Anotaciones bíblicas del Pastor

Hechos de los apóstoles (Inicio: 17/01/2018)


SEGUNDA CARTA A TEÓFILO

No se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre

Wednesday, January 17, 2018

10:47

Como escribí ayer, desde que tenemos la noticia del Espíritu Santo de Isaías 49, que se haría vigente estas Palabras:

Isaías 49:

1 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.

2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;

3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.

4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.

5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);

6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.

8 Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;

9 para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.

10 No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.

11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.

12 He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.

Si hasta ahora hemos trabajado con una esperanza, de levantar a las tribus de Jacob (los gentiles para nosotros según la biblia), para tratar de restaurar el remanente de israel.

También sabemos que los discípulos y los pocos que quedaron son los remanentes de Israel.

A nosotros también nos ha hecho esperar en la promesa de la resurrección por medio del Espíritu Santo y hasta ahora lo aguardamos. Si nosotros creemos que Jesús ha resucitado y ha aparecido a los apóstoles y otros testigos durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y les dio una orden:

Hechos 1:

4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Claro que existen salvedades que hay que considerar porque los tiempos han avanzado. Y hoy nosotros vivimos un tiempo posterior a los gentiles-evangélicos, como los apóstoles de los judíos.

Romanos 11:

29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.

30 Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,

31 así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.

32 Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?

35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Si consideramos que hemos pasado el bautismo de agua, y el bautismo del Espíritu de Cristo, porque hemos pasado durante todo este tiempo en "muerte", como muertos, y el Espíritu nos ha hecho pasar los últimos estadios para ser "esposa del Cordero". Y nuevamente el Espíritu Santo nos aclara que las Palabras de Isaías 49: también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

¿Qué falta, si sabemos que tanto los judíos como los gentiles han pasado por el bautismo de Cristo?

Estas palabras pueden ser las respuestas:

Hechos 1:

6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?

7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;

8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

Una cosa sabemos, que hemos de construir un templo y un tiempo nuevo como la Jerusalén libre, la de arriba. Y que ahora prevalece el pastorado con el sacerdocio según el orden de Melquisedec.

Veremos cómo se van desarrollando los tiempos y las obras, pero también sabemos que los tiempos de Apocalipsis 19 están y tienen que cumplirse:

Apocalipsis 19:

1 Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro;

2 porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.

3 Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos.

4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!

5 Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.

6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!

7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

9 Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Éstas son palabras verdaderas de Dios.

10 Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.

11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.

14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

17 Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,

18 para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.

19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.

20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Ésta es la primera resurrección.

6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,

8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.

9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Ésta es la muerte segunda.

15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Como siempre dije, estamos en medio, entre la segunda y la tercera era; como los discípulos de Jesús estuvieron entre el final de la primera y comienzo de la segunda era.

Ahora, ¿qué es la promesa del Padre, la cual, hemos oído y estamos esperando?

Porque sabemos cómo y cuántas veces Dios nos ha hecho repetir incansablemente que sucedería, pero también por el cual nos han condenado.

De la promesa que tenemos de la resurrección, y también de todas las demás promesas del Pacto deben cumplirse. ¿Falta algo más como el Poder del Espíritu Santo que se manifestó en los apóstoles y los ciento veinte que estaban?

La venida de la promesa

Thursday, January 18, 2018

09:51

Creo que el entendimiento de muchos respecto a la venida del Espíritu Santo es como un acto único, masivo y cambiante.

En cambio, hay que entender como un comienzo, algo que marca la venida del Espíritu Santo como "El Consolador", porque desde siempre el Espíritu Santo estuvo obrando; y esta promesa parte de las Palabras de Jesús:

Isaías 51:

1 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.

2 Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.

3 Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.

4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos.

5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza.

6 Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.

7 Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes.

8 Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos.

9 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?

10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?

11 Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.

12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?

13 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?

14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.

15 Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.

16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.

17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos.

18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crió.

19 Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará?

20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación de Jehová, de la ira del Dios tuyo.

21 Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino:

22 Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás.

