos e id al desierto, camino del Mar Rojo.

41 Entonces respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra Jehová; nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que Jehová nuestro Dios nos ha mandado. Y os armasteis cada uno con sus armas de guerra, y os preparasteis para subir al monte.

42 Y Jehová me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.

43 Y os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, y persistiendo con altivez subisteis al monte.

44 Pero salió a vuestro encuentro el amorreo, que habitaba en aquel monte, y os persiguieron como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, hasta Horma.

45 Y volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.

46 Y estuvisteis en Cades por muchos días, los días que habéis estado allí.

Así se quedaron en el desierto durante cuarenta años, hasta que murieron todos los incrédulos.

También en nuestro tiempo ha sucedido algo similar; por eso, no es por falta de historia, ni por falta de Palabras enseñadas o escritas en la biblia. Siempre es como una rueda, un ciclo que se repite, cada tantas generaciones vuelven a ser incrédulos, y los dioses de sus corazones, de sus mentes les hace rebelar

Y es la razón por qué Jesús dijo a sus discípulos:

San Juan 16:

1 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.

2 Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.

4 Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

5 Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?

6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Por esta causa también cayeron los hombres de hoy, los evangélicos quienes se consideraban suficientes con la fe, pero nunca quisieron tomar la cruz de Cristo y seguir en el camino del pacto. Y mientras que no vivan intensamente por causa de Cristo, y necesiten al Consolador por causa de las persecuciones, por causa de su testimonio, jamás tendrían el entendimiento de Deuteronomio, ni de los israelitas que cayeron en el desierto.

¿Para qué han servido los principales que han sido puestos para guiar y gobernar al pueblo?

En lugar de ser ejemplos de la fe, del conocimiento de Jehová, de mostrar con la enseñanza de aquel quien vive temeroso el camino de Jehová. Más bien, de nada les ha sido útil. Solamente se exceptuaron Caleb y Josué.

¿De qué han servido tantos pastores y tantas iglesias que predicaban en nombre de Jesucristo? ¿Para qué fueron útiles cuando no les encaminó a nadie?

La mano de Jehová vino sobre ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos

Saturday, January 27, 2018

11:36

Todos aquellos que no creyeron en el Camino del Pacto de Abraham que les hemos predicado, y que otros no hay creído luego de leer la biblia; sino que siguieron sus propios caminos. Y se rebelaron contra Jehová, diciendo que lo que les prometía, la tierra que había mostrado era despreciable.

Y cada uno puso su camino al mundo, y volvieron a Egipto, volvieron a sus tinieblas, o a su Galilea.

Más la palabra de Jehová ha sido implacable, que todos aquellos hombres de guerra, aquellos quienes con decisión, con entendimiento, con voluntad han hablado contra la Palabra de Dios, han rechazado el Pacto de la tierra prometida, pues todos ellos murieron, "hasta acabarlos."

Nosotros como ellos, anduvimos el desierto, hasta que todos los hombres fueron muertos, aquellos quienes negaron, aquellos que rechazaron. Aún cuando nosotros les dábamos testimonio del pacto y de nuestra vida en Cristo.

Deuteronomio 2:

13 Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.

14 Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había jurado.

15 Y también la mano de Jehová vino sobre ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos.

16 Y aconteció que después que murieron todos los hombres de guerra de entre el pueblo,

17 Jehová me habló, diciendo:

18 Tú pasarás hoy el territorio de Moab, a Ar.

19 Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad.

20 (Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos;

21 pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Éstos sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar,

22 como hizo Jehová con los hijos de Esaú que habitaban en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos sucedieron a éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy.

23 Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)

24 Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él.

Siempre digo, los tiempos cambian, los hombres cambian, pero las similitudes de las obras de Jehová y cómo sus Palabras ya están escritas en la biblia como ejemplo, como modelo. Pero siempre es necesario el Padecimiento en Cristo, el testimonio en Cristo Jesús dentro de las especificaciones que Jehová Dios nos pone en cada etapa, en cada avance de la obra de Jesucristo, y cuando el Espíritu Santo vea que hemos vencido, que como justos hemos guardado la fe en el Pacto, el Consolador nos abre el entendimiento para saber todas las cosas.

Si había que morir hasta el último de los hombres de guerra que se habían rebelado contra la tierra que Jehová había prometido a los padres, así también ahora.

Pero también esto es cierto:

Deuteronomio 2:

25 Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti. (Deut. 2:25 R60)

Si a los israelitas que acababan de salir de Egipto, de cruzar el Mar Rojo, de bautizarse en el mar, de comer el Maná y del agua que les seguía por el desierto y que les salía de la Roca que era Cristo; se les dio la misión de vencer a los enemigos de Jehová, a salir a la guerra y combatir contra gigantes. Y vemos cómo todos huyeron.

¿Cuál ha sido el gigante que hizo huir y los tiene atemorizado a todos los hombres?

Hoy se nos hizo discipular en toda la Palabra, en toda fortaleza y poder en el Espíritu Santo para que luchemos contra el pecado, y podamos entregarnos nosotros mismos en expiación para terminar con el gigante que es la muerte.

Por eso, en el anterior estudio de 1 Corintios, les hablé por qué era necesario morir, para vencer la muerte. Más como todos se escandalizaron con nuestro sacrificio a la muerte, no hubo entendimiento; y todos fueron desechados.

De esta manera es el avance de la obra del Evangelio de Jesucristo. Siempre existe un antecedente, y una obra posterior que deberá vivirse intensamente con fe, con justicia de Dios que es por fe, y luego de un tiempo se sabrá la verdad. Y podemos saber que todas las cosas que hemos vivido, nuestro testimonio en Cristo Jesús en cuanto a la muerte y en cuanto a la resurrección están todos contemplados dentro de la obra global de Jehová Dios de Israel.

Oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño

Saturday, January 27, 2018

12:55

Deteronomio 4:

1 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.

2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.

3 Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal- peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti.

4 Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.

Las palabras de Jehová son justas, son rectas y por eso son implacables.

Cuando a los hombres les es dado toda la gracia, todo el tiempo para que aprendan al Dios de los Cielos y de la Tierra; también hay que saber que su justicia no espera.

Como ha sucedido y los hombres no creyeron, Jehová les ordenó después de mostrar con qué justicia juzgó a los que se rebelaron, ordenó a Moisés:

"No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno".

Más hoy los hombres sí lo han añadido, sí lo han disminuido. Pero los que sí hemos creído, hemos sido juzgados según las justicias de este tiempo en Cristo Jesús, y hemos permanecido. Lo cual también lo atestigua el Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo.

4 "Más vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy"

Nosotros somos hoy testigos del Dios cercano, del Dios quien nos ha llevado más allá de la muerte para mostrarnos que somos libres de la corrupción.

Deuteronomio 4:

5 Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.

6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque ésta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es ésta.

7 Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?

8 Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?

En estos tiempos de Moisés, las leyes de Jehová, estas palabras se escribieron en tablas de piedra para que fuesen enseñados de padres a hijos, de hijos a los hijos de los hijos. Pero como dice la Palabra,

Hebreos 8:

8 Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;

9 No como el pacto que hice con sus padres El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; Porque ellos no permanecieron en mi pacto, Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

10 Por lo cual, éste es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo;

11 Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos.

12 Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.

13 Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

Por eso, teníamos que padecer en Cristo Jesús, para que las palabras escritas en el libro de la biblia, sean grabadas con cincel en nuestros corazones por el Consolador, para que nadie olvidásemos de sus Palabras, y que éstas nos guíen al Pacto Nuevo y Eterno.

Así que, si las Palabras de Jehová escritas en tablas de piedra fueron tan ciertas y se cumplieron sin faltar ninguna de ellas, también en nuestro tiempo sus palabras se cumplieron para mostrarnos que sí tenemos el Pacto Eterno, porque ni el pecado ni la muerte nos puede separar de aquel quien nos amó y murió por nosotros.

Romanos 8:

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Pero antes que estas cosas sucediesen, al pueblo de Israel quienes seguirían después de Moisés, se les advertía que guardasen de la idolatría, de aumentar o de disminuir la Palabra de Jehová y su ley:

Deuteronomio 4:

15 Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego;

16 para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra,

17 figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire,

18 figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra.

19 No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

20 Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día.

21 Y Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

22 Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré el Jordán; mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.

23 Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido.

24 Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.

25 Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo;

26 yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos.

27 Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová.

28 Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.

29 Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

30 Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz;

31 porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.

32 Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.

33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?

34 ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?

35 A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él.

36 Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego.

37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder,

38 para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy.

39 Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.

40 Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.

Esta es la gran diferencia entre los israelitas de los tiempos de Moisés y Josué, y nosotros ahora que estamos en Jesucristo.

Porque para los israelitas, aún no había llegado el tiempo de la venida de Jesucristo, Jehová les entregó las leyes que debían guardarlo como nosotros lo hemos guardado en Cristo Jesús; porque si ellos no se esforzaban en morir todos los días, si no aprendían a confiar enteramente en Jehová de los Ejércitos, jamás podrían cumplir esas Palabras.

¿Y cuál era el testimonio de que esas Palabras se cumplirían? Pues por medio de Josué se conquistó la tierra prometida y se distribuyó la tierra que fluye leche y miel para que todos los días tuvieran un testimonio bajo sus pies y pudieran glorificar a Jehová.

Todo esto porque aún no había llegado el tiempo de las dispensaciones de las obras de Jesucristo y del Pacto Nuevo.

En cambio, en nosotros tenemos los escritos en la biblia, conocemos a Jesucristo, hemos creído en él, aprendimos a guiarnos en el Espíritu Santo, a vivir bajo Cristo Jesús crucificándonos todos los días y dando todas las cosas por basura, para vencer los pecados de las tinieblas, y poder ofrecernos a nosotros mismos en sacrificio vivo por la promesa de la vida eterna y la resurrección que tenemos en Jesucristo. Y como testimonio de nuestra victoria, a nosotros Dios nos da como testimonio de la victoria y del pacto nuevo y eterno, la tierra que ha prometido. Para que sepamos que tenemos la herencia también en los cielos.

Ahora, es necesario enseñar a todos los remanentes, los dispersos, los expatriados, tanto judíos como los prosélitos.

Ya no existe un ciclo más, ya no existe una nueva era. Porque ya no existe otra obra de Jesucristo, porque ésta se ha cumplido.

En los tiempos de Deuteronomio 1

Tuesday, January 30, 2018

10:20

Hay que entender la intención de Jehová Dios desde el comienzo con el pueblo de Israel:

Deuteronomio 7:

6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.

7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;

8 sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;

10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago.

En el cual también nosotros estamos incluídos, porque al tener la fe en Cristo Jesús también somos hijos de Abraham:

Gálatas 3:

6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.

9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,

26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Pero nunca hay que olvidarse el primer y grande propósito de Jehová Dios cuando sacó con brazo extendido a Israel de Egipto, como a nosotros de las tinieblas de Galilea:

Éxodo 19:

1 En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí.

2 Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte.

3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel:

4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.

5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Éstas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado.

8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.

9 Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová.

10 Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos,

11 y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.

El propósito de entrar en la tierra prometida, y heredarla; no es simplemente la tierra, o una porción de la tierra; sino más bien que se cumplan todas las condiciones, recibir la tierra, ser un especial tesoro para Jehová entre los pueblos, ser un reino de sacerdotes y gente santa.

Por tanto, si en alguna de estas cosas uno no ha alcanzado, no está en línea con Dios, ni ha entendido el propósito de sus palabras y todas las obras que realiza.

Por eso vengo repitiendo cómo los hombres cuando buscan sus propios deseos, cumplir sus sueños y utilizar a Jesucristo para sus propósitos pidiendo a gusto y paladar todas las cosas… es la idolatría, es contra el primer mandamiento. Porque se está haciendo un dios según sus pensamientos, en cambio Dios quiere que seamos todos estos puntos según el camino que él nos provee: tierra, una gente santa, nación de sacerdotes.

¿Qué es ser gente santa y nación de sacerdotes?

1 Pedro 2:

1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,

2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

6 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado.

7 Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo;

8 y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Gente santa, porque se ha ofrecido a sí mismos, se han justificados, y se entregan a sus propias personas como sacrificio vivo y santo para terminar con el pecado, terminar con el pacto viejo y entrar en el nuevo.

Nación de sacerdotes, porque cada uno debe ofrendarse en sacrificio vivo, santo, voluntario. Y cada uno sabiendo el camino, debe seguir las condiciones de Cristo Jesús.

Así que no es únicamente tener la tierra, recibir la tierra como herencia, conquistar esa tierra, que sea una tierra bendita que fluya leche y miel. ¡NO! Hay que ser gente santa, nación de sacerdotes.

Y evidentemente que en tiempos de Moisés, y en el tiempo de Deuteronomio que es entre Moisés y Josué, solamente se recibió la tierra. Pero esa tierra rápidamente se volvió sin bendición porque el pueblo de Israel quienes no andaban en los caminos de Jehová, ni se esforzaban en buscar, en mantenerse como nación santa, como nación de sacerdotes, la tierra no puede seguir produciendo porque no recibe bendición.

Todo esto es para que las personas "crean" y tengan "fe" en las promesas de Jehová, pero que aún no había llegado el tiempo. Que faltaría todos los cumplimientos. No se sabía cómo, ni se sabía por qué camino, ni por medio de quién; y para eso había que velar todos los días.

Pero sí les prometió algo que podían mantener si vivían fielmente, la tierra:

Deuteronomio 7:

12 Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres.

13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.

14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados.

15 Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.

16 Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.

17 Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar?

18 no tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto;

19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.

20 También enviará Jehová tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan los que quedaren y los que se hubieren escondido de delante de ti.

21 No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible.

22 Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las fieras del campo no se aumenten contra ti.

23 Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruidas.

24 El entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te hará frente hasta que los destruyas.

25 Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios;

26 y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.

Pero los tiempos pasan, los hombres se pierden con los bienes del mundo, y pronto se alejan de Jehová Dios, porque ser fiel no es fácil. Y se perdió la tierra, o es acosado constantemente por los enemigos.

Todo para mostrarnos de que lo perfecto aún faltaba por llegar.

En los tiempos de Deuteronomio 2

Tuesday, January 30, 2018

10:51

Así como existieron las Palabras, las profecías respecto al nacimiento de Jesús quien salva al pueblo de Israel:

Isaías 7:

14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.

17 Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá, esto es, al rey de Asiria.

Miqueas 5:

2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

3 Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel.