23 Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.

Siempre se habló de una restauración de Sion, no de una restauración que el hombre o naciones pudieran destruir, no el que pecado pueda nuevamente hacer caer a los más fuertes, y que la descendencia nuevamente entre en el camino del cautiverio, sino de una salvación eterna, de una Sion que Jesús dijo: mi reino no es de esta tierra.

Isaías 51:

3 Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.

4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos.

5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza.

6 Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.

7 Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes.

8 Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos.

Un reino donde las personas quienes pertenezcan y vivan dentro de ella, en la tierra, puedan ver estas maravillas:

Isaías 65:

19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.

20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.

21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.

22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.

23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.

25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

Por eso, el que puede hacer esto posible es el Espíritu Santo, porque él es quien enseña todas las cosas y que hace recordar las Palabras de Dios:

San Juan 16:

1 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.

2 Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.

4 Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

5 Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?

6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

16 Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre.

17 Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre?

18 Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla.

19 Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?

20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.

21 La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

22 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.

23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

25 Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.

26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

29 Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices.

30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.

"Os conviene que yo me vaya, porqie si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros", entonces le enviaré…

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Por estas palabras, sabemos que la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés no es un acontecimiento único, ni que se busque recibir el fuego, sino marca el inicio, así como el nacimiento de Jesús.

Y más bien la obra del Espíritu Santo es una obra continua, constante, porque:

"convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio".

Por tanto, las muchas personas hoy quienes dicen que recibieron el "don de lenguas", "el don de sanidad", "el don de milagros", pero desconocen y viven en medio de sus pecados, que no tienen la fe para salirse de sus tinieblas, que no saben realizar la justicia de Dios que es en Cristo Jesús, y que no sabe que el justo por su fe vivirá porque existe un juicio junto que comienza primeramente por la casa de Dios… Entonces, ¿de qué espíritu fueron bautizados, o revestidos, o bañados, o dicen recibieron su poder?

Si una persona está convencida de su pecado, de qué se debe hacer para realizar la justicia de Dios porque el juicio es inminente e inevitable, y justamente el Espíritu Santo, trabajando para convencernos de nuestros pecados, de persistir en la justicia en Cristo Jesús, para que el justo por su fe pueda vivir… para que estemos libres de las tinieblas

Isaías 42:

6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,

7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

8 Yo Jehová; éste es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.

9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias."

Y sabemos que siempre Dios realiza sus obras por medio de hombres, a quienes primeramente los escoge, los disciplina como hijos.

¿Por qué es necesario que el Espíritu Santo obre como Consolador, que nos enseñe todas las cosas y que nos haga recordar las Palabras de Jesús?

1 Corintios 15:

47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

48 Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

49 Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

¿Cómo lo mortal se puede vestir de inmortalidad sin que muera antes?

Y justamente es la obra que realiza el Espíritu Santo, que nos convence que tenemos que morir en Cristo, que debemos participar en Cristo Jesús; para que esto mortal y corruptible, se vista de inmortalidad y de incorrupción.

Esto, sin que nos ayude el Espíritu Santo, el Consolador; es imposible, porque dice:

Efesios 6:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,

15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;

18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,

20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

Como ya dije, cuando uno no vive en Cristo, si no lleva las cargas y soporta la muerte en Cristo voluntariamente, es imposible que el Consolador se manifieste en el hombre, y si éste no se manifiesta, no le es revelado las cosas que debe saber y que suceden, ni se acordará de todas las Palabras de Dios que dan pie y entendimiento para las cosas que están sucediendo, y que no pierda la fe.

Así, solamente la persona a quien el Espíritu Santo se manifiesta como Consolador es fortalecido en el Señor y en el poder de su fuerza. También se viste de toda la armadura de Dios para soportar los días malos y las asechanzas del diablo.