4 Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.

5 Y éste será nuestra paz.

Y se cumplieron todas las palabras de las Escrituras, y por eso nosotros creemos que Jesús es el Mesías prometido, también están escritas palabras respecto al profeta como Moisés que Jehová levantará:

Deuteronomio 18:

15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;

16 conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.

17 Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.

19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.

20 El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.

21 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?;

22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.

Si fue Moisés quien firmó el Pacto Viejo con sus leyes y del otro lado estaba Jehová para realizar el Pacto.

También como dice Deuteronomio 18, Jehová levantará a un profeta como Moisés (uno entre los hombres) que firme el Pacto Nuevo: de parte de Dios, Jesús; y de parte de los hombres, un profeta como Moisés.

¿Y cómo sabremos cómo o quién es el siguiente profeta como Moisés?

Pero no se levantará el siguiente profeta, no sin antes morir el representante de los hombres quien muera como Jesús.

Por eso, siempre les dije que estamos acabando la era del pacto viejo, y por comenzar el pacto nuevo.

Pero en muchas cosas ya vivimos dentro del pacto nuevo, ya recibimos parte del pacto nuevo, porque hemos creído, y porque hemos realizado la justicia necesaria.

Esta es la gran cuestión, ¿cómo reconocemos al profeta que Jehová levantará como Moisés y que acordará el pacto con Dios?

Y esto no debía suceder antes que la gente sea santa, que todos sean una nación de sacerdotes. Porque cada uno con fe en la promesa se entregó a sí mismas, muriendo respecto al mundo y aguardando todas las promesas del Pacto Eterno.

El pueblo de Israel sí recibieron su tierra, y debían llegar a ser gente santa y nación de sacerdotes. Nosotros comenzamos como gente santa y nación de sacerdotes, y ahora Dios nos abrirá el camino para nuestra tierra; por eso hablamos del "Nuevo Tiempo de Deuteronomio".

En el siguiente punto veamos cuáles son las características que profeta que como a Moisés Jehová levantará.

En los tiempos de Deuteronomio 3

Tuesday, January 30, 2018

11:15

¿Cuál es la medida para que Dios considere que es "gente santa", y "nación de sacerdotes"?

¿Bajo qué palabras se regirán este tiempo, y la persona que levantará como profeta como a Moisés?

Porque si las personas piensan que Jesús es el siguiente profeta, en realidad se están equivocando, porque el pacto se establece entre dos personas, sea Jehová, sea Jesús, siempre están de un mismo lado: Dios. ¿Y cuál es la parte del hombre? Es por eso, cuando se refiere a otro profeta como a Moisés, siempre está hablando de un hombre.

¿Cómo reconocer a ese profeta?

¿Cuándo se levantará ese profeta?

¿Qué palabras o sucesos ocurrirá?

Si bien el pacto que hizo Jehová fue con Abraham, el pacto viejo se firmó en tiempos de Moisés como el representante de Israel.

También en este tiempo es algo similar, con las diferencias del tiempo, del lugar, del hombre. ¿Y cómo reconocerlo? Es importante conocer los avances que tiene la Palabra de Dios.

Se puede decir que todo comienza con este inicio:

Isaías 40:

1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.

2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

5 Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.

6 Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.

7 La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.

8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!

10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.

11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas. (Isa. 40:1-11 R60)

1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.

2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

5 Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.

6 Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.

7 La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.

8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!

10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.

11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.

27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?

28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;

31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Isaías 41:

1 Escuchadme, costas, y esfuércense los pueblos; acérquense, y entonces hablen; estemos juntamente a juicio.

2 ¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata?

3 Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado.

4 ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.

5 Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron; se congregaron, y vinieron.

8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.

9 Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.

10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

11 He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.

12 Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.

13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

14 No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor.

15 He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo.

16 Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel.

17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.

18 En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.

19 Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente,

20 para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó. (Isa. 41:8-20 R60)

Isaías 42:

1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.

2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.

3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.

4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.

5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:

6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,

7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

8 Yo Jehová; éste es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.

9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.

18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.

19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová,

20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?

21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.

Isaías 43:

1 Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.

2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

3 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.

4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.

5 No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.

6 Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,

7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.

9 Congréguense a una todas las naciones, y júntense todos los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan: Verdad es.

10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.

11 Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.

12 Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.

13 Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?

19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

20 Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.

21 Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.

22 Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel.

23 No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso.

24 No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.

25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Isaías 44:

1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.

2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.

3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

5 Éste dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.

6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.

7 ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.

8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.

21 Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me olvides.

22 Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.

23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado.

24 Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo;

25 que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.

26 Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré;

27 que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar;

28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.

Isaías 45:

11 Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.

12 Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.

13 Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos.

14 Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los sabeos, hombres de elevada estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con grillos; te harán reverencia y te suplicarán diciendo: Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios.

15 Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas.

16 Confusos y avergonzados serán todos ellos; irán con afrenta todos los fabricadores de imágenes.

17 Israel será salvo en Jehová con salvación eterna; no os avergonzaréis ni os afrentaréis, por todos los siglos.

18 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.

19 No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud.

22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.

23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.

24 Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.

25 En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.

Isaías 46:

9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,

10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;

11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.

12 Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia:

13 Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.

Isaías 47:

:1 Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán tierna y delicada.

2 Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos.

3 Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno.

4 Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.

5 Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de reinos.

6 Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo.

7 Dijiste: Para siempre seré señora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería.

8 Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad.

9 Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos.

10 Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más.

11 Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti.

12 Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás.

13 Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.

14 He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten.

15 Así te serán aquellos con quienes te fatigaste, los que traficaron contigo desde tu juventud; cada uno irá por su camino, no habrá quien te salve.

Isaías 48:

1 Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia;

2 porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confían; su nombre es Jehová de los ejércitos.

3 Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.

4 Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce,

5 te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.

6 Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.

7 Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo lo sabía.

8 Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.

9 Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte.

10 He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.

11 Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.

12 Óyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.

17 Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.

18 ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.

19 Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia.

20 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.

21 No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.

22 No hay paz para los malos, dijo Jehová.

Isaías 49:

1 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.

2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;

3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.

4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.

5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);

6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.

8 Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;

9 para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.

10 No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.

11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.

12 He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.

13 Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.

14 Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.

15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.

16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.

17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.

18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.

19 Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.

20 Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more.

21 Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?

22 Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.

23 Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.

24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano?

25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.

26 Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

Isaías 50:

4 Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios.

5 Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.

6 Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.

7 Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.

8 Cercano está de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí.

9 He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla.

10 ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.

11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.

Isaías 51:

1 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.

2 Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.

3 Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.

4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos.

5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza.

6 Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.

7 Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes.

8 Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos.

11 Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.

12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?

13 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?

14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.

15 Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.

16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.

17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos.

18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crió.

21 Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino:

22 Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás.

23 Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.

Isaías 52:

1 Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo.

2 Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.

3 Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados.

4 Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo pasado, para morar allá, y el asirio lo cautivó sin razón.

5 Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día.

6 Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.

7 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!

8 ¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion.

9 Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.

10 Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.

11 Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.

12 Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel.

13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.

14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres,

15 así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

Isaías 53:

:1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Isaías 54:

1 Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.

2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.

3 Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas.

4 No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.

5 Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.

6 Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.

7 Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.

8 Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.

9 Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré.

10 Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.

11 Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré.

12 Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas.

13 Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos.

14 Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti.

15 Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá.

16 He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir.

17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Ésta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.

Isaías 55:

1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

4 He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones.

5 He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.

6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,

11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

12 Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.

13 En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.

Isaías 56:

1 Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse.

2 Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.

3 Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.

4 Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto,

5 yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.

6 Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto,

7 yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

8 Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.

Isaías 57:

1 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo.

2 Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.

Isaías 58:

1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.

6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;

10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.

11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.

13 Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras,

14 entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.

Isaías 59:

1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;

2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

3 Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.

4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad.

8 No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.

9 Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad.

10 Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos.

11 Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros.

12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:

13 el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.

14 Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir.

15 Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho.

16 Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.

17 Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto,

18 como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa.

19 Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.

20 Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.

21 Y éste será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.

Isaías 60:

1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.

5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.

6 Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová.

7 Todo el ganado de Cedar será juntado para ti; carneros de Nebaiot te serán servidos; serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria.

8 ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?

9 Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado.

10 Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia.

11 Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes.

12 Porque la nación o el reino que no te sirviere perecerá, y del todo será asolado.

13 La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies.

14 Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.

15 En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.

16 Y mamarás la leche de las naciones, el pecho de los reyes mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

17 En vez de bronce traeré oro, y por hierro plata, y por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y pondré paz por tu tributo, y justicia por tus opresores.

18 Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.

19 El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria.

20 No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados.

21 Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

22 El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.

Isaías 61:

1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;

2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;

3 a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

4 Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.

5 Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores.

6 Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes.

7 En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo.

8 Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo.

9 Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová.

10 En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.

11 Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.

Isaías 62:

1 Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha.

2 Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará.

3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.

4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada.

5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.

6 Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis,

7 ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.

8 Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo;

9 sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario.

10 Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos.

11 He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.

12 Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada.

Isaías 63:

1 ¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.

2 ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?

3 He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas.

4 Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado.

5 Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira.

6 Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre.

8 Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador.

9 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.

10 Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.

11 Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él su santo espíritu,

12 el que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria; el que dividió las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo,

13 el que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran?

14 El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.

15 Mira desde el cielo, y contempla desde tu santa y gloriosa morada. ¿Dónde está tu celo, y tu poder, la conmoción de tus entrañas y tus piedades para conmigo? ¿Se han estrechado?

16 Pero tú eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre.

Isaías 64:

5 Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos?

6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

7 Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.

9 No te enojes sobremanera, Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he aquí, mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.

10 Tus santas ciudades están desiertas, Sion es un desierto, Jerusalén una soledad.

11 La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, fue consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destruidas.

12 ¿Te estarás quieto, oh Jehová, sobre estas cosas? ¿Callarás, y nos afligirás sobremanera?

Isaías 65:

9 Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí.

10 Y será Sarón para habitación de ovejas, y el valle de Acor para majada de vacas, para mi pueblo que me buscó.

11 Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino;

12 yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada.

13 Por tanto, así dijo Jehová el Señor: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados;

14 he aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis.

15 Y dejaréis vuestro nombre por maldición a mis escogidos, y Jehová el Señor te matará, y a sus siervos llamará por otro nombre.

16 El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos.

17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.

18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.

19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.

20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.

21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.

22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.

23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.

25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

Isaías 66:

1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?

2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

3 El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones,

4 también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada.

5 Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos.

6 Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago a sus enemigos.

7 Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo.

8 ¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos.

9 Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios.

10 Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella;

11 para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria.

12 Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados.

13 Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.

14 Y veréis, y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se enojará contra sus enemigos.

15 Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.

16 Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.

17 Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de cerdo y abominación y ratón, juntamente serán talados, dice Jehová.

18 Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria.

19 Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones.

20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová.

21 Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas, dice Jehová.

22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.

23 Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.

24 Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre.

Como dijo Jesús:

San Lucas 14:

El que tiene oídos para oír, oiga.

No ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová había dicho

Wednesday, January 31, 2018

10:42

El Libro de Josué viéndolo de lejos es un libro de la conquista de la tierra prometida, de repartir a cada tribu según la promesa de Jehová a los padres Abraham, Isaac y Jacob primeramente y luego a los que salieron de Egipto con Moisés.

Finalmente se concretó por medio de Josué, porque los hombres no creyeron ni confiaron en Jehová, y sus palabras. Igual como ha sucedido hoy, que:

San Mateo 22:

8 Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.

9 Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.

13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Pero estas palabras de Josué:

Josué 23:

1 Aconteció, muchos días después que Jehová diera reposo a Israel de todos sus enemigos alrededor, que Josué, siendo ya viejo y avanzado en años,

2 llamó a todo Israel, a sus ancianos, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo y avanzado en años.

3 Y vosotros habéis visto todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por vuestra causa; porque Jehová vuestro Dios es quien ha peleado por vosotros.

4 He aquí os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas naciones, así las destruidas como las que quedan, desde el Jordán hasta el Mar Grande, hacia donde se pone el sol.

5 Y Jehová vuestro Dios las echará de delante de vosotros, y las arrojará de vuestra presencia; y vosotros poseeréis sus tierras, como Jehová vuestro Dios os ha dicho.

6 Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra;

7 para que no os mezcléis con estas naciones que han quedado con vosotros, ni hagáis mención ni juréis por el nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis a ellos.

8 Mas a Jehová vuestro Dios seguiréis, como habéis hecho hasta hoy.

9 Pues ha arrojado Jehová delante de vosotros grandes y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido resistir delante de vuestro rostro.

10 Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo.

11 Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios.

12 Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros,

13 sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.

En estas palabras de Josué existe una condición "6 Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra; 7 para que no os mezcléis con estas naciones que han quedado con vosotros, ni hagáis mención ni juréis por el nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis a ellos. 8 Mas a Jehová vuestro Dios seguiréis, como habéis hecho hasta hoy."

¿Por qué es esto?

Porque aún estaban bajo las leyes del pacto de Moisés, de las leyes de sacrificio por el pecado según el holocausto de animales, entonces como eso en algún momento había de terminar, pero también era una condición para que los hombres velasen y cuidasen de estar vivos todos los días.

Pues aún faltaba que se quitara el pacto viejo, y se estableciera el pacto nuevo cuando viniera Jesucristo, y también el hijo del hombre que como Jehová y Moisés establecieron el pacto antiguo, también Dios y un hombre termine el pacto, porque todo testamente con la muerte se termina.

Hebreos 9:

16 Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador.

17 Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive.

18 De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre.

19 Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo,

20 diciendo: Ésta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.

21 Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.

22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Pero dice Josué "Reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os ha acontecido, no ha faltado ninguna de ellas".

¿Por qué es importante estas palabras de Josué?

Lo que está diciendo en realidad tiene una trascendencia más alta de lo que los hombres consideran. Así como los seiscientos mil personas consideraban imposibles de entrar y conquistar y recibir la tierra prometida; esto también es una ejemplo de cómo todas las Buenas Palabras que Jehová nos ha hecho escribir en la biblia, todo lo que Jesucristo nos ha dicho acerca del Reino de los Cielos también se cumplirán, sin faltar ninguna de la buenas palabras.

Por eso, hoy los hombres y las iglesias nos desecharon porque creímos y aguardamos la resurrección de los muertos en una persona, porque así es el pacto y la promesa que tenemos. Pero los hombres rechazaron diciendo es imposible, no sucederá nada antes de la segunda venida de Cristo.

Pero sabemos que el pacto nuevo solamente puede comenzar cuando se termine el pacto viejo. Y la única forma de terminar el pacto viejo es como lo hizo Jesús, muriendo. A nosotros también, como hijo de hombre, nos ha sucedido para que se termine el pacto viejo, y así inaugurar el pacto nuevo. Porque también se ha rasgado el velo para entrar en el lugar santísimo.

Lo que los hombres no creyeron a Moisés, pero luego con Josué entraron y vieron cómo todas las buenas Palabras que Jehová les había prometido se cumplieron, sin faltar ninguna de ellas. Así también, si nosotros nos esforzamos en la justicia de Dios que es por fe, por el Espíritu de Cristo que también levantó de los muertos, también a nosotros nos levantará.

Y si Josué al término de su misión dijo: "nada ha faltado", todo se ha cumplido. También como la "progresión" de la fe, sabemos que en todas las cosas, si permanecemos fieles a sus Palabras, caminanos en su Pacto, aguardamos pacientemente en la Esperanza de la promesa, también se cumplirán todas las Palabras que están escritas por medio de los profetas.

Basta con leer la biblia, y se puede ver cuántas cosas más Jehová ha agregado después de Josué. Si hoy Israel tiene su tierra, y es la tierra prometida a los padres Abraham, Isaac y Jacob; también tenemos que creer que todo está preparado y lo podremos cumplir ampliamente, más que vencedores, para alcanzar a entrar en el Reino de los cielos, pasando la muerte, venciendo la muerte, el aguijón de la muerte, de la servidumbre del pecado y de Satanás.

Por esta causa es tan importante estas palabras, y porque el Padre Celestial nos dice que se ha iniciado los Tiempos de Deuteronomio:

Josué 23:

14 Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.

15 Pero así como ha venido sobre vosotros toda palabra buena que Jehová vuestro Dios os había dicho, también traerá Jehová sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre la buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado,

16 si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado.

Es la causa por qué Jesús dice:

San Mateo 18:

1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,

3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe.

6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.

9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.

10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

Lo importante es que tengas la fe, el conocimiento, el pacto firme y saber que siempre existirán las Palabras oportunas que te guiarán para no solamente heredar la tierra celestial, sino también la tierra física.

Y que ninguna de todas las buenas palabras que Jehová nos ha prometido pasarán sin cumplirse.

Todos sabemos que luego de la generación de Josué, los israelitas volvieron a pecar contra Jehová entrando en la época de los Jueces; es por eso, que en el tiempo actual, Dios ya no da primeramente la tierra física porque vino Jesucristo y nos abrió el camino para entrar primeramente en el reino de los cielos, y luego las demás cosas; y que como en tiempos de Josué, más todas las cosas que nos ha prometido en los siguientes libros de la biblia, se cumplirán todas:

San Mateo 6:

31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

La progresión de la fe y del entendimiento de las obras de Jehová Dios requiere que sepamos desarrollar nuestra fe, si en las cosas pequeñas como la conquista de la tierra prometida sucedió, también podremos entrar en el reino de los cielos; y si tenemos el acceso al reino de los cielos por medio de Cristo Jesús, la tierra física, la descendencia como las estrellas del cielo en multitud, y que seremos bendición también sucederá, sin faltar ninguna de todas las buenas palabras que Jehová nos dio y nos hizo creer.

Conforme a las Escrituras

Thursday, February 1, 2018

10:41

El deseo es grande pero el esfuerzo es poco. Los pedidos son muchos pero nadie quiere cumplir con las alturas de la Justicia de Dios que es por fe.

Todos dicen

San Mateo 6:

10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Más nadie intenta saber, aprender, discipular, cumplir con la voluntad de Dios.

¿Nunca han pensado que los hombres son injustos con Dios Padre?

Porque cuando pedimos nuestros deseos, queremos al pie de la letra, con fiel cumplimiento en todo, pero cuando Dios nos pide o exige algo… nos molestan todas las exigencias, o la altura de su justicia.

Por eso, un día, un hombre dijo algo justo:

Job 2:

7 Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.

8 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.

9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

Todos están embelecidos con el amor de Jesucristo por el pecador, que Jesús inocente muera por nuestros pecados "es justo", pero cuando él nos dice que tomemos nuestra cruz y le sigamos… "levantamos la voz por la injusticia".

Por eso, si existen dos cosas que son muy, realmente muy difíciles de enseñar como pastor son estas: A. " El temor de Jehová", y B. "El celo por Jehová".

¿Qué significa hablar cara a cara con Dios?

¿Qué significa inexperto en la justicia de Dios?

Hebreos 5:

12 Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;

14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Romanos 11:

34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?

35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

Por esta razón un hijo sabio en la Palabra de Dios, entendido en los tiempos de Jehová Dios del Pacto, debe comprender cuánto, cómo se debe cumplir la Palabra según las Escrituras cuando está poniendo los fundamentos en una nueva etapa.

Así lo vivieron Pedro, así lo hizo Juan, así fue la vida y enseñanza de Pablo.

1 Corintios 11:

1 Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

2 Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.

3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

Efesios 5:

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

3 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;

4 ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

7 No seáis, pues, partícipes con ellos.

¿Qué es imitar a Dios? ¿Qué es la responsabilidad de un hijo de Dios o aquel quien pretende serlo?

No es simplemente ser sabio en todas las buenas palabras, en todas las buenas bendiciones, pero también es conocer la fe, no la tuya sino al fe de Jesucristo; la paciencia, no la tuya sino la paciencia del Padre Celestial; la esperanza, no la tuya sino la esperanza que tuvo Jesús en entregar su vida porque tenía esperanza y fe en el Espíritu de la Resurrección.

Pero también es imitar conociendo la verdad de Dios, la justicia de Dios, conocer y temor como los ángeles que están ante el Juez Eterno.

Pero hoy la gente quiere escuchar según su fe, según sus posibilidades, según sus oídos permiten, según su conciencia no recrimina; y piden que yo sea como ellos.

La Escritura cuando se escribe, se escribe en toda la intención y exactitud de la voluntad e idea de Dios. Luego los hombres, según su fe, según su obediencia la vivirá completo o parcialmente; y de acuerdo a eso será juzgado o recompensado. Pero cuando alguien enseña, siempre debe enseñar como Dios quiere que se enseñe, con la intención, con la fuerza, con el juicio, con la justicia de Dios.

Seguramente este es el principal motivo por qué los hombres no tienen tantas oraciones respondidas por Dios. Que la cantidad de respuestas que tienen a sus peticiones es increíblemente menor, a tal punto que muchos simplemente desisten, ni esperan.

1 Corintios 14:

18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros;

19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.

20 Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.

21 En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.

Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza

Friday, February 2, 2018

09:39

Como Jesús lo dice:

San Juan 7:

24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

Existe algo que los creyentes en Jesucristo nunca se imaginan: el justo juicio de Dios. Porque siempre han pensado que ellos están libres, exceptuados de tal juicio. Nunca aprendieron a mirar a Dios con la justicia verdadera, siempre consideraron a Dios como un Dios religioso.

Si tanto saben o pretenden saber de Dios, ¿quién es Jehová Dios? O ¿qué significa Jehová de los ejércitos?

Y esto es aún más profundo: ¿Hasta dónde es capaz de obrar para que su voluntad se cumpla, especialmente "hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza"?

Si se pregunta a mil personas que creen y consideran a Jesucristo como Señor y Salvador, ¿cuál es el objetivo de creer en Jesucristo? ¿Cuál es la voluntad de Dios? Y veremos que saldrán por lo menos diez teorías diferentes y cien caminos, y muy capaz que 999 personas no estén haciendo nada por alcanzar incluso lo que él considera es la voluntad de Dios.

Muchos entran en confusión con el libro de Job, ¿por qué Dios permite que un hombre quien vive apaciblemente en su fe sea probado en su fe? ¿Por qué se permite que se enfermen los creyentes? ¿Por qué no se ven las promesas del Salmo 91?

Y muchos de entre los pocos los creyentes fieles que existen en las iglesias, no saben explicar por qué la vida les resulta tan difíciles, por qué las pruebas parecen interminables, inexplicables. Porque la biblia tiene una explicación hasta ciertas etapas, pero luego suceden hechos completamente contrarios, que quiebran el orden y la paz. Que sacude cualquier doctrina que las iglesias predican y enseñan.

También muchos alegan que deben entrar en el reposo de Dios, entrar en el día séptimo. Existen muchas teorías, pero nadie sabe explicar cómo se llega al reposo, cuando se tiene el reposo.

Pero hay que saber que no existe reposo, ni existe paz mientras no se cumplan todas las Palabras de Dios, mientras que exista un pensamiento, un deseo de Dios que aún falte cumplirse, no existe reposo, el hombre debe seguir buscando.

Es cierto que existe una pequeña calma cuando uno termina una obra, y hasta que no se cumpla la dispensación del siguiente tiempo, los hombres deberán estar siempre velando. Y entre una dispensación y la siguiente pueden pasar siglos, generaciones; como la que menciona San Mateo 1:

1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.

También esta palabra de Dios, este deseo de Dios de hacer al hombre a su imagen, conforme a su semejanza es así:

Génesis 1:

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

2:1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.

2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.

3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Y ya la Palabra de Dios, según el desarrollo o progreso del evangelio nos fue abriendo estas verdades. También existen hechos que sí o sí deben suceder para que sepamos cómo seguir avanzando como lo dijo Jesús:

San Juan 16:

5 Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?

6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Mientras que no viniera Jesús como el Mesías, las cosas no tendrían avance. Asimismo, mientas que Jesús no moría y resucitaba, y luego ascendía a los cielos, tampoco habría avance porque solamente el El Consolador puede hacer el trabajo de darnos "entendimiento" y "recordar todas las cosas", hacernos conocer "la verdad" y tener la noción de "pecado, de justicia y de juicio".

Y también quien nos guiará para que podamos glorificarnos juntamente con Cristo Jesús.

12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Ahora, después de la ascención de Jesús, los apóstoles comenzaron a hablar de esto:

Efesios 4:

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

No de cualquier manera, ni de cualquier forma, ni por otro camino; tampoco porque lo desee un hombre, o que el esfuerzo de un individuo aislado lo consiga; sino en obras, y en la dispensación de los tiempos, en el lugar que sólo aquel que velaba, y aguardaba con fidelidad lo sabría. Conocería por medio de quién, en dónde y cuándo de las revelaciones.

Entonces, ¿cuál es la estatura de la plenitud de Cristo? ¿Qué es la plenitud de Cristo?

Malaquías 2:

11 Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño.

12 Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.

13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano.

14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.

16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

17 Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?

El deseo de Dios de crear una generación y familia de Dios:

Efesios 2:

17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Todo esto está incluido cuando Dios en la creación dice: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza". Así que cualquier persona quien quite alguna de las Palabras de la Biblia, o agrega algo de la Escritura, está expuesto al juicio de Dios.

Éxodo 19:

5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Éstas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Saben que de esto también lo dice en 1 Pedro:

1 Pedro 2:

9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Pero los evangélicos siguen enseñando que aquel quien peca, y constantemente necesita de Jesucristo para el lavado de sus pecados por la sangre de Cordero hace bien, tiene fe, tiene salvación, tiene vida eterna. Y estas enseñanzas hacen que el hombre siempre sea pecador, siempre viva en el mundo, nunca conozca ni padezca en Cristo Jesús para que el Consolador le enseñe acerca de la verdad, que le recuerde todas las Palabras, y las obras de Dios que suceden en el tiempo y generaciones.

Y finalmente toda persona quien creyendo en el Pacto Eterno, sigue avanzando y realizando la justicia de Dios:

Romanos 8:

27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Los que participan de la glorificación en Cristo Jesús, también verá las bondades que ha preparado el Padre Celestial para los que le aman:

1 Juan 3:

1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Porque por fe hemos caminado en el Pacto, por fe hemos tomado nuestra cruz y le hemos seguido, por fe en las promesas que nos hizo le seguimos más allá de la muerte, y seguimos aguardando en la esperanza de la vida.

Y también sabemos que en la manifestación de la vida, porque hemos realizado la justicia de Dios, porque le hemos seguido con fe, porque hemos dado testimonio de la vida eterna que tenemos, porque hemos seguido más allá de la muerte porque el Consolador nos ha enseñado la esperanza, y nos hizo aguardar en la paciencia; sabemos que también amanecemos como "imagen y semejanza de Jesucristo".

Cumpliendo así uno de los primero propósitos de Dios cuando creó la Luz y creó al mundo con sus palabras.

Esto también sabemos, porque el Espíritu Santo nos da el entendimiento, que cuando seamos a su imagen y conformes a su semejanza por medio de Cristo Jesús, nos dará estas dos cosas, que pertenecen a la "gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse":

Romanos 8:

17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

¿Cómo sabemos esto?

Pues justamente ese el principio de la creación de Dios, que cuando el hijo de Dios, se haga a su imagen y conforme a su semejanza (por medio de Cristo Jesús hasta en su glorificación), también este principio se cumplirá:

Génesis 1:

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Hoy toda la creación de Dios, todo lo que vemos y no vemos de la tierra, está bajo un manto de corrupción a causa del pecado; y como dice la Palabra: cuando los hijos de Dios se glorifiquen y se manifiesten, también la creación que está bajo la corrupción también será libertada, porque Dios la sujetó en "esperanza", para aquellos que viven en esperanza.

Y nosotros, cuando nos glorifiquemos juntamente con Cristo Jesús, por medio del Espíritu de Cristo que le levantó de los muertos, también la creación será libertada de su corrupción, y Dios nos dará el poder y la autoridad con que se creó el mundo nuevamente: "Señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra". "Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra".

Y este es el firme propósito de Dios.

Si nosotros tenemos el testimonio de la biblia, y cómo Dios ha llevado a los hombres como Job para que se despierte de su letargo soñoliento de "creyente", a los hijos del Rey David les quitó el gobierno y la tierra, a los hijos de Abraham, de isaac y de Jacob les quitó la exclusiva para que el mundo gentil también entre y sea injertado en el olivo que es Dios. También la justicia de Dios que es por fe, que es en Cristo Jesús y en la participación de la justificación, en la vivificación y por medio de la glorificación en Cristo Jesús, también alcanzamos a ser "según la imagen de Dios y conforme a la semejanza de Dios".

Todo esto sucedió, porque es el propósito de Dios desde comienzo, ninguna de sus buenas palabras que nos ha prometido dejó de cumplirse. Todo se cumplió. Así que si las cosas primeras se cumplieron, también estas postreras se cumplirán. Y nosotros estamos en medio de ellas.