Muchos creyeron se consideran guiados por el Espíritu Santo, si por eso, muchos fueron llamados y al comienzo respondieron a ese llamado a Jesucristo, pero como no quisieron vivir en Cristo, ni salirse del mundo para vencer el pecado, sino que creyeron en que permaneciendo en el mundo igualmente el Espíritu Santo siempre les visitaría, o que les acompañaría… se dejaron estar, se confiaron. ¡Pero nunca se manifestó el Consolador en esas personas! ¡Nunca supieron de qué es ni cuánto es la gravedad del pecado, ni supieron de la justicia de Dios, y menos del justo juicio.

Se puede decir que las obras que comenzaron los apóstoles con la venida del Espíritu Santo como Consolador, finalmente se ha cumplido en nuestro tiempo. Es una larga obra que se realiza a lo largo de muchas generaciones, en diferentes lugares del mundo, pero que en un tiempo debía terminarse.

Ahora, alguien podría argumentar contra Dios, ¿cómo podíamos saber que aquí se manifestaría el hijo del Hombre? ¿Cómo podíamos nosotros saber que todo esto tenía como fin el cumplimiento de la palabra del Pacto?

Sí, no se podía saber… porque nunca vivieron en Cristo Jesús para que el Espíritu Santo les venga como el Consolador.

Si no querían ser pobres de Espíritu, si no querían padecer por el nombre de Cristo, si no querían ser Sal de la tierra, si no querían ser Luz del mundo, si no querían amar al enemigo como el Padre Celestial… si no tenían la fe como una semilla de mostaza, si no plantablan ni defendían la justicia de Cristo Jesús en el mundo, si nunca el reino de los cielos se manifestó como levadura en su persona, si nunca pudieron dar todo para comprar el tesoro del cielo…

¡Claro que no podrían saber el tiempo, ni el lugar, ni la persona que Dios había levantado para este tiempo!

Más bien desecharon cuando se les predicaba, más bien condenaron cuando les amonestaba y finalmente fueron los propursores para matar al hijo del Hombre condenándolo.

En realidad, la palabra de Dios no estaba lejos, porque el mismo Espíritu Santo que decían que les revelaba y enseñaba las palabras de Jesús, en ese tiempo moraba en ellos; pero al no vivir según el camino, ni en la verdad de Cristo Jesús; si no consiguieron que el Espíritu Santo se manifestara como el Consolador… es imposible escuchar sus "murmuraciones con palabras indecibles".

Romanos 10:

3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;

4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

5 Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.

6 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? esto es, para traer abajo a Cristo);

7 o, ¿quién descenderá al abismo? esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;

13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Pero, hoy la casa ha sido dejada desierta, porque el Espíritu Santo también ha dejado la casa vacía, limpia y barrida. La volverán a ocupar el demonio que salió y siete peores que traerá.

San Mateo 12:

41 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.

42 La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.

43 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.

44 Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.

45 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

46 Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.

47 Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.

48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?

49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.

50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

La biblia cita cuándo el Espíritu Santo obra como el Consolador, y también trae aparejado con ella un conocimiento. Porque luego en la biblia no aparece como Consolador, más bien como consolación y es el estado que deriva de esto:

Romanos 8:

7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Si una persona es llamada a creer en Jesús como el Salvador, porque muchos son llamados… pero ¿por qué pocos son escogidos? Porque a partir de Romanos 8, no se habla de fe, sino más bien hay que tener el Espíritu de Cristo, porque recién cuando un tiene el Espíritu de Cristo porque vence al mundo… entonces el Consolador le hace entender todas las cosas y recordar todas las cosas. Les convence de pecado, de justicia y de juicio.

Jesús también decía qu esto sería así:

San Juan 12:

24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

Pero la secuencia siempre es así:

Escucha la Palabra, la cree. Permanece en esas series de palabras que ha escuchado, en el camino que ha sido guiado. Ocurren muchos sucesos, pasan mucho tiempo, uno quiere perder la esperanza, la paciencia y lucha con su fe. Cuando persevera acordándose de su pacto, de las promesas de Dios y se mantiene en fe… y recibe más oposición, más persecución, pasan más tiempos difíciles, e igual permanece… entonces lo está soportando no por la fe, sino en el Espíritu de Cristo. Es entonces cuando el Consolador le da palabras, confirma el pacto, hace entender todas las cosas y lo que Jesús ya había dicho a lo largo de la biblia.