Dice la biblia: "Y FUE ASÍ. Y VIO DIOS TODO LO QUE HABÍA HECHO, Y HE AQUÍ QUE ERA BUENO EN GRAN MANERA. Y FUE LA TARDE Y LA MAÑANA EL DÍA SEXTO."

Toda persona quien haya vivido en Cristo Jesús dentro del Pacto, aquel que es guiado por el Consolador por todo el camino de la cruz sabe cuán cierto, verdadero es cuando Jehová el Dios de Israel dice: "Y fue así".

Podemos decir que en obras, recién estamos en la etapa final del sexto día.

Y aquel quien se hizo por medio de la fe y de la justicia en Cristo Jesús, a su imagen y conforme a la semejanza de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, también éste o éstos entrarán en el reposo de Dios.

Por eso dice la biblia:

Hebreos 4:

8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.

9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.

15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Toda la palabra de Dios es viva y eficaz para llevarnos a la imagen y a la semejanza de Dios, y que así glorificados, Dios nos restituirá la bendición para fructificar, para multiplicar, para sojuzgar y señorear en la tierra. Y así también entrar en el reposo de Dios.

Sin participar de todo este camino, sin realizar toda la justicia de Dios que es por fe, sin participar en su muerte y resurrección, y posterior glorificación… es imposible que el hombre se haga a la imagen y semejanza de Dios, y tampoco verá la gloria venidera que debe manifestarse en todos los hijos semejantes a Dios, y entrar en el reposo del séptimo día.

Acotación:

Así toda persona quien hoy no guarda el día de reposo, está negando a Cristo Jesús, está negando su camino para llegar a ser imagen y semejanza de Dios. Significa que está menospreciando su gracia, y tampoco quiere participar en su gloria, y menos entrar en el reposo eterno. ¿Es ese hombre creyente de Jesucristo?

Volvamos a nuestro tema.

Efesios 3:

8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,

9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,

11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor,

12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él;

13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,

15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,

19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando el Espíritu Santo nos hace creer en una palabra, cuando nos da unas promesas dentro del Pacto, cuando nos encamina y seguimos; ciertamente para que se cumpla toda justicia, no nos cuenta todas las cosas, o porque son mayores de lo que podemos pedir o entender las cosas en su momento.

Pero el justo por su fe vivirá. Y esta es la vida y la gloria que nos hace vivir.

2 Corintios 9:

15 ¡Gracias a Dios por su don inefable!

Salmos 139:

13 Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.

15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra.

16 Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.

17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

18 Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

19 De cierto, oh Dios, harás morir al impío; Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti; Tus enemigos toman en vano tu nombre.

21 ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me enardezco contra tus enemigos?

22 Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos.

23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;

24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

El Espíritu de Verdad (Introducción)

Tuesday, February 6, 2018

11:31

1 Juan 2:

8 Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.

9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.

Hoy nunca es igual a ayer, ¿por qué? Porque cada día existe un avance en las obras de Dios, han pasado horas. Y uno debe vivir y adecuarse a las nuevas revelaciones de Dios. Si uno no sigue en el ritmo de Dios, uno se queda postrado en el pasado, en los conocimientos pasados, y esa persona morirá.

Por eso, Jesús dice:

San Mateo 5:

37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;

41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

No es que la ley antigua sea mala, o equivocada, sino que existe una evolución, ¿por qué? Porque hoy está Jesucristo.

Por eso, hay que saber que existen leyes fundamentales, que son como los cimientos, inamovibles. Pero después uno va construyendo según Cristo Jesús. Y en la medida en que uno ama a Dios, y sabe ser guiado por el Espíritu de Verdad, quien te enseña las cosas que están sucediendo, aquellas que sucederán, y saber los tiempos.

Y esto, solamente aquella persona quien toma la cruz de Cristo y le sigue dentro del pacto puede seguir "el hilo de las obras y la corriente del tiempo de Dios", por eso dice:

San Juan 16:

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Por eso, el que tiene mérito para recibir, para escuchar seguirá aprendiendo del Espíritu Santo, como Jesús lo dijo:

San Mateo 13:

11 Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Así que, cualquier persona quien dice creer en Jesús, pero cuando no abraza el pacto de Jehová Dios del Cielo y de la Tierra, jamás podrá saber lo que el Espíritu de Verdad dice y enseña. El Consolador que Cristo Jesús envía y habla a los que le aman.

Es la razón por qué todos aquellos quienes en tiempos de aprendizaje, en tiempos de obras, en tiempos de justicia no pudieron realizar la obra de fe correspondiente, y ahora que ya están los juicios, éstas les caerán repentinamente. Y nadie podrá librarse de este juicio, porque es como la mujer embarazada, que sí o sí le sobrevendrá el dolor del nacimiento, y no podrá escaparse.

Ya en tiempos de Isaías, Jehová avisaba que esto pasaría:

Isaías 56:

1 Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse.

2 Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.

3 Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.

4 Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto,

5 yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.

6 Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto,

7 yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

8 Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.

9 Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar.

10 Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.

11 Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado.

12 Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como éste, o mucho más excelente.

Uno no puede creer de cualquier manera.

No existen otras doctrinas posibles.

Que Dios se calle abiertamente, no significa que el Consolador deje de trabajar y sí el Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad hace distinción entre aquellos que sí asumen la cruz de Cristo y aquellos que no.

A cada hombre se les da una cruz de Cristo diferente, según la época que viven, y de acuerdo a la revelación de las obras de Jesucristo.

Para los israelitas que salieron de Egipto de la guía de Moisés, éstos después de recibir las leyes de los mandamientos, de las ordenanzas, de los estatutos; después de ver la gloria de Jehová, de aprender a vivir dentro de los mandamientos durante el tiempo correspondiente, Jehová los juzga con una justicia: entrar y conquistar la tierra que Jehová había prometido a Abraham, a Isaac y a Jacob.

Pero ellos no quisieron, sino que quisieron enviar primeramente a los espías, para ver si verdaderamente la Palabra de Jehová era buena, si realmente la tierra era buena, para ver si podrían conquistar o no.

Por eso, no es bueno pedir señales y pruebas a las Palabras de Dios; más bien hay que creer en las Palabras, aprender a entender cuándo, cómo, y de qué forma Dios te habla. Y en el camino, mientras tú estás entrando, delante de cada enemigo tienes que preguntar cómo vencerlos, cómo enfrentarlos.

Sin que exista este grado de fe y confianza en el Pacto que Jehová ha establecido contigo, sin que avances tomando la cruz de Cristo y vencer los temores, los miedos, sin tener todas las señales; es imposible que el Consolador te dé a entender, ni a fortalecerte, ni a convencerte.

Por eso, primeramente después de escuchar la Palabra, hay que obrar, hay que obedecer, hay que vender, hay que renunciar, hay que salir, hay que avanzar… y luego vendrán las consolaciones, el entendimiento, las respuestas, y se mostrará la gloria de Jehová sobre ti.

El Espíritu de Verdad (1)

Tuesday, February 6, 2018

12:10

¿Y cómo se comienza a relacionarse con el Consolador?

¿Cuándo yo sé que el Consolador me está hablando?

¿Por qué con el don de la fe que recibí del Espíritu Santo cuando creí en Jesús no puedo escuchar al Consolador?

Es que son obras diferentes, y porque aquí ya se exige una "obra de justicia que es por fe", como dice en Santiago

Santiago 2:

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

Por eso, uno es la fe del creyente, el don que ha recibido, pero tienes que hacerla trabajar para que dé frutos, y si tu fe no da frutos, es muerta. Así, si la fe que tienes de Jesucristo no da obras de justicia de Dios que es por fe, está muerta.

San Juan 12:

24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Entonces, ¿cuándo y cómo hago, yo creyente en Jesucristo, para que el Consolador me enseña a toda verdad?

Esto aparece en,

San Juan 14:

15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.

20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

Primero Jesús le habla a los discípulos, aquellos quienes creyendo a Jesús, le siguieron, dejando sus casas, sus padres, sus mujeres, sus hijos, sus posesiones.

Segundo, el primer acto para que el Espíritu Santo, como Consolador se manifieste en una persona es "SI ME AMÁIS, GUARDAD MIS MANDAMIENTOS".

Hay que llegar a realizar todas las Palabras, pero uno a la vez, un mandamiento a la vez, según el Espíritu te indique, o según la Palabra que se predica.

Y dice de la primera dificultad: "el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros."

O sea, el mundo no reconocerá la Palabra de Dios, pero tú que ves al Dios Invisible, tienes que vivir, tienes que guardar según lo ordena los mandamientos. Desde las pequeñas cosas hasta los mayores.

Y lo más difícil, es que el Espíritu de verdad sólo mora en ti, y tú eres quien tienes que gobernar tu vida; sin importar lo que digan los hombres del mundo, o los que esté alrededor tuyo, si son pequeños o grandes, si son fuertes o poderosos, si son ricos o pobres. Sin importar todo lo que pueda surgir luego de aplicar la Palabra de Dios.

Ezequiel 33:

:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya,

3 y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo,

4 cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza.

5 El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida.

6 Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya.

7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.

8 Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.

9 Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

¿A quién temerás? ¿A quién escucharás?

Salmos 25:

12 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger.

13 Gozará él de bienestar, Y su descendencia heredará la tierra.

14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.

15 Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red.

16 Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido.

17 Las angustias de mi corazón se han aumentado; Sácame de mis congojas.

18 Mira mi aflicción y mi trabajo, Y perdona todos mis pecados.

19 Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.

20 Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21 Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado.

22 Redime, oh Dios, a Israel De todas sus angustias.

"Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros"

Así que, si tú ves a un hombre quien teme y guarda los mandamientos de Jehová, si es capaz de declarar, de exhortar, de redargüir, de imponer los mandamientos de Jehová Dios, entonces verás a uno que está conociendo a Jesucristo. Mora en esa persona; y aquellos que son celosos de los mandamientos, el Consolador seguirá en él.

"No os dejaré huérfanos; vendrá a vosotros."

¿Qué significan estas Palabras?

Que cuando tú guardes los mandamientos de Jehová Dios, cuando enseñes, cuando anuncies, cuando exijas a otros que los guarden, cuando exhortas, cuando tú enseñas con fuerza… lo primero que sucederá son las reacciones de los hombres que viven en las tinieblas.

Pero el Consolador que te impulsó para que entiendas, y hables de esa manera, el que te enseñó que había que anunciar a los hombres eso… por un tiempo se mantiene en silencio, no te defiende enseguida. Sino que deja que tú tengas que afrontar y luchar contra todos los conflictos que resultan de hablar guardado tú el mandamiento, o anunciado el mandamiento de Dios y señalado los pecados de otros.

¿Por qué Dios te deja sólo? Para que tú muestres cuán firme eres. Cuán temeroso eres de las Palabras de Jehová. Cuánto amás a Cristo Jesús.

Y luego de las primeras diferencias, y cuando estés cansado, cuando estés agotado física y espiritualmente, vendrá nuevamente el Espíritu Santo como Consolador, para aliviar tu espíritu. Y así seguirás una y otra vez, todas las veces que sean necesario, y que Dios tenga misericordia de los pecadores.

Entonces, cuando tú hayas dado sobradas muestras de que tú amas a Jesucristo por encima de todas las cosas, de que amas a Jehová Dios Padre sobre todas las cosas, entonces sucederá esto:

San Juan 14:

23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros.

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Y comenzará a aprender cómo y cuándo el Padre mora en ti, y sobre todo, aprenderás la "Paz de Dios que sobrepasa a todo entendimiento".

Filipenses 4:

6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Esta es la primera parte de las obras del Consolador, ¡faltan dos más!

El Espíritu de Verdad (2)

Tuesday, February 6, 2018

21:10

San Juan 15:

1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Esto también se puede entender de esta forma:

En el capítulo 14, dice Jesús que todo aquel que le ama como Jesucristo, tiene que guardar llos mandamientos de Dios; y sabemos cómo al guardar esos mandamientos en el mundo genera grandes conflictos con los hombres y el mundo, y es más cada vez al vivir dentro del Pacto deberá morir muchas veces por causa de Cristo, y así comienza a accionar el Consolador.

Pero a pesar de los grandes conflictos, vivir conforme al camino, a la verdad y a la vida en Cristo requiere una gran entrega, y cada día hay que morir un poco.

El Consolador te ayuda a recordar toda verdad, y Dios se manifiesta al fiel.

Cuando esto continúa, el hombre está teniendo frutos; en cambio cuando el hombre rehúsa vivir o aplicar los mandamientos del Pacto de Dios en su vida; es como un pámpano que no tiene frutos, y ese pámpano es quitado de la vid. En cambio, aquellos pámpanos que tienen estos frutos por el accionar del Consolador en su persona; Dios lo limpia para que lleve más frutos.

Aquellos quienes no quieren guardar los mandamientos del Pacto de Dios en este mundo, no está teniendo frutos: "El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

Más aquellos quienes aman a Jesucristo, y guardan sus mandamientos y soportan con todas las fuerzas los embates del mundo, el Consolador le dará paz.

Salmos 23:

3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Por eso, Jesús dice:

San Juan 16:

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Sí, está limpiando de sus pecados, está aprendiendo a hacer la justicia de Dios, pues sabe que siempre existe un juicio del Juez de todas las almas.

He aquí dos temas que aparecen:

1. La lucha contra el mundo:

Porque yo creo en las Palabras de Dios, y hago que sus leyes guíen mi vida hace que entre en conflicto con todos los hombres, porque el conocimiento de la Verdad.

Pero es cierto que batallar contra el mundo, batallar contra el pecado, vivir contra el pecado, aplicar los mandamientos de Dios y el Pacto en tu vida en medio de las tinieblas no es una tarea fácil.

Y muchas veces, uno piensa si es necesario luchar tanto, si no puede vivir en paz con el mundo… si uno debe ser tan implacable contra el pecado y recibir tantos agravios y burlas de los hombres.

¿Qué es más difícil?

2. La lucha contra el pecado:

El entendimiento que uno tiene de la Palabra de Dios, el amor por Jesucristo quien murió por mis pecados. La conciencia de la pecaminosidad de mis pecados y errores. ¿Cómo negar el amor y la obra de Jesucristo por mí?

¿Apartarse de Dios y amigarse con el mundo es más fácil o más difícil?