Por eso, no es bueno tener el concepto único, de un acto extraordinario del pentecostés. Porque eso simplemente marcó la venida de Jesús. Así como los magos del oriente vieron la estrella que apareció en el cielo, y la siguieron.

Así también hoy, si uno no hace que se manifieste el Espíritu de Cristo, jamás podrá entender todas las cosas, ni se acordará de las palabras de Jesucristo para su provecho.

Las obras del Consolador I

Friday, January 19, 2018

10:16

Aquí tenemos que realizar una pausa para meditar un poco acerca de las obras del Consolador, el Espíritu Santo quien obra como Consolador, porque nosotros creemos y seguimos en las Promesas del Pacto en todo Camino, en toda Verdad, y en la Vida que nos ha dado… porque así se manifiesta el Espíritu de Cristo y también el Consolador.

Esto es necesario, ¿por qué? Porque hoy muchos piensan y argumentan que "creen en Jesús" por eso están salvados, que tienen seguridad de que entrarán en el Reino de los cielos. En realidad, esa fe en Jesús te ayuda para dar los primeros pasos, cuando eres un niño espiritual. Creer en sus palabras, de seguirle porque es verdad. Pero después sí tienen que aparecer las señales de la madurez de la fe, y eso… solamente se da cuando uno vive, se esfuerza y camina dentro del pacto y padece, vive en esperanza de las promesas… haciendo que se manifieste en Espíritu de Cristo.

Así podemos decir que "la fe que uno tiene en Jesucristo" y en sus palabras te guían para que llegues hasta el capítulo 3 de Romanos, pero ya para entrar en el capítulo 5 y ser "justificados", sí tienes que abrazar y haber encaminado tu vida por el Pacto de Abraham, saliendo del mundo viejo en que vivías. Hasta este punto, digamos que uno hace o puede hacerlo con fe. Pero cuando se va adentrando dentro del Pacto de Abraham existe una característica que se va revelando, que antes de las promesas cumplirse, se debe vivir en esperanza, se debe abandonar todo, vender todo, cambiar todo, renunciar a todas las pretenciones que uno buscaba o aquellos en que Dios ordena que se deje.

Aquí aparecen las verdaderas luchas de la fe, las decisiones que uno debe hacer si seguirá, si realmente existe un pacto, si puede perseguir las promesas basado en la esperanza; y ciertamente que la esperanza es un largo trayecto que se debe alimentarse con más esperanzas, y ver cómo el mundo va transcurriendo su camino sin ti.

En este dolor, de la esperanza y de las persecuciones, vituperios, las comparaciones, los habladores, los murmuradores, y ver que aquellos quienes hoy están en la carne están mejores. Además se te dará más cargas y cruces, y deberás sobrellevar la incertidumbre, las dudas, los temores y las luchas que tendrás que realizar con los hombres con fe y con diferentes doctrinas. Cuando se cada día luchas para vencer, verás cómo el Espíritu de Cristo se va mostrando en ti, y entonces comienza el Consolador a manifestarse:

Romanos 8:

7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

En realidad, este es un gran cambio con respecto a:

San Juan 3:

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Y este pasaje de Romanos 8:9

9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

¿Cómo se congenian estas dos palabras?

En realidad, el creer en el Hijo tiene vida eterna, es lo mismo; solamente que lo ven más superficial aquellos que están en la edad de niño espiritual, aquellos que necesitan de la leche espiritual. Pero si uno cree en el Hijo del Hombre en forma más profunda, ciertamente que llegará a un destino que es el Espíritu de Cristo.

Por eso, solamente se puede conversar con personas quienes tienen el mismo nivel espiritual, y si estás enseñando a un niño, bueno a comienzo hay que enseñarle como a niño y cuando tenga más experiencia, como a adulto:

1 Corintios 3:

1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,

3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?

5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.

6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.

9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,

13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.

14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.

19 Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.

20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.

1 Pedro 2:

1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,

2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

6 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado.

7 Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo;

8 y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Las personas podrán decir que tienen fe en Jesucristo, pero cuando escuchen las cosas que realiza el Espíritu de Cristo, no lo comprenderá, huirá porque su fe no es capaz de aceptar, de vivir ese tipo de desafíos, sufrimientos y padecimientos. Por eso, hoy muchos piensan que creen en Jesús, y jamás han avanzado. Creen que pueden mimetizar con la fe, pero nunca es lo mismo.

Pero sí existe una grandísima diferencia: No pueden conocer al Consolador, ni cómo consuela, ni afirma al que vive dentro del pacto en la esperanza cierta de las promesas, en el Dios vivo, y que Dios no puede mentir.

Hebreos 6:

13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,

14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.

15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.

16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.

17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,

20 donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

¿Cómo se podrá hablar de cosas espirituales con personas que son carnales?

Y más, cuando pasa un tiempo y la persona no se ha adentrado para dar por muerto las cosas de la carne, y vivir en Espíritu para que se manifieste el Espíritu de Cristo y el Consolador, dice "No es de Cristo".

Y con aquello que no son de Cristo, más bien Dios tiene "enemistad con la persona":

Romanos 8:

6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

¿Será una muerte gradual? ¿Se convertirá en enemigo cada día?

En realidad, aquí no aparece ninguna indicación, pero sí vemos por otros pasajes que se pueden relacionar:

San Mateo 25:

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.

26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,

32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

Pero lo peor es que mientras tanto, el hombre quien no quiere vivir según el Espíritu de Cristo, y que el Consolador les enseñe todas las cosas, y que le haga recordar todas las Palabras de Dios, se irá muriendo poco a poco, estará desligado de todo cuanto obra Dios.

Santiago 2:

26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

3:1 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

Entonces, si no tienes las obras del Espíritu de Cristo, ¿se puede decir que está vivo? ¿Se puede decir que verdaderamente está creyendo en Jesucristo?

El hombre nunca sabrá cómo siente su espíritu, cómo es vivir en el Espíritu, ni sabe cómo es ser guiado por el Espíritu Santo, ni la confirmación del Consolador. Cuando Dios esté realizando algo, no lo sabrá, ni lo podrá comprender cuando escuche palabras en ese sentido.

1 Corintios 2:

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

Con todo esto, vemos cómo aquellas personas quienes dicen "creo en Jesucristo" no sabe lo que dice, o lo que dice simplemente nace o es un pensamiento humano, pero si no logra evolucionar en el aspecto espiritual, y si permanece solamente en carne está muerto.

Aquí existe una gran frontera, aquellos quienes viven según el Espíritu de Cristo y son consolados, son cada día "vivificados", en cambio aquellos que viven y permanecen en la carne "todo designio son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley ni tampoco pueden, no pueden agradar a Dios".

Y esta diferencia se irá ampliándose, porque mientras los otros van muriendo, los que viven según el Espíritu de Cristo son vivificados del cuerpo mortal.

Romanos 8:

13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Y en la medida en que el hombre es vivificado, cuando cada vez hace morir las cosas de la carne y sus obras, los que son capaces de escuchar al Espíritu de Dios, "éstos son hijos de Dios"

Porque la siguiente etapa del Consolador es hacerte saber que tú eres hijo de Dios, porque el Consolador es también el Espíritu de Adopción.

Observación: Es imprescindible que las personas pasen de la fe que tienen en Jesús, y se justifiquen abrazando el Pacto de Abraham, y que puedan padecer en Cristo por causa de la Palabra y por causa de la esperanza que tiene en su pacto.

Las obras del Consolador II

Friday, January 19, 2018

14:14

Hemos visto lo importante que poder diferenciarse en el Espíritu de Cristo de la fe como niño. Porque cuando uno es niño espiritual, necesita siempre de que alguien le guíe, pero si el guía entiende y sabe… seguirá adelante. Mas si el guía es ciego, pues ambos caerán en el hoyo.