Sabemos que muchos tratan de buscar un término medio, un término donde no sienta tanta conciencia de pecado, y no alejarse tanto del mundo, que ella te siga amando.

Pero no existe un término medio, no hay forma de estar bien con el mundo y estar bien con Dios:

Romanos 8:

5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

¿Cómo sabemos cuándo estamos en agradable relación con Dios?

San Juan 15:

7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.

10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

¿Cómo sabemos cuándo uno está teniendo muchos frutos porque el Consolador le guía a toda verdad pues cumple los mandamientos que Jesús le ha dado?

San Juan 15:

12 Éste es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

El deseo, la capacidad de amar al hermano, de padecer por el hermano, de sacrificarse por el prójimo para llevarlo a Cristo, de enseñarle a Cristo Jesús, es una clara señal de que la persona está teniendo los frutos de la Vid. Que uno está unido a la Vid Verdadera que es Jesucristo y está teniendo frutos.

¿Cómo uno puede saber cuánto está guardando los mandamientos de Dios? No se puede seguir a una persona durante todo el día para verificar, ni se puede entrar en la mente del hombre para discernir; pero sí sabemos cuántos frutos está teniendo por medio del Consolador porque uno está guardando los mandamientos de Dios por amor a Jesucristo: Al amar al amigo poniendo su vida.

12 Éste es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

El Espíritu de Verdad (3)

Wednesday, February 7, 2018

09:42

Cuando uno se va adentrando en el Pacto de Abraham y guardando los mandamientos del Pacto que vino por medio de Moisés y los profetas, va teniendo los frutos en la Vid Verdadera que es en Cristo Jesús.

Así Dios le limpia más y más para que lleve más frutos.

También es considerado "amigo" de Jesús porque su vida está dando y ofreciendo su vida por los amigos.

Y la relación con Jesús comienza a cambiar, pasa de ser "siervo" a "amigo". Se verá que el fiel que antes llamaba "Señor", va notando cómo su relacionamiento con Dios es de Padre e hijo.

Este confort y relacionamiento entre Padre Dios e hijo es sumamente importante, porque comienza un nuevo período más intenso de persecuciones, de dificultades:

Pero aparece un nuevo fenómeno en la vida del que es guiado por el Espíritu de Verdad:

San Juan 15:

18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

22 Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.

Las calificaciones que hacen los hombres de la iglesia evangélica está mal. Porque aquí dice claramente, el que ama a Jesús y guarda sus mandamientos, el que nace en el hombre el deseo de poner su vida por sus amigos, el que se hace amigo de Jesús, "ese es el elegido". El exceso de generalización, el considerar que todos los cristianos, o evangélicos porque ha entrado en la iglesia, porque se ha bautizado en agua, o porque ha asistido unas veces y porque ha ofrendado… es cambiar las Palabras de Jesús.

¿Y por qué tanto aborrecimiento?

San Juan 15:

22b Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

22 Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.

23 El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.

24 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre.

25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.

26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Porque el que ama a Jesús y guarda sus mandamientos está mostrando al mundo que son pecadores. Porque es testigo para los que se pierden, si el fiel no se convirtiera de sus pecados, si no guardara los mandamientos no tendrían pecado; pero porque tú lo guardas, estás condenando a todos los que te conocen, te miran, y están alrededor que son pecadores.

Muchos evangélicos piensa que "predicar para que creen que Jesús es el Salvador" es predicar, pero en realidad se comienza con algo mucho más espiritual: "que tú cuando sales de tus tinieblas porque has reconocido tus pecados" y permaneces guardando los mandamientos, ya estás condenando a los otros. Por esta causa el mundo te aborrece.

Ahora, si uno quien dice ser creyente, sea con el rango y antigüedad que sea, no da testimonio de los pecados de otros, en realidad a ¿quién está queriendo predicar el evangelio?

"Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa por su pecado."

Si el mundo no te aborrece porque tú amas a Jesús y guardas sus mandamienos, no eres un digno de la fe de Jesucristo.

Y dice, que los que te aborrecen no son solamente los hombres impíos del mundo, sino la misma sinagoga, o la iglesia que supuestamente predica el evangelio de Jesucristo. Y pensarán que están sirviendo a Dios y al evangelio cuando te condenen, cuando te expulsen, cuando te excomulguen. Todo esto harán porque no conocen al Padre:

San Juan 16:

1 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.

2 Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.

4 Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

Para poder soportar todo esto, tu relación con Jesús de amigo, de Padre e hijo con Jehová Dios es importantísimo. Porque lo único que tienes es el testimonio del Consolador quien se manifiesta en tu interior.

Y este es el conflicto más fuerte, ¿pueden tantas personas que dicen ser cristianas o evangélicas estar todos equivocados? ¿No es simplemente un error tuyo? ¿Realmente estás escuchando al Espíritu Santo el Consolador?

Pero las contestaciones de Dios no son instantáneas, sino que tardan días, horas; y durante ese tiempo, deberás luchar con todas tus fuerzas, con toda tu mente, corazón y alma en sostenerte en todas las cosas que Dios te ha enseñado, mostrado, y leer y confirmar con la biblia:

Salmos 73:

Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón.

2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos.

3 Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos.

4 Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero.

5 No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres.

6 Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia.

7 Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón.

8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería.

9 Ponen su boca contra el cielo, Y su lengua pasea la tierra.

10 Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí, Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.

11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?

12 He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia;

14 Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.

15 Si dijera yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.

16 Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí,

17 Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.

18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer.

19 ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores.

20 Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.

21 Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas.

22 Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.

23 Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha.

24 Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.

25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26 Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.

28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.

74:1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué se ha encendido tu furor contra las ovejas de tu prado?

2 Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos, La que redimiste para hacerla la tribu de tu herencia; Este monte de Sion, donde has habitado.

3 Dirige tus pasos a los asolamientos eternos, A todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.

4 Tus enemigos vociferan en medio de tus asambleas; Han puesto sus divisas por señales.

5 Se parecen a los que levantan El hacha en medio de tupido bosque.

6 Y ahora con hachas y martillos Han quebrado todas sus entalladuras.

7 Han puesto a fuego tu santuario, Han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.

8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; Han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra.

9 No vemos ya nuestras señales; No hay más profeta, Ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.

10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?

11 ¿Por qué retraes tu mano? ¿Por qué escondes tu diestra en tu seno?

12 Pero Dios es mi rey desde tiempo antiguo; El que obra salvación en medio de la tierra.

13 Dividiste el mar con tu poder; Quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.

14 Magullaste las cabezas del leviatán, Y lo diste por comida a los moradores del desierto.

15 Abriste la fuente y el río; Secaste ríos impetuosos.

16 Tuyo es el día, tuya también es la noche; Tú estableciste la luna y el sol.

17 Tú fijaste todos los términos de la tierra; El verano y el invierno tú los formaste.

18 Acuérdate de esto: que el enemigo ha afrentado a Jehová, Y pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.

19 No entregues a las fieras el alma de tu tórtola, Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.

20 Mira al pacto, Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.

21 No vuelva avergonzado el abatido; El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.

22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa; Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.

23 No olvides las voces de tus enemigos; El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Todo esto corresponde a "Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de jucio."

Predicar el evangelio sin el testimonio del Consolador acerca de "convencer a mí de mis pecados, y al mundo de sus pecados" no es ningún testimonio. Decir simplemente "cree en Jesucristo" sin convencer al hombre de sus pecados, no es evangelizar, ni predicar.

Cuando un hombre dice que "cree en Jesús como su Señor y Salvador" pero no se convence de sus pecados, cuando no ama a Jesús y guarda sus mandamientos, no es ninguna fe en Cristo. Su fe no es más que una "religiosidad pagana".

El Espíritu de Verdad (4)

Wednesday, February 7, 2018

10:40

¿Qué es el Consolador cuando venga convencerá al mundo de justicia?

Muchos piensan que "hacer la justicia" en Jesucristo es simplemente confesar sus pecados, lloriquear unas lágrimas, hacer un ayuno de arrepentimiento, es bautizarse en agua, o asistir a la iglesia y detentar una membresía en alguna congregación.

En la medida en que la Palabra de Dios avanza y se tienen mayores revelaciones, también la justicia de Dios que es por fe se va clarificando más y más.

Si ya en tiempos de Isaías dice así:

Isaías 56:

1 Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse.

2 Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.

3 Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.

4 Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto,

5 yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.

6 Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto,

7 yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

8 Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.

9 Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar.

10 Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.

11 Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado.

12 Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como éste, o mucho más excelente.

Existe un avance hacia los eunucos y los hijos de extranjeros.

Existe un avance y una justicia individual que debe realizar la persona:

Ezequiel 18:

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

2 ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?

3 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel.

4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, ésa morirá.

5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia;

6 que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare a la mujer menstruosa,

7 ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo con vestido,

8 que no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,

9 en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer rectamente, éste es justo; éste vivirá, dice Jehová el Señor.

10 Mas si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de estas,

11 y que no haga las otras, sino que comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo,

12 al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos e hiciere abominación,

13 prestare a interés y tomare usura; ¿vivirá éste? No vivirá. Todas estas abominaciones hizo; de cierto morirá, su sangre será sobre él.

14 Pero si éste engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos;

15 no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; la mujer de su prójimo no violare,

16 ni oprimiere a nadie, la prenda no retuviere, ni cometiere robos; al hambriento diere de su pan, y cubriere con vestido al desnudo;

17 apartare su mano del pobre, interés y usura no recibiere; guardare mis decretos y anduviere en mis ordenanzas; éste no morirá por la maldad de su padre; de cierto vivirá.

18 Su padre, por cuanto hizo agravio, despojó violentamente al hermano, e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su maldad.

19 Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos y los cumplió, de cierto vivirá.

20 El alma que pecare, ésa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

21 Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá.

22 Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá.

23 ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?

24 Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello morirá.

25 Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos?

26 Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá.

27 Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma.

28 Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá; no morirá.

29 Si aún dijere la casa de Israel: No es recto el camino del Señor; ¿no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente, vuestros caminos no son rectos.

30 Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina.

31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel?

32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.

Por eso, la justicia que aprendieron los padres un siglo atrás, no es la justicia que hoy Dios exige, porque a más de la justicia de un siglo atrás, hoy se debe agregar las Palabras y la justicia revelada de este tiempo.

Y hoy la Palabra de Dios es así:

Hebreos 10:

7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.

8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley),

9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.

10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

Así que, la justicia que hizo Abraham es la justicia de ese tiempo; hoy tenemos otro avance, así que, a más del ejemplo de la justicia de Abraham se debe AGREGAR LA JUSTICIA QUE DIOS EXIGE EN ESTE TIEMPO.

Por tanto, si una persona no está despierta espiritualmente y viviendo guiado por el Consolador quien le enseña todas las cosas, y le hace saber las cosas que habrán de venir, y que suceden hoy… no estás realizando la justicia de Dios.

Hoy muchos piensan que están guardando la fe que tuvieron los discípulos, las palabras de dos mil años atrás, pero las justicias de este tiempo no las saben ni las hacen.

La justicia de Dios que es por fe, hoy requiere que venzamos plenamente la servidumbre que tiene atados a los hombres a causa de la muerte.

Hebreos 2:

14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

16 Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.

17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

18 Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Saber cuál es la justicia que se debe hacer hoy, cuál es la que exige Dios, cuál es el camino para llegar a cumplir con la justicia, todo eso es enseñado por el Consolador. Pero si uno huye de los mandamientos por temor al hombre, porque no quiere ser aborrecido por el mundo; jamás realizará la justicia necesaria.

Y ¿cuánto podría ser duro y difícil el cumplimiento de la justicia de Dios que es por fe? Pues la biblia dice:

1 Juan 5:

6 Éste es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.

7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.

8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.

9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.

10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.

11 Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

"Y estos tres concuerdan", ¿con qué concuerdan? ¿A qué se asemeja para que concuerde? ¿Cuál es el ejemplo del testimonio que tenemos? ¿No es la justicia que cumplió Jesús como el Cordero de Dios? ¿Y qué significará que también nosotros concordemos con la justicia y juicio que recibió Jesús?

¿Qué es la mente de Cristo?

¿No es la mente de entendimiento acerca de la justicia de Dios? ¿El saber cuándo, el cómo , el cuánto, el por qué hay que padecer, o recibir el aborrecimiento, o por qué uno debe permanecer como muerto, o exponerse a la cruz porque es la justicia de Dios que hay que cumplirla?

1 Corintios 2:

14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

3:1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,

3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?

5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.

6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.

9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,

13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.

14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.

19 Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.

20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.

21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro:

22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro,

23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

También esto es justicia de Dios que es por fe:

San Juan 16:

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Dice Jesús: "Guiará a toda la verdad", y "tomará de lo mío y os lo hará saber"; ¿cuál es la justicia?

Si uno no ama a Jesús y guarda sus mandamientos con todas las fuerzas, con todo el aborrecimiento que eso despierta en el mundo de los hombres… no puede la justicia de Dios obviarse de ese aborrecimiento, y guiar al hombre a toda la verdad, ni hacerle saber lo que hará Dios próximamente. Esto tambien es justicia de Dios.

Todo está correlacionado, no se puede obviar un paso, ni puede saltarse una etapa de justicia. Porque si no se hiciera así, Dios sí estaría haciendo acepción de personas y dando preferencias a algunos.

¿Hasta qué punto uno debe ser capaz de justificarse en la fe que es conducido por el Consolador?

San Juan 16:

16 Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre.

17 Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre?

18 Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla.

19 Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?

20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.

21 La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

22 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.

23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Aquí Jesús anuncia su muerte, y cómo la justicia de Dios que es por fe del hombre debe ser tal que tenga las esperanzas de la resurrección. (Y esto ya fue hace dos mil años atrás).

La justicia de Dios que es por fe, la justicia que conduce el Consolador al hombre le llevará por todo el dolor de la mujer que está de parto, pero cuando nace finalmente el niño, se olvida de todos sus dolores. Así, con esta esperanza, ya Dios está anunciando que en algún momento también el Consolador conducirá al hombre a la semejanza de la resurrección de Jesucristo. Si los discípulos debían con justicia permanecer firmes y esperanzados en la resurrección de Jesús, así también nosotros que dormimos en Cristo o quienes entregamos nuestra vida en Cristo y nos dejamos morir.

*************************

Y cuando uno no sabe realizar ni cumplir con la justicia de Dios que es por fe, está expuesto al juicio de Dios.