Dice Gálatas 4:

1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;

2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.

3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.

4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

8 Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;

9 mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?

Por eso, uno debe tener la fe y las fuerzas de valentía para romper el molde de la religión, lo que todo el mundo ha aceptado como evangélico, y si no vive de tal modo a que el Espíritu de Cristo gobierne tu vida, no eres de él.

Ahora, cuando el Consolador te ha dado el entendimiento de que eres hijo de Dios, que lo sientes de esa forma, que ganas más y más confidencia de la Palabra y confianza en tu relación con Dios; el consolador te guía para la siguiente etapa: la etapa de la glorificación con Cristo Jesús.

Porque no es solamente vencer el mundo y salirse de las tinieblas, sino que hay que vencer el temor de la muerte al que están sujetos todos los hombres bajo pecado.

Hebreos 2:

14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

1 Corintios 15:

54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Y esto no es cuestión de fe, con la fe se justifica; pero solamente con la muerte con Cristo Jesús se participa y se entra en la glorificación.

Sí, es la voluntad de Dios, y la intención consecuentemente del Espíritu Santo, el Consolador para llevarnos a todas las cosas a victoria:

Romanos 8:

27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

No se puede glorificar permaneciendo en la carne, por eso la biblia nos dice:

Hebreos 10:

15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:

16 Éste es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré,

17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,

20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,

21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,

22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

Así como Jesús cuando crucificado en la cruz entregó finalmente su espíritu se rompió el velo, se cruzó el velo. Por tanto, cuando a nosotros también nos dice que "tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne… en realidad se refiere a la muerte a la cual debemos participar, y así también glorificarnos como él fue glorificado y hoy es glorioso en el templo celestial.

Hasta ahora, si bien las palabras estaban escritas, no había nacido el que había sido enviado por Dios para que esto se cumpliese; pero ahora en la dispensación de los tiempos, esto se ha cumplido. A semejanza de los tiempos de Jesús.

Sin la ayuda del Consolador que Jesús nos envió según su promesa, y sin que hayamos sido "vivificados" en nuestra carne para su espíritu, tener el testimonio de hijo de Dios, de tener las promesas de la herencia y ser coheredero con Cristo, para padecer en Cristo y ser glorificado.

Y es necesario ser glorificado para que luego podamos librar la creación de la corrupción al que está sujeta por causa de los pecados. No por su propia voluntad, sino que Dios hizo sujetar a la creación para aquellos que vivieran en esperanza de la glorificación. Para que aquellos que se justifican, aquellos que se vivifican y luego se glorifican juntamente en Cristo Jesús, la creación sea liberada de la corrupción a que están sujetos. Por eso, dice:

Romanos 8:

19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Porque esta glorificación, como Jesús resucitó de los muertos, y que así nosotros también el testimonio de ser glorificado por la guía del Consolador, también tengamos la redención de nuestro cuerpo, y que Dios también quitará la corrupción de la creación, porque hemos creído en la esperanza de la resurrección, a la cual nos ha dado confianza el Consolador para glorificarnos en Cristo Jesús.

Cuando la creación que está sujeta bajo pecado de los hombres, y por eso no puede desplegar todo su esplendor de producción y porque la tierra fue maldecida por causa del pecado de Adán y Eva; ¿será lo que la biblia llama: "cielos nuevos y tierra nueva"? Seguro que muy pronto lo sabremos.

Isaías 60:

9 Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado.

10 Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia.

11 Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes.

12 Porque la nación o el reino que no te sirviere perecerá, y del todo será asolado.

13 La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies.

14 Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.

15 En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.

16 Y mamarás la leche de las naciones, el pecho de los reyes mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

17 En vez de bronce traeré oro, y por hierro plata, y por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y pondré paz por tu tributo, y justicia por tus opresores.

18 Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.

19 El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria.

20 No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados.

21 Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

22 El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.