El otro problema es que el juicio de Dios "comienza" por la casa de Dios. Para cuando aparezcan los juicios de Dios en el mundo, para el que conoce a Jesús y no hizo la justicia correspondiente a pesar de toda la paciencia y la longanimidad del Padre, está expuesto al juicio de fuego.

Isaías 6:

1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.

2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.

5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas;

7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.

9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.

10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.

11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto;

12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra.

13 Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa.

El Espíritu de Verdad (5)

Thursday, February 8, 2018

10:43

Ciertamente que vivir siendo guiado por el Espíritu Santo no es fácil.

Alcanzar al punto de la Cruz de Cristo necesario para que el Consolador se manifieste en tu vida lo es más.

Muchas veces las Palabras de Dios escritas en la biblia, que en ocasiones pareciera muy buenas, inofensivas, y atractivas para muchos que oran y piden por esos elementos; en la práctica requiere de grandes dosis de valentía, largas jornadas de caminar en el camino angosto, participar en todas las obras que el Espíritu Santo te dispone y te incita a cruzarlo, a vivirlo, a vencerlo, a soportarlo.

El punto central es: "hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza". Y la imagen y semejanza que a nosotros nos ha revelado el Dios Invisible es Jesucristo quien nació como hombre, con carne y sangre.

Por esa razón, hay que entender por qué Jesús se sometió a la prueba con que le acometió Satanás en el desierto:

San Mateo 3:

16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,

6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.

7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,

9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

Hoy tenemos que ver la tercera obra que realiza el Consolador cuando él venga sobre una persona: le convencerá de pecado, de justicia y de juicio.

Pues lo que les estoy diciendo es parte del juicio de Dios que nos convence el Consolador; uno sabiendo que:

• Que el juicio comienza por la casa de Dios

• Que hay un tiempo para conocer el pecado, realizar la justicia correspondiente para cumplir con la justicia de la ley de Dios

• Que hay que alcanzar la altura de la justicia, ser justo en toda la Palabra, para ser "librados" del justo juicio de Dios.

El convencimiento del pecado, la justicia de Dios que el hombre debe realizar para ser justo y así librarse del juicio de Dios, no es "evitar" cualquier mal; sino que el Consolador nos guía a toda verdad, nos guía al conocimiento y entendimiento de las cosas, y nos ayuda a vivir y vencer los pecados, los males, las debilidades, la muerte.

No existe la burbuja protectora que nos guarda de todo, ni existe la exención porque tú eres un escogido de Dios, ni puedes pedir que nunca nada te suceda porque estás bajo la sombra del Altísimo…

¿Por qué?

Porque el pecado apareció antes que el camino de justicia de los mandamientos de Dios que es en Cristo Jesús.

Porque la ley de Dios respecto al pecado es único y definitivo:

Romanos 6:

23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

No se puede huir de la muerte, ni se puede librarse de la muerte o el temor a la muerte; pero lo que sí nos hace el Consolador es enseñarnos el camino de justicia de Dios que es por fe en Cristo Jesús, para pagar el precio del pecado que es la muerte. Así, si llegamos preparados, con obras de fe, con entendimiento, sabiendo que es el camino preparado por el Consolador, sabiendo que tengo su ayuda, enfrentar el temor y entregarnos o participar de la muerte. Muerte que en nuestro tiempo, ya no es un simple "entrega", sino que verdaderamente es "participar de la muerte" física.

En las Palabras de San Mateo 3 y 4 que les di arriba, no cualquiera puede "pagar el precio del juicio" que es la muerte, sino existe un requisito indispensable:

San Mateo 3:

16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Si uno no ha alcanzado mínimamente el Pacto de David, o el Pacto de hijo de Dios, no hay forma de tener los conocimientos, ni el entendimiento, ni ha vivido suficientemente en el camino del Pacto para afrontar esta tercera parte de la obra del Consolador: el juicio de Dios y ser librado con justicia.

Es la razón por qué Jesús también como hijo de Dios es sometido a esta justicia, y para que sepamos cómo hay que vencerlo.

San Juan 16:

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Nos guiará a toda la verdad, es saber cómo en Cristo Jesús podemos vencer la muerte, porque Jesús sí nos pagó el precio del pecado de todos nosotros, y todos quienes viven y son guiados por el Espíritu de Verdad también lograrán realizar la justicia de Dios porque conocieron sus pecados y así librar sus almas del juicio de Dios.

Seguramente algunos pensarán que la palabra de Dios tiene colisiones por una dualidad de sentido: ¿por qué en algunos pasajes dice que nada malo me debe suceder y en otros que tengo que pasar por todos los males porque tengo que realizar la justicia de Dios?

Veamos por partes,

• Ejemplo del Salmo 91:

1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

3 Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora.

4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.

5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día,

6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.

Aquí dice que ningún mal te debe alcanzar…

Pero por otra parte aquí en Romanos 8 nos dice todo lo contrario:

• Romanos 8:

30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Entonces, ¿cuándo sabemos cuál es cuál?

• En primer lugar, cuando viene el juicio de Dios al mundo incrédulo, impío… tú no debes caer juntamente con ellos.

• En segundo lugar, más sí debe suceder en ti todas las justicias de Dios antes que el juicio de Dios sobrevenga a la casa de Dios para que tú seas justificado primero y seas librado de todo, y esto sucede mientras en el mundo incrédulo e impío no sucede nada y están en relativa paz.

• En tercer lugar, cuando venga el juicio a la casa de Dios y al mundo, tú ya estés justificado y seas librado contra cualquier mal, porque ya has pagado el precio de la justicia de Dios que es la muerte.

Hebreos 11:

7 Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.

9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;

10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

1 Pedro 4:

12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,

13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

14 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.

15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno;

16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.

17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?

19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.

Ahora, ¿cómo sé que soy librado del justo juicio de Dios cuando venga?

Primeramente si estoy padeciendo los padecimientos de Cristo porque fui guiado por el Espíritu Santo, el Consolador.

Segundo, debe cumplirse esto:

1 Juan 4:

16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Sé que muchos evangélicos dicen que "están siendo probados por Dios en su fe", pero en realidad están cayendo juntamente con los impíos e incrédulos de las tinieblas.

Pero también ellos dicen: tú estás cayendo y te suceden cosas que a nosotros no nos sucede, seguramente porque tú tienes pecado oculto… y Dios está juzgándote.

Sí, existe sí una gran confusión, y cada uno quiere abrazar la justicia y decir que es justo. Pero existe algo que es distintivo: el temor, el miedo.

Cuando un creyente en Jesucristo dice que Dios le está probando en su fe o en su voluntad, pero sigue teniendo temores, miedos a que le sucedan peores cosas… significa que no proviene de Dios, sino que son causados por sus pecados.

En cambio, aquel que camina en el pacto, y es justificado según la justicia de Dios en el tiempo antes del juicio, vive en paz con el Espíritu Santo, en su interior existe paz, consolación, y

San Juan 7:

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Salmos 23:

3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aquel que está siendo disciplinado por Dios Padre como hijo, aquel que está realizando toda la justicia de Dios en el tiempo para justificarse de la muerte a la cual le tenía subyugado, en realidad siempre tiene las Palabras de Entendimiento, tiene paz con Dios, y no tiene temor o pavor por los males del mundo. Porque sabe de dónde provino, quién permite, y quién le está guiando a toda verdad.

Ciertamente que la carne sufre, tu mente, tu alma sufre por causa de todas las congojas que producen el peso de la cruz de Cristo, pero sabemos que existe un final dichoso, que teniendo la gloria venidera que en nosotros ha de mostrarse, tenemos esperanza y paz.

Todo escogido según la presciencia de Dios para santificación en el Espíritu Santo, tiene que saber que su camino en Cristo Jesús es como la mujer embarazada, que sí o sí, y ciertamente que sí tendrá los dolores del alumbramiento, pero cuando uno lo soporta, la alegría del niño nacido hace olvidar de todo dolor.

San Juan 16:

20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.

21 La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

22 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.

23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

25 Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.

26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

Apocalipsis 21:

3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Isaías 8:

1 Me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz.

2 Y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías.

3 Y me llegué a la profetisa, la cual concibió, y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.

4 Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria.

5 Otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo:

6 Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías;

7 he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas;

8 y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.

9 Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd, todos los que sois de lejanas tierras; ceñíos, y seréis quebrantados; disponeos, y seréis quebrantados.

10 Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros.

11 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:

12 No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.

13 A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.

14 Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén.

15 Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados; y se enredarán y serán apresados.

16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.

17 Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.

18 He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion.

19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?

20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

21 Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.

22 Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.

El Espíritu de Verdad (6)

Thursday, February 8, 2018

11:53

San Juan 16:

25 Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.

26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

29 Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices.

30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.

31 Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?

32 He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Finalmente, esto que sucedió Jesús también nos debe suceder si realmente somos guiados por el Consolador, el Espíritu de Verdad y de Revelación en la dispensación de los tiempos: "Vencer al mundo".

Como lo dice 1 Juan 5:

:1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.

2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos.

3 Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

6 Éste es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.

7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.

8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.

9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.

Aquí hay que hacer una salvedad antes de continuar, porque sabemos que en nosotros se comienzan a cumplirse las palabras en cuanto a los que mueren en Cristo. Si en tiempos del apóstol Juan se escribía: "porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe"; sí es nuestra fe, pero no solamente quedará en la esperanza, sino en la glorificación, porque veremos la gloria de Jesucristo manifestarse en nosotros en este tiempo.

¿Cómo sabemos que Jesús ha vencido al mundo? Porque él tiene la fe y la confianza en el Espiritu de Resurrección, en la promesa del Padre Celestial y así murió por nuestros pecados; y también resucitó de los muertos.

También nosotros, porque confiamos en el Pacto y promesas que tenemos del Padre, porque sabemos firmemente que estamos escuchando la voz del Consolador, quien nos lleva a toda verdad y a toda victoria, también para que nosotros podamos mostrar al mundo y así testimoniar que las Palabras de Jesús son ciertas: nosotros también hemos vencido al mundo. Porque no hemos temido a la muerte, ni las tentaciones, ni los padecimientos y las guerras que nos han sobrevenido de hombres, de potestades y de gobernadores de las tinieblas de este mundo; sino que siendo guiados por el Espíritu de Verdad, y sabiendo el tiempo que estamos viviendo, hemos vencido al mundo, con nuestra fe, con nuestra esperanza en las Promesas del Dios Todopoderoso y Omnisciente.

Esta es nuestra gloria: que hemos también por medio de Jesucristo y con la ayuda del Consolador, hemos vencido al mundo. Nuestra fe en Jesucristo ha vencido al mundo. Las Palabras de la Promesa del Padre de nuestro Pacto ha sido más fuerte y poderosa para vencer al mundo.

También sabemos que esta oración de Jesús por sus discípulos que le debían seguir, incluyéndonos a nosotros y a todos los que nos seguirán, esto se debía cumplir:

San Juan 17:

1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

2 como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.

3 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;

8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

10 y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

13 Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Sí, por eso vivimos en tiempos de Deuteronomio, y las palabras de Josué, las podemos repetir ahora nosotros también:

Josué 23:

14 Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.

Los resultados de las obras del Espíritu de Verdad (1)

Friday, February 9, 2018

09:34

Si bien los israelitas entraron y conquistaron la tierra prometida, sabemos que no fue duradera y la tierra misma estaba sujeta bajo corrupción y que solamente sería liberada cuando se cumpliese las condiciones puestas por Dios según la ley de la esperanza.

Hoy a nosotros nos cabe cumplir primeramente con las condiciones espirituales, cumplir con la esperanza a que está sujeta la creación porque Dios sujetó a las obras de este tiempo.

Así, mientras no se terminara con el pecado, mientras no se cumpliese con la justicia de Dios que es por fe en cuanto al pacto viejo, e iniciar el pacto nuevo; no hay forma que la corrupción sea quitada.

Y ya los discípulos vieron un primer adelanto de todo esto, porque el Autor de la Vida, el que quita el pecado del mundo, Jesucristo vino y puso su vida para terminar con el pecado, y terminar así el testamento.

Falta que se culmine el testamento por medio de la muerte del hijo del hombre, y que resucitado como Jesús, por el Espíritu de Resurrección, podamos saber que finalmente la creación será libertada de la corrupción del pecado.

Todos nuestros conocimientos de economía, de producción deberán cambiar. Incluso en el carácter del hombre, porque verá que sus manos producen mucho más.

Romanos 8:

17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Por eso, con el Libro de 1 Juan, veremos cuánto de las obras del Espíritu de Verdad nos ha dado entendimiento, y avance, pues necesitamos ver los progresos y los resultados.

Si miramos la biblia, hubo un gran avance en tiempos de David y de Salomón, pero luego por alrededor de 1000 años no ha habido grandes avances, siempre fueron cayendo poco a poco, se dividió la nación en dos reinos, se fueron en cautiverio y volvieron de Babilonia, pero no de Asiria. Se reconstruyó el templo. Y siempre hubo palabras de profecías hasta los tiempos de Jesús.

No para restaurar el templo de Jerusalén, sino para instaurar un templo celestial, eterno. Y como existe un cambio de sacerdocio, también existe un cambio de ley sacerdotal. Así también se cambian todas las prácticas, rituales, ceremonias.

1 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,

2 a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;

3 sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

4 Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín.

5 Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham.

6 Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.

7 Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

8 Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.

9 Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos;

10 porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

11 Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

12 Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;

13 y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.

14 Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.

15 Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto,

16 no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

17 Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.

18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia

19 (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.

20 Y esto no fue hecho sin juramento;

21 porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.

22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.

23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;

24 mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;

25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;

27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

28 Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.

R60 Hebrews 8:1 Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.

3 Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.

4 Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley;

5 los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.

7 Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.

8 Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;

9 No como el pacto que hice con sus padres El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; Porque ellos no permanecieron en mi pacto, Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

10 Por lo cual, éste es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo;

11 Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos.

12 Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.

13 Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

Pues este es el primer resultado que necesitamos ver, de que verdaderamente el sacerdocio de Jesucristo es el único que estará vigente. ¿Cómo? Pues si el murió y resucitó para instaurar una nueva ley sacerdotal según el Orden de Melquisedec, porque ese es el sacerdote que se apareció a Abraham; también debemos nosotros ser levantados en esa nueva ley, no en la vieja práctica repetitiva de la ofrenda de la sangre del cordero, o de la esperanza en la sangre de Jesucristo. Sino basado en una vida indestructible, ya terminado con el pecado y la muerte.

Como los discípulos vieron a Jesús y dieron testimonio del nuevo sacerdote celestial, también nosotros debemos probar que efectivamente el sacerdocio de Melquisedec es eterno, que sí también vencemos los pecados y la muerte.

1 Juan 1:

:1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida

2 (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);

3 lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.

4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.

5 Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;

7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

¿Cómo puede saber el hombre que verdaderamente sus pecados han sido perdonados? ¿Cómo sabemos que la fe que tenemos en Jesús efectivamente nos ha perdonado? ¿Cómo sabemos que sí hemos salido de las tinieblas y estamos en su luz?

Porque hasta ahora, nadie ha podido mostrar ni comprobar eso, pues todos mueren. Por esta razón, siempre somos criticados por los impíos e incrédulos del mundo.

Hoy hemos visto cómo los evangélicos también nos han condenado porque no creen en la resurrección, ¿cómo pueden ellos están descansados pensando que están perdonados de sus pecados?

1 Corintios 15:

12 Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.

14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

15 Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.

16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;

17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.

18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.

19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

Cuando aquí la biblia habla de resurrección, no se habla de cuándo, ni de cuántos, ni de dónde; pero sí con Jesucristo ya se produjo la primera resurrección y si hasta ahora no se ha producido es porque los tiempos de esa dispensación no se ha llegado, pero ya llegará.

También en Apocalipsis habla de la primera resurrección y de la segunda resurrección, y son benditos y bienaventurados aquellos que tienen parte en la primera resurrección porque la segunda muerte no les afectará:

Apocalipsis 20:

:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Ésta es la primera resurrección.

6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

Este es el primer resultado a la cual nos ha guiado el Espíritu de Verdad, y nos ha enseñado que debemos aguardar este resultado con esperanza.

Los resultados de las obras del Espíritu de Verdad (2)

Friday, February 9, 2018

10:22

El segundo resultado de las obras del Espíritu de Verdad que necesitamos ver es:

"Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él"

Así, si Dios nos ha sembrado la fe en el Pacto y nos ha hecho vivir en las esperanzas de las Promesas del Pacto; y si éstas no suceden, ni se cumplen… entonces sí existen tinieblas en Dios.

Porque hasta ahora todo lo hemos realizado con fe, con la esperanza; y así el Espíritu Santo nos ha enseñado a despojarnos de todas las cosas del mundo, a renunciar a todos los bienes, a renunciar a todos los conocidos, las glorias que hemos alcanzado en el mundo; y nos ha hecho aguardar en la promesa. Así que, si estas promesas no se cumplen, si muere nuestra esperanza, o si simplemente así morimos… sí existen tinieblas en Dios. Porque hemos aguardado lo que nunca sucedió. Nos ha indicado las cosas que hemos de realizar, pero el Espíritu de Verdad… no nos ha dicho la verdad… si simplemente morimos o todo se termina sin cumplimiento.

¿Y por qué nos ha guiado a la muerte? ¿Por qué nos ha enseñado diciendo que en este tiempo veremos la resurrección de entre los muertos? ¿Para qué nos ponemos en sus manos si no existe salvación, si no existe resurrección? Y si esto termina como está hoy presentado… Dios no es Dios de luz, sino de tinieblas.

¿Y el Espíritu de Verdad nos ha dicho la verdad si terminamos en tinieblas?

¿Nos ha conducido a las tinieblas el Consolador?

¿Por qué nos ha obligado a enseñar, a predicar acerca de la luz, o acerca de la resurrección de Jesucristo, o del perdón de pecados si todos terminamos simplemente en muerte…? ¿No son eso las tinieblas?

No es que sea incrédulo, sino para hacer entender a los hombres qué serían verdaderamente las tinieblas. Porque si uno dice y cree que Dios es luz y ningunas tinieblas hay en él, ciertamente debe creer en la resurrección, sí debe vivir y poder crucificar todo en Cristo, dar todo por basura para ganar a Cristo Jesús.

Por esta causa Dios nos ha puesto a nosotros para mostrar cuánto hay que vivir en esperanza, qué es vivir en esperanza, cómo hay que tirar todo como basura para ganar a Cristo. Y hasta qué punto uno debe lanzarse porque tiene fe en la esperanza de la vida en Cristo Jesús. Y cómo el Pacto que tenemos con el Padre Celestial traspasa la vida, la muerte, y no hay cosa creada que nos pueda separar de Cristo Jesús Señor nuestro.

Más bien, las personas quienes no tienen esta esperanza, las personas quienes no pueden creer con estas acciones que les llevan hasta los límites, son los que deberían preocuparse porque anuncian que "Dios es luz", pero ellos mismos siguen viviendo en las tinieblas. Ellos mismos están declarando que aún están en las tinieblas.

Por eso dice el versículo 1 Juan 1:6:

"si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado."

En realidad, aquella persona quien no se sale de las tinieblas, ni distingue qué son las tinieblas, aquellas que son vencidas por las tinieblas, siguen en sus pecados.

Porque si hubiesen conocido sus pecados, si verdaderamente su arrepentimiento fuera cierto, y el Espíritu de Verdad les hubiera dado entendimiento, les hubiera mostrado la luz de Jesucristo, saldrían de las tinieblas, de las casas de prisión, y de las mazmorras a que están sujetos por el diablo.

Hoy nosotros sabemos quién nos ha conducido hasta estos límites, a vivir en completa esperanza, a luchar porque cada día nos ha enseñado y consolado el Espíritu de Verdad enviado por Jesucristo.

Así como Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él, también todas sus palabras, sin faltar ninguna de ellas deben ser cumplidas.

Isaías 60:

1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.

5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.

6 Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová.

7 Todo el ganado de Cedar será juntado para ti; carneros de Nebaiot te serán servidos; serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria.

8 ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?

9 Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado.

10 Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia.

11 Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes.

12 Porque la nación o el reino que no te sirviere perecerá, y del todo será asolado.

13 La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies.

14 Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.

15 En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.

Y esta es una verdad, así como el Espíritu de Verdad nos ha impulsado a profetizar, a declarar todas las Palabras en su debido tiempo, y así nos ha atado a esas palabras para que vivamos en la esperanza; también estas palabras para nosotros constituyen en argumentos, en testimonios, en promesas y en juramentos que tenemos como certeza de que el Dios de Luz y en quien no existen ningunas tinieblas no puede hacer vacío a sus palabras. Así como nos ha ordenado pronunciarlas y vivirlas en esperanza; también es su compromiso de "Dios es Luz". Que en todas las cosas que nos ha hecho vivir en esperanzas tenemos que ver sus promesas cumplidas, porque si no se cumplen, sí existen tinieblas en él…. ¡pero sabemos que no será así!

Hebreos 6:

16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.

17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

Los resultados de las obras del Espíritu de Verdad (3)

Friday, February 9, 2018

19:36

Muchos sabemos de las molestias y dificultades que enfrentamos cuando queremos guardar los mandamientos de Dios como Jesús quiere; las pérdidas, los problemas que causan, las limitaciones en las cosas que podemos hacer, y siempre tener una atención constante de no quebrar los mandamientos.

¿Por qué lo hacemos?

¿Por qué preferimos soportar las molestias, las dificultades, los problemas que generan, las libertades que perdemos?

Es una obra y el resultado de la obra del Consolador, de amar al Padre Dios por sobre todas las cosas, con todo el corazón, con todo el alma, con todas las fuerzas, con toda la mente. Porque nos hizo conocer las verdades acerca del pecado, todo lo que el pecado ha generado en nuestras vidas, y sobre todo hacernos separar del Padre Dios.

Nos hizo entender cuán grande es el amor de Jesucristo por nosotros, para ofrecerse, para entregarse por nosotros.

Yo creo que lo más importante de esta parte, una vez resuelto nuestros pecados, es que el Consolador nos hizo despertar nuestros ojos para ver a Dios, a entender la verdadera grandeza de las obras de Jesucristo, de qué manera toda la biblia se escribió, se hizo para que hoy esté frente a Dios y no huya avergonzado.

Aprendiendo esto, guardar los mandamientos, vivir con todas las fuerzas dentro de la ley de Dios es paz, es gozo, es alegría, es reconciliar y acercanos cada día al Padre. Conociendo todo esto, y entendiendo todo esto, ¿cómo podemos negar al Padre? ¿Cómo podemos abandonar a Jesucristo por los sucesos que nos puedan surgir en el camino?

Siempre que el Consolador me enseña las Palabras de Dios, cada vez que me da entendimiento de sus movimientos, de sus obras, cada vez que me da nuevas fuerzas en la esperanza, sé que permanezco en el Cristo y en el Padre.

Es una obra maravillosa la que hace el Consolador, y se entiende por qué Jesús dijo:

San Juan 16:

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Pero también existe esta verdad que muchos al no querer llegar hasta los extremos del Consolador nunca pueden recibir:

San Juan 16:

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Así sabemos que siempre que andamos en los límites de la fe, más allá de la cordura, sabemos que tenemos una comunión íntima con el Consolador, y todo lo que nos enseña, nos muestra es lo que nos da Jesucristo.

Cuando uno ha saboreado estas delicias de las profundidades del corazón del Padre y enseñadas por el Consolador, sí se vive en una dimensión nueva, la dimensión física más la dimensión espiritual, diría la dimensión del hijo de Dios.

Es un mundo y una intimidad en el Espíritu Santo que nadie las puede entender, salvo aquellos quienes están en esto y lo experimentan.

Y todo comienza con estas cosas básicas:

1 Juan 2:

1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.

4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;

5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Pero los fariseos y los escribas también guardaban los mandamientos de Dios, ¿cómo ellos no reconocieron a Jesús?

En realidad, Jesús dice algo muy importante, y que es olvidado por muchos:

San Mateo 5:

17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

¿Qué es una justicia mayor que la de los escribas y fariseos?

¿Guardar los mandamientos no es suficientemente difícil?

En realidad, ¡NO!

Falta un detalle:

1 Juan 2:

7 Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio.

8 Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.

9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.

10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.

11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.

13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Si uno conoce a Jesucristo, y se esfuerza en vivir en los mandamientos de Dios, guardándolos dentro de los términos del pacto; pero si no ama a su hermano como a sí mismo, y con todas sus fuerzas, con toda su vida no se esfuerza en sacarlo de las tinieblas, de las casas de prisión, de mostrar con el ejemplo, de enseñarle con paciencia y con mucho sacrificio; tampoco puede comprender verdaderamente el amor de Jesucristo, ni el Consolador obra enteramente.

Ahora, ¿por qué es tan importante amar al hermano como a sí mismo? ¿Por qué el que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo?

Pues solamente cuando te pones a enseñar al hermano, cuando le guías para que abrace el pacto y se encamine fielmente dentro de los mandamientos de Dios, que aprenda a tomar la cruz de Cristo, cuando tienes que soportar y con paciencia sufrir pero sin retroceder cuando ves que el hermano duda, cuando el hermano se duele, cuando el hermano tiene conflictos; y tú sigues insistiendo a que viva y no pierda la esperanza…

Es que verdaderamente tu fe, tu justicia, tu confesión por Jesucristo se afirma y se confirma.

Y todo esto tiene un propósito, así aprendes el corazón del Padre Celestial, así conoces cuán grande es el amor de Jesucristo por ti. Así aprendes el sentir que hubo en Cristo Jesús y hay por ti.

Filipenses 2:

3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Es la forma como Dios tiene de enseñarte, de mostrarte, de entender, de saborear, de comprender el amor de Dios y el amor de Jesucristo por tu persona. Estás aprendiendo a mirar la fe y toda la Palabra de Dios desde la perspectiva de Dios y no como hombre.

Y todo esto tiene un tiempo oportuno, un tiempo en que el Consolador te guía, pero nunca de enseña con qué propósito está realizando, ni cuál es la finalidad de las cosas; simplemente te guía y te presenta la Palabra de Dios y la oportunidad de realizar la obra. Si lo haces, te va encaminando para que haciendo la justicia de Dios que es por fe, comprender más adelante las cosas, pero sí has hecho la justicia.

También en muchas ocasiones, te evita que en tus manos recaiga la sangre de aquellos que por tus palabras, prédicas, testimonios, anuncios y exhortaciones debían recibir la Palabra de Jesucristo y arrepentirse.

Ezequiel 33:

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya,

3 y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo,

4 cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza.

5 El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida.

6 Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya.

7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.

8 Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.

9 Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

10 Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos?

11 Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

12 Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare.

13 Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo.

14 Y cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; si él se convirtiere de su pecado, e hiciere según el derecho y la justicia,

15 si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá.

16 No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo según el derecho y la justicia; vivirá ciertamente.

17 Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Señor; el camino de ellos es el que no es recto.

18 Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere iniquidad, morirá por ello.

19 Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello.

20 Y dijisteis: No es recto el camino del Señor. Yo os juzgaré, oh casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos.

21 Aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del mes, que vino a mí un fugitivo de Jerusalén, diciendo: La ciudad ha sido conquistada.

22 Y la mano de Jehová había sido sobre mí la tarde antes de llegar el fugitivo, y había abierto mi boca, hasta que vino a mí por la mañana; y abrió mi boca, y ya no más estuve callado.

23 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

24 Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados en la tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno, y poseyó la tierra; pues nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la tierra en posesión.

25 Por tanto, diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Comeréis con sangre, y a vuestros ídolos alzaréis vuestros ojos, y derramaréis sangre, y poseeréis vosotros la tierra?

26 Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis abominación, y contaminasteis cada cual a la mujer de su prójimo; ¿y habréis de poseer la tierra?

27 Les dirás así: Así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo, que los que están en aquellos lugares asolados caerán a espada, y al que está sobre la faz del campo entregaré a las fieras para que lo devoren; y los que están en las fortalezas y en las cuevas, de pestilencia morirán.

28 Y convertiré la tierra en desierto y en soledad, y cesará la soberbia de su poderío; y los montes de Israel serán asolados hasta que no haya quien pase.

29 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho.

30 Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd qué palabra viene de Jehová.

31 Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.

32 Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra.

33 Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrán que hubo profeta entre ellos.

El Consolador no solamente te cuida y evitas de tener la sangre de aquellos que por tus testimonios debían escuchar las palabras de Dios, sino que te cuida para que no cometas el mayor de los pecados contra Jesucristo:

1 Juan 2:

18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Éste es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

25 Y ésta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

26 Os he escrito esto sobre los que os engañan.

Más cuando uno guarda las Palabras de Jesucristo, y da testimonio en el tiempo oportuno, cuando uno está amando al hermano o a todos los hermanos a quienes Dios ha puesto en tus ámbitos de cuidado, siempre tendrás al Consolador quien te enseña para que nunca te caigas, y siempre estés con entendimiento y seas oportuno:

1 Juan 2:

27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

28 Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.

29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

Y este es el siguiente resultado de la obra del Espíritu de Verdad en ti:

28 Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.

29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

Que tú eres nacido de Dios.

Te confirma, te da la seguridad, y te da la autoridad y prerrogativas de hijo de Dios.

En el siguiente capítulo, veremos de qué manera el Consolador, la Unción que está en ti comienza a manifestarse en ti para que tu asumas tu parte, tu responsabilidad, tu autoridad como hijo de Dios.

Hay que saber que todas estas cosas, que en tiempos de los apóstoles está presentado y que unos pocos lo han alcanzado, es la concreción porque estamos en el Pacto Nuevo.

2 Timoteo 2:

7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.

8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio,

9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa.

10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.

11 Palabra fiel es ésta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;

12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará.

13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.

Los resultados de las obras del Espíritu de Verdad (4)

Saturday, February 10, 2018

10:19

Si entendemos cuál es la finalidad a la cual nos conduce el Padre Celestial por medio de Jesucristo y la obra del Espíritu Santo:

Génesis 1:

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Y por más que los hombres hayan pecado, la obra de Jesucristo nos restaura hacia esa posición, no es de creyente, ni es de criatura, sino de hijo de Dios a la imagen y semejanza de Dios.

Pero Dios, desde que ha prometido al Salvador Jesucristo, siempre ha puesto una condición para que lleguemos a ser su imagen y semejanza; porque esto ya no se puede realizar por medio de una oración, ni un pedido o deseo, sino bajo las leyes de la justicia y que es administrado y guiado por el Consolador, el Espíritu Santo que Jesús envía después de su ascención al cielo.

Así dice la biblia en Colosenses 1:

9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,

10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;

11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;

12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;

18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;

19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado

22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;

23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;

25 de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,

26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,

27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;

29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

Es por esta causa que en 1 Juan 2 nos dice que toda persona quien no quiera amar a Jesucristo con todas sus fuerzas, guardar sus mandamientos, si no quiere guiar y padecer por los hermanos haciéndolos vencer contra el pecado, contra el mundo, contra el maligno; éses es el anticristo.

Aquí no existen términos medios, ni existen excepciones. O es sí o es no. Y la espera de Dios, su paciencia o su benignidad no es para siempre. Y como les dije, siempre que haya aparecido la voz que clama en el desierto, como sucedió en tiempos de Isaías, o en tiempos de Juan el Bautista, siempre existe un juicio.

1 Juan 2:

15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Éste es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

25 Y ésta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

Este es el resultado de aquellos quienes escucharon y siguieron fielmente al Espíritu de Verdad, al Consolador en nuestras tribulaciones y persecuciones a causa del nombre de Jesucristo.

Y aquella persona quien haya vivido con todas las fuerzas, con toda su alma, con toda su mente, y con todo su corazón, aquel quien haya enseñado, predicado, evangelizado, guiado para que sean perdonados sus pecados en el nombre de Jesucristo, aquellos quienes guiaron para que vencieran al maligno, que conocieran al Padre, que vencieran a al mundo y sus tentaciones; el Consolador le da el Espíritu de hijo, le da la autoridad de hijo de Dios.

Así, cuanto más arrojado sea, cuanto más valiente sea, cuanto más intensamente y con todo su corazón haya vivido y deseado guardar su pacto en Cristo Jesús, también tendrá relevancia en el reino de los cielos.

Por eso, Jesús dijo a Juan y a Jacobo, cuando su madre pidió que fuesen sentados a la diestra y siniestra de Dios:

San Mateo 20:

18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte;

19 y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará.

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.

21 Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.

22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.

23 Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

Y esta verdad solamente se concede para aquellos quienes simplemente con fe amaron a Jesucristo y guardaron sus mandamientos, se adentraron para vivir intensamente en el Pacto y en la esperanza de las Promesas. Y el Consolador fue guiando, mostrando sus pecados, enseñándoles a realizar toda justicia y así cumplir la voluntad de Dios, para no caer en el juicio y más, poder ser hijos de Dios, y poder sentarse a la diestra de Jesucristo.

Por eso dice, la unción que vosotros recibisteis de él permanece, él os guiará a toda verdad y enseñará todas las cosas que sucederán y vendrán:

1 Juan 2:

27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

28 Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.

29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

Y ya las Palabras de Dios nos avisaban de que lo que vemos y lo que Dios nos presenta para que lo vivamos con la ayuda del Consolador, siempre tiene cosas o elementos más profundos y que marcan la justicia y juzga entre hombre y hombre, entre creyente y discípulo:

Efesios 3:

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,

15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,

19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Si alguien dijera, ahora entiendo, ahora sé, ahora quiero seguir este camino… ya es tarde, porque ya no está dentro de los términos de la justicia de Dios que es por fe. Una vez revelado la verdad, ya no es fe, ni se realizan las cosas con esperanza. Y tampoco se acciona el Consolador, porque no hay nada que padecer, ni hay nada que sufrir; pues simplemente se saben los finales.

Sí, ha sido un largo camino, lleno de dificultades, lleno de cruces, de peligros, de lágrimas, de dudas, pero siempre el Consolador nos ha permitido la Palabra, y podemos decir:

1 Juan 3:

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Todas las Palabras estaban escritas en la biblia, pero mientras uno no viva siendo guiado por el Espíritu Santo, mientras no se accione el Consolador, y no se cumplan los tiempos de las cosas, mientras uno no realice las obras de justicia y de juicio de su tiempo… el Espíritu de Verdad no te da todo el entendimiento, ni despierta la verdad.

Simplemente ayuda para que tengas un gran deseo de vivir en la esperanza, de purificarse a sí mismo. De aguardar la promesa de tu Pacto.

Y para cuando Dios por medio del Consolador nos confirma como hijos suyos y nos hace sentar a su diestra hasta que ponga a todos los enemigos por estrado de nuestros pies; es que las cosas ya están siendo juzgadas.

Las personas quienes dicen cuidar su fe pero el que vive en el mundo, también ya son considerados como "practicantes del pecado":

1 Juan 3:

4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.

6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.

7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.

8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

11 Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.

12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.

13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.

Cada uno de los elementos son necesarios, si uno dice que vive intensamente dentro del pacto, pero se niega a padecer por su hermano, si no lo quiere guiar por el camino para que ame a Jesucristo, que venza el pecado, que tenga victoria sobre el maligno y el mundo… no está realizando nada.

Por eso, es tan importante que uno sepa vivir como Cristo Jesús, que tenga los testimonios de Jesucristo.

Y no solamente por el hermano, sino también por la iglesia; porque dice la biblia:

Efesios 5:

21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.

22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;

23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.

33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

También en la familia, cuando el marido no ofrece su vida por su mujer e hijos, como Cristo por la iglesia, se cumplen los términos del Espíritu de Verdad. Por eso, si la mujer no se somete a su marido como la iglesia a Cristo, no existe ninguna justicia que pueda cumplirse. Todo se realiza armoniosamente, sin faltar ninguna de ella.

¿Quién es el que recibirá 30 veces más, o 60 veces más, o 100 veces más? ¿Quién recibirá los 5 talentos, los 2 talentos o el 1 talento? ¿Quién recibirá las 10 minas?

Es que con fe se tiene que sembrar, confiado en las Promesas de su Pacto.

Pero los resultados que nos da el Consolador, los resultados al que nos condujo el Espíritu de Verdad, es mucho más de lo que pedimos o entendemos. Por eso, los caminos y los pensamientos de Jehová son altos.

¿Quién es el que puede aconsejar al Espíritu Santo cómo realizar las cosas, o quién puede decirle qué quiere o prefiere?

Muchos dirán, si alguien nos hubiera dicho esto, si alguien nos hubiera enseñado esto… hubiésemos hecho, hubiésemos creído, hubiésemos cumplido…

¿Y acaso no ha existido Palabras de Vida? ¿Acaso no hemos dado testimonios con nuestra vida?

Pero dirán… pero no nos enseñaron específicamente, detalladamente que esto sucedería, que las cosas funcionan de esta forma…

¡Claro que ha existido palabra! ¡Claro que hemos dado testimonio!

Deuteronomio 30:

1 Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios,

2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,

3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.

4 Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará;

5 y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres.

6 Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.

7 Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.

8 Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.

9 Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres,

10 cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

11 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.

12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?

13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?

14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;

16 porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

17 Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,

18 yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.

Ya desde muchos siglos atrás estas palabras ya existían, ya estaban escritas, y Jehová lo ha mostrado repetidas veces a lo largo de la historia de Israel; y muchos evangélicos ha dicho que ellos serían mejores, que comprendían la verdad, que no se equivocarían como los judíos…

Como dijeron los profetas en su tiempo y repetido durante siglos:

Salmos 118:

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

2 Diga ahora Israel, Que para siempre es su misericordia.

3 Diga ahora la casa de Aarón, Que para siempre es su misericordia.

4 Digan ahora los que temen a Jehová, Que para siempre es su misericordia.

5 Desde la angustia invoqué a JAH, Y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso.

6 Jehová está conmigo; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.

7 Jehová está conmigo entre los que me ayudan; Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen.

8 Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre.

9 Mejor es confiar en Jehová Que confiar en príncipes.

10 Todas las naciones me rodearon; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.

11 Me rodearon y me asediaron; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.

12 Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.

13 Me empujaste con violencia para que cayese, Pero me ayudó Jehová.

14 Mi fortaleza y mi cántico es JAH, Y él me ha sido por salvación.

15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra de Jehová hace proezas.

16 La diestra de Jehová es sublime; La diestra de Jehová hace valentías.

17 No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH.

18 Me castigó gravemente JAH, Mas no me entregó a la muerte.

19 Abridme las puertas de la justicia; Entraré por ellas, alabaré a JAH.

20 Ésta es puerta de Jehová; Por ella entrarán los justos.

21 Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salvación.

22 La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo.

23 De parte de Jehová es esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.

24 Éste es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él.

25 Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora.

26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová; Desde la casa de Jehová os bendecimos.

27 Jehová es Dios, y nos ha dado luz; Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.

28 Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré.

29 Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

Pero volvamos a lo nuestro:

Cuán grande amor nos ha dado el Padre, para que seamos hijos de Dios.

Por esto, el mundo no nos conoció, porque no le conocieron. Si hubieran conocido, habrían escuchado nuestras palabras, porque hemos predicado de Jesucristo.

Cuán grande es el resultado de la fe, cuán grande es el resultado de las obras del Consolador.

Ezequiel 3:

1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.

2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.

4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.

5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel.

6 No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran.

7 Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.

8 He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes.

9 Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.

10 Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.

11 Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: Así ha dicho Jehová el Señor; escuchen, o dejen de escuchar.

12 Y me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar.

13 Oí también el sonido de las alas de los seres vivientes que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo.

14 Me levantó, pues, el Espíritu, y me tomó; y fui en amargura, en la indignación de mi espíritu, pero la mano de Jehová era fuerte sobre mí.

15 Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al río Quebar, y me senté donde ellos estaban sentados, y allí permanecí siete días atónito entre ellos.

16 Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

17 Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.

18 Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano.

19 Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.

20 Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano.

21 Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.

22 Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo.

23 Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.

24 Entonces entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.

25 Y tú, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos.

26 Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.

27 Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: El que oye, oiga; y el que no quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son.

4:1 Tú, hijo de hombre, tómate un adobe, y ponlo delante de ti, y diseña sobre él la ciudad de Jerusalén.

2 Y pondrás contra ella sitio, y edificarás contra ella fortaleza, y sacarás contra ella baluarte, y pondrás delante de ella campamento, y colocarás contra ella arietes alrededor.

3 Tómate también una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad; afirmarás luego tu rostro contra ella, y será en lugar de cerco, y la sitiarás. Es señal a la casa de Israel.

4 Y tú te acostarás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel. El número de los días que duermas sobre él, llevarás sobre ti la maldad de ellos.

5 Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y así llevarás tú la maldad de la casa de Israel.

6 Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado.

7 Al asedio de Jerusalén afirmarás tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra ella.

8 Y he aquí he puesto sobre ti ataduras, y no te volverás de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de tu asedio.

9 Y tú toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y avena, y ponlos en una vasija, y hazte pan de ellos el número de los días que te acuestes sobre tu lado; trescientos noventa días comerás de él.

10 La comida que comerás será de peso de veinte siclos al día; de tiempo en tiempo la comerás.

11 Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en tiempo la beberás.

12 Y comerás pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo cocerás a vista de ellos al fuego de excremento humano.

13 Y dijo Jehová: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre las naciones a donde los arrojaré yo.

14 Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! he aquí que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi juventud hasta este tiempo comí cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entró carne inmunda.

15 Y me respondió: He aquí te permito usar estiércol de bueyes en lugar de excremento humano para cocer tu pan.

16 Me dijo luego: Hijo de hombre, he aquí quebrantaré el sustento del pan en Jerusalén; y comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el agua por medida y con espanto,

17 para que al faltarles el pan y el agua, se miren unos a otros con espanto, y se consuman en su maldad.

A veces las personas no entienden qué es amar al hermano como a sí mismo.

Evitar las palabras difíciles, evitar predicar los mandamientos, evitar corregir las doctrinas, evitar las molestias que causan vivir dentro del Pacto.

Por eso dice:

1 Juan 3:

15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

Y sobre todo, la ayuda que demos al hermano en Cristo Jesús, debe estar direccionado para que pueda amar a Jesucristo y guardar sus mandamientos, que pueda vivir en la esperanza de las promesas del Pacto.

Todos los hombres que viven en las tinieblas, o aquellos quienes nunca han querido salir de sus sueños y ansias de gloria en el mundo también tienen necesidades, pero para estas personas, se requieren más exhortaciones por sus pecados y las ayudas que necesitan.

Creo que con esto, existe una gran salvedad y excepción, y si mañana suceden estas cosas, sabemos que sus males son productos de los pecados y los juicios de Dios por causa de sus idolatrías que tienen con el mundo. Y ayudarlos no está dentro de "amar al hermano", sino ya estaría dentro de "ayudar al anticristo". Y eso no es correcto.

Gálatas 6:

7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Así también tenemos que ser consecuentes y presentes con el Espíritu de Verdad, y los resultados que cada uno ha sembrado, y así cosechan